{"id":6668,"date":"2016-09-03T11:15:02","date_gmt":"2016-09-03T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-de-santa-cecilia-romana-dina-belanger-4-de-septiembre\/"},"modified":"2016-09-03T11:15:02","modified_gmt":"2016-09-03T16:15:02","slug":"beata-maria-de-santa-cecilia-romana-dina-belanger-4-de-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-de-santa-cecilia-romana-dina-belanger-4-de-septiembre\/","title":{"rendered":"Beata Mar\u00eda de Santa Cecilia Romana (Dina B\u00e9langer) \u2013 4 de septiembre  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).<em>&#8211;<\/em><strong><em> \u00a0<\/em><\/strong>Dina B\u00e9langer, la hermosa joven canadiense que tuvo la fama al alcance de la mano por sus excepcionales dotes musicales, no hallaba en el santoral una mujer canonizada que llevase su nombre, pero ella se propuso cubrir ese vac\u00edo con su propia entrega: ser\u00eda santa. As\u00ed lo confi\u00f3 a su educadora cuando constat\u00f3 que buscaba en vano otra Dina. Para ello no ten\u00eda m\u00e1s que <em>\u00abamar y dejar hacer a Jes\u00fas y a Mar\u00eda\u00bb.<\/em> Apenas tuvo 33 a\u00f1os de plazo para amasar las virtudes, pero fueron m\u00e1s que suficientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 en Qu\u00e9bec, Canad\u00e1, el 30 de abril de 1897. Hubiera sido la primog\u00e9nita de Olivier y Seraphia, pero un var\u00f3n nacido con posterioridad muri\u00f3 pocos meses despu\u00e9s de nacer, por lo cual fue la \u00fanica hija del matrimonio. En este hogar acomodado recibi\u00f3 una exquisita educaci\u00f3n seguida atentamente por sus padres. Velaron para que ciertos rasgos de su apasionado y temperamental car\u00e1cter, apreciados cuando a\u00fan era una ni\u00f1a, no le ganaran la batalla. Y ciertamente los templ\u00f3 a tiempo, poniendo todo de su parte. Eso hizo de ella una persona entra\u00f1able, d\u00f3cil, humilde y obediente. Tanto Olivier como Seraphia le transmitieron, junto a la fe, excepcionales cualidades como la responsabilidad, el orden, el sentido del trabajo, la discreci\u00f3n, la piedad, la constancia, la abnegaci\u00f3n y otros valores que tambi\u00e9n detectaron profesoras y alumnas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde los seis a\u00f1os estudiaba en el colegio de las religiosas de Nuestra Se\u00f1ora y all\u00ed recibi\u00f3 la primera comuni\u00f3n. Entonces la experiencias m\u00edsticas, que iban a marcar su vida, se hallaban en el umbral de la misma. Como previamente hab\u00eda entra\u00f1ado a Dios en su coraz\u00f3n, lo aguardaba como algo natural y as\u00ed tom\u00f3 el Cuerpo de Cristo: <em>\u00abMi felicidad era inmensa. Jes\u00fas era m\u00edo y yo era suya. Esta uni\u00f3n \u00edntima caus\u00f3 en mi alma, entre otras gracias: el hambre de su Cuerpo y de su Sangre, que ha ido creciendo con las comuniones siguientes\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1905 inici\u00f3 los estudios de piano. Las altas calificaciones que obten\u00eda, el dominio instrumental y su capacidad para ejecutar con maestr\u00eda las piezas le auguraban un futuro profesional espl\u00e9ndido. Las inagotables ansias de perfecci\u00f3n marcaban sus jornadas. Durante varias veces al d\u00eda suplicaba esa gracia. En el centro de su vida: la Eucarist\u00eda y Mar\u00eda. En 1910 se vincul\u00f3 a las Hijas de Mar\u00eda y algo m\u00e1s tarde se consagr\u00f3 a la Virgen. Complet\u00f3 esa ofrenda d\u00e1ndose por completo a Dios, llevada de la \u00absed de entregarse a su amor\u00bb. Era parte de un intenso programa que le fue conduciendo firmemente a la uni\u00f3n divina. C\u00f3mo ser\u00eda que a sus 14 a\u00f1os pudo decir con propiedad: <em>\u00ab<\/em><em>Jes\u00fas y yo ya no son dos, somos uno. S\u00f3lo Jes\u00fas hace uso de mis facultades, de mis sentidos, mis miembros. \u00c9l es quien piensa, act\u00faa, ora, busca, habla, camina, escribe, ense\u00f1a, en una palabra, es \u00c9l quien vive &#8230;\u00bb<\/em>. Seg\u00fan confi\u00f3 ella misma, Cristo la denominaba: <em>\u00abmi peque\u00f1o yo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 hizo que crecieran sus ansias de martirio: <em>\u00abComo he o\u00eddo hablar de esta donaci\u00f3n, conocido como el ofrecimiento heroico, inmediatamente me ofrec\u00ed, me abandon\u00e9 por completo a la voluntad de Jes\u00fas, ya que soy su v\u00edctima\u00bb. <\/em>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde la enviaron a completar estudios de piano, armon\u00eda y composici\u00f3n musical al conservatorio de Nueva York. Se aloj\u00f3 en el selecto pensionado <em>Our Lady of Peace<\/em>, de la calle 14, propiedad de las religiosas de Jes\u00fas y Mar\u00eda. All\u00ed coincidi\u00f3 con pianistas consumadas como la chilena Rosita Renard. Hasta 1918 estudi\u00f3 en un formidable piano Steinway, piano que en 1990 se enviar\u00eda a Sillery por haber sido utilizado por ella ya que el instrumental existente en el convento hab\u00eda sido pasto de las llamas en el incendio que sufri\u00f3 el convento en 1983. Todo ese tiempo siempre vinculada a Cristo puso mucho cuidado en no envanecerse y sostener firmemente la vocaci\u00f3n al amor que lat\u00eda en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Regres\u00f3 con sus padres en 1918, y en 1921 ingres\u00f3 en el noviciado que estas religiosas de Jes\u00fas y Mar\u00eda ten\u00edan en Sillery. Se acrecentaba su ardiente anhelo de vivir unida a Dios con una perfecta oraci\u00f3n continua y para ello en su itinerario espiritual, a sus habituales ayunos, renuncias y mortificaciones a\u00f1ad\u00eda la meditaci\u00f3n de las llagas de Cristo. \u00ab<em>La pr\u00e1ctica de la uni\u00f3n con mi Dios segu\u00eda siendo el objeto de mi examen particular. A\u00f1ad\u00ed que quer\u00eda actuar por amor; s\u00f3lo por Jes\u00fas\u00bb.<\/em> La superiora advirti\u00f3 que se hallaba frente a un alma singular, y le indic\u00f3: <em>\u00abUsted debe escribir su vida, mi querida hermana\u00bb<\/em>. Aunque Cristo en una locuci\u00f3n le dijo que har\u00eda mucho bien con sus escritos, ella ignoraba que \u00e9stos no eran m\u00e1s que el compendio de su vida, aunque fue autora de otros textos y poes\u00edas. Esta petici\u00f3n exigi\u00f3 por su parte un notable esfuerzo. Le contrariaba profundamente hablar en primera persona, vi\u00e9ndose obligada a escribir repetidamente el pronombre \u00abyo\u00bb. Reconoci\u00f3 que era lo que m\u00e1s le hab\u00eda costado en la vida. Por fortuna obedeci\u00f3, y gracias a ello se conservan las profundas huellas que el amor de Dios iba trazando en su esp\u00edritu. En la redacci\u00f3n se percibe alegr\u00eda y esperanza, una confianza y fe inalterables. Al profesar en 1923 tom\u00f3 el nombre de Cecilia, por su v\u00ednculo con la m\u00fasica. Fue profesora de esta disciplina en el colegio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda en medio de su \u00abnoche oscura\u00bb percibi\u00f3 sobrenaturalmente que Cristo se llevaba su coraz\u00f3n, qued\u00e1ndose \u00c9l en su lugar. Y en otra ocasi\u00f3n volvi\u00f3 con esta v\u00edscera purific\u00e1ndola con tanto amor que qued\u00f3 abrasado en \u00e9l; ella misma pudo soplar las cenizas, signo de la ruptura completa con su pasado. Despu\u00e9s, volvi\u00f3 a ocupar su espacio en el pecho. Cuando Cristo le hizo entender que morir\u00eda el 15 de agosto de 1924 alud\u00eda a una muerte m\u00edstica, no f\u00edsica. \u00c9sta lleg\u00f3 el 4 de septiembre de 1929 tras una tuberculosis que le produjo incontables sufrimientos. Hab\u00eda dicho: <em>\u00ab<\/em><em>En el cielo yo ser\u00e9 mendiga de amor, esa es mi misi\u00f3n y la comienzo inmediatamente, dar\u00e9 la alegr\u00eda\u00bb.<\/em> Juan Pablo II la beatific\u00f3 el 20 de marzo de 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).&#8211; \u00a0Dina B\u00e9langer, la hermosa joven canadiense que tuvo la fama al alcance de la mano por sus excepcionales dotes musicales, no hallaba en el santoral una mujer canonizada que llevase su nombre, pero ella se propuso cubrir ese vac\u00edo con su propia entrega: ser\u00eda santa. 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