{"id":7670,"date":"2016-10-09T05:05:03","date_gmt":"2016-10-09T10:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-homilia-papa-francisco-en-la-santa-misa-por-el-jubileo-mariano\/"},"modified":"2016-10-09T05:05:03","modified_gmt":"2016-10-09T10:05:03","slug":"texto-homilia-papa-francisco-en-la-santa-misa-por-el-jubileo-mariano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-homilia-papa-francisco-en-la-santa-misa-por-el-jubileo-mariano\/","title":{"rendered":"TEXTO: Homil\u00eda Papa Francisco en la Santa Misa por el Jubileo Mariano"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 09 Oct. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEn la Plaza San Pedro tuvo lugar el domingo por la ma&ntilde;ana la Santa Misa con motivo del Jubileo Mariano en ocasi&oacute;n del A&ntilde;o Santo de la Misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn su homil&iacute;a, el Pont&iacute;fice habl&oacute; de la importancia de ser agradecidos: &ldquo;Nos podemos preguntar: &iquest;Somos capaces de saber decir gracias? &iquest;Cu&aacute;ntas veces nos decimos gracias en familia, en la comunidad, en la Iglesia? &iquest;Cu&aacute;ntas veces damos gracias a quien nos ayuda, a quien est&aacute; cerca de nosotros, a quien nos acompa&ntilde;a en la vida? Con frecuencia damos todo por descontado&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Evangelio de este domingo (cf. Lc 17,11-19) nos invita a reconocer con admiraci&oacute;n y gratitud los dones de Dios. En el camino que lo lleva a la muerte y a la resurrecci&oacute;n, Jes&uacute;s encuentra a diez leprosos que salen a su encuentro, se paran a lo lejos y expresan a gritos su desgracia ante aquel hombre, en el que su fe ha intuido un posible salvador: &laquo;Jes&uacute;s, maestro, ten compasi&oacute;n de nosotros&raquo; (v. 13). Est&aacute;n enfermos y buscan a alguien que los cure. Jes&uacute;s les responde y les indica que vayan a presentarse a los sacerdotes que, seg&uacute;n la Ley, ten&iacute;an la misi&oacute;n de constatar una eventual curaci&oacute;n. De este modo, no se limita a hacer una promesa, sino que pone a prueba su fe. De hecho, en ese momento ninguno de los diez ha sido curado todav&iacute;a. Recobran la salud mientras van de camino, despu&eacute;s de haber obedecido a la palabra de Jes&uacute;s. Entonces, llenos de alegr&iacute;a, se presentan a los sacerdotes, y luego cada uno se ir&aacute; por su propio camino, olvid&aacute;ndose del Donador, es decir del Padre, que los ha curado a trav&eacute;s de Jes&uacute;s, su Hijo hecho hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tS&oacute;lo uno es la excepci&oacute;n: un samaritano, un extranjero que vive en las fronteras del pueblo elegido, casi un pagano. Este hombre no se conforma con haber obtenido la salud a trav&eacute;s de propia fe, sino que hace que su curaci&oacute;n sea plena, regresando para manifestar su gratitud por el don recibido, reconociendo que Jes&uacute;s es el verdadero Sacerdote que, despu&eacute;s de haberlo levantado y salvado, puede ponerlo en camino y recibirlo entre sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNos podemos preguntar: &iquest;Somos capaces de saber decir gracias? &iquest;Cu&aacute;ntas veces nos decimos gracias en familia, en la comunidad, en la Iglesia? &iquest;Cu&aacute;ntas veces damos gracias a quien nos ayuda, a quien est&aacute; cerca de nosotros, a quien nos acompa&ntilde;a en la vida? Con frecuencia damos todo por descontado. Y lo mismo hacemos tambi&eacute;n con Dios. Es f&aacute;cil ir al Se&ntilde;or para pedirle algo, pero regresar a darle las gracias&hellip; Por eso Jes&uacute;s remarca con fuerza la negligencia de los nueve leprosos desagradecidos: &laquo;&iquest;No han quedado limpios los diez? Los otros nueve, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;No ha vuelto m&aacute;s que este extranjero para dar gloria a Dios?&raquo; (Lc 17,17-18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn esta jornada jubilar se nos propone un modelo, m&aacute;s a&uacute;n, el modelo que debemos contemplar: Mar&iacute;a, nuestra Madre. Ella, despu&eacute;s de haber recibido el anuncio del &Aacute;ngel, dej&oacute; que brotara de su coraz&oacute;n un himno de alabanza y acci&oacute;n de gracias a Dios: &laquo;Proclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or&hellip;&raquo;. Pidamos a la Virgen que nos ayude a comprender que todo es don de Dios, y a saber agradecer: entonces nuestra alegr&iacute;a ser&aacute; plena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPara saber agradecer se necesita tambi&eacute;n la humildad. En la primera lectura hemos escuchado el episodio singular de Naam&aacute;n, comandante del ej&eacute;rcito del rey de Aram (cf. 2 R 5,14- 17). Enfermo de lepra, acepta la sugerencia de una pobre esclava y se encomienda a los cuidados del profeta Eliseo para curarse, que para &eacute;l es un enemigo. Sin embargo, Naam&aacute;n est&aacute; dispuesto a humillarse. Y Eliseo no pretende nada de &eacute;l, s&oacute;lo le ordena que se sumerja en las aguas del r&iacute;o Jord&aacute;n. Esa indicaci&oacute;n desconcierta a Naam&aacute;n, m&aacute;s a&uacute;n, lo decepciona: &iquest;Puede ser realmente Dios uno que pide cosas tan insignificantes? Quisiera irse, pero despu&eacute;s acepta ba&ntilde;arse en el Jord&aacute;n, e inmediatamente se cur&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, m&aacute;s que ning&uacute;n otro, es un coraz&oacute;n humilde y capaz de acoger los dones de Dios. Y Dios, para hacerse hombre, la eligi&oacute; precisamente a ella, a una simple joven de Nazaret, que no viv&iacute;a en los palacios del poder y de la riqueza, que no hab&iacute;a hecho obras extraordinarias. Pregunt&eacute;monos si estamos dispuestos a recibir los dones de Dios o si, por el contrario, preferimos encerrarnos en las seguridades materiales, en las seguridades intelectuales, en las seguridades de nuestros proyectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs significativo que Naam&aacute;n y el samaritano sean dos extranjeros. Cu&aacute;ntos extranjeros, e incluso personas de otras religiones, nos dan ejemplo de valores que nosotros a veces olvidamos o descuidamos. El que vive a nuestro lado, tal vez despreciado y discriminado por ser extranjero, puede en cambio ense&ntilde;arnos c&oacute;mo avanzar por el camino que el Se&ntilde;or quiere. Tambi&eacute;n la Madre de Dios, con su esposo Jos&eacute;, experiment&oacute; el estar lejos de su tierra. Tambi&eacute;n ella fue extranjera en Egipto durante un largo tiempo, lejos de parientes y amigos. Su fe, sin embargo, fue capaz de superar las dificultades. Aferr&eacute;monos fuertemente a esta fe sencilla de la Santa Madre de Dios; pid&aacute;mosle que nos ense&ntilde;e a regresar siempre a Jes&uacute;s y a darle gracias por los innumerables beneficios de su misericordia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 09 Oct. 16 (ACI).- En la Plaza San Pedro tuvo lugar el domingo por la ma&ntilde;ana la Santa Misa con motivo del Jubileo Mariano en ocasi&oacute;n del A&ntilde;o Santo de la Misericordia. 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