{"id":6565,"date":"2016-08-31T07:05:03","date_gmt":"2016-08-31T12:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-dignidad-de-las-personas\/"},"modified":"2016-08-31T07:05:03","modified_gmt":"2016-08-31T12:05:03","slug":"texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-dignidad-de-las-personas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-dignidad-de-las-personas\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la dignidad de las personas"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 31 Ago. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEn la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco dirigi&oacute; hoy la Audiencia General, la cual dedic&oacute; al pasaje del Evangelio donde la mujer consigue tocar el manto de Jes&uacute;s mientras este pasa en medio de la multitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n el texto completo, gracias a Radio Vaticano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Evangelio que hemos escuchado nos presenta una figura que sobresale por su fe y su coraje. Se trata de la mujer a la que Jes&uacute;s cur&oacute; de sus p&eacute;rdidas de sangre (Cfr. Mt 9,20-22). Pasando en medio de la muchedumbre, se acerca por detr&aacute;s de Jes&uacute;s para tocar el borde de su manto. Pensaba: &ldquo;Con s&oacute;lo tocar su manto, quedar&eacute; curada&rdquo; &nbsp;(v. 21). &iexcl;Cu&aacute;nta fe, eh! &iexcl;Cu&aacute;nta fe ten&iacute;a esta mujer! Razonaba as&iacute; porque estaba animada por tanta fe, tanta esperanza y, con un toque de astucia, realiza cuanto lleva en su coraz&oacute;n. El deseo de ser salvada por Jes&uacute;s es tan grande que la hace ir m&aacute;s all&aacute; de las prescripciones establecidas por la ley de Mois&eacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn efecto, esta pobre mujer desde hac&iacute;a tantos a&ntilde;os no s&oacute;lo estaba sencillamente enferma, sino que era considerada impura porque padec&iacute;a de hemorragias (Cfr. Lv 15, 19-30). Por esta raz&oacute;n estaba excluida de las liturgias, de la vida conyugal, de las relaciones normales con el pr&oacute;jimo. El evangelista Marcos a&ntilde;ade que hab&iacute;a consultado a muchos m&eacute;dicos, agotando sus medios para pagarlos y soportando tratamientos dolorosos, pero s&oacute;lo hab&iacute;a empeorado. Era una mujer descartada por la sociedad. Es importante considerar esta condici&oacute;n &ndash; de descartada &ndash; para entender su estado de &aacute;nimo: ella siente que Jes&uacute;s puede liberarla de la enfermedad y del estado de marginaci&oacute;n y de indignidad en el que se encuentra desde hace a&ntilde;os. En una palabra: sabe, siente que Jes&uacute;s puede salvarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste caso nos hace reflexionar acerca de c&oacute;mo la mujer muchas veces es percibida y representada. A todos se nos pone en guardia, tambi&eacute;n a las comunidades cristianas, contra consideraciones de la feminidad aminoradas por prejuicios y recelos ultrajantes de su intangible dignidad. En este sentido son precisamente los Evangelios los que &nbsp;restablecen la verdad y reconducen a un punto de vista liberatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJes&uacute;s ha admirado la fe de esta mujer a la que todos evitaban y ha transformado su esperanza en salvaci&oacute;n. No conocemos su nombre, pero las pocas l&iacute;neas con las que los Evangelios describen su encuentro con Jes&uacute;s trazan un itinerario de fe capaz de restablecer la verdad y la grandeza de la dignidad de toda persona. En el encuentro con Cristo se abre para todos, hombres y mujeres de todo lugar y de todo tiempo, el camino de la liberaci&oacute;n y de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Evangelio de Mateo dice que cuando la mujer toc&oacute; el manto de Jes&uacute;s, &Eacute;l &ldquo;se dio vuelta&rdquo;, la vio (v. 22), y le dirigi&oacute; la palabra. Como dec&iacute;amos, a causa de su estado de exclusi&oacute;n, la mujer ha actuado a escondidas, detr&aacute;s de Jes&uacute;s &ndash; ten&iacute;a un poco de temor &ndash; para no ser vista, porque era una descartada. En cambio, Jes&uacute;s la ve y su mirada no es de reproche, no dice: &ldquo;&iexcl;Vete de aqu&iacute;, t&uacute; eres una descartada!&rdquo;, como si dijera: &ldquo;&iexcl;T&uacute; eres una leprosa, vete!&rdquo;, &iquest;no? No reprocha. Sino que la mirada de Jes&uacute;s es de misericordia y ternura. &Eacute;l sabe lo que ha sucedido y busca el encuentro personal con ella, lo que, en el fondo, ella misma anhelaba. Esto significa que Jes&uacute;s no s&oacute;lo la acoge, sino que la considera digna de ese encuentro hasta el punto que le dona su palabra y su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la parte central del relato el t&eacute;rmino salvaci&oacute;n se repite tres veces. &ldquo;Con s&oacute;lo tocar su manto, quedar&eacute; curada. Jes&uacute;s se dio vuelta, y al verla, le dijo: &lsquo;Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado&rsquo;&rdquo; (vv. 21-22). Este &ldquo;ten confianza, hija&rdquo; &ndash; &ldquo;confianza hija&rdquo;, dice Jes&uacute;s &ndash; expresa toda la misericordia de Dios por aquella persona, y por toda persona descartada. Pero cu&aacute;ntas veces nos sentimos interiormente descartados por nuestros pecados, hemos hecho tantas, hemos hecho tantas&hellip; Y el Se&ntilde;or nos dice: &ldquo;&iexcl;Confianza! &iexcl;Ven! Para m&iacute; t&uacute; no eres un descartado, una descartada. Confianza, hija. T&uacute; eres un hijo, una hija&rdquo;. Y &eacute;ste es el momento de la gracia, es el momento del perd&oacute;n, es el momento de la inclusi&oacute;n en la vida de Jes&uacute;s, en la vida de la Iglesia. Es el momento de la misericordia. Hoy, a todos nosotros, pecadores, que somos grandes pecadores o pocos [peque&ntilde;os] pecadores, pero todos lo somos, &iexcl;eh!, &nbsp;a todos [nosotros] el Se&ntilde;or nos dice: &ldquo;&iexcl;Confianza, ven! Ya no eres descartado, no eres descartada: yo te perdono, yo de abrazo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAs&iacute; es la misericordia de Dios. Debemos tener coraje e ir hacia &Eacute;l; pedir perd&oacute;n por nuestros pecados e ir adelante. Con coraje, como hizo esta mujer. &nbsp;Despu&eacute;s, la &ldquo;salvaci&oacute;n&rdquo; adquiere m&uacute;ltiples rasgos: ante todo devuelve la salud a la mujer; despu&eacute;s la libera de las discriminaciones sociales y religiosas; adem&aacute;s, realiza la esperanza que ella llevaba en su coraz&oacute;n anulando sus temores y su desaliento; y, en fin, la devuelve a la comunidad liber&aacute;ndola de la necesidad de actuar a escondidas. Y esto &uacute;ltimo es importante: un descartado siempre hace algo a escondidas [alguna vez] o toda la vida: pensemos en los leprosos de aquellos tiempos, en los sin techo de hoy&hellip; pensemos en los pecadores, &iexcl;eh!, en nosotros pecadores: siempre hacemos algo a escondidas, como &hellip; tenemos necesidad de hacer algo a escondidas y nos avergonzamos por lo que somos. Y &Eacute;l nos libera de esto, Jes&uacute;s nos libera y hace que nos pongamos de pie: &ldquo;Lev&aacute;ntate, ven. De pie&rdquo;. Como Dios nos ha creado: Dios nos ha creado de pie, no humillados. De pie. La salvaci&oacute;n que Jes&uacute;s da es total, reintegra a la vida de la mujer en la esfera del amor de Dios y, al mismo tiempo, la restablece en su plena dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn suma, no es el manto que la mujer ha tocado el que le da la salvaci&oacute;n, sino la palabra de Jes&uacute;s, acogida en la fe, capaz de consolarla, curarla y restablecerla en la relaci&oacute;n con Dios y con su pueblo. Jes&uacute;s es la &uacute;nica fuente de bendici&oacute;n de la que brota la salvaci&oacute;n para todos los hombres, y la fe es la disposici&oacute;n fundamental para acogerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJes&uacute;s, una vez m&aacute;s, con su comportamiento lleno de misericordia, indica a la Iglesia el itinerario que debe realizar para salir al encuentro de cada persona, para que cada uno pueda ser curado en el cuerpo y en el esp&iacute;ritu, y recuperar la dignidad de hijos de Dios. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco recuerda que s&oacute;lo Jes&uacute;s puede sanar y dar dignidad a las personas https:\/\/t.co\/HcRnbw82aq<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 31 de agosto de 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 31 Ago. 16 (ACI).- En la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco dirigi&oacute; hoy la Audiencia General, la cual dedic&oacute; al pasaje del Evangelio donde la mujer consigue tocar el manto de Jes&uacute;s mientras este pasa en medio de la multitud. 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