{"id":7674,"date":"2016-10-09T05:15:04","date_gmt":"2016-10-09T10:15:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-mariano\/"},"modified":"2016-10-09T05:15:04","modified_gmt":"2016-10-09T10:15:04","slug":"texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-mariano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-mariano\/","title":{"rendered":"Texto completo de la homil\u00eda del papa Francisco en el Jubileo Mariano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- El Jubileo de la Misericordia ha tenido hoy una nueva etapa con la celebraci\u00f3n del Jubileo Mariano. Ante una plaza de San Pedro llena de peregrinos el Papa invit\u00f3 a agradecer los dones de Dios y no darlos por descontados, y para ello como Mar\u00eda, tener un coraz\u00f3n humilde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>A continuaci\u00f3n el texto completo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Evangelio de este domingo (cf. Lc 17,11-19) nos invita a reconocer con admiraci\u00f3n y gratitud los dones de Dios. En el camino que lo lleva a la muerte y a la resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas encuentra a diez leprosos que salen a su encuentro, se paran a lo lejos y expresan a gritos su desgracia ante aquel hombre, en el que su fe ha intuido un posible salvador: \u00abJes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros\u00bb (v. 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Est\u00e1n enfermos y buscan a alguien que los cure. Jes\u00fas les responde y les indica que vayan a presentarse a los sacerdotes que, seg\u00fan la Ley, ten\u00edan la misi\u00f3n de constatar una eventual curaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De este modo, no se limita a hacer una promesa, sino que pone a prueba su fe. De hecho, en ese momento ninguno de los diez ha sido curado todav\u00eda. Recobran la salud mientras van de camino, despu\u00e9s de haber obedecido a la palabra de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces, llenos de alegr\u00eda, se presentan a los sacerdotes, y luego cada uno se ir\u00e1 por su propio camino, olvid\u00e1ndose del Donador, es decir del Padre, que los ha curado a trav\u00e9s de Jes\u00fas, su Hijo hecho hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3lo uno es la excepci\u00f3n: un samaritano, un extranjero que vive en los m\u00e1rgenes del pueblo elegido, casi un pagano. Este hombre no se conforma con haber obtenido la salud a trav\u00e9s de propia fe, sino que hace que su curaci\u00f3n sea plena, regresando para manifestar su gratitud por el don recibido, reconociendo que Jes\u00fas es el verdadero Sacerdote que, despu\u00e9s de haberlo levantado y salvado, puede ponerlo en camino y recibirlo entre sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Saber agradecer, saber agradecer, saber alabar por todo lo que el Se\u00f1or hace en nuestro favor. Qu\u00e9 importante es esto. Nos podemos preguntar: \u00bfSomos capaces de saber decir gracias? \u00bfCu\u00e1ntas veces nos decimos gracias en familia, en la comunidad, en la Iglesia? \u00bfCu\u00e1ntas veces damos gracias a quien nos ayuda, a quien est\u00e1 cerca de nosotros, a quien nos acompa\u00f1a en la vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con frecuencia damos todo por descontado. Y lo mismo hacemos tambi\u00e9n con Dios. Es f\u00e1cil ir al Se\u00f1or para pedirle algo, pero regresar a darle las gracias&#8230; Por eso Jes\u00fas remarca con fuerza la negligencia de los nueve leprosos desagradecidos: \u00ab\u00bfNo han quedado limpios los diez? Los otros nueve, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNo ha vuelto m\u00e1s que este extranjero para dar gloria a Dios?\u00bb (Lc 17,17-18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta jornada jubilar se nos propone un modelo, m\u00e1s a\u00fan, el modelo que debemos contemplar: Mar\u00eda, nuestra Madre. Ella, despu\u00e9s de haber recibido el anuncio del \u00c1ngel, dej\u00f3 que brotara de su coraz\u00f3n un himno de alabanza y acci\u00f3n de gracias a Dios: \u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or&#8230;\u00bb. Pidamos a la Virgen que nos ayude a comprender que todo es don de Dios, y a saber agradecer: entonces nuestra alegr\u00eda ser\u00e1 plena. Solamente aquel que sabe agradecer sube a la plenitud de la gloria<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para saber agradecer se necesita tambi\u00e9n la humildad. En la primera lectura hemos escuchado el episodio singular de Naam\u00e1n, comandante del ej\u00e9rcito del rey de Aram (cf. 2 R 5,14- 17). Enfermo de lepra, acepta la sugerencia de una pobre esclava y se encomienda a los cuidados del profeta Eliseo para curarse, que para \u00e9l es un enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, Naam\u00e1n est\u00e1 dispuesto a humillarse. Y Eliseo no pretende nada de \u00e9l, s\u00f3lo le ordena que se sumerja en las aguas del r\u00edo Jord\u00e1n. Esa indicaci\u00f3n desconcierta a Naam\u00e1n, m\u00e1s a\u00fan, lo decepciona: \u00bfPuede ser realmente Dios uno que pide cosas tan insignificantes? Quisiera irse, pero despu\u00e9s acepta ba\u00f1arse en el Jord\u00e1n, e inmediatamente se cur\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El coraz\u00f3n de Mar\u00eda, m\u00e1s que ning\u00fan otro, es un coraz\u00f3n humilde y capaz de acoger los dones de Dios. Y Dios, para hacerse hombre, la eligi\u00f3 precisamente a ella, a una simple joven de Nazaret, que no viv\u00eda en los palacios del poder y de la riqueza, que no hab\u00eda hecho obras extraordinarias. Pregunt\u00e9monos si estamos dispuestos a recibir los dones de Dios o si, por el contrario, preferimos encerrarnos en las seguridades materiales, en las seguridades intelectuales, en las seguridades de nuestros proyectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es significativo que Naam\u00e1n y el samaritano sean dos extranjeros. Cu\u00e1ntos extranjeros, e incluso personas de otras religiones, nos dan ejemplo de valores que nosotros a veces olvidamos o descuidamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El que vive a nuestro lado, tal vez despreciado y discriminado por ser extranjero, puede en cambio ense\u00f1arnos c\u00f3mo avanzar por el camino que el Se\u00f1or quiere. Tambi\u00e9n la Madre de Dios, con su esposo Jos\u00e9, experiment\u00f3 el estar lejos de su tierra. Tambi\u00e9n ella fue extranjera en Egipto durante un largo tiempo, lejos de parientes y amigos. Su fe, sin embargo, fue capaz de superar las dificultades. Aferr\u00e9monos fuertemente a esta fe sencilla de la Santa Madre de Dios; pid\u00e1mosle que nos ense\u00f1e a regresar siempre a Jes\u00fas y a darle gracias por los innumerables beneficios de su misericordia.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- El Jubileo de la Misericordia ha tenido hoy una nueva etapa con la celebraci\u00f3n del Jubileo Mariano. Ante una plaza de San Pedro llena de peregrinos el Papa invit\u00f3 a agradecer los dones de Dios y no darlos por descontados, y para ello como Mar\u00eda, tener un coraz\u00f3n humilde. 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