{"id":7106,"date":"2016-09-20T10:05:02","date_gmt":"2016-09-20T15:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-esta-es-la-meditacion-del-papa-francisco-con-lideres-cristianos-en-asis\/"},"modified":"2016-09-20T10:05:02","modified_gmt":"2016-09-20T15:05:02","slug":"texto-esta-es-la-meditacion-del-papa-francisco-con-lideres-cristianos-en-asis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-esta-es-la-meditacion-del-papa-francisco-con-lideres-cristianos-en-asis\/","title":{"rendered":"TEXTO: Esta es la meditaci\u00f3n del Papa Francisco con l\u00edderes cristianos en As\u00eds"},"content":{"rendered":"<p> AS\u00cdS, 20 Sep. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco rez&oacute; esta tarde junto a otros l&iacute;deres cristianos, como parte del evento en el que se celebran los 30 a&ntilde;os del encuentro de oraci&oacute;n interreligiosa por la paz del mundo que San Juan Pablo II presidi&oacute; en la ciudad italiana de As&iacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAcompa&ntilde;ado de su amigo Bartolom&eacute; I, Patriarca (ortodoxo) de Constantinopla; y de otros l&iacute;deres cristianos como el arzobispo de Canterbury (anglicano), Justin Welby, el Santo Padre rez&oacute; en la Bas&iacute;lica inferior de San Francisco de As&iacute;s y dirigi&oacute; la siguiente meditaci&oacute;n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAnte Jes&uacute;s crucificado, resuenan tambi&eacute;n para nosotros sus palabras: &laquo;Tengo sed&raquo; (Jn 19,28). La sed es, a&uacute;n m&aacute;s que el hambre, la necesidad extrema del ser humano, pero adem&aacute;s representa la miseria extrema. Contemplemos de este modo el misterio del Dios Alt&iacute;simo, que se hizo, por misericordia, pobre entre los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;De qu&eacute; tiene sed el Se&ntilde;or? Ciertamente de agua, elemento esencial para la vida. Pero sobre todo de amor, elemento no menos esencial para vivir. Tiene sed de darnos el agua viva de su amor, pero tambi&eacute;n de recibir nuestro amor. El profeta Jerem&iacute;as habl&oacute; de la complacencia de Dios por nuestro amor: &laquo;Recuerdo tu cari&ntilde;o juvenil, el amor que me ten&iacute;as de novia&raquo; (Jer 2,2). Pero dio tambi&eacute;n voz al sufrimiento divino, cuando el hombre, ingrato, abandon&oacute; el amor, cuando ?parece que nos quiere decir tambi&eacute;n hoy el Se&ntilde;or? &laquo;me abandonaron a m&iacute;, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados que no retienen agua&raquo; (v. 13). Es el drama del &laquo;coraz&oacute;n &aacute;rido&raquo;, del amor no correspondido, un drama que se renueva en el Evangelio, cuando a la sed de Jes&uacute;s el hombre responde con el vinagre, que es un vino malogrado. As&iacute;, prof&eacute;ticamente, se lamentaba el salmista: &laquo;Para mi sed me dieron vinagre&raquo; (Sal 69,22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;El amor no es amado&raquo;; seg&uacute;n algunos relatos esta era la realidad que turbaba a San Francisco de As&iacute;s. &Eacute;l, por amor del Se&ntilde;or que sufre, no se avergonzaba de llorar y de lamentarse en alta voz (cf. Fuentes Franciscanas, n. 1413). Debemos tomar en serio esta misma realidad cuando contemplamos a Dios crucificado, sediento de amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Madre Teresa de Calcuta quiso que, en todas las capillas de sus comunidades, cerca del crucifijo, estuviese escrita la frase &laquo;tengo sed&raquo;. Su respuesta fue la de saciar la sed de amor de Jes&uacute;s en la cruz mediante el servicio a los m&aacute;s pobres entre los pobres. En efecto, la sed del Se&ntilde;or se calma con nuestro amor compasivo, es consolado cuando, en su nombre, nos inclinamos sobre las miserias de los dem&aacute;s. En el juicio llamar&aacute; &laquo;benditos&raquo; a cuantos hayan dado de beber al que ten&iacute;a sed, a cuantos hayan ofrecido amor concreto a quien estaba en la necesidad: &laquo;En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m&aacute;s peque&ntilde;os, conmigo lo hicisteis&raquo; (Mt 25,40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLas palabras de Jes&uacute;s nos interpelan, piden que encuentren lugar en el coraz&oacute;n y sean respondidas con la vida. En su &laquo;tengo sed&raquo;, podemos escuchar la voz de los que sufren, el grito escondido de los peque&ntilde;os inocentes a quienes se les ha negado la luz de este mundo, la s&uacute;plica angustiada de los pobres y de los m&aacute;s necesitados de paz. Imploran la paz las v&iacute;ctimas de las guerras, las cuales contaminan los pueblos con el odio y la Tierra con las armas; imploran la paz nuestros hermanos y hermanas que viven bajo la amenaza de los bombardeos o son obligados a dejar su casa y a emigrar hacia lo desconocido, despojados de todo. Todos estos son hermanos y hermanas del Crucificado, los peque&ntilde;os de su Reino, miembros heridos y resecos de su carne. Tienen sed. Pero a ellos se les da a menudo, como a Jes&uacute;s, el amargo vinagre del rechazo. &iquest;Qui&eacute;n los escucha? &iquest;Qui&eacute;n se preocupa de responderles? Ellos encuentran demasiadas veces el silencio ensordecedor de la indiferencia, el ego&iacute;smo de quien est&aacute; harto, la frialdad de quien apaga su grito de ayuda con la misma facilidad con la que se cambia de canal en televisi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAnte Cristo crucificado, &laquo;fuerza de Dios y sabidur&iacute;a de Dios&raquo; (1 Co 1,24), nosotros los cristianos estamos llamados a contemplar el misterio del Amor no amado, y a derramar misericordia sobre el mundo. En la Cruz, &aacute;rbol de vida, el mal ha sido transformado en bien; tambi&eacute;n nosotros, disc&iacute;pulos del Crucificado, estamos llamados a ser &laquo;&aacute;rboles de vida&raquo;, que absorben la contaminaci&oacute;n de la indiferencia y restituyen al mundo el ox&iacute;geno del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDel costado de Cristo en la cruz brot&oacute; agua, s&iacute;mbolo del Esp&iacute;ritu que da la vida (cf Jn 19,34); que del mismo modo, de nosotros sus fieles, brote tambi&eacute;n compasi&oacute;n para todos los sedientos de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQue el Se&ntilde;or nos conceda, como a Mar&iacute;a junto a la cruz, estar unidos a &eacute;l y cerca del que sufre. Acerc&aacute;ndonos a cuantos hoy viven como crucificados y recibiendo la fuerza para amar del Se&ntilde;or Crucificado y resucitado, crecer&aacute; a&uacute;n m&aacute;s la armon&iacute;a y la comuni&oacute;n entre nosotros. &laquo;&Eacute;l es nuestra paz&raquo; (Ef 2,14), &eacute;l que ha venido a anunciar la paz a los de cerca y a los de lejos (Cf. v. 17). Que nos guarde a todos en el amor y nos re&uacute;na en la unidad, para que lleguemos a ser lo que &eacute;l desea: &laquo;Que todos sean uno&raquo; (Jn 17,21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco lleg&oacute; a As&iacute;s y lidera Jornada de oraci&oacute;n por la paz mundial. #PapaenAs&iacute;s https:\/\/t.co\/GJ22Bku8PY<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 20 de septiembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AS\u00cdS, 20 Sep. 16 (ACI).- El Papa Francisco rez&oacute; esta tarde junto a otros l&iacute;deres cristianos, como parte del evento en el que se celebran los 30 a&ntilde;os del encuentro de oraci&oacute;n interreligiosa por la paz del mundo que San Juan Pablo II presidi&oacute; en la ciudad italiana de As&iacute;s. 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