{"id":7797,"date":"2016-10-13T05:40:04","date_gmt":"2016-10-13T10:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-que-el-cristiano-este-siempre-en-camino-para-hacer-el-bien\/"},"modified":"2016-10-13T05:40:04","modified_gmt":"2016-10-13T10:40:04","slug":"papa-que-el-cristiano-este-siempre-en-camino-para-hacer-el-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-que-el-cristiano-este-siempre-en-camino-para-hacer-el-bien\/","title":{"rendered":"Papa: Que el cristiano est\u00e9 siempre en camino para hacer el bien"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/07\/08\/ANSA1038342_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_8587924\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00552616.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- Publicado este jueves 13 de Octubre el Mensaje del Papa Francisco para la 103&ordf; Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebrar&aacute; el 15 de enero de 2017 sobre el tema &ldquo;Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz&rdquo;. Con este tema&nbsp;el Santo Padre quiere poner al centro de la atenci&oacute;n a los m&aacute;s peque&ntilde;os entre los peque&ntilde;os, los ni&ntilde;os, que a menudo &ldquo;llegan solos al pa&iacute;s de destino, no consiguen hacerse o&iacute;r y se convierten con facilidad en v&iacute;ctimas de graves violaciones de los derechos humanos&rdquo;.<\/p>\n<p>La Jornada Mundial en cuesti&oacute;n, se celebr&oacute; por primera vez en 1914, bajo el pontificado de Benedicto XV, cuyo inicio de pontificado coincidi&oacute; con el estallido de la primera Guerra Mundial. La Jornada se estableci&oacute; con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre el fen&oacute;meno de la migraci&oacute;n y tambi&eacute;n para organizar una colecta en favor de las obras pastorales para los emigrantes italianos y la formaci&oacute;n de los misioneros que trabajan en este &aacute;mbito.<\/p>\n<p>En su mensaje el Papa Francisco recuerda a la comunidad cristiana una ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s que apasiona y, a la vez, compromete; es decir, resalta la din&aacute;mica de la acogida que traza el camino seguro que conduce a Dios, partiendo de los m&aacute;s peque&ntilde;os y pasando por el Salvador. &ldquo;Precisamente la acogida es condici&oacute;n necesaria para que este itinerario se concrete &ndash; afirma el Pont&iacute;fice &ndash; Dios se ha hecho uno de nosotros, en Jes&uacute;s se ha hecho ni&ntilde;o y la apertura a Dios en la fe, que alimenta la esperanza, se manifiesta en la cercan&iacute;a afectuosa hacia los m&aacute;s peque&ntilde;os y d&eacute;biles&rdquo;. En este sentido, el Obispo de Roma se&ntilde;ala que la caridad, la fe y la esperanza est&aacute;n involucradas en las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, que hemos redescubierto durante el reciente Jubileo extraordinario de la Misericordia.<\/p>\n<p>Por ello, es importante afirma el Papa tener en cuenta la responsabilidad del que act&uacute;a en contra de la misericordia y se pregunta: &iquest;C&oacute;mo no pensar en esta severa advertencia cuando se considera la explotaci&oacute;n ejercida por gente sin escr&uacute;pulos, ocasionando da&ntilde;o a tantos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que son iniciados en la prostituci&oacute;n o atrapados en la red de la pornograf&iacute;a, esclavizados por el trabajo de menores o reclutados como soldados, involucrados en el tr&aacute;fico de drogas y en otras formas de delincuencia, obligados a huir de conflictos y persecuciones, con el riesgo de acabar solos y abandonados?<\/p>\n<p>Por esto, agrega el Papa Francisco, con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebra cada a&ntilde;o, deseo llamar la atenci&oacute;n sobre la realidad de los emigrantes menores de edad, especialmente los que est&aacute;n solos, instando a todos a hacerse cargo de los ni&ntilde;os, que se encuentran desprotegidos por tres motivos: porque son menores, extranjeros e indefensos; por diversas razones, son forzados a vivir lejos de su tierra natal y separados del afecto de su familia.<\/p>\n<p>(GM-RV)<\/p>\n<p><strong>Texto completo del mensaje del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><em>Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz<\/em><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>&laquo;El que acoge a un ni&ntilde;o como este en mi nombre, me acoge a m&iacute;; y el que me acoge a m&iacute;, no me acoge a m&iacute;, sino al que me ha enviado&raquo; (Mc 9,37; cf. Mt 18,5; Lc 9,48; Jn 13,20). Con estas palabras, los evangelistas recuerdan a la comunidad cristiana una ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s que apasiona y, a la vez, compromete. Estas palabras en la din&aacute;mica de la acogida trazan el camino seguro que conduce a Dios, partiendo de los m&aacute;s peque&ntilde;os y pasando por el Salvador. Precisamente la acogida es condici&oacute;n necesaria para que este itinerario se concrete: Dios se ha hecho uno de nosotros, en Jes&uacute;s se ha hecho ni&ntilde;o y la apertura a Dios en la fe, que alimenta la esperanza, se manifiesta en la cercan&iacute;a afectuosa hacia los m&aacute;s peque&ntilde;os y d&eacute;biles. La caridad, la fe y la esperanza est&aacute;n involucradas en las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, que hemos redescubierto durante el reciente Jubileo extraordinario.<\/p>\n<p>Pero los evangelistas se fijan tambi&eacute;n en la responsabilidad del que act&uacute;a en contra de la misericordia: &laquo;Al que escandalice a uno de estos peque&ntilde;os que creen en m&iacute;, m&aacute;s le valdr&iacute;a que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar&raquo; (Mt 18,6; cf. Mc 9,42; Lc 17,2). &iquest;C&oacute;mo no pensar en esta severa advertencia cuando se considera la explotaci&oacute;n ejercida por gente sin escr&uacute;pulos, ocasionando da&ntilde;o a tantos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que son iniciados en la prostituci&oacute;n o atrapados en la red de la pornograf&iacute;a, esclavizados por el trabajo de menores o reclutados como soldados, involucrados en el tr&aacute;fico de drogas y en otras formas de delincuencia, obligados a huir de conflictos y persecuciones, con el riesgo de acabar solos y abandonados?<\/p>\n<p>Por eso, con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebra cada a&ntilde;o, deseo llamar la atenci&oacute;n sobre la realidad de los emigrantes menores de edad, especialmente los que est&aacute;n solos, instando a todos a hacerse cargo de los ni&ntilde;os, que se encuentran desprotegidos por tres motivos: porque son menores, extranjeros e indefensos; por diversas razones, son forzados a vivir lejos de su tierra natal y separados del afecto de su familia.<\/p>\n<p>Hoy, la emigraci&oacute;n no es un fen&oacute;meno limitado a algunas zonas del planeta, sino que afecta a todos los continentes y est&aacute; adquiriendo cada vez m&aacute;s la dimensi&oacute;n de una dram&aacute;tica cuesti&oacute;n mundial. No se trata s&oacute;lo de personas en busca de un trabajo digno o de condiciones de vida mejor, sino tambi&eacute;n de hombres y mujeres, ancianos y ni&ntilde;os que se ven obligados a abandonar sus casas con la esperanza de salvarse y encontrar en otros lugares paz y seguridad. Son principalmente los ni&ntilde;os quienes m&aacute;s sufren las graves consecuencias de la emigraci&oacute;n, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales, factores a los que hay que a&ntilde;adir la globalizaci&oacute;n en sus aspectos negativos. La carrera desenfrenada hacia un enriquecimiento r&aacute;pido y f&aacute;cil lleva consigo tambi&eacute;n el aumento de plagas monstruosas como el tr&aacute;fico de ni&ntilde;os, la explotaci&oacute;n y el abuso de menores y, en general, la privaci&oacute;n de los derechos propios de la ni&ntilde;ez sancionados por la Convenci&oacute;n Internacional sobre los Derechos de la Infancia.<\/p>\n<p>La edad infantil, por su particular fragilidad, tiene unas exigencias &uacute;nicas e irrenunciables. En primer lugar, el derecho a un ambiente familiar sano y seguro donde se pueda crecer bajo la gu&iacute;a y el ejemplo de un padre y una madre; adem&aacute;s, el derecho-deber de recibir una educaci&oacute;n adecuada, sobre todo en la familia y tambi&eacute;n en la escuela, donde los ni&ntilde;os puedan crecer como personas y protagonistas de su propio futuro y del respectivo pa&iacute;s. De hecho, en muchas partes del mundo, leer, escribir y hacer c&aacute;lculos elementales sigue siendo privilegio de unos pocos. Todos los ni&ntilde;os tienen derecho a jugar y a realizar actividades recreativas, tienen derecho en definitiva a ser ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>Sin embargo, los ni&ntilde;os constituyen el grupo m&aacute;s vulnerable entre los emigrantes, porque, mientras se asoman a la vida, son invisibles y no tienen voz: la precariedad los priva de documentos, ocult&aacute;ndolos a los ojos del mundo; la ausencia de adultos que los acompa&ntilde;en impide que su voz se alce y sea escuchada. De ese modo, los ni&ntilde;os emigrantes acaban f&aacute;cilmente en lo m&aacute;s bajo de la degradaci&oacute;n humana, donde la ilegalidad y la violencia queman en un instante el futuro de muchos inocentes, mientras que la red de los abusos a los menores resulta dif&iacute;cil de romper.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo responder a esta realidad?<\/p>\n<p>En primer lugar, siendo conscientes de que el fen&oacute;meno de la emigraci&oacute;n no est&aacute; separado de la historia de la salvaci&oacute;n, es m&aacute;s, forma parte de ella. Est&aacute; conectado a un mandamiento de Dios: &laquo;No oprimir&aacute;s ni vejar&aacute;s al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto&raquo; (Ex 22,20); &laquo;Amar&eacute;is al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto&raquo; (Dt 10,19). Este fen&oacute;meno es un signo de los tiempos, un signo que habla de la acci&oacute;n providencial de Dios en la historia y en la comunidad humana con vistas a la comuni&oacute;n universal. Sin ignorar los problemas ni, tampoco, los dramas y tragedias de la emigraci&oacute;n, as&iacute; como las dificultades que lleva consigo la acogida digna de estas personas, la Iglesia anima a reconocer el plan de Dios, incluso en este fen&oacute;meno, con la certeza de que nadie es extranjero en la comunidad cristiana, que abraza &laquo;todas las naciones, razas, pueblos y lenguas&raquo; (Ap 7,9). Cada uno es valioso, las personas son m&aacute;s importantes que las cosas, y el valor de cada instituci&oacute;n se mide por el modo en que trata la vida y la dignidad del ser humano, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, como es el caso de los ni&ntilde;os emigrantes.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n es necesario centrarse en la protecci&oacute;n, la integraci&oacute;n y en soluciones estables.<\/p>\n<p>Ante todo, se trata de adoptar todas las medidas necesarias para que se asegure a los ni&ntilde;os emigrantes protecci&oacute;n y defensa, ya que &laquo;estos chicos y chicas terminan con frecuencia en la calle, abandonados a s&iacute; mismos y v&iacute;ctimas de explotadores sin escr&uacute;pulos que, m&aacute;s de una vez, los transforman en objeto de violencia f&iacute;sica, moral y sexual&raquo; (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado 2008).<\/p>\n<p>Por otra parte, la l&iacute;nea divisoria entre la emigraci&oacute;n y el tr&aacute;fico puede ser en ocasiones muy sutil. Hay muchos factores que contribuyen a crear un estado de vulnerabilidad en los emigrantes, especialmente si son ni&ntilde;os: la indigencia y la falta de medios de supervivencia \u2015a lo que habr&iacute;a que a&ntilde;adir las expectativas irreales inducidas por los medios de comunicaci&oacute;n\u2015; el bajo nivel de alfabetizaci&oacute;n; el desconocimiento de las leyes, la cultura y, a menudo, de la lengua de los pa&iacute;ses de acogida. Esto los hace dependientes f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente. Pero el impulso m&aacute;s fuerte hacia la explotaci&oacute;n y el abuso de los ni&ntilde;os viene a causa de la demanda. Si no se encuentra el modo de intervenir con mayor rigor y eficacia ante los explotadores, no se podr&aacute;n detener las numerosas formas de esclavitud de las que son v&iacute;ctimas los menores de edad.<\/p>\n<p>Es necesario, por tanto, que los inmigrantes, precisamente por el bien de sus hijos, cooperen cada vez m&aacute;s estrechamente con las comunidades que los acogen. Con mucha gratitud miramos a los organismos e instituciones, eclesiales y civiles, que con gran esfuerzo ofrecen tiempo y recursos para proteger a los ni&ntilde;os de las distintas formas de abuso. Es importante que se implemente una cooperaci&oacute;n cada vez m&aacute;s eficaz y eficiente, basada no s&oacute;lo en el intercambio de informaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n en la intensificaci&oacute;n de unas redes capaces que puedan asegurar intervenciones tempestivas y capilares. No hay que subestimar el hecho de que la fuerza extraordinaria de las comunidades eclesiales se revela sobre todo cuando hay unidad de oraci&oacute;n y comuni&oacute;n en la fraternidad<\/p>\n<p>En segundo lugar, es necesario trabajar por la integraci&oacute;n de los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes emigrantes. Ellos dependen totalmente de la comunidad de adultos y, muy a menudo, la falta de recursos econ&oacute;micos es un obst&aacute;culo para la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas adecuadas de acogida, asistencia e inclusi&oacute;n. En consecuencia, en lugar de favorecer la integraci&oacute;n social de los ni&ntilde;os emigrantes, o programas de repatriaci&oacute;n segura y asistida, se busca s&oacute;lo impedir su entrada, beneficiando de este modo que se recurra a redes ilegales; o tambi&eacute;n son enviados de vuelta a su pa&iacute;s de origen sin asegurarse de que esto corresponda realmente a su &laquo;inter&eacute;s superior&raquo;.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n de los emigrantes menores de edad se agrava m&aacute;s todav&iacute;a cuando se encuentran en situaci&oacute;n irregular o cuando son captados por el crimen organizado. Entonces, se les destina con frecuencia a centros de detenci&oacute;n. No es raro que sean arrestados y, puesto que no tienen dinero para pagar la fianza o el viaje de vuelta, pueden permanecer por largos per&iacute;odos de tiempo recluidos, expuestos a abusos y violencias de todo tipo. En esos casos, el derecho de los Estados a gestionar los flujos migratorios y a salvaguardar el bien com&uacute;n nacional se tiene que conjugar con la obligaci&oacute;n de resolver y regularizar la situaci&oacute;n de los emigrantes menores de edad, respetando plenamente su dignidad y tratando de responder a sus necesidades, cuando est&aacute;n solos, pero tambi&eacute;n a las de sus padres, por el bien de todo el n&uacute;cleo familiar.<\/p>\n<p>Sigue siendo crucial que se adopten adecuados procedimientos nacionales y planes de cooperaci&oacute;n acordados entre los pa&iacute;ses de origen y los de acogida, para eliminar las causas de la emigraci&oacute;n forzada de los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>En tercer lugar, dirijo a todos un vehemente llamamiento para que se busquen y adopten soluciones permanentes. Puesto que este es un fen&oacute;meno complejo, la cuesti&oacute;n de los emigrantes menores de edad se debe afrontar desde la ra&iacute;z. Las guerras, la violaci&oacute;n de los derechos humanos, la corrupci&oacute;n, la pobreza, los desequilibrios y desastres ambientales son parte de las causas del problema. Los ni&ntilde;os son los primeros en sufrirlas, padeciendo a veces torturas y castigos corporales, que se unen a las de tipo moral y ps&iacute;quico, dej&aacute;ndoles a menudo huellas imborrables.<\/p>\n<p>Por tanto, es absolutamente necesario que se afronten en los pa&iacute;ses de origen las causas que provocan la emigraci&oacute;n. Esto requiere, como primer paso, el compromiso de toda la Comunidad internacional para acabar con los conflictos y la violencia que obligan a las personas a huir. Adem&aacute;s, se requiere una visi&oacute;n de futuro, que sepa proyectar programas adecuados para las zonas afectadas por la inestabilidad y por las m&aacute;s graves injusticias, para que a todos se les garantice el acceso a un desarrollo aut&eacute;ntico que promueva el bien de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, esperanza de la humanidad.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, deseo dirigir una palabra a vosotros, que camin&aacute;is al lado de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes por los caminos de la emigraci&oacute;n: ellos necesitan vuestra valiosa ayuda, y la Iglesia tambi&eacute;n os necesita y os apoya en el servicio generoso que prest&aacute;is. No os cans&eacute;is de dar con audacia un buen testimonio del Evangelio, que os llama a reconocer y a acoger al Se&ntilde;or Jes&uacute;s, presente en los m&aacute;s peque&ntilde;os y vulnerables.<\/p>\n<p>Encomiendo a todos los ni&ntilde;os emigrantes, a sus familias, sus comunidades y a vosotros, que est&aacute;is cerca de ellos, a la protecci&oacute;n de la Sagrada Familia de Nazaret, para que vele sobre cada uno y os acompa&ntilde;e en el camino; y junto a mi oraci&oacute;n os imparto la Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica.<\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- Publicado este jueves 13 de Octubre el Mensaje del Papa Francisco para la 103&ordf; Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebrar&aacute; el 15 de enero de 2017 sobre el tema &ldquo;Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz&rdquo;. 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