{"id":6598,"date":"2016-09-01T06:05:03","date_gmt":"2016-09-01T11:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion\/"},"modified":"2016-09-01T06:05:03","modified_gmt":"2016-09-01T11:05:03","slug":"texto-mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion\/","title":{"rendered":"TEXTO: Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el cuidado de la Creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 01 Sep. 16 (ACI).-<br \/>\n\tCada 1 de septiembre la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por el Cuidado de la Creaci&oacute;n junto a la&nbsp;Iglesia&nbsp;Ortodoxa. En esta ocasi&oacute;n, el mensaje del Papa Francisco lleva como lema &ldquo;Usemos misericordia con nuestra casa com&uacute;n&rdquo;:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn uni&oacute;n con los hermanos y hermanas ortodoxos, y con la adhesi&oacute;n de otras Iglesias y Comunidades cristianas, la Iglesia cat&oacute;lica celebra hoy la anual &laquo;Jornada mundial de oraci&oacute;n por el cuidado de la creaci&oacute;n&raquo;. La jornada pretende ofrecer &laquo;a cada creyente y a las comunidades una valiosa oportunidad de renovar la adhesi&oacute;n personal a la propia vocaci&oacute;n de custodios de la creaci&oacute;n, elevando a Dios una acci&oacute;n de gracias por la maravillosa obra que &eacute;l ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protecci&oacute;n de la creaci&oacute;n y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos&raquo;. Es muy alentador que la preocupaci&oacute;n por el futuro de nuestro planeta sea compartida por las Iglesias y las Comunidades cristianas junto a otras religiones. En efecto, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, muchas iniciativas han sido emprendidas por las autoridades religiosas y otras organizaciones para sensibilizar en mayor medida a la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre los peligros del uso irresponsable del planeta. Quisiera aqu&iacute; mencionar al Patriarca Bartolom&eacute; y a su predecesor Demetrio, que durante muchos a&ntilde;os se han pronunciado constantemente contra el pecado de causar da&ntilde;os a la creaci&oacute;n, poniendo la atenci&oacute;n sobre la crisis moral y espiritual que est&aacute; en la base de los problemas ambientales y de la degradaci&oacute;n. Respondiendo a la creciente atenci&oacute;n por la integridad de la creaci&oacute;n, la Tercera Asamblea Ecum&eacute;nica Europea (Sibiu 2007) propon&iacute;a celebrar un &laquo;Tiempo para la creaci&oacute;n&raquo;, con una duraci&oacute;n de cinco semanas entre el 1 de septiembre (memoria ortodoxa de la divina creaci&oacute;n) y el 4 de octubre (memoria de Francisco de As&iacute;s en la Iglesia cat&oacute;lica y en algunas otras tradiciones occidentales). Desde aquel momento dicha iniciativa, con el apoyo del Consejo Mundial de las Iglesias, ha inspirado muchas actividades ecum&eacute;nicas en diversos lugares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDebe ser tambi&eacute;n un motivo de alegr&iacute;a que, en todo el mundo, iniciativas parecidas que promueven la justicia ambiental, la solicitud hacia los pobres y el compromiso responsable con la sociedad, est&aacute;n fomentando el encuentro entre personas, sobre todo j&oacute;venes, de diversos contextos religiosos. Los Cristianos y los no cristianos, las personas de fe y de buena voluntad, hemos de estar unidos en el demostrar misericordia con nuestra casa com&uacute;n ?la tierra? y valorizar plenamente el mundo en el cual vivimos como lugar del compartir y de comuni&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tierra grita&hellip;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon este Mensaje, renuevo el di&aacute;logo con &laquo;toda persona que vive en este planeta&raquo; respecto a los sufrimientos que afligen a los pobres y la devastaci&oacute;n del medio ambiente. Dios nos hizo el don de un jard&iacute;n exuberante, pero lo estamos convirtiendo en una superficie contaminada de &laquo;escombros, desiertos y suciedad&raquo; (Laudato si&rsquo;, 161). No podemos rendirnos o ser indiferentes a la p&eacute;rdida de la biodiversidad y a la destrucci&oacute;n de los ecosistemas, a menudo provocados por nuestros comportamientos irresponsables y ego&iacute;stas. &laquo;Por nuestra causa, miles de especies ya no dar&aacute;n gloria a Dios con su existencia ni podr&aacute;n comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho&raquo; (ib&iacute;d., 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl planeta contin&uacute;a a calentarse, en parte a causa de la actividad humana: el 2015 ha sido el a&ntilde;o m&aacute;s caluroso jam&aacute;s registrado y probablemente el 2016 lo ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s. Esto provoca sequ&iacute;a, inundaciones, incendios y fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos cada vez m&aacute;s graves. Los cambios clim&aacute;ticos contribuyen tambi&eacute;n a la dolorosa crisis de los emigrantes forzosos. Los pobres del mundo, que son los menos responsables de los cambios clim&aacute;ticos, son los m&aacute;s vulnerables y sufren ya los efectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tComo subraya la ecolog&iacute;a integral, los seres humanos est&aacute;n profundamente unidos unos a otros y a la creaci&oacute;n en su totalidad. Cuando maltratamos la naturaleza, maltratamos tambi&eacute;n a los seres humanos. Al mismo tiempo, cada criatura tiene su propio valor intr&iacute;nseco que debe ser respetado. Escuchemos &laquo;tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres&raquo; (ib&iacute;d., 49), y busquemos comprender atentamente c&oacute;mo poder asegurar una respuesta adecuada y oportuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &hellip;porque hemos pecado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDios nos ha dado la tierra para cultivarla y guardarla (cf. Gn. 2,15) con respeto y equilibrio. Cultivarla &laquo;demasiado&raquo; ?esto es abusando de ella de modo miope y ego&iacute;sta?, y guardarla poco es pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon valent&iacute;a, el querido Patriarca Bartolom&eacute;, repetidamente y prof&eacute;ticamente, ha puesto de manifiesto nuestros pecados contra la creaci&oacute;n: &laquo;Que los seres humanos destruyan la diversidad biol&oacute;gica en la creaci&oacute;n divina; que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio clim&aacute;tico, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas h&uacute;medas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todo esto es pecado&raquo;. Porque &laquo;un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAnte lo que est&aacute; sucediendo en nuestra casa, que el Jubileo de la Misericordia pueda llamar de nuevo a los fieles cristianos &laquo;a una profunda conversi&oacute;n interior&raquo; (Laudato si&rsquo;, 217), sostenida particularmente por el sacramento de la Penitencia. En este A&ntilde;o Jubilar, aprendamos a buscar la misericordia de Dios por los pecados cometidos contra la creaci&oacute;n, que hasta ahora no hemos sabido reconocer ni confesar; y compromet&aacute;monos a realizar pasos concretos en el camino de la conversi&oacute;n ecol&oacute;gica, que pide una clara toma de conciencia de nuestra responsabilidad con nosotros mismos, con el pr&oacute;jimo, con la creaci&oacute;n y con el creador (cf. ib&iacute;d., 10; 229).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Examen de conciencia y arrepentimiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl primer paso en este camino es siempre un examen de conciencia, que &laquo;implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos [&hellip;] Tambi&eacute;n implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las dem&aacute;s criaturas, de formar con los dem&aacute;s seres del universo una preciosa comuni&oacute;n universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres&raquo; (ib&iacute;d., 220).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA este Padre lleno de misericordia y de bondad, que espera el regreso de cada uno de sus hijos, podemos dirigirnos reconociendo nuestros pecados contra la creaci&oacute;n, los pobres y las futuras generaciones. &laquo;En la medida en que todos generamos peque&ntilde;os da&ntilde;os ecol&oacute;gicos&raquo;, estamos llamados a reconocer &laquo;nuestra contribuci&oacute;n &ndash;peque&ntilde;a o grande&ndash; a la desfiguraci&oacute;n y destrucci&oacute;n de la creaci&oacute;n&raquo;. Este es el primer paso en el camino de la conversi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el 2000, tambi&eacute;n un A&ntilde;o Jubilar, mi predecesor san Juan Pablo II invit&oacute; a los cat&oacute;licos a arrepentirse por la intolerancia religiosa pasada y presente, as&iacute; como por las injusticias cometidas contra los hebreos, las mujeres, los pueblos ind&iacute;genas, los inmigrantes, los pobres y los no nacidos. En este Jubileo Extraordinario de la Misericordia, invito a cada uno a hacer lo mismo. Como personas acostumbradas a estilos de vida inducidos por una malentendida cultura del bienestar o por un &laquo;deseo desordenado de consumir m&aacute;s de lo que realmente se necesita&raquo; (ib&iacute;d., 123), y como part&iacute;cipes de un sistema que &laquo;ha impuesto la l&oacute;gica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusi&oacute;n social o la destrucci&oacute;n de la naturaleza&raquo;, arrepint&aacute;monos del mal que estamos haciendo a nuestra casa com&uacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDespu&eacute;s de un serio examen de conciencia y llenos de arrepentimiento, podemos confesar nuestros pecados contra el Creador, contra la creaci&oacute;n, contra nuestros hermanos y hermanas. &laquo;El Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica nos hace ver el confesionario como un lugar en el que la verdad nos hace libres para un encuentro&raquo;. Sabemos que &laquo;Dios es m&aacute;s grande que nuestro pecado&raquo;, de todos los pecados, incluidos aquellos contra la creaci&oacute;n. All&iacute; confesamos porque estamos arrepentidos y queremos cambiar. Y la gracia misericordiosa de Dios que recibimos en el sacramento nos ayudar&aacute; a hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cambiar de ruta<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesi&oacute;n al Padre rico de misericordia, nos conducen a un firme prop&oacute;sito de cambio de vida. Y esto debe traducirse en actitudes y comportamientos concretos m&aacute;s respetuosos con la creaci&oacute;n, como, por ejemplo, hacer un uso prudente del pl&aacute;stico y del papel, no desperdiciar el agua, la comida y la energ&iacute;a el&eacute;ctrica, diferenciar los residuos, tratar con cuidado a los otros seres vivos, utilizar el transporte p&uacute;blico y compartir el mismo veh&iacute;culo entre varias personas, entre otras cosas (cf. Laudado si&rsquo;, 211). No debemos pensar que estos esfuerzos sean demasiado peque&ntilde;os para mejorar el mundo. Estas acciones &laquo;provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente&raquo; (ib&iacute;d., 212) y refuerzan &laquo;un estilo de vida prof&eacute;tico y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo&raquo; (ib&iacute;d., 222).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tIgualmente, el prop&oacute;sito de cambiar de vida debe atravesar el modo en el que contribuimos a construir la cultura y la sociedad de la cual formamos parte: &laquo;El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comuni&oacute;n&raquo; (ib&iacute;d., 228). La econom&iacute;a y la pol&iacute;tica, la sociedad y la cultura, no pueden estar dominadas por una mentalidad del corto plazo y de la b&uacute;squeda de un inmediato provecho financiero o electoral. Por el contrario, estas deben ser urgentemente reorientadas hacia el bien com&uacute;n, que incluye la sostenibilidad y el cuidado de la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUn caso concreto es el de la &laquo;deuda ecol&oacute;gica&raquo; entre el norte y el sur del mundo (cf. ib&iacute;d., 51- 52). Su restituci&oacute;n har&iacute;a necesario que se tomase cuidado de la naturaleza de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, proporcion&aacute;ndoles recursos financiaros y asistencia t&eacute;cnica que les ayuden a gestionar las consecuencias de los cambios clim&aacute;ticos y a promover el desarrollo sostenible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa protecci&oacute;n de la casa com&uacute;n necesita un creciente consenso pol&iacute;tico. En este sentido, es motivo de satisfacci&oacute;n de satisfacci&oacute;n que en septiembre de 2015 los pa&iacute;ses del mundo hayan adoptado los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y que, en diciembre de 2015, hayan aprobado el Acuerdo de Par&iacute;s sobre los cambios clim&aacute;ticos, que marca el costoso, pero fundamental objetivo de frenar el aumento de la temperatura global. Ahora los Gobiernos tienen el deber de respetar los compromisos que han asumido, mientras las empresas deben hacer responsablemente su parte, y corresponde a los ciudadanos exigir que esto se realice, es m&aacute;s, que se mire a objetivos cada vez m&aacute;s ambiciosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCambiar de ruta significa, por lo tanto, &laquo;respetar escrupulosamente el mandamiento originario de preservar la creaci&oacute;n de todo mal, ya sea por nuestro bien o por el bien de los dem&aacute;s seres humanos&raquo;. Una pregunta puede ayudarnos a no perder de vista el objetivo: &laquo;&iquest;Qu&eacute; tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los ni&ntilde;os que est&aacute;n creciendo?&raquo; (Laudato si&rsquo;, 160).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una nueva obra de misericordia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Nada une m&aacute;s con Dios que un acto de misericordia, bien sea que se trate de la misericordia con que el Se&ntilde;or nos perdona nuestros pecados, o bien de la gracia que nos da para practicar las obras de misericordia en su nombre&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tParafraseando a Santiago, &laquo;la misericordia sin las obras est&aacute; muerta en s&iacute; misma. [&hellip;] A causa de los cambios de nuestro mundo globalizado, algunas pobrezas materiales y espirituales se han multiplicado: por lo tanto, dejemos espacio a la fantas&iacute;a de la caridad para encontrar nuevas modalidades de acci&oacute;n. De este modo la v&iacute;a de la misericordia se har&aacute; cada vez m&aacute;s concreta&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa vida cristiana incluye la pr&aacute;ctica de las tradicionales obras de misericordia corporales y espirituales. &laquo;Solemos pensar en las obras de misericordia de una en una, y en cuanto ligadas a una obra: hospitales para los enfermos, comedores para los que tienen hambre, hospeder&iacute;as para los que est&aacute;n en situaci&oacute;n de calle, escuelas para los que tienen que educarse, el confesionario y la direcci&oacute;n espiritual para el que necesita consejo y perd&oacute;n&hellip; Pero, si las miramos en conjunto, el mensaje es que el objeto de la misericordia es la vida humana misma y en su totalidad&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tObviamente &laquo;la misma vida humana en su totalidad&raquo; incluye el cuidado de la casa com&uacute;n. Por lo tanto, me permito proponer un complemento a las dos listas tradicionales de siete obras de misericordia, a&ntilde;adiendo a cada una el cuidado de la casa com&uacute;n. Como obra de misericordia espiritual, el cuidado de la casa com&uacute;n precisa de &laquo;la contemplaci&oacute;n agradecida del mundo&raquo; (Laudato si&rsquo;, 214) que &laquo;nos permite descubrir a trav&eacute;s de cada cosa alguna ense&ntilde;anza que Dios nos quiere transmitir&raquo; (ib&iacute;d., 85). Como obra de misericordia corporal, el cuidado de la casa com&uacute;n, necesita &laquo;simples gestos cotidianos donde rompemos la l&oacute;gica de la violencia, del aprovechamiento, del ego&iacute;smo [&hellip;] y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor&raquo; (ib&iacute;d., 230-231).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En conclusi&oacute;n, oremos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA pesar de nuestros pecados y los tremendos desaf&iacute;os que tenemos delante, no perdamos la esperanza: &laquo;El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atr&aacute;s en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado [&hellip;] porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos&raquo; (ib&iacute;d., 13;245). El 1 de septiembre en particular, y despu&eacute;s durante el resto del a&ntilde;o, recemos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Oh Dios de los pobres,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tay&uacute;danos a rescatar a los abandonados<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\ty a los olvidados de esta tierra<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tque son tan valiosos a tus ojos. [&hellip;]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDios de amor,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tmu&eacute;stranos nuestro lugar en este mundo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tcomo instrumentos de tu cari&ntilde;o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tpor todos los seres de esta tierra (ib&iacute;d., 246).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDios de Misericordia, conc&eacute;denos recibir tu perd&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\ty de transmitir tu misericordia en toda nuestra casa com&uacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAlabado seas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAmen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVaticano, 1 de septiembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFRANCISCO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 01 Sep. 16 (ACI).- Cada 1 de septiembre la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por el Cuidado de la Creaci&oacute;n junto a la&nbsp;Iglesia&nbsp;Ortodoxa. 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