{"id":682,"date":"2015-12-15T12:22:05","date_gmt":"2015-12-15T17:22:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/ofiuco-el-signo-del-zodiaco-que-descoloca-a-los-astrologos\/"},"modified":"2015-12-15T12:22:05","modified_gmt":"2015-12-15T17:22:05","slug":"ofiuco-el-signo-del-zodiaco-que-descoloca-a-los-astrologos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/ofiuco-el-signo-del-zodiaco-que-descoloca-a-los-astrologos\/","title":{"rendered":"Ofiuco, el signo del zodiaco que descoloca a los astr\u00f3logos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">En enero de 1995, Jacqueline Mitton, de la Real Sociedad de Astronom\u00eda brit\u00e1nica, anunciaba en una serie de divulgaci\u00f3n de la BBC que los 12 signos del zod\u00edaco no solo estaban err\u00f3neamente adelantados, por los efectos de <em>precesi\u00f3n<\/em> que sufre la Tierra, sino que eran, en realidad, 13. Mitton explicaba que la <em>ecl\u00edptica<\/em> (el aparente recorrido anual del Sol por los cielos) atraviesa una decimotercera constelaci\u00f3n: <em>Ofiuco<\/em>, versi\u00f3n latina de Asclepio, el dios griego de la medicina. Es m\u00e1s, en realidad, la ecl\u00edptica siempre hab\u00eda atravesado esa constelaci\u00f3n, solo cambian las fechas con los siglos. Si imaginamos el Sol como un c\u00edrculo, este a\u00f1o su centro sali\u00f3 del <em>Escorpi\u00f3n<\/em> y entr\u00f3 en <em>Ofiuco<\/em> el 30 de noviembre, a las 10:00 UT (Tiempo Universal), y saldr\u00e1 de <em>Ofiuco<\/em> para entrar en <em>Sagitario<\/em> el 18 de diciembre, a las 17:30 UT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfC\u00f3mo afectaba eso al hor\u00f3scopo de aquellas personas nacidas entre el 22 de noviembre y el 21 de diciembre, es decir, de signo Sagitario? Los astr\u00f3logos, descolocados, ten\u00edan un problema: integrar esta constelaci\u00f3n como signo del Zod\u00edaco.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"izquierda\">\n<p class=\"texto_grande\">Los 12 signos del zod\u00edaco no solo estaban err\u00f3neamente adelantados, por los efectos de precesi\u00f3n que sufre la Tierra, sino que eran, en realidad, 13<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Para entender este desaguisado astral, empecemos explicando que una constelaci\u00f3n es una agrupaci\u00f3n \u201caparente\u201d de estrellas: aunque parecen hallarse en el mismo plano, en realidad se encuentran a diferentes distancias sin que necesariamente exista relaci\u00f3n entre ellas. Por convenio, hoy es cada una de las 88 \u00e1reas en que se divide el cielo as\u00ed como el grupo de estrellas que contienen. Sin embargo, a lo largo de la historia y empezando en Mesopotamia, el n\u00famero total de constelaciones y el \u00e1rea que ocupaban variaban seg\u00fan el autor que catalogaba las estrellas. Entre 1922 y 1930, estas constelaciones y sus abreviaturas oficiales fueron definitivamente establecidas por la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional (IAU).<\/p>\n<div id=\"sumario_6|foto\" class=\"derecha\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p><span class=\"ampliar_foto reposo\" id=\"capaAmpliarFotoReposo_p3\"><\/span><br \/>\n<span class=\"ampliar_foto encima\" id=\"capaAmpliarFotoHover_p3\">ampliar foto<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">Mapa &#8216;Firmamentum Sobiescianum sive Uranographia&#8217; (1690), del astr\u00f3nomo Johannes Hevelius.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">El <em>zod\u00edaco astron\u00f3mico<\/em> es un cintur\u00f3n imaginario que se distribuye en el ecuador celeste y sobre el que se sit\u00faan las 12 antiguas constelaciones, de distintos tama\u00f1os, designadas con los nombres de las figuras que sus contornos evocaban a los antiguos: <em>el Carnero, el Toro, los Gemelos, el Cangrejo, el Le\u00f3n, la Virgen, la Balanza, el Escorpi\u00f3n, Sagitario o el Arquero, Capricornio, Acuario o el Aguador<\/em> y <em>los Peces<\/em> (algunas m\u00e1s conocidas por su nombre latino, como <em>Aries, Virgo<\/em> y <em>Libra). Ofiuco,<\/em> que ya Ptolomeo incluy\u00f3 entre las 48 constelaciones de su <em>Almagesto<\/em>, probablemente no se tuvo en cuenta porque, adem\u00e1s de no gustarles el n\u00famero 13, dividir la banda zodiacal de 360\u00ba entre 13 constelaciones no dar\u00eda un n\u00famero exacto, y s\u00ed entre 12 uniendo <em>Escorpi\u00f3n<\/em> y <em>Ofiuco<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El <em>zod\u00edaco astrol\u00f3gico<\/em>, por su parte, est\u00e1 dividido en 12 porciones iguales de 30 grados, a cada una de las cuales le corresponde un signo: <em>Aries, Tauro, G\u00e9minis, C\u00e1ncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpi\u00f3n, Sagitario, Capricornio, Acuario<\/em> y <em>Piscis<\/em> (algunos presentan peque\u00f1as variaciones en el nombre con respecto a las constelaciones astron\u00f3micas).<\/p>\n<div id=\"sumario_7|foto\" class=\"izquierda\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p><span class=\"ampliar_foto reposo\" id=\"capaAmpliarFotoReposo_p5\"><\/span><br \/>\n<span class=\"ampliar_foto encima\" id=\"capaAmpliarFotoHover_p5\">ampliar foto<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">Representaci\u00f3n del cielo donde se aprecia el paso del Sol saliendo de la constelaci\u00f3n de &#8216;Ofiuco&#8217; y entrando en la de Sagitario. \/ <span class=\"firma\">&#8216;Stellarium&#8217;<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue el astr\u00f3nomo griego Hiparco de Nicea quien en el siglo II a.C. dedujo que la Esfera Celeste ten\u00eda un movimiento retr\u00f3grado al que denomin\u00f3 <em>precesi\u00f3n<\/em>. Debido a la influencia gravitatoria de los dem\u00e1s cuerpos del Sistema Solar y a la esfericidad de nuestro planeta, la Tierra se comporta como una peonza de forma que las posiciones relativas de las estrellas respecto al ecuador y a los polos var\u00edan a lo largo de un ciclo de unos 26.000 a\u00f1os en que la Tierra da una vuelta completa alrededor del eje de la ecl\u00edptica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la reivindicaci\u00f3n de <em>Ofiuco<\/em> como constelaci\u00f3n zodiacal entre el Escorpi\u00f3n y Sagitario no se debe a la <em>precesi\u00f3n<\/em>, que solo afecta a las fechas, sino al trazado del mapa celeste cl\u00e1sico y, sobre todo, tras la divisi\u00f3n arbitraria del cielo en constelaciones por parte de la IAU. Su nombre deriva del griego y significa \u201cel que sostiene a la serpiente\u201d. De hecho, esta constelaci\u00f3n se representa con la figura de Asclepio, quien agarra con las manos una serpiente (la constelaci\u00f3n de <em>Serpens,<\/em> en lat\u00edn), con la cabeza hacia el oeste y la cola hacia el este. Recordemos que el emblema de serpientes entrelazadas es el s\u00edmbolo de la profesi\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<div id=\"sumario_3|html\" class=\"derecha\">\n<p class=\"texto_grande\">San Isidoro de Sevilla estableci\u00f3 distinciones importantes entre astronom\u00eda y astrolog\u00eda en el tercero de los 20 libros de sus <em>Etimolog\u00edas<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Ofiuco<\/em> contin\u00faa la leyenda de <em>Ori\u00f3n<\/em> y el <em>Escorpi\u00f3n<\/em>. Cuenta el mito griego, que <strong>l<\/strong>a diosa cazadora \u00c1rtemis quiso vengarse del tambi\u00e9n cazador Ori\u00f3n, quien alardeaba de ser capaz de matar a todas las bestias salvajes, adem\u00e1s de acosar de continuo a las Pl\u00e9yades, las siete ninfas convertidas en palomas. Por ello, la diosa le mand\u00f3 a un escorpi\u00f3n, que le persigui\u00f3 y le pic\u00f3 en el tal\u00f3n, mat\u00e1ndole con su veneno. Los dioses trasladaron al cielo tanto a Ori\u00f3n como al escorpi\u00f3n, aunque alejados para que no pudieran volver a encontrarse; de hecho, <em>Ori\u00f3n<\/em> se esconde en cuanto el <em>Escorpi\u00f3n<\/em> asoma sus pinzas. Conforme el <em>Escorpi\u00f3n<\/em> asciende por el horizonte oriental, <em>Ori\u00f3n<\/em> muere y se pone por el oeste. Pero Asclepio, con los poderes sanatorios que Apolo y Quir\u00f3n le ense\u00f1aron, cur\u00f3 al cazador y aplast\u00f3 al escorpi\u00f3n con el pie. Por ello, <em>Ori\u00f3n<\/em> resurge por el este, mientras que el animal es aplastado por el oeste.<\/p>\n<div id=\"sumario_8|foto\" class=\"izquierda\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p><span class=\"ampliar_foto reposo\" id=\"capaAmpliarFotoReposo_p8\"><\/span><br \/>\n<span class=\"ampliar_foto encima\" id=\"capaAmpliarFotoHover_p8\">ampliar foto<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">Remanente de la supernova de Kepler, en la constelaci\u00f3n de &#8216;Ofiuco&#8217;. \/ <span class=\"firma\">NASA\/ESA\/JHU\/R.Sankrit &amp; W.Blair<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Lamentablemente, en el inter\u00e9s por la astronom\u00eda existe -a\u00fan hoy- una componente astrol\u00f3gica que hunde sus ra\u00edces en la antig\u00fcedad<em>.<\/em> Astronom\u00eda y astrolog\u00eda no se diferenciaron conceptualmente hasta el siglo VI d.C., cuando San Isidoro de Sevilla estableci\u00f3 distinciones importantes entre estas dos materias en el tercero de los 20 libros de sus <em>Etimolog\u00edas,<\/em> como han estudiado Antonio Aparicio y Francisco Salvador Ventura. Seg\u00fan el prelado sevillano, la astronom\u00eda propiamente se dedica al conocimiento abstracto de la salida, ocaso y movimiento de los astros. En cuanto a la astrolog\u00eda<em>,<\/em> diferencia entre una \u00abastrolog\u00eda natural\u00bb, que se encarga de la observaci\u00f3n del camino del Sol y de la Luna y de determinadas posiciones de las estrellas, y una \u00abastrolog\u00eda supersticiosa\u00bb, que predice el futuro a trav\u00e9s de las estrellas, asigna una parte del alma y de los miembros del cuerpo seg\u00fan los 12 signos del cielo y ordena el nacimiento y costumbres de los hombres seg\u00fan ellos.<\/p>\n<div id=\"sumario_4|html\" class=\"derecha\">\n<p class=\"texto_grande\">La espectacular <em>Supernova de Kepler,<\/em> de 1604, en <em>Ofiuco,<\/em> pudo verse a simple vista y en el momento de m\u00e1xima luminosidad<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">El sentido de la \u00abastrolog\u00eda supersticiosa\u00bb -las supuestas influencias de los cuerpos celestes en la vida y el destino humanos- es el que adquiere la astrolog\u00eda actual. Cuenta Isidoro que fueron los caldeos los primeros en utilizar la observaci\u00f3n relacion\u00e1ndola con el nacimiento y que fue Abraham quien la instituy\u00f3 entre los egipcios. Aun as\u00ed, la confusi\u00f3n perdur\u00f3 hasta muchos siglos despu\u00e9s. Es m\u00e1s, muchas observaciones astron\u00f3micas importantes fueron hechas con prop\u00f3sitos astrol\u00f3gicos. El propio Johannes Kepler tuvo que dedicarse por necesidad a la astrolog\u00eda y se disculpaba por esta lucrativa actividad diciendo que as\u00ed como la naturaleza ofrec\u00eda a cada ser medios de subsistencia, as\u00ed hab\u00eda puesto a la astrolog\u00eda como ayuda de la astronom\u00eda, con la cual por s\u00ed sola no habr\u00eda podido vivir. Curiosamente, la constelaci\u00f3n de <em>Ofiuco<\/em> alberga -entre otro contenido astron\u00f3mico de gran inter\u00e9s, como la <em>Estrella de Barnard<\/em>-, los restos de la explosi\u00f3n de una estrella moribunda en 1604, conocida como la <em>Supernova de Kepler<\/em>. Esta espectacular supernova, que pudo verse a simple vista y en el momento de m\u00e1xima luminosidad, fue observada por el astr\u00f3nomo alem\u00e1n, quien escribi\u00f3 <em>De Stella nova in pede Serpentarii<\/em> (Sobre la nueva estrella en el pie del portador de la Serpiente).<\/p>\n<div id=\"sumario_5|html\" class=\"izquierda\">\n<p class=\"texto_grande\">La Universidad de Salamanca mantuvo la c\u00e1tedra de \u201castrolog\u00eda\u201d hasta el siglo XVII<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Otra prueba de que no hubo distinci\u00f3n entre astr\u00f3nomos y astr\u00f3logos durante mucho tiempo es el hecho de que la Universidad de Salamanca mantuviera la c\u00e1tedra de \u201castrolog\u00eda\u201d hasta el siglo XVII. Fue Entonces cuando astronom\u00eda y astrolog\u00eda se divorciaron definitivamente, adoptando diferentes sentidos. Sin embargo, es verdad que el origen etimol\u00f3gico de la palabra <em>astrolog\u00eda<\/em>, \u201cla ciencia de los astros\u201d, no contribuye en absoluto a mantener clara esta distinci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\"><strong><\/strong><\/p>\n<p class=\"nota_pie\"><strong>Carmen del Puerto Varela<\/strong> es periodista, doctora en Ciencias de la Informaci\u00f3n y jefa de la Unidad de Comunicaci\u00f3n y Cultura Cient\u00edfica (UC3) del Instituto de Astrof\u00edsica de Canarias (IAC). Durante seis a\u00f1os fue directora del Museo de la Ciencia y el Cosmos, de Museos de Tenerife. En 2009 escribi\u00f3 y dirigi\u00f3 la obra de teatro multimedia <em>El honor perdido de Henrietta Leavitt.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Fuente: <strong>www.elpais.com<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En enero de 1995, Jacqueline Mitton, de la Real Sociedad de Astronom\u00eda brit\u00e1nica, anunciaba en una serie de divulgaci\u00f3n de la BBC que los 12 signos del zod\u00edaco no solo estaban err\u00f3neamente adelantados, por los efectos de precesi\u00f3n que sufre la Tierra, sino que eran, en realidad, 13. 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