{"id":6889,"date":"2016-09-12T13:15:03","date_gmt":"2016-09-12T18:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-juan-crisostomo-13-de-septiembre\/"},"modified":"2016-09-12T13:15:03","modified_gmt":"2016-09-12T18:15:03","slug":"san-juan-crisostomo-13-de-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-juan-crisostomo-13-de-septiembre\/","title":{"rendered":"San Juan Cris\u00f3stomo \u2013 13 de septiembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Es uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia cat\u00f3lica, aclamado por los ortodoxos como uno de los m\u00e1s insignes te\u00f3logos junto a san Basilio y a san Gregorio. Cris\u00f3stomo significa \u00abboca de oro\u00bb, sobrenombre que recibi\u00f3 por su excelsa forma de predicar, y que siglos m\u00e1s tarde indujo a san P\u00edo X a proclamarle \u00abpatr\u00f3n de los predicadores\u00bb. Era originario de Antioquia de Siria donde naci\u00f3 hacia mediados del siglo IV. Su padre, oficial del ej\u00e9rcito imperial, muri\u00f3 al poco de su nacimiento, y fue su piadosa madre Antusa la que se ocup\u00f3 de educarle a \u00e9l y a otra hija mayor. Andragatio y tambi\u00e9n Libanio, que ya era un prestigioso orador, le introdujeron en el conocimiento de la filosof\u00eda y de la ret\u00f3rica. Su elocuencia, que sin duda era un don natural, le hac\u00eda apto para aspirar a una exitosa carrera como abogado o pol\u00edtico. As\u00ed lo consider\u00f3 Libanio reconociendo que su formidable alumno le hab\u00eda aventajado. Pero Juan sigui\u00f3 otro camino invirtiendo esa gracia que Dios le hab\u00eda otorgado precisamente para darle la mayor gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El a\u00f1o 368 recibi\u00f3 el bautismo de manos del obispo Melecio, conocido suyo, que influy\u00f3 decisivamente en su vida. \u00c9l le nombr\u00f3 lector y se ocup\u00f3 de instruirle dej\u00e1ndole preparado para el sacerdocio. Entretanto, el santo recib\u00eda clases del afamado Diodoro de Tarso, un brillante ex\u00e9geta que impart\u00eda clases a un selecto grupo de j\u00f3venes en Antioqu\u00eda; algunos de ellos fueron prelados. En el 374, fallecida ya Antusa, Juan emprendi\u00f3 una experiencia erem\u00edtica en el monte Silpio, al sur de Antioquia. Fueron intensos a\u00f1os comunitarios, y uno de estricta soledad, acumulando vivencias de incalculable valor, acostumbrado a escuchar la voz de Dios en el silencio, empap\u00e1ndose de la Escritura, particularmente atrapado por las cartas paulinas. Entonces se hallaba en el ecuador de su vida. Por razones de salud s\u00f3lo pudo soportar este tiempo de severa ascesis y penitencias. Era providencial. El veto que le impuso su organismo oblig\u00e1ndole a abandonar la monta\u00f1a el a\u00f1o 381 le abri\u00f3 las puertas de su verdadera vocaci\u00f3n. Poco tiempo despu\u00e9s, Melecio le orden\u00f3 di\u00e1cono. Y el a\u00f1o 386 recibi\u00f3 el sacramento del sacerdocio de manos del prelado Flaviano quien le design\u00f3 predicador, misi\u00f3n que desempe\u00f1\u00f3 admirablemente durante doce a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su rigurosa preparaci\u00f3n y vasta cultura, unidas a su fe y entrega, impregnaban sus profundos comentarios a trav\u00e9s de los cuales induc\u00eda a los fieles a vivir en conformidad con el Evangelio, lejos de la depravaci\u00f3n y vicios morales. Muchos de ellos est\u00e1n recogidos en las Homil\u00edas; algunas las dedic\u00f3 a los que derribaron las esculturas imperiales como medida de fuerza contra los gobernantes que no les dejaban respirar con abusivos impuestos. Tambi\u00e9n es autor de numerosos tratados y cartas. El a\u00f1o 397, a la muerte de Nectario, patriarca de Constantinopla, fue proclamado sucesor suyo a\u00fan en contra de su voluntad. Tanto sinti\u00f3 su marcha Antioquia que tuvo que partir escoltado para evitar el tumulto de las gentes. Este virtuoso de la elocuencia se gan\u00f3 al pueblo llano con sus encendidas exhortaciones a vivir la virtud. Luch\u00f3 con denuedo contra los arrianos. Muchos pecadores y herejes se convert\u00edan al sentirse retratados en sus palabras con las que advert\u00eda de la gravedad de los vicios y errores en los que incurr\u00edan. Las dos horas largas que de ordinario duraban las homil\u00edas parec\u00edan un santiam\u00e9n; en ellas exig\u00eda y denunciaba a la par que instru\u00eda. A las personas que no ten\u00edan doblez y mostraban disposici\u00f3n al arrepentimiento les dec\u00eda: \u00abSi hab\u00e9is ca\u00eddo en el pecado m\u00e1s de una vez, y a\u00fan mil veces, venid a m\u00ed y yo os curar\u00e9\u00bb. No segu\u00eda el mismo criterio con los impenitentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ten\u00eda alma mon\u00e1stica; conoc\u00eda los peligros de una contemplaci\u00f3n puramente te\u00f3rica cuando de lo que se trata es de encarnar a Cristo. Se preocup\u00f3 de la formaci\u00f3n de personas de todas las edades, denunci\u00f3 los abusos del clero y reform\u00f3 sus costumbres. Apuntaba certero al coraz\u00f3n y alentaba la vida espiritual de la gente, especialmente de los pobres, a quienes ayudaba a paliar sus carencias materiales. Fund\u00f3 hospitales, promovi\u00f3 comunidades entre mujeres de fe y tambi\u00e9n impuls\u00f3 la evangelizaci\u00f3n de otras ciudades. Viv\u00eda la oraci\u00f3n continua: \u00abNada hay mejor que la oraci\u00f3n y coloquio con Dios&#8230; Me refiero, claro est\u00e1, a aquella oraci\u00f3n que no se hace por rutina, sino de coraz\u00f3n, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar d\u00eda y noche\u00bb. Estaba abrazado a la cruz. Su vibrante defensa de la verdad y abiertas cr\u00edticas a la ostentaci\u00f3n y a otros desmanes que detectaba en una parte del clero y en ciertos n\u00facleos de poder le depar\u00f3 muchos problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La diplomacia no era uno de sus fuertes. Franco y directo se gan\u00f3 opositores que albergaban intereses dispares a los evang\u00e9licos, huyendo de la exigencia que predicaba. En particular Te\u00f3filo, el patriarca de Alejandr\u00eda, y la emperatriz Eudoxia, esposa de Arcadio, levantaron mal\u00e9volas acusaciones de traici\u00f3n contra \u00e9l, que no eran m\u00e1s que una burda venganza por las consecuencias de sus sermones que no les beneficiaban. El S\u00ednodo de la Encina convocado el a\u00f1o 403 sancion\u00f3 su caso, y un grupo de obispos capitaneados por Te\u00f3filo y la connivencia de Eudoxia acordaron su destierro. Tras su pronta reposici\u00f3n en la sede de Constantinopla por Arcadio, nuevamente sus advertencias pastorales a la emperatriz atrajeron su ira y fue enviado a Cucusa, cerca de Armenia. Desde all\u00ed continu\u00f3 redactando valiosas cartas pastorales. El papa Inocencio I lo consol\u00f3 y medi\u00f3 para que fuera restituido, pero sus gestiones no tuvieron eco. Juan nunca lleg\u00f3 a Pitionte que hubiera sido el final de su trayecto. En el transcurso del viaje que emprendi\u00f3 en Cucusa, hall\u00e1ndose en Comana, regi\u00f3n del Ponto, falleci\u00f3 el 14 de septiembre del a\u00f1o 407, festividad de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz, musitando: \u00abGloria a Dios por todo\u00bb.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- Es uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia cat\u00f3lica, aclamado por los ortodoxos como uno de los m\u00e1s insignes te\u00f3logos junto a san Basilio y a san Gregorio. 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