{"id":6722,"date":"2016-09-06T04:15:02","date_gmt":"2016-09-06T09:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/comentario-a-la-liturgia-dominical-15\/"},"modified":"2016-09-06T04:15:02","modified_gmt":"2016-09-06T09:15:02","slug":"comentario-a-la-liturgia-dominical-15","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/comentario-a-la-liturgia-dominical-15\/","title":{"rendered":"Comentario a la liturgia dominical"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Ciclo C &#8211;\u00a0<\/b><b>Textos: Ex 32, 7-11.13-14; 1 Tm 1, 12-17; Lc 15, 1-32.<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor de Humanidades Cl\u00e1sicas en el Centro de Noviciado y Humanidades y Ciencias de la Legi\u00f3n de Cristo en Monterrey (M\u00e9xico).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Idea principal<\/b>: El rostro de la <i>misericordia<\/i> es Jes\u00fas (Papa Francisco).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>S\u00edntesis del mensaje:<\/b> la liturgia de este domingo viene a reforzar el mensaje de este a\u00f1o de la <i>misericordia<\/i>. En las tres lecturas el coraz\u00f3n de Dios rebosa de amor misericordioso. Tanto Yahv\u00e9, que perdona a su pueblo por intercesi\u00f3n de Mois\u00e9s (1\u00aa lectura), como Pablo, que se siente personalmente objeto del perd\u00f3n de Cristo (2\u00aa lectura), como las tres par\u00e1bolas de Jes\u00fas en el evangelio \u2013el reencuentro de la oveja perdida, de la moneda perdida y del hijo perdido-, nos invitan hoy, no s\u00f3lo a meditar y experimentar en la misericordia de Dios, sino tambi\u00e9n a ser misericordiosos con nuestros hermanos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Puntos de la idea principal<\/b>:<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i><b>En primer lugar<\/b><\/i>, <i>Mois\u00e9s par\u00f3 la ira de Yahv\u00e9 y Yahv\u00e9 tuvo misericordia de su pueblo<\/i> (1\u00aa lectura). El pueblo de Israel cometi\u00f3 el grav\u00edsimo pecado de la idolatr\u00eda, con el becerro de oro que se fabricaron y en torno al cual cantaron y bailaron, ador\u00e1ndole como el \u201cdios\u201d que les hab\u00eda liberado de Egipto, y rompiendo la Alianza que hac\u00eda poco hab\u00eda hecho Dios con ese pueblo. Pecado \u00e9ste que merece de por s\u00ed un castigo divino muy severo, tanto que hace indignar al mismo Dios y quiere encender su ira contra ese pueblo infiel hasta consumirlos, y le pide a Mois\u00e9s que destruya este pueblo y forme otro. Entonces, Mois\u00e9s no acepta esta propuesta, e intercede por su pueblo, suplicando misericordia. Comienza a pleitear con Dios con toda confianza para que se apiade de su pueblo. \u00bfQu\u00e9 argumentos le da Mois\u00e9s para persuadir a Dios? \u201cSe\u00f1or, es tu pueblo, no m\u00edo\u2026Fuiste t\u00fa quien los libraste de la esclavitud, no yo\u2026Hiciste una promesa con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, y tienes que cumplirla\u201d. Y Mois\u00e9s convenci\u00f3 a Dios. Y Dios se arrepinti\u00f3 de la amenaza.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i><b>En segundo lugar<\/b><\/i>, <i>Pablo hace hoy una especie de confesi\u00f3n general para agradecer a Cristo su gran misericordia con \u00e9l<\/i> (2\u00aa lectura). Se confiesa de que fue un blasfemo, un perseguidor y un violento. Confiesa que no es digno de ser ap\u00f3stol y pregonero de la Buena Nueva de Jes\u00fas. Y como se siente perdonado, se abre totalmente al Se\u00f1or. Termina su confesi\u00f3n con una profesi\u00f3n cristol\u00f3gica de su fe. El perd\u00f3n de Dios provoc\u00f3 en \u00e9l una grande alegr\u00eda, gratitud y un deseo inmenso de ir por todo el mundo pregonando la gran noticia: <i>\u201cCristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero\u201d<\/i>. Pablo se benefici\u00f3 de esta misericordia de un modo particular. Adem\u00e1s, su ejemplo debe infundir \u00e1nimo a todos: <i>\u201csi a m\u00ed me perdon\u00f3, mucho m\u00e1s a vosotros<\/i>\u201d. Y no todo fue f\u00e1cil para Pablo, lo sabemos. \u00c9l mismo confes\u00f3: <i>\u201cNo hago lo que quiero sino lo que no quiero<\/i>\u201d (Rom 7, 15). Esto mismo dijo el poeta Ovidio, pagano del siglo I y II y desterrado de Roma a la desembocadura del Danubio por un l\u00edo de faldas imperiales: <i>\u201cVeo lo mejor y lo apruebo, pero hago lo peor<\/i>\u201d. \u00a1Gran misterio esto del pecado! Pero mayor y m\u00e1s l\u00facida es la misericordia de Dios.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #000000\"><i><b>Finalmente<\/b><\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">, Cristo, narrando las par\u00e1bolas de la <\/span><span style=\"color: #000000\"><i>misericordia<\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">, est\u00e1 sintetizando el n\u00facleo de todo el evangelio: la misericordia de Dios. Pero la misericordia de Dios pide estas condiciones: reconocerse pecador, pedir perd\u00f3n y abrirse a la misericordia divina. <\/span><span style=\"color: #000000\"><i>Primero<\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">, todos somos pecadores. Hemos idolatrado tantas cosas: dinero, trabajo, personas. Halagados por los incentivos de este mundo y ansiosos de libertad sin frenos ni l\u00edmites, nos fuimos de casa, y nos pusimos a las \u00f3rdenes de tantos porquerizos que nos contrataron por un pu\u00f1ado de plata, pero nos quitaron la dignidad; y hasta sentimos envidia de los gru\u00f1ones cerdos que se revolcaban ah\u00ed libremente. Como ovejas aventureras, dejamos el redil para probar suerte en otros reba\u00f1os y recorrer caminos de muerte, llenos de zarzas y lobos, y nos quedamos balando d\u00eda y noche en busca de nuestro aut\u00e9ntico Pastor. Dilapidamos, no una moneda sino muchas joyas del alma de manera superficial y pecaminosa, por estar jugando en tantos casinos cuyo resplandor nos atrajo. <\/span><span style=\"color: #000000\"><i>Segundo<\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">, pero tenemos que pedir perd\u00f3n, pues nuestro pecado ofende a Dios Padre, a Cristo nuestro Hermano mayor, al Esp\u00edritu Santo, nuestro Hu\u00e9sped del alma, a la Iglesia de la que formamos parte, y a nuestros hermanos, pues todos formamos el Cuerpo m\u00edstico de Cristo. Y, <\/span><span style=\"color: #000000\"><i>tercero<\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">, debemos abrirnos con confianza a los brazos misericordiosos del Padre Dios, lleno de ternura y comprensi\u00f3n, que no s\u00f3lo nos espera en casa, sino que nos busca, y al encontrarnos alegre nos limpia, nos sube a su cuello y nos besa y acaricia. \u00a1Qu\u00e9 grande y misericordioso es Dios! Tambi\u00e9n nosotros, como dice el Papa Francisco forzando neologismos, una vez \u201c<\/span><span style=\"color: #000000\"><i>misericordiados<\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">\u201d, debemos ser \u201c<\/span><span style=\"color: #000000\"><i>misericordiosos<\/i><\/span><span style=\"color: #000000\">\u201d para con nuestros hermanos, y no duros e implacables como esos fariseos criticones y soberbios del evangelio. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Para reflexionar:<\/b> \u00bfAdoro otros dioses? \u00bfMe reconozco pecador? \u00bfMe arrepiento de mis pecados? \u00bfAcudo con frecuencia al sacramento de la confesi\u00f3n? \u00bfHe experimentado la alegr\u00eda del perd\u00f3n de Dios? \u00bfMe he alegrado al ver tan feliz a Dios perdon\u00e1ndome? \u00bfSoy misericordioso con mis hermanos? \u00bfO soy duro e implacable con ellos?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #000000\"><b>Para rezar<\/b><\/span><span style=\"color: #000000\">: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: Times, serif\"><span style=\"font-size: small\"><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">Padre,<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">me declaro culpable, pido clemencia, perd\u00f3n por mis pecados.<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">Me acerco a ti con absoluta confianza<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">porque s\u00e9 que t\u00fa prefieres la penitencia a la muerte del pecador (cfr. Ezequiel 33,11)<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">A ti no te gusta ni la venganza ni el rencor, tu coraz\u00f3n es compasivo y misericordioso,<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">y s\u00e9 que s\u00f3lo est\u00e1s esperando a que tenga la humildad de reconocer mi pecado, arrepentirme y pedir perd\u00f3n<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">para desbordar la abundancia de tu misericordia.<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">&#8220;Cuando confesamos nuestros pecados, Dios, fiel y justo, nos los perdona&#8221; (1 Jn 1,9)<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">Miro al horizonte: veo tus brazos abiertos y un coraz\u00f3n de Padre<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">queriendo atraerme con lazos de un\u00a0<\/span><\/span><\/em><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.la-oracion.com\/recursos-oracion\/diccionario-de-espiritualidad\/9-amor.html\"><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><i>amor<\/i><\/span><\/span><\/a><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">\u00a0infinito.<\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\"><br \/>\n<\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-size: medium\">Padre, perd\u00f3name, quiero recibir el abrazo eterno.<\/span><\/span><\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciclo C &#8211;\u00a0Textos: Ex 32, 7-11.13-14; 1 Tm 1, 12-17; Lc 15, 1-32. P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor de Humanidades Cl\u00e1sicas en el Centro de Noviciado y Humanidades y Ciencias de la Legi\u00f3n de Cristo en Monterrey (M\u00e9xico). Idea principal: El rostro de la misericordia es Jes\u00fas (Papa Francisco). S\u00edntesis del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/comentario-a-la-liturgia-dominical-15\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario a la liturgia dominical\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6722","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6722"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6722\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}