{"id":653,"date":"2015-12-13T18:22:05","date_gmt":"2015-12-13T23:22:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/volver-al-mundo\/"},"modified":"2015-12-13T18:22:05","modified_gmt":"2015-12-13T23:22:05","slug":"volver-al-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/volver-al-mundo\/","title":{"rendered":"Volver al mundo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Si las encuestas no se equivocan, nos adentramos en <em>terra incognita.<\/em> Pero gobierne quien gobierne despu\u00e9s del 20-D, Espa\u00f1a deber\u00e1 volver al mundo. Para hacerlo deber\u00e1 primero superar tres obst\u00e1culos que han lastrado su proyecci\u00f3n internacional. El primero es nuestra ausencia de los grandes foros internacionales. Pese a la internacionalizaci\u00f3n de su econom\u00eda, el car\u00e1cter global de su lengua o su posici\u00f3n geogr\u00e1fica a caballo entre Am\u00e9rica, Europa y el norte de \u00c1frica, ni Espa\u00f1a acoge ning\u00fan foro internacional relevante ni hay suficientes espa\u00f1oles en los foros o instituciones m\u00e1s importantes donde se debaten las ideas y se construyen las redes sobre las que se asienta la influencia de un pa\u00eds. Reforzar esa presencia es una tarea de todos: del Gobierno, oposici\u00f3n, empresas, medios de comunicaci\u00f3n y sociedad civil. Sin ella, Espa\u00f1a ser\u00e1 irrelevante en las decisiones que afectan a su futuro.<\/p>\n<div id=\"sumario_3|despiece\" class=\"derecha\">\n<div class=\"aside estirar\">\n<h2>Otros art\u00edculos del autor<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La hora m\u00e1s dif\u00edcil de Europa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Espa\u00f1a ensimismada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El fracaso de Tsipras<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con mi voto en contra <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tu muro mi valla<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">El segundo lastre tiene que ver con la calidad de sus instrumentos de acci\u00f3n exterior, que antes de la crisis experimentaron procesos de crecimiento acelerado y sin mucho criterio para luego sufrir un proceso de recortes que ha dejado maltrecha nuestra capacidad de acci\u00f3n exterior. Destaca la burbuja armament\u00edstica, tan escandalosa como inadvertida por la ciudadan\u00eda, responsable de un reguero de deudas cuya satisfacci\u00f3n ha requerido enormes sacrificios presupuestarios en tiempos de crisis y que por ende ha dejado a nuestras Fuerzas Armadas en unos preocupantes niveles de operatividad. Pero tampoco le van a la zaga los excesos de la cooperaci\u00f3n al desarrollo en tiempos de bonanza, ahora convertidos en escasez cr\u00f3nica de recursos esenciales para construir un mundo m\u00e1s justo. Aqu\u00ed como en tantos otros sectores, el espacio para las reformas y la sostenibilidad a largo plazo ha desaparecido bajo el p\u00e9ndulo que va de la burbuja sin control al recorte sin criterio. Ese tridente de acci\u00f3n exterior que forman la cooperaci\u00f3n, la diplomacia y las pol\u00edticas de paz y seguridad tiene que ser recompuesto para que sirva a los intereses de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El tercer elemento tiene que ver con la baja calidad de nuestro debate p\u00fablico sobre cuestiones internacionales. Como en otros \u00e1mbitos de nuestra vida p\u00fablica, aqu\u00ed tambi\u00e9n la polarizaci\u00f3n y los clich\u00e9s sustituyen con demasiada frecuencia al intercambio de argumentos y datos. Es dif\u00edcil no sentir envidia ante los debates habidos estos d\u00edas en Reino Unido y Alemania sobre c\u00f3mo actuar en reacci\u00f3n a los atentados de Par\u00eds: dos pa\u00edses con culturas de seguridad radicalmente distintas han mostrado un mismo aprecio por el rigor y la calidad del debate p\u00fablico.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"centro\">\n<p class=\"texto_grande\">La cooperaci\u00f3n, la diplomacia y las pol\u00edticas de paz y seguridad tienen que ser recompuestas<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin esos tres elementos (presencia internacional, instrumentos eficaces y debate de calidad) los espa\u00f1oles seguiremos haciendo eso que tan bien se nos da desde siempre: debatir apasionadamente entre nosotros mismos, de espaldas al mundo y sin ninguna posibilidad de incidencia real sobre los problemas que nos afectan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos problemas marcar\u00e1n nuestro futuro m\u00e1s inmediato. El primero es la cuesti\u00f3n europea. El proyecto europeo, dig\u00e1moslo sin tapujos, est\u00e1 gripado. Su exasperante lentitud decisoria y la falta de instrumentos para actuar van a suponer una d\u00e9cada perdida en t\u00e9rminos de crecimiento y empleo para Espa\u00f1a. Europa entra en su octavo a\u00f1o de crisis sin haber resuelto Grecia y sin haber completado la uni\u00f3n econ\u00f3mica y monetaria con los instrumentos de gobernanza econ\u00f3mica y fiscal necesarios. La legitimidad de la Uni\u00f3n Europea pende casi exclusivamente de su eficacia. Si Europa no crece y no crea empleo no generar\u00e1 legitimidad entre la ciudadan\u00eda para sostener la integraci\u00f3n pol\u00edtica: al contrario, generar\u00e1 desafecci\u00f3n, y con ello veremos aumentar m\u00e1s el nacionalismo, el populismo y la xenofobia, con la vuelta a las fronteras y a los ego\u00edsmos nacionales, como ya estamos viendo a ra\u00edz de la crisis de refugio y asilo. Espa\u00f1a, m\u00e1s pendiente de salvar el d\u00eda a d\u00eda que de mirar hacia el futuro, ha estado ausente del debate europeo o ha dejado que lo lideren otros, siendo dif\u00edcil distinguir su impronta en los dise\u00f1os que se han puesto encima de la mesa. Toca ahora volver a impulsar el proceso de integraci\u00f3n, forjar las coaliciones necesarias y liderar la transformaci\u00f3n de Europa para que sirva a las necesidades de Espa\u00f1a: de lo contrario, la ciudadan\u00eda dar\u00e1 la espalda al proyecto europeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los problemas de arquitectura institucional y legitimidad pol\u00edtica que experimenta la UE son, con todo, las ramas que no nos dejan ver el bosque, un bosque en el que siguen presentes enormes retos, desde el demogr\u00e1fico, al energ\u00e9tico o la revoluci\u00f3n digital, una nueva revoluci\u00f3n industrial que est\u00e1 transformando el mundo y las relaciones de poder entre Estados y que a Europa se le est\u00e1 escapando entre los dedos por culpa de su fragmentaci\u00f3n econ\u00f3mica y su miop\u00eda pol\u00edtica. El desfase entre los tiempos de la integraci\u00f3n europea a 28 miembros y el ritmo de los cambios y necesidades econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos sit\u00faa a Europa en riesgo de entrar en un declive prolongado.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\" class=\"centro\">\n<p class=\"texto_grande\">El desaf\u00edo del terrorismo yihadista va a requerir estrategias que integren incluso la cuesti\u00f3n militar<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">El segundo problema que vamos a enfrentar tiene que ver con nuestra seguridad exterior. La amable burbuja de seguridad dentro de la que el proyecto de integraci\u00f3n europeo se ha desenvuelto durante d\u00e9cadas ya no est\u00e1 ah\u00ed. Finalizada la Guerra Fr\u00eda pensamos que la retirada del paraguas estadounidense no requerir\u00eda la creaci\u00f3n de una capacidad de defensa espec\u00edficamente europea. Al contrario, la combinaci\u00f3n del proceso de ampliaci\u00f3n de la UE hacia el este de Europa con la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica tanto de nuestra vecindad oriental como del norte de \u00c1frica gener\u00f3 un colch\u00f3n de prosperidad que nos hizo pensar en la Europa de la seguridad y defensa m\u00e1s como una reliquia de la guerra fr\u00eda que como una necesidad ineludible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Espa\u00f1a, pese a su europe\u00edsmo, no ha sido ajena a este proceso de despreocupaci\u00f3n por las cuestiones de seguridad y defensa, a lo que se ha a\u00f1adido una crisis econ\u00f3mica que las ha situado en segundo plano. Pero el espejo de la posguerra fr\u00eda y el multilateralismo eficaz se ha roto. Nos guste o no, aunque Europa haya logrado la paz y est\u00e9 en paz consigo misma, no va a vivir en paz. Porque el desaf\u00edo que plantea el terrorismo yihadista va a requerir estrategias que integren todos los medios disponibles, incluido, en una u otra medida, el militar. Y lo va a requerir durante un tiempo prolongado y con apoyo de la sociedad. Dada su cultura de seguridad, no es probable que Espa\u00f1a est\u00e9 en la primera l\u00ednea; por eso precisamente deber\u00e1 estudiar c\u00f3mo contribuir a su propia seguridad y, a la vez, ser un socio valioso para sus vecinos, con quienes nos une un destino com\u00fan y unos valores que queremos preservar. Volver al mundo no es una cuesti\u00f3n de orgullo, sino de responsabilidad en un momento extremadamente dif\u00edcil para Europa.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\"><strong>Jos\u00e9 Ignacio Torreblanca<\/strong> es profesor en la UNED y director de la Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Fuente: <strong>www.elpais.com<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si las encuestas no se equivocan, nos adentramos en terra incognita. Pero gobierne quien gobierne despu\u00e9s del 20-D, Espa\u00f1a deber\u00e1 volver al mundo. Para hacerlo deber\u00e1 primero superar tres obst\u00e1culos que han lastrado su proyecci\u00f3n internacional. El primero es nuestra ausencia de los grandes foros internacionales. 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