{"id":6803,"date":"2016-09-08T13:15:03","date_gmt":"2016-09-08T18:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-pedro-claver-9-de-septiembre\/"},"modified":"2016-09-08T13:15:03","modified_gmt":"2016-09-08T18:15:03","slug":"san-pedro-claver-9-de-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-pedro-claver-9-de-septiembre\/","title":{"rendered":"San Pedro Claver \u2013 9 de septiembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 en Verd\u00fa, L\u00e9rida, Espa\u00f1a, el 26 de junio de 1580. Sus padres eran campesinos; ten\u00edan una holgada posici\u00f3n econ\u00f3mica. Tuvo cinco hermanos, aunque sobrevivieron tres. Pedro era el menor de todos. Perdi\u00f3 a uno de ellos y a su padre a los 13 a\u00f1os. Con 15 recibi\u00f3 la tonsura a manos del obispo de Vich. Luego estudi\u00f3 en la universidad de Barcelona y en el colegio de Bel\u00e9n, regido por los jesuitas. Le agrad\u00f3 el carisma y en 1602 se convirti\u00f3 en novicio de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Tarragona. Al profesar anot\u00f3 en su cuaderno: \u00abHasta la muerte me he de consagrar al servicio de Dios, haciendo cuenta que soy como esclavo que todo su empleo ha de ser en servicio de su Amo y en procurar con toda su alma, cuerpo y mente agradarle y darle gusto en todo y por todo\u00bb. Prosigui\u00f3 su formaci\u00f3n en Gerona. Al concluirla fue trasladado a Mallorca donde permaneci\u00f3 tres a\u00f1os, los m\u00e1s felices de su vida debido, en gran medida, a que el santo portero del colegio de Montesi\u00f3n de Palma, Alonso Rodr\u00edguez, le abri\u00f3 las puertas del convento y de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este insigne religioso ten\u00eda una edad avanzada cuando hall\u00f3 al joven Pedro titubeante a\u00fan en lo referido a su ordenaci\u00f3n sacerdotal y en los pasos que deb\u00eda dar. Le acompa\u00f1\u00f3 con claridad y firmeza, llev\u00e1ndole a cumplir la voluntad de Dios, que conoc\u00eda a trav\u00e9s de una visi\u00f3n y locuci\u00f3n divina en la que se vaticinaba la santidad y gloria que Pedro iba a alcanzar, y de la que nunca le habl\u00f3. Solo le dijo que trabajar\u00eda con negros en Cartagena. Con permiso de los superiores, todas las noches trataban temas espirituales. San Alonso le animaba a irse a misiones. En 1608 Pedro regres\u00f3 a Barcelona para formarse. Al despedirse el admirable portero le dio el \u00abOficio Parvo de la Inmaculada\u00bb y un cuaderno de avisos espirituales, un preciado legado que llev\u00f3 consigo siempre. De entre el ramillete de obras escogidas que nutr\u00edan su reflexi\u00f3n, lo primordial era el Evangelio, y en concreto la Pasi\u00f3n de Cristo. Con ella y el crucifijo lo ten\u00eda todo. En 1610 parti\u00f3 a las Indias. Estudi\u00f3 teolog\u00eda en Santa Fe de Bogot\u00e1 y en Tunja. Despu\u00e9s lo trasladaron a Cartagena donde fue ordenado sacerdote en 1616.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cientos de miles de esclavos pasaban por ese puerto mar\u00edtimo de primer orden, procedentes de diversas partes de \u00c1frica. La inhumana condena a la que eran sometidos se iniciaba en el momento de su captura. El viaje se convert\u00eda en atroz pesadilla que prosegu\u00eda una vez llegaban a puerto para ser vendidos. Pedro hab\u00eda sido destinado a prestar su ayuda al padre Sandoval encargado de llevar la fe a los negros. Aprendi\u00f3 mucho junto a \u00e9l. Sum\u00f3 a la dedicaci\u00f3n apost\u00f3lica del religioso su excelsa virtud: abrazaba a los esclavos, les llevaba comida, les hablaba del amor de Dios, los bautizaba, los curaba e incluso besaba sus llagas purulentas. Cuando Sandoval parti\u00f3 a Lima en 1617, Pedro sigui\u00f3 sus t\u00e1cticas: se las ingeniaba para saber cu\u00e1ndo iba a entrar un barco, y era el primero en salir a su encuentro. Les llevaba alimentos y les daba lo que obten\u00eda con sus limosnas. Solvent\u00f3 las dificultades de comunicaci\u00f3n creando un equipo de int\u00e9rpretes de distintas nacionalidades. Ni siquiera ellos pod\u00edan seguir el ritmo intens\u00edsimo que llevaba. Y eso que simplemente sus mortificaciones, las cinco horas diarias de oraci\u00f3n y la frugal comida que tomaba, eran suficientes para caer enfermo. Adem\u00e1s, pr\u00e1cticamente atend\u00eda todo \u00e9l solo. Cont\u00f3 con la ayuda de otro jesuita, Carlos de Orta, que muri\u00f3 un a\u00f1o m\u00e1s tarde, hasta que en 1620 regres\u00f3 Sandoval.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dedic\u00f3 cuarenta a\u00f1os de su vida a una heroica caridad, encendiendo la \u00fanica llama de esperanza que encontraron estas v\u00edctimas de la crueldad de otros cong\u00e9neres. Hacinados en el barco, en condiciones insalubres extremas, escasos de alimento, horrorizados por tanta brutalidad y temblando siempre por su futuro que no auguraba m\u00e1s que la muerte, malviv\u00edan entre olores nauseabundos. Con dibujos y estampas Pedro les dio a conocer las verdades esenciales de la fe. Vi\u00e9ndole esgrimir el crucifijo y darse golpes de pecho, entend\u00edan el alcance de la Redenci\u00f3n y ped\u00edan perd\u00f3n. Nadie les dio m\u00e1s amor en este mundo que el que recibieron del santo. Al profesar en 1622 hab\u00eda escrito: \u00abYo, Pedro Claver, de los negros esclavo para siempre\u00bb. Los defendi\u00f3 bravamente, aunque le cost\u00f3 no pocos disgustos. No se entendi\u00f3 que administrase los sacramentos a sus amados esclavos, que eran considerados personas \u00absin alma\u00bb. Hasta sus superiores en ciertos momentos le corrigieron por sus \u00abexcesos\u00bb. Tambi\u00e9n le llovieron cr\u00edticas de los infames mercaderes y de personas de alcurnia disconformes con su acci\u00f3n. No tuvo miramientos con ninguna; estaba al lado del m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El lenguaje universal del amor fue el que entendieron tantos pobres desgraciados. Los que iban a ser ajusticiados demandaban su presencia. Su conocido manteo, con el que enjug\u00f3 sus l\u00e1grimas, cur\u00f3 y sec\u00f3 sus sudores, sirviendo de peana para los enfermos, incluso los m\u00e1s repugnantes, le acompa\u00f1\u00f3 hasta el fin. Pero los esclavos no eran los \u00fanicos receptores de su caridad. Tambi\u00e9n auxiliaba a los negros, enfermos, indigentes y lisiados de Cartagena y Provincia, as\u00ed como a los presos, sin importarle su credo. En su heroico quehacer inclu\u00eda la asistencia a dos centros hospitalarios: San Sebasti\u00e1n y San L\u00e1zaro. En 1651 atendiendo a los enfermos en la epidemia de peste cay\u00f3 afectado por ella; le produjo una par\u00e1lisis que iba creciendo. En mula y con un bast\u00f3n sigui\u00f3 buscando a sus esclavos, socorri\u00e9ndoles y llev\u00e1ndoles a la fe. Incapacitado para moverse, de repente se encontr\u00f3 solo, y pens\u00f3 que era una penitencia que le conven\u00eda por sus pecados. Fueron tres a\u00f1os de intensos sufrimientos, humillaciones y soledad. Pero cuando agonizaba el 9 de septiembre de 1654, una marea humana quer\u00eda tocarle y arrancar sus pobres vestiduras; no le dejaban ni morir en paz. Hab\u00eda instruido y bautizado a 300.000 esclavos. P\u00edo IX lo beatific\u00f3 el 16 de julio de 1850. Le\u00f3n XIII lo canoniz\u00f3 junto a san Alonso Rodr\u00edguez el 15 de enero de 1888.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en Verd\u00fa, L\u00e9rida, Espa\u00f1a, el 26 de junio de 1580. Sus padres eran campesinos; ten\u00edan una holgada posici\u00f3n econ\u00f3mica. Tuvo cinco hermanos, aunque sobrevivieron tres. Pedro era el menor de todos. Perdi\u00f3 a uno de ellos y a su padre a los 13 a\u00f1os. 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