{"id":7241,"date":"2016-09-25T04:15:02","date_gmt":"2016-09-25T09:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-de-los-catequistas-advierte-de-la-enfermedad-de-la-indiferencia\/"},"modified":"2016-09-25T04:15:02","modified_gmt":"2016-09-25T09:15:02","slug":"texto-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-de-los-catequistas-advierte-de-la-enfermedad-de-la-indiferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-de-los-catequistas-advierte-de-la-enfermedad-de-la-indiferencia\/","title":{"rendered":"Texto de la homil\u00eda del papa Francisco en el Jubileo de los catequistas. Advierte de la enfermedad de la indiferencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(Ciudad del Vaticano).- En el Jubileo de los catequistas, que se celebra hoy como parte del del Jubileo de la Misericordia, el papa Francisco les indic\u00f3 que no sirve aparentar o hacer lindas pr\u00e9dicias, sino que es necesario dar testimonio de Jes\u00fas. Y tom\u00f3 inspiraci\u00f3n del evangelio del d\u00eda para explicar la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro y el rico sin nombre. Que el problema reside no en tener riquezas sino en ignorar, en ser indiferentes ante quienes est\u00e1n en dificultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A continuaci\u00f3n el texto de la homil\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Ap\u00f3stol Pablo, en la segunda lectura, dirige a Timoteo, y tambi\u00e9n a nosotros, algunas recomendaciones muy importantes para \u00e9l. Entre otras, pide que se guarde \u00abel mandamiento sin mancha ni reproche\u00bb (1 Tm 6,14). Habla sencillamente de un mandamiento. Parece que quiere que fijemos nuestros ojos fijos en lo que es esencial para la fe. San Pablo, en efecto, no recomienda una gran cantidad de puntos y aspectos, sino que subraya el centro de la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este centro, alrededor del cual gira todo, este coraz\u00f3n que late y da vida a todo es el anuncio pascual, el primer anuncio: el Se\u00f1or Jes\u00fas ha resucitado, el Se\u00f1or Jes\u00fas te ama, ha dado su vida por ti; resucitado y vivo, est\u00e1 a tu lado y te espera todos los d\u00edas. Nunca debemos olvidarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este Jubileo de los catequistas, se nos pide que no dejemos de poner por encima de todo el anuncio principal de la fe: el Se\u00f1or ha resucitado. No hay un contenido m\u00e1s importante, nada es m\u00e1s s\u00f3lido y actual. Cada aspecto de la fe es hermoso si permanece unido a este centro, si est\u00e1 permeado por el anuncio pascual. Si se le a\u00edsla, pierde sentido y fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estamos llamados a vivir y a anunciar la novedad del amor del Se\u00f1or: \u00abJes\u00fas te ama de verdad, tal y como eres. D\u00e9jale entrar: a pesar de las decepciones y heridas de la vida, dale la posibilidad de amarte. No te defraudar\u00e1\u00bb. El mandamiento del que habla san Pablo nos lleva a pensar tambi\u00e9n en el mandamiento nuevo de Jes\u00fas: \u00abQue os am\u00e9is unos a otros como yo os he amado\u00bb (Jn 15,12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A Dios-Amor se le anuncia amando: no a fuerza de convencer, nunca imponiendo la verdad, ni mucho menos aferr\u00e1ndose con rigidez a alguna obligaci\u00f3n religiosa o moral. A Dios se le anuncia encontrando a las personas, teniendo en cuenta su historia y su camino. El Se\u00f1or no es una idea, sino una persona viva: su mensaje llega a trav\u00e9s del testimonio sencillo y veraz, con la escucha y la acogida, con la alegr\u00eda que se difunde. No se anuncia bien a Jes\u00fas cuando se est\u00e1 triste; tampoco se transmite la belleza de Dios haciendo s\u00f3lo bonitos sermones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al Dios de la esperanza se le anuncia viviendo hoy el Evangelio de la caridad, sin miedo a dar testimonio de \u00e9l incluso con nuevas formas de anuncio. El Evangelio de este domingo nos ayuda a entender qu\u00e9 significa amar, sobre todo a evitar algunos peligros. En la par\u00e1bola se habla de un hombre rico que no se fija en L\u00e1zaro, un pobre que \u00abestaba echado a su puerta\u00bb (Lc 16,20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El rico, en verdad, no hace da\u00f1o a nadie, no se dice que sea malo. Sin embargo, tiene una enfermedad peor que la de L\u00e1zaro, que estaba \u00abcubierto de llagas\u00bb (ib\u00edd.): este rico sufre una fuerte ceguera, porque no es capaz de ver m\u00e1s all\u00e1 de su mundo, hecho de banquetes y ricos vestidos. No ve m\u00e1s all\u00e1 de la puerta de su casa, donde yace L\u00e1zaro, porque no le importa lo que sucede fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No ve con los ojos porque no siente con el coraz\u00f3n. En su coraz\u00f3n ha entrado la mundanidad que adormece el alma. La mundanidad es como un \u00abagujero negro\u00bb que engulle el bien, que apaga el amor, porque lo devora todo en el propio yo. Entonces se ve s\u00f3lo la apariencia y no se fija en los dem\u00e1s, porque se vuelve indiferente a todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quien sufre esta grave ceguera adopta con frecuencia un comportamiento \u00abestr\u00e1bico\u00bb: mira con deferencia a las personas famosas, de alto nivel, admiradas por el mundo, y aparta la vista de tantos L\u00e1zaros de ahora, de los pobres y los que sufren, que son los predilectos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero el Se\u00f1or mira a los que el mundo abandona y descarta. L\u00e1zaro es el \u00fanico personaje de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas al que se le llama por su nombre. Su nombre significa \u00abDios ayuda\u00bb. Dios no lo olvida, lo acoger\u00e1 en el banquete de su Reino, junto con Abraham, en una profunda comuni\u00f3n de afectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El hombre rico, en cambio, no tiene siquiera un nombre en la par\u00e1bola; su vida cae en el olvido, porque el que vive para s\u00ed no construye la historia. La insensibilidad de hoy abre abismos infranqueables para siempre. En la par\u00e1bola vemos otro aspecto, un contraste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida de este hombre sin nombre se describe como opulenta y presuntuosa: es una continua reivindicaci\u00f3n de necesidades y derechos. Incluso despu\u00e9s de la muerte insiste para que lo ayuden y pretende su inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pobreza de L\u00e1zaro, sin embargo, se manifiesta con gran dignidad: de su boca no salen lamentos, protestas o palabras despectivas. Es una valiosa lecci\u00f3n: como servidores de la palabra de Jes\u00fas, estamos llamados a no hacer alarde de apariencia y a no buscar la gloria; ni tampoco podemos estar tristes y disgustados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No somos profetas de desgracias que se complacen en denunciar peligros o extrav\u00edos; no somos personas que se atrincheran en su ambiente, lanzando juicios amargos contra la sociedad, la Iglesia, contra todo y todos, contaminando el mundo de negatividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El escepticismo quejoso no es propio de quien tiene familiaridad con la Palabra de Dios. El que proclama la esperanza de Jes\u00fas es portador de alegr\u00eda y sabe ver m\u00e1s lejos, porque sabe mirar m\u00e1s all\u00e1 del mal y de los problemas. Al mismo tiempo, ve bien de cerca, pues est\u00e1 atento al pr\u00f3jimo y a sus necesidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Se\u00f1or nos lo pide hoy: ante los muchos L\u00e1zaros que vemos, estamos llamados a inquietarnos, a buscar caminos para encontrar y ayudar, sin delegar siempre en otros o decir: \u00abTe ayudar\u00e9 ma\u00f1ana\u00bb. El tiempo para ayudar es tiempo regalado a Jes\u00fas, es amor que permanece: es nuestro tesoro en el cielo, que nos ganamos aqu\u00ed en la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En conclusi\u00f3n, que el Se\u00f1or nos conceda la gracia de vernos renovados cada d\u00eda por la alegr\u00eda del primer anuncio: Jes\u00fas nos ama personalmente. Que nos d\u00e9 la fuerza para vivir y anunciar el mandamiento del amor, superando la ceguera de la apariencia y las tristezas del mundo. Que nos vuelva sensibles a los pobres, que no son un ap\u00e9ndice del Evangelio, sino una p\u00e1gina central, siempre abierta ante nosotros.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Ciudad del Vaticano).- En el Jubileo de los catequistas, que se celebra hoy como parte del del Jubileo de la Misericordia, el papa Francisco les indic\u00f3 que no sirve aparentar o hacer lindas pr\u00e9dicias, sino que es necesario dar testimonio de Jes\u00fas. 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