{"id":7115,"date":"2016-09-20T12:05:06","date_gmt":"2016-09-20T17:05:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/video-y-texto-discurso-del-papa-en-asis-por-la-jornada-mundial-de-oracion-por-la-paz\/"},"modified":"2016-09-20T12:05:06","modified_gmt":"2016-09-20T17:05:06","slug":"video-y-texto-discurso-del-papa-en-asis-por-la-jornada-mundial-de-oracion-por-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/video-y-texto-discurso-del-papa-en-asis-por-la-jornada-mundial-de-oracion-por-la-paz\/","title":{"rendered":"VIDEO y TEXTO: Discurso del Papa en As\u00eds por la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por la paz"},"content":{"rendered":"<p> AS\u00cdS, 20 Sep. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco dirigi&oacute; un especial discurso a los participantes en la ciudad italiana de As&iacute;s por la Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por la Paz titulada &ldquo;Sed de paz, religiones y culturas en di&aacute;logo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la plaza San Francisco de As&iacute;s el Santo Padre dirigi&oacute; estas palabras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSantidades, Ilustres Representantes de las Iglesias, de las Comunidades cristianas y de las Religiones, Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tOs saludo con gran respeto y afecto, y os agradezco vuestra presencia. Agradezco a la comunidad de As&iacute;s y a la Comunidad de San Egidio que han preparado esta jornada. Hemos venido a As&iacute;s como peregrinos en busca de paz. Llevamos dentro de nosotros y ponemos ante Dios las esperanzas y las angustias de muchos pueblos y personas. Tenemos sed de paz, queremos ser testigos de la paz, tenemos sobre todo necesidad de orar por la paz, porque la paz es un don de Dios y a nosotros nos corresponde invocarla, acogerla y construirla cada d&iacute;a con su ayuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Bienaventurados los que trabajan por la paz&raquo; (Mt 5,9). Muchos de vosotros hab&eacute;is recorrido un largo camino para llegar a este lugar bendito. Salir, ponerse en camino, encontrarse juntos, trabajar por la paz: no s&oacute;lo son movimientos f&iacute;sicos, sino sobre todo del esp&iacute;ritu, son respuestas espirituales concretas para superar la cerraz&oacute;n abri&eacute;ndose a Dios y a los hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDios nos lo pide, exhort&aacute;ndonos a afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo podemos permanecer indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz. En muchos pa&iacute;ses se sufre por las guerras, con frecuencia olvidadas, pero que son siempre causa de sufrimiento y de pobreza. En Lesbos, con el querido Hermano y Patriarca ecum&eacute;nico Bartolom&eacute;, hemos visto en los ojos de los refugiados el dolor de la guerra, la angustia de pueblos sedientos de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPienso en las familias, cuyas vidas han sido alteradas; en los ni&ntilde;os, que en su vida s&oacute;lo han conocido la violencia; en los ancianos, obligados a abandonar sus tierras: todos ellos tienen una gran sed de paz. No queremos que estas tragedias caigan en el olvido. Juntos deseamos dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y no son escuchados. Ellos saben bien, a menudo mejor que los poderosos, que no hay futuro en la guerra y que la violencia de las armas destruye la alegr&iacute;a de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oraci&oacute;n. En esta jornada, la sed de paz se ha transformado en una invocaci&oacute;n a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia. La paz que invocamos desde As&iacute;s no es una simple protesta contra la guerra, ni siquiera &laquo;el resultado de negociaciones, compromisos pol&iacute;ticos o acuerdos econ&oacute;micos, sino resultado de la oraci&oacute;n&raquo; (JUAN PABLO II, Discurso, Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles, 27 octubre 1986: L&rsquo;Osservatore Romano, ed. semanal en lengua espa&ntilde;ola [2 noviembre 1986, 1]).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tBuscamos en Dios, fuente de la comuni&oacute;n, el agua clara de la paz, que anhela la humanidad: ella no puede brotar de los desiertos del orgullo y de los intereses particulares, de las tierras &aacute;ridas del beneficio a cualquier precio y del comercio de las armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNuestras tradiciones religiosas son diversas. Pero la diferencia no es para nosotros motivo de conflicto, de pol&eacute;mica o de fr&iacute;o desapego. Hoy no hemos orado los unos contra los otros, como por desgracia ha sucedido algunas veces en la historia. Por el contrario, sin sincretismos y sin relativismos, hemos rezado los unos con los otros, los unos por los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSan Juan Pablo II dijo en este mismo lugar: &laquo;Acaso m&aacute;s que nunca en la historia ha sido puesto en evidencia ante todos el v&iacute;nculo intr&iacute;nseco que existe entre una actitud religiosa aut&eacute;ntica y el gran bien de la paz&raquo; (ID., Discurso, Plaza de la Bas&iacute;lica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Continuando el camino iniciado hace treinta a&ntilde;os en As&iacute;s, donde est&aacute; viva la memoria de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, &laquo;reunidos aqu&iacute; una vez m&aacute;s, afirmamos que quien utiliza la religi&oacute;n para fomentar la violencia contradice su inspiraci&oacute;n m&aacute;s aut&eacute;ntica y profunda&raquo; (ID., Discurso a los representantes de las Religiones, As&iacute;s, 24 enero 2001), que ninguna forma de violencia representa &laquo;la verdadera naturaleza de la religi&oacute;n. Es m&aacute;s bien su deformaci&oacute;n y contribuye a su destrucci&oacute;n&raquo; (BENEDICTO XVI, Intervenci&oacute;n en la Jornada de reflexi&oacute;n, di&aacute;logo y oraci&oacute;n por la paz y la justicia en el mundo, As&iacute;s, 27 octubre 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. S&oacute;lo la paz es santa y no la guerra. Hoy hemos implorado el don santo de la paz. Hemos orado para que las conciencias se movilicen y defiendan la sacralidad de la vida humana, promuevan la paz entre los pueblos y cuiden la creaci&oacute;n, nuestra casa com&uacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa oraci&oacute;n y la colaboraci&oacute;n concreta nos ayudan a no quedar encerrados en la l&oacute;gica del conflicto y a rechazar las actitudes rebeldes de los que s&oacute;lo saben protestar y enfadarse. La oraci&oacute;n y la voluntad de colaborar nos comprometen a buscar una paz verdadera, no ilusoria: no la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y mira hacia otro lado, cuando no se tocan sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos cuando los problemas no son suyos; no el enfoque virtual de quien juzga todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos ni ensuciarse las manos para ayudar a quien tiene necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner en el primer lugar a los que sufren; el de afrontar los conflictos y sanarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia el camino del bien, rechazando los atajos del mal; el de poner en marcha pacientemente procesos de paz, con la ayuda de Dios y con la buena voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPaz, un hilo de esperanza, que une la tierra con el cielo, una palabra tan sencilla y dif&iacute;cil al mismo tiempo. Paz quiere decir Perd&oacute;n que, fruto de la conversi&oacute;n y de la oraci&oacute;n, nace de dentro y, en nombre de Dios, hace que se puedan sanar las heridas del pasado. Paz significa Acogida, disponibilidad para el di&aacute;logo, superaci&oacute;n de la cerraz&oacute;n, que no son estrategias de seguridad, sino puentes sobre el vac&iacute;o. Paz quiere decir Colaboraci&oacute;n, intercambio vivo y concreto con el otro, que es un don y no un problema, un hermano con quien tratar de construir un mundo mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPaz significa Educaci&oacute;n: una llamada a aprender cada d&iacute;a el dif&iacute;cil arte de la comuni&oacute;n, a adquirir la cultura del encuentro, purificando la conciencia de toda tentaci&oacute;n de violencia y de rigidez, contrarias al nombre de Dios y a la dignidad del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAqu&iacute;, nosotros, unidos y en paz, creemos y esperamos en un mundo fraterno. Deseamos que los hombres y las mujeres de religiones diferentes, all&aacute; donde se encuentren, se re&uacute;nan y susciten concordia, especialmente donde hay conflictos. Nuestro futuro es el de vivir juntos. Por eso, estamos llamados a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio. Que los creyentes sean artesanos de paz invocando a Dios y trabajando por los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY nosotros, como Responsables religiosos, estamos llamados a ser s&oacute;lidos puentes de di&aacute;logo, mediadores creativos de paz. Nos dirigimos tambi&eacute;n a quienes tienen la m&aacute;s alta responsabilidad al servicio de los pueblos, a los L&iacute;deres de las Naciones, para que no se cansen de buscar y promover caminos de paz, mirando m&aacute;s all&aacute; de los intereses particulares y del momento: que no quede sin respuesta la llamada de Dios a las conciencias, el grito de paz de los pobres y las buenas esperanzas de las j&oacute;venes generaciones. Aqu&iacute;, hace treinta a&ntilde;os, San Juan Pablo II dijo: &laquo;La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal&raquo; (Discurso, Plaza de la Bas&iacute;lica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHermanos y hermanas, asumamos esta responsabilidad, reafirmemos hoy nuestro s&iacute; a ser, todos juntos, constructores de la paz que Dios quiere y de la que la humanidad est&aacute; sedienta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AS\u00cdS, 20 Sep. 16 (ACI).- El Papa Francisco dirigi&oacute; un especial discurso a los participantes en la ciudad italiana de As&iacute;s por la Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por la Paz titulada &ldquo;Sed de paz, religiones y culturas en di&aacute;logo&rdquo;. 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