{"id":7149,"date":"2016-09-21T12:15:02","date_gmt":"2016-09-21T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/asis-encuentro-de-oracion-por-la-paz-texto-completo-del-discurso-final-del-papa-francisco\/"},"modified":"2016-09-21T12:15:02","modified_gmt":"2016-09-21T17:15:02","slug":"asis-encuentro-de-oracion-por-la-paz-texto-completo-del-discurso-final-del-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/asis-encuentro-de-oracion-por-la-paz-texto-completo-del-discurso-final-del-papa-francisco\/","title":{"rendered":"As\u00eds, encuentro de oraci\u00f3n por la paz. Texto completo del discurso final del papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Roma).- El papa Francisco particip\u00f3 ayer martes al \u00faltimo d\u00eda del encuentro &#8216;Sed de Paz&#8217; que se realiz\u00f3 en As\u00eds, el cual inici\u00f3 el domingo y cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de 511 l\u00edderes religiosos. <span style=\"color: #3366ff\"><a style=\"color: #3366ff\" href=\"https:\/\/es.zenit.org\/articles\/ceremonia-final-en-asis-no-hemos-rezado-unos-contra-los-otros-pero-unos-por-los-otros\/\">En la ceremonia final<\/a><\/span>\u00a0los principales jefes de religiones encendieron una vela y firmaron un llamado a la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><strong>El papa Francisco dirigi\u00f3 las siguientes palabras:<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8220;Santidad,\u00a0ilustres Representantes de las Iglesias, de las Comunidades y de las Religiones,<br \/>\n\u00a1queridos hermanos y hermanas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Les saludo con gran respeto y afecto y les agradezco su presencia. Hemos venido a As\u00eds como peregrinos que buscan la paz. Llevamos en nuestro interior\u00a0 y ponemos ante Dios las expectativas y las angustias de muchos pueblos y de muchas personas. Tenemos sed de paz, tenemos el deseo de testimoniar la paz, necesitamos sobre todo orar por la paz, porque la paz es un don de Dios y es tarea nuestra invocarla, acogerla y construirla cada d\u00eda con su ayuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8220;Bienaventurados los que trabajan por la paz&#8221; (Mt 5,9). Muchos de ustedes han hecho un largo camino para llegar hasta este bendito lugar. Salir, ponerse en camino, encontrarse con otros y trabajar por la paz no son solo movimientos f\u00edsicos, sino sobre todo del alma, son respuestas espirituales concretas para superar la actitud de cerrarse abri\u00e9ndose a Dios y a los hermanos.\u00a0 Dios nos lo pide, exhort\u00e1ndonos a contrarrestar la peor enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, nos hace insensibles e inertes, una enfermedad que infecta el mismo centro de la religiosidad, generando un nuevo trist\u00edsimo paganismo: el paganismo de la indiferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No podemos quedarnos indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz. En muchos pa\u00edses se sufre por guerras, en muchos casos olvidadas, pero que siempre son causa de sufrimiento y de pobreza. En Lesbos, con mi querido hermano y Patriarca ecum\u00e9nico Bartolom\u00e9, vimos en los ojos de los refugiados el dolor de la guerra, la angustia de pueblos sedientos de paz. Pienso en familias, cuya vida ha dado un vuelco; en ni\u00f1os que no han conocido en su vida nada m\u00e1s que violencia; en ancianos obligados a abandonar sus tierras: todos ellos tienen una gran sed de paz. No queremos que estas tragedias caigan en el olvido. Juntos, nosotros deseamos dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y a los que nadie escucha. Ellos saben, muchas veces mejor que los poderosos, que no hay un ma\u00f1ana en la guerra y que la violencia de las armas destruye la alegr\u00eda de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nosotros no tenemos armas. Pero s\u00ed creemos en la fuerza humilde y mansa de la oraci\u00f3n. En esta jornada, la sed de paz se ha convertido en invocaci\u00f3n a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia. La paz que desde As\u00eds invocamos no es una simple protesta contra la guerra, ni siquiera &#8220;es el resultado de negociaciones, de compromisos pol\u00edticos o de regateos econ\u00f3micos. Es m\u00e1s bien el resultado de la oraci\u00f3n&#8221; (JUAN PABLO II, Discurso, Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles, 27 de octubre de 1986: Insegnamenti IX,2 [1986], 1252). Busquemos en Dios, fuente de la comuni\u00f3n, el agua limpia de la paz, de la que tanta sed tiene el mundo. Esa agua no puede brotar en los desiertos del orgullo y de los intereses partidistas, en las tierras \u00e1ridas de obtener beneficios a toda costa y del comercio de armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestras tradiciones religiosas son distintas. Pero la diferencia para nosotros no es un motivo de conflicto, de pol\u00e9mica o de fr\u00edo distanciamiento. Hoy no hemos orado unos contra otros, como ha pasado por desgracia en ocasiones a lo largo de la historia. Sin sincretismos y sin relativismos, hemos orado unos junto a otros, los unos por los otros. San Juan Pablo II en este mismo lugar dijo: &#8220;Tal vez nunca como ahora en la historia de la humanidad ha sido tan claro a ojos de todo el mundo el v\u00ednculo intr\u00ednseco entre una actitud aut\u00e9nticamente religiosa y el gran bien de la paz&#8221; (ID., Discurso, Plaza inferior de la Bas\u00edlica de San Francisco, 27 de octubre de 1986: l.c., 1268). Continuemos el camino que empez\u00f3 hace treinta a\u00f1os en As\u00eds, donde sigue vivo el recuerdo de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, &#8220;una vez m\u00e1s, reunidos aqu\u00ed, afirmamos que aquel que utiliza la religi\u00f3n para fomentar la violencia contradice la inspiraci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica y profunda de dicha religi\u00f3n&#8221; (ID., Discurso a los Representantes de las Religiones, As\u00eds, 24 de enero de 2002: Insegnamenti XXV,1 [2002], 104), que toda forma de violencia no representa &#8220;la verdadera naturaleza de la religi\u00f3n, sino que es una tergiversaci\u00f3n y contribuye a su destrucci\u00f3n&#8221; (BENEDICTO XVI, Intervenci\u00f3n en la Jornada de reflexi\u00f3n, di\u00e1logo y oraci\u00f3n por la paz y la justicia en el mundo, As\u00eds, 27 de octubre de 2011: Insegnamenti VII,2 [2011], 512). No nos cansamos de repetir que el nombre de Dios nunca puede justificar la violencia. \u00a1Solo la paz es santa y no la guerra!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy hemos implorado el santo don de la paz. Hemos orado para que las conciencias se movilicen y defiendan la sacralidad de la vida humana, que promuevan la paz entre los pueblos y que custodien la creaci\u00f3n, nuestra casa com\u00fan. La oraci\u00f3n y la colaboraci\u00f3n concreta nos ayudan a no quedar atrapados en las l\u00f3gicas del conflicto y a rechazar las actitudes rebeldes de quien solo sabe protestar y enojarse. La oraci\u00f3n y la voluntad de colaborar comprometen a una paz verdadera, no ilusoria: no la calma de quien esquiva las dificultades y da la espalda mirando hacia otra parte, siempre que no toquen sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos de problemas que no son suyos; no el planteamiento virtual de quien lo justifica todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos y ensuciarse las manos por quien lo necesita. Nuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner a quien sufre en el primer sitio; el de asumir los conflictos y curarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia caminos de bien, rechazando los atajos del mal; el de emprender con paciencia, con la ayuda de Dios y con buena voluntad, procesos de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Paz, un hilo de esperanza que une la tierra y el cielo, una palabra sencilla y dif\u00edcil al mismo tiempo. Paz significa perd\u00f3n que, fruto de la conversi\u00f3n y de la oraci\u00f3n, nace en el interior y, en nombre de Dios, permite curar las heridas del pasado. Paz significa acogida, disponibilidad al di\u00e1logo, superaci\u00f3n de las actitudes cerradas, que no son estrategias de seguridad sino puentes sobre el vac\u00edo. Paz significa colaboraci\u00f3n, intercambio vivo y concreto con el otro, que constituye un don y no un problema, un hermano con el que se puede intentar construir un mundo mejor. Paz significa educaci\u00f3n: un llamamiento a aprender cada d\u00eda el dif\u00edcil arte de la comuni\u00f3n, a adquirir la cultura del encuentro, purificando la conciencia de toda tentaci\u00f3n de violencia y de endurecimiento, contrarias al nombre de Dios y a la dignidad del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nosotros, aqu\u00ed, juntos y en paz, creemos en un mundo fraterno y mantenemos la esperanza en un mundo fraterno. Deseamos que hombres y mujeres de religiones distintas se re\u00fanan en todas partes y creen concordia, sobre todo all\u00ed donde hay conflictos. Nuestro futuro es convivir. Por eso estamos llamados a librarnos de los pesados fardos de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio. Que los creyentes sean artesanos de paz en la invocaci\u00f3n a Dios y en la acci\u00f3n por el hombre. Y de nosotros, en cuanto jefes religiosos, se espera que seamos firmes puentes de di\u00e1logo, mediadores creativos de paz. Nos dirigimos tambi\u00e9n a quien tiene la m\u00e1s alta responsabilidad en el servicio de los pueblos, a los l\u00edderes de las naciones para que no se cansen de buscar y promover v\u00edas de paz, mirando m\u00e1s all\u00e1 de los intereses partidistas y del momento: que no caigan en saco roto el llamamiento de Dios a las conciencias, el grito de paz de los pobres y las buenas expectativas de las j\u00f3venes generaciones. Aqu\u00ed, hace treinta a\u00f1os, san Juan Pablo II dijo: \u201cLa paz es una obra abierta a todos y no solo a los especialistas, a los sabios y a los estrategas. La paz es una responsabilidad universal&#8221; (Discurso, Plaza inferior de la Bas\u00edlica de san Francisco, 27 de octubre de 1986: l.c., 1269). Hagamos nuestra esta responsabilidad, reafirmemos hoy nuestro s\u00ed a ser, juntos, constructores de la paz que Dios quiere y de la que tanta sed tiene el mundo&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Roma).- El papa Francisco particip\u00f3 ayer martes al \u00faltimo d\u00eda del encuentro &#8216;Sed de Paz&#8217; que se realiz\u00f3 en As\u00eds, el cual inici\u00f3 el domingo y cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de 511 l\u00edderes religiosos. 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