{"id":7324,"date":"2016-09-28T05:05:03","date_gmt":"2016-09-28T10:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-de-jesus-en-la-cruz\/"},"modified":"2016-09-28T05:05:03","modified_gmt":"2016-09-28T10:05:03","slug":"texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-de-jesus-en-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-de-jesus-en-la-cruz\/","title":{"rendered":"TEXTO Catequesis Papa Francisco sobre el perd\u00f3n de Jes\u00fas en la cruz"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 28 Sep. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco dedic&oacute; la catequesis del mi&eacute;rcoles a la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s y la salvaci&oacute;n que ha donado a todos los hombres con su muerte y resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;En la cruz, el &uacute;ltimo acto confirma la realizaci&oacute;n de este dise&ntilde;o salv&iacute;fico. Desde el inicio y hasta el final &Eacute;l se ha revelado Misericordia, se ha revelado la encarnaci&oacute;n definitiva e irrepetible del amor del Padre. Jes&uacute;s es de verdad el rosto de la misericordia del Padre&rdquo;, explic&oacute; el Pont&iacute;fice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLas palabras que Jes&uacute;s pronuncia durante su Pasi&oacute;n encuentran su culmen en el perd&oacute;n. Las palabras de Jes&uacute;s encuentran su culmen en el perd&oacute;n. Jes&uacute;s perdona: &laquo;Padre, perd&oacute;nalos, porque no saben lo que hacen&raquo; (Lc 23,34). No s&oacute;lo son palabras, porque se hacen un acto concreto en el perd&oacute;n ofrecido al &ldquo;buen ladr&oacute;n&rdquo;, que estaba junto a &Eacute;l. San Lucas narra de dos ladrones crucificados con Jes&uacute;s, los cuales se dirigen a &Eacute;l con actitudes opuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl primero lo insulta, como lo insultaba toda la gente, ah&iacute;, como hacen los jefes del pueblo, pero este pobre hombre, llevado por la desesperaci&oacute;n: &laquo; &iquest;No eres t&uacute; el Mes&iacute;as? S&aacute;lvate a ti mismo y a nosotros&raquo; (Lc 23,39). Este grito testimonia la angustia del hombre ante el misterio de la muerte y la tr&aacute;gica conciencia que s&oacute;lo Dios puede ser la respuesta liberadora: por eso es impensable que el Mes&iacute;as, el enviado de Dios, pueda estar en la cruz sin hacer nada para salvarse. Y no entend&iacute;an esto. No entend&iacute;an el misterio del sacrificio de Jes&uacute;s. Y en cambio, Jes&uacute;s nos ha salvado permaneciendo en la cruz. Y todos nosotros sabemos que no es f&aacute;cil &ldquo;permanecer en la cruz&rdquo;, en nuestras peque&ntilde;as cruces de cada d&iacute;a: no es f&aacute;cil. &Eacute;l, en esta gran cruz, en este gran sufrimiento, se qued&oacute; as&iacute; y ah&iacute; nos ha mostrado su omnipotencia y ah&iacute; nos ha perdonado. Ah&iacute; se cumple su donaci&oacute;n de amor y surge para siempre nuestra salvaci&oacute;n. Muriendo en la cruz, inocente entre dos criminales, &Eacute;l testimonia que la salvaci&oacute;n de Dios puede alcanzar a todo hombre en cualquier condici&oacute;n, incluso en la m&aacute;s negativa y dolorosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa salvaci&oacute;n de Dios es para todos: &iexcl;para todos! Ninguno es excluido. Y la oferta es para todos. Por esto el Jubileo es el tiempo de gracia y de misericordia para todos, buenos y malos, para aquellos que est&aacute;n bien y para aquellos que sufren. Pero acu&eacute;rdense de aquella par&aacute;bola que narra Jes&uacute;s en la fiesta de bodas de un hijo de un poderoso de la tierra: cuando los invitados no quer&iacute;an ir, dice a sus servidores: &ldquo;Vayan al cruce de los caminos, llamen a todos, buenos y malos&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTodos somos llamados: buenos y malos. La Iglesia no es solamente para los buenos o para aquellos que parecen buenos o se creen buenos; la Iglesia es para todos, y preferiblemente para los malos, porque la Iglesia es misericordia. Y este tiempo de gracia y de misericordia nos hace recordar que &iexcl;nada nos puede separar del amor de Cristo! (Cfr. Rm 8,39). Para quien esta inmovilizado en una cama de un hospital, para quien vive cerrado en una prisi&oacute;n, para cuantos est&aacute;n atrapados por las guerras, yo digo: miren el Crucifijo; Dios est&aacute; con nosotros, permanece con ustedes en la cruz y a todos se ofrece como Salvador. &Eacute;l nos acompa&ntilde;a, a todos nosotros, a ustedes que sufren tanto, crucificado por ustedes, por nosotros, por todos. Dejen que la fuerza del Evangelio penetre en sus corazones y los consuele, les de esperanza y la &iacute;ntima certeza que ninguno es excluido de su perd&oacute;n. Pero ustedes pueden preguntarme: &ldquo;Pero Padre, &iquest;Qui&eacute;n que ha hecho las cosas m&aacute;s malas en la vida, tiene la posibilidad de ser perdonado?&rdquo; &ldquo;&iexcl;S&iacute;! Si: ninguno est&aacute; excluido del perd&oacute;n de Dios. Solamente quien se acerca a Jes&uacute;s, arrepentido y con las aganas de ser abrazado&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste era el primer ladr&oacute;n. El otro es el llamado &ldquo;buen ladr&oacute;n&rdquo;. Sus palabras son un maravilloso modelo de arrepentimiento, una catequesis concentrada para aprender a pedir perd&oacute;n a Jes&uacute;s. Primero, &eacute;l se dirige a su compa&ntilde;ero: &laquo;Pero t&uacute;, &iquest;No tienes temor de Dios, t&uacute; que sufres la misma pena que &eacute;l? ?&raquo; (Lc 23,40). As&iacute; subraya el punto de partida del arrepentimiento: el temor de Dios. No el miedo de Dios, no: el temor filial de Dios. No es el miedo, sino aquel respeto que se debe a Dios porque &Eacute;l es Dios. Es un respeto filial porque &Eacute;l es Padre. El buen ladr&oacute;n evoca la actitud fundamental que abre a la confianza en Dios: la conciencia de su omnipotencia y de su infinita bondad. Es este respeto confiado que ayuda a hacer espacio a Dios y a encomendarse a su misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLuego, el buen ladr&oacute;n declara la inocencia de Jes&uacute;s y confiesa abiertamente su propia culpa: &laquo;Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero &eacute;l no ha hecho nada malo&raquo; (Lc 23,41): as&iacute; dice. Por lo tanto, Jes&uacute;s est&aacute; ah&iacute; en la cruz para estar con los culpables: a trav&eacute;s de esta cercan&iacute;a, &Eacute;l ofrece a ellos la salvaci&oacute;n. Lo que es un esc&aacute;ndalo para los jefes y para el primer ladr&oacute;n, para aquellos que estaban ah&iacute; y se burlaban de Jes&uacute;s, esto en cambio es el fundamento de su fe. Y as&iacute; el buen ladr&oacute;n se convierte en testigo de la Gracia; lo impensable ha sucedido: Dios me ha amado a tal punto que ha muerto en la cruz por m&iacute;. La fe misma de este hombre es fruto de la gracia de Cristo: sus ojos contemplan en el Crucificado el amor de Dios por &eacute;l, pobre pecador. Es verdad, era ladr&oacute;n, era un ladr&oacute;n: es verdad. Hab&iacute;a robado toda su vida. Pero al final, arrepentido de aquello que hab&iacute;a hecho, mirando a Jes&uacute;s tan bueno y misericordioso ha logrado robarse el cielo: &iexcl;&eacute;ste es un buen ladr&oacute;n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFinalmente, el buen ladr&oacute;n se dirige directamente a Jes&uacute;s, invocando su ayuda: &laquo;Jes&uacute;s, acu&eacute;rdate de m&iacute; cuando vengas a establecer tu Reino&raquo; (Lc 23,42). Lo llama por nombre, &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;, con confianza, y as&iacute; confiesa lo que este nombre indica: &ldquo;el Se&ntilde;or salva&rdquo;: esto significa &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;. Aquel hombre pide a Jes&uacute;s que se recuerde de &eacute;l. &iexcl;Cu&aacute;nta ternura en esta expresi&oacute;n, cu&aacute;nta humanidad! Es la necesidad del ser humano de no ser abandonado, que Dios le est&eacute; siempre cercano. De este modo un condenado a muerte se convierte en modelo del cristiano que conf&iacute;a en Jes&uacute;s. Esto es profundo: un condenado a muerte es un modelo para nosotros. Un modelo de un hombre, de un cristiano que conf&iacute;a en Jes&uacute;s; y tambi&eacute;n modelo de la Iglesia que en la liturgia muchas veces invoca al Se&ntilde;or diciendo: &ldquo;Recu&eacute;rdate&hellip; Recu&eacute;rdate&hellip; Recu&eacute;rdate de tu amor&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMientras el buen ladr&oacute;n habla en futuro: &laquo;Cuando vengas a establecer tu Reino&raquo;, la respuesta de Jes&uacute;s no se hace esperar; habla en presente: &laquo;Hoy estar&aacute;s conmigo en el Para&iacute;so&raquo; (v. 43). En la hora de la cruz, la salvaci&oacute;n de Cristo alcanza su culmen; y su promesa al buen ladr&oacute;n revela el cumplimiento de su misi&oacute;n: es decir, salvar a los pecadores. Al inicio de su ministerio, en la sinagoga de Nazaret, Jes&uacute;s hab&iacute;a proclamado: &laquo;la liberaci&oacute;n a los cautivos&raquo; (Lc 4,18); en Jeric&oacute;, en la casa del publicano Zaqueo, hab&iacute;a declarado que &laquo;el Hijo del hombre &ndash; es decir, &Eacute;l &ndash; vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido&raquo; (Lc 19,9). En la cruz, el &uacute;ltimo acto confirma la realizaci&oacute;n de este dise&ntilde;o salv&iacute;fico. Desde el inicio y hasta el final &Eacute;l se ha revelado Misericordia, se ha revelado la encarnaci&oacute;n definitiva e irrepetible del amor del Padre. Jes&uacute;s es de verdad el rosto de la misericordia del Padre. Y el buen ladr&oacute;n lo ha llamado por nombre: &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;. Es una oraci&oacute;n breve, y todos nosotros podemos hacerla durante la jornada muchas veces: &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;. &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;, simplemente. Hag&aacute;mosla juntos tres veces, todos juntos, vamos: &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;, Jes&uacute;s, Jes&uacute;s&rdquo;. Y as&iacute; h&aacute;ganlo durante todo el d&iacute;a. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: Aunque hayas hecho algo terrible, &iexcl;Jes&uacute;s tambi&eacute;n te perdona! https:\/\/t.co\/ij7KEszlsM<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 28 de septiembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 28 Sep. 16 (ACI).- El Papa Francisco dedic&oacute; la catequesis del mi&eacute;rcoles a la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s y la salvaci&oacute;n que ha donado a todos los hombres con su muerte y resurrecci&oacute;n. &ldquo;En la cruz, el &uacute;ltimo acto confirma la realizaci&oacute;n de este dise&ntilde;o salv&iacute;fico. 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