{"id":7429,"date":"2016-10-01T03:15:03","date_gmt":"2016-10-01T08:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-en-el-estadio-meskhi-de-georgia\/"},"modified":"2016-10-01T03:15:03","modified_gmt":"2016-10-01T08:15:03","slug":"texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-en-el-estadio-meskhi-de-georgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-en-el-estadio-meskhi-de-georgia\/","title":{"rendered":"Texto completo de la homil\u00eda del papa Francisco en la misa en el estadio Meskhi de Georgia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Roma).- El santo padre Francisco presidi\u00f3 este domingo en Georgia, la santa misa en el estadio de Meskhi, en el segundo y \u00faltimo d\u00eda de su viaje que le llevar\u00e1 tambi\u00e9n a Azerbaiy\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su homil\u00eda el Santo Padre se\u00f1al\u00f3 que Dios quiere cargar con nuestros pecados e inquietudes porque, m\u00e1s all\u00e1 del mal que podemos hacer, somos siempre sus hijos. Y que Dios es el consuelo que necesitamos en medio de las vicisitudes turbulentas de la vida. Invit\u00f3 por ello a dejarle al Se\u00f1or entrar en nuestra vida. Pero adviriti\u00f3 que hay una condici\u00f3n fundamental para recibir el consuelo de Dios: hacerse peque\u00f1os como ni\u00f1os, sin necesidad de acumular honores y prestigios. Porque\u00a0es dichosa la Iglesia que no cede a la l\u00f3gica del \u00e9xito mundano ni los criterios del funcionalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>A continuaci\u00f3n el texto completo de la homil\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los muchos tesoros de este espl\u00e9ndido pa\u00eds destaca el gran valor que representan las mujeres. Ellas \u2014escrib\u00eda santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, cuya memoria celebramos hoy\u2014 \u00abaman a Dios en n\u00famero mucho mayor que los hombres\u00bb (Manuscritos autobiogr\u00e1ficos, Manuscrito A, VI). Aqu\u00ed en Georgia, hay muchas abuelas y madres que siguen conservando y transmitiendo la fe, sembrada en esta tierra por santa Nino, y llevan el agua fresca del consuelo de Dios a muchas situaciones de desierto y conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto nos ayuda a comprender la belleza de lo que el Se\u00f1or dice en la primera lectura de hoy: \u00abComo a un ni\u00f1o a quien su madre consuela, as\u00ed os consolar\u00e9 yo\u00bb (Is 66,13). Como una madre toma sobre s\u00ed el peso y el cansancio de sus hijos, as\u00ed quiere Dios cargar con nuestros pecados e inquietudes; \u00e9l, que nos conoce y ama infinitamente, es sensible a nuestra oraci\u00f3n y sabe enjugar nuestras l\u00e1grimas. Cada vez que nos mira se conmueve y se enternece con un amor entra\u00f1able, porque, m\u00e1s all\u00e1 del mal que podemos hacer, somos siempre sus hijos; desea tomarnos en brazos, protegernos, librarnos de los peligros y del mal. Dejemos que resuenen en nuestro coraz\u00f3n las palabras que hoy nos dirige: \u00abComo una madre consuela, as\u00ed os consolar\u00e9 yo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El consuelo que necesitamos, en medio de las vicisitudes turbulentas de la vida, es la presencia de Dios en el coraz\u00f3n. Porque su presencia en nosotros es la fuente del verdadero consuelo, que permanece, que libera del mal, que trae la paz y acrecienta la alegr\u00eda. Por lo tanto, si queremos ser consolados, tenemos que dejar que el Se\u00f1or entre en nuestra vida. Y para que el Se\u00f1or habite establemente en nosotros, es necesario abrirle la puerta y no dejarlo fuera. Hay que tener siempre abiertas las puertas del consuelo porque Jes\u00fas quiere entrar por ah\u00ed: por el Evangelio le\u00eddo cada d\u00eda y llevado siempre con nosotros, la oraci\u00f3n silenciosa y de adoraci\u00f3n, la Confesi\u00f3n y la Eucarist\u00eda. A trav\u00e9s de estas puertas el Se\u00f1or entra y hace que las cosas tengan un sabor nuevo. Pero cuando la puerta del coraz\u00f3n se cierra, su luz no llega y se queda a oscuras. Entonces nos acostumbramos al pesimismo, a lo que no funciona bien, a las realidades que nunca cambiar\u00e1n. Y terminamos por encerrarnos dentro de nosotros mismos en la tristeza, en los s\u00f3tanos de la angustia, solos. Si, por el contrario, abrimos de par en par las puertas del consuelo, entrar\u00e1 la luz del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero Dios no nos consuela s\u00f3lo en el coraz\u00f3n; por medio del profeta Isa\u00edas, a\u00f1ade: \u00abEn Jerusal\u00e9n ser\u00e9is consolados\u00bb (66,13). En Jerusal\u00e9n, en la comunidad, es decir en la ciudad de Dios: cuando estamos unidos, cuando hay comuni\u00f3n entre nosotros obra el consuelo de Dios. En la Iglesia se encuentra consuelo, la Iglesia es la casa del consuelo: aqu\u00ed Dios desea consolar. Podemos preguntarnos: Yo, que estoy en la Iglesia, \u00bfsoy portador del consuelo de Dios? \u00bfS\u00e9 acoger al otro como hu\u00e9sped y consolar a quien veo cansado y desilusionado? El cristiano, incluso cuando padece aflicci\u00f3n y acoso, est\u00e1 siempre llamado a infundir esperanza a quien est\u00e1 resignado, a alentar a quien est\u00e1 desanimado, a llevar la luz de Jes\u00fas, el calor de su presencia y el alivio de su perd\u00f3n. Muchos sufren, experimentan pruebas e injusticias, viven preocupados. Es necesaria la unci\u00f3n del coraz\u00f3n, el consuelo del Se\u00f1or que no elimina los problemas, pero da la fuerza del amor, que ayuda a llevar con paz el dolor. Recibir y llevar el consuelo de Dios: esta misi\u00f3n de la Iglesia es urgente. Queridos hermanos y hermanas, sint\u00e1monos llamados a esto; no a fosilizarnos en lo que no funciona a nuestro alrededor o a entristecernos cuando vemos alg\u00fan desacuerdo entre nosotros. No est\u00e1 bien que nos acostumbremos a un \u00abmicroclima\u00bb eclesial cerrado, es bueno que compartamos horizontes de esperanza amplios y abiertos, viviendo el entusiasmo humilde de abrir las puertas y salir de nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero hay una condici\u00f3n fundamental para recibir el consuelo de Dios, y que hoy nos recuerda su Palabra: hacerse peque\u00f1os como ni\u00f1os (cf. Mt 18,3-4), ser \u00abcomo un ni\u00f1o en brazos de su madre\u00bb (Sal 130,2). Para acoger el amor de Dios es necesaria esta peque\u00f1ez del coraz\u00f3n: en efecto, s\u00f3lo los peque\u00f1os pueden estar en brazos de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quien se hace peque\u00f1o como un ni\u00f1o \u2014nos dice Jes\u00fas\u2014 \u00abes el m\u00e1s grande en el reino de los cielos\u00bb (Mt 18,4). La verdadera grandeza del hombre consiste en hacerse peque\u00f1o ante Dios. Porque a Dios no se le conoce con elevados pensamientos y muchos estudios, sino con la peque\u00f1ez de un coraz\u00f3n humilde y confiado. Para ser grande ante el Alt\u00edsimo no es necesario acumular honores y prestigios, bienes y \u00e9xitos terrenales, sino vaciarse de s\u00ed mismo. El ni\u00f1o es precisamente aquel que no tiene nada que dar y todo que recibir. Es fr\u00e1gil, depende del pap\u00e1 y de la mam\u00e1. Quien se hace peque\u00f1o como un ni\u00f1o se hace pobre de s\u00ed mismo, pero rico de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los ni\u00f1os, que no tienen problemas para comprender a Dios, tienen mucho que ense\u00f1arnos: nos dicen que \u00e9l realiza cosas grandes en quien no le ofrece resistencia, en quien es simple y sincero, sin dobleces. Nos lo muestra el Evangelio, donde se realizan grandes maravillas con peque\u00f1as cosas: con unos pocos panes y dos peces (cf. Mt 14,15-20), con un grano de mostaza (cf. Mc 4,30-32), con el grano de trigo que cae en tierra y muere (cf. Jn 12,24), con un solo vaso de agua ofrecido (cf. Mt 10,42), con dos peque\u00f1as monedas de una viuda pobre (cf. Lc 21, 1-4), con la humildad de Mar\u00eda, la esclava del Se\u00f1or (cf. Lc 1,46-55).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">He aqu\u00ed la sorprendente grandeza de Dios, un Dios lleno de sorpresas y que ama las sorpresas: nunca perdamos el deseo y la confianza en las sorpresas de Dios. Nos har\u00e1 bien recordar que somos, siempre y ante todo, hijos suyos: no due\u00f1os de la vida, sino hijos del Padre; no adultos aut\u00f3nomos y autosuficientes, sino ni\u00f1os que necesitan ser siempre llevados en brazos, recibir amor y perd\u00f3n. Dichosa las comunidades cristianas que viven esta genuina sencillez evang\u00e9lica. Pobres de recursos, pero ricas de Dios. Dichosos los pastores que no se apuntan a la l\u00f3gica del \u00e9xito mundano, sino que siguen la ley del amor: la acogida, la escucha y el servicio. Dichosa la Iglesia que no cede a los criterios del funcionalismo y de la eficiencia organizativa y no presta atenci\u00f3n a su imagen. Peque\u00f1o y amado reba\u00f1o de Georgia, que tanto te dedicas a la caridad y a la formaci\u00f3n, acoge el aliento que te infunde el Buen Pastor, conf\u00edate a Aquel que te lleva sobre sus hombros y te consuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quisiera resumir estas ideas con algunas palabras de santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, a quien recordamos hoy. Ella nos se\u00f1ala su \u00abpeque\u00f1o camino\u00bb hacia Dios, \u00abel abandono del ni\u00f1ito que se duerme sin miedo en brazos de su padre\u00bb, porque \u00abJes\u00fas no pide grandes haza\u00f1as, sino \u00fanicamente abandono y gratitud\u00bb (Manuscritos autobiogr\u00e1ficos, Manuscrito B). Lamentablemente \u2013como escrib\u00eda entonces, y ocurre tambi\u00e9n hoy\u2013, Dios encuentra \u00abpocos corazones que se entreguen a \u00e9l sin reservas, que comprendan toda la ternura de su amor infinito\u00bb (ib\u00edd.). La joven santa y Doctora de la Iglesia, por el contrario, era experta en la \u00abciencia del Amor\u00bb (ib\u00edd.), y nos ense\u00f1a que \u00abla caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los dem\u00e1s, en no extra\u00f1arse de sus debilidades, en edificarse de los m\u00e1s peque\u00f1os actos de virtud que les veamos practicar\u00bb; nos recuerda tambi\u00e9n que \u00abla caridad no debe quedarse encerrada en el fondo del coraz\u00f3n\u00bb (Manuscrito C). Pidamos hoy, todos juntos, la gracia de un coraz\u00f3n sencillo, que cree y vive en la fuerza bondadosa del amor, pidamos vivir con la serena y total confianza en la misericordia de Dios.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Roma).- El santo padre Francisco presidi\u00f3 este domingo en Georgia, la santa misa en el estadio de Meskhi, en el segundo y \u00faltimo d\u00eda de su viaje que le llevar\u00e1 tambi\u00e9n a Azerbaiy\u00e1n. 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