{"id":7950,"date":"2016-10-19T05:40:04","date_gmt":"2016-10-19T10:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/siempre-hay-alguien-que-tiene-hambre-y-sed-y-no-puedo-delegarlo-a-ningun-otro-el-papa-en-la-catequesis\/"},"modified":"2016-10-19T05:40:04","modified_gmt":"2016-10-19T10:40:04","slug":"siempre-hay-alguien-que-tiene-hambre-y-sed-y-no-puedo-delegarlo-a-ningun-otro-el-papa-en-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/siempre-hay-alguien-que-tiene-hambre-y-sed-y-no-puedo-delegarlo-a-ningun-otro-el-papa-en-la-catequesis\/","title":{"rendered":"Siempre hay alguien que tiene hambre y sed y no puedo delegarlo a ning\u00fan otro. El Papa en la catequesis"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2015\/11\/10\/OSSROM87059_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;A trav&eacute;s del dar de comer al hambriento y el dar de beber al sediento, pasa nuestra relaci&oacute;n con Dios, un Dios que ha revelado en Jes&uacute;s su rostro de misericordia&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del tercer mi&eacute;rcoles de octubre, el significado de las Obras de Misericordia corporales.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; que, una de las consecuencias del llamado &ldquo;bienestar&rdquo; es aquella de llevar a las personas a encerrarse en s&iacute; mismas, haci&eacute;ndolas insensibles a las exigencias de los dem&aacute;s. &ldquo;Se hace de todo para ilusionarlas present&aacute;ndoles modelos de vida ef&iacute;meros, dijo el Pont&iacute;fice, que desaparecen despu&eacute;s de algunos a&ntilde;os, como si nuestra&nbsp; vida fuera una moda a seguir y cambiar en cada estaci&oacute;n&rdquo;. Pero la realidad no es as&iacute; &ndash; agreg&oacute; el Papa &ndash; la realidad debe ser acogida y afrontada por aquello que es, y muchas veces nos presenta situaciones de urgente necesidad. Es por esto, puntualiz&oacute; el Papa Francisco que, entre las obras de misericordia, se encuentra el llamado al hambre y a la sed: dar de comer al hambriento y de beber al sediento. As&iacute; mismo record&oacute; que, muchas veces los medios de comunicaci&oacute;n nos informan de poblaciones que sufren la falta de alimentos y de agua, con graves consecuencias especialmente para los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Una de las consecuencias del llamado &ldquo;bienestar&rdquo; es aquella de llevar a las personas a encerrarse en s&iacute; mismas, haci&eacute;ndolas insensibles a las exigencias de los dem&aacute;s. Se hace de todo para ilusionarlas present&aacute;ndoles modelos de vida ef&iacute;meros, que desaparecen despu&eacute;s de algunos a&ntilde;os, como si nuestra&nbsp; vida fuera una moda a seguir y cambiar en cada estaci&oacute;n. No es as&iacute;. La realidad debe ser acogida y afrontada por aquello que es, y muchas veces nos presenta situaciones de urgente necesidad. Es por esto que, entre las obras de misericordia, se encuentra el llamado al hambre y a la sed: dar de comer al hambriento &ndash; existen muchos hoy, &iexcl;eh! &ndash; y de beber al sediento. Cuantas veces los medios de comunicaci&oacute;n nos informan de poblaciones que sufren la falta de alimentos y de agua, con graves consecuencias especialmente para los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>Ante estas noticias y especialmente ante ciertas im&aacute;genes, la opini&oacute;n p&uacute;blica se siente afectada y de vez en cuando se inician campa&ntilde;as de ayuda para estimular a la solidaridad. Las donaciones se hacen generosas y de este modo se puede contribuir a aliviar el sufrimiento de muchos. Esta forma de caridad es importante, pero tal vez no nos involucra directamente. En cambio cuando, caminando por la calle, encontramos a una persona en necesidad, o quiz&aacute;s un pobre viene a tocar a la puerta de nuestra casa, es muy distinto, porque no estamos m&aacute;s ante una imagen, sino somos involucrados en primera persona. No existe m&aacute;s alguna distancia entre &eacute;l o ella y yo, y me siento interpelado. La pobreza en abstracto no nos interpela, pero nos hace pensar, nos hace acusar; pero cuando t&uacute; ves la pobreza en la carne de un hombre, de una mujer, de un ni&ntilde;o, &iexcl;esto s&iacute; que nos interpela! Y por esto, esa costumbre que nosotros tenemos de huir de la necesidad, de no acercarnos o enmascarar un poco la realidad de los necesitados con las costumbres de la moda. As&iacute; nos alejamos de esta realidad. No hay m&aacute;s alguna distancia entre el pobre y yo cuando lo encuentro. En estos casos, &iquest;Cu&aacute;l es mi reacci&oacute;n? &iquest;Dirijo la mirada a otro lugar y paso adelante? O &iquest;Me detengo a hablar y me intereso de su estado? Y si t&uacute; haces esto no faltara alguno que diga: &ldquo;&iexcl;Pero este est&aacute; loco al hablar con un pobre!&rdquo; &iquest;Veo si puedo acoger de alguna manera a aquella persona o busco de librarme lo m&aacute;s antes posible? Pero tal vez ella pide solo lo necesario: algo de comer y de beber. Pensemos un momento: cuantas veces recitamos el &ldquo;Padre Nuestro&rdquo;, es m&aacute;s, no damos verdaderamente atenci&oacute;n a aquellas palabras. &ldquo;Danos hoy nuestro pan de cada d&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>En la Biblia, un Salmo dice que Dios es aquel que &laquo;da el alimento a todos los vivientes&raquo; (136,25). La experiencia del hambre es dura. Lo sabe qui&eacute;n ha vivido periodos de guerra o carest&iacute;a. Sin embargo esta experiencia se repite cada d&iacute;a y convive junto a la abundancia y al derroche. Son siempre actuales las palabras del ap&oacute;stol Santiago: &laquo;&iquest;De qu&eacute; le sirve a uno, hermanos m&iacute;os, decir que tiene fe, si no tiene obras? &iquest;Acaso esa fe puede salvarlo? &iquest;De qu&eacute; sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: &ldquo;Vayan en paz, cali&eacute;ntense y coman&rdquo;, y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompa&ntilde;ada de las obras, est&aacute; completamente muerta&raquo; (2,14-17): es incapaz de hacer obras, de hacer caridad, de dar amor. Hay siempre alguien que tiene hambre y sed y tiene necesidad de m&iacute;. No puedo delegar a ning&uacute;n otro. Este pobre necesita de m&iacute;, de mi ayuda, de mi palabra, de mi empe&ntilde;o. Estamos todos comprometidos en esto.<\/p>\n<p>Lo es tambi&eacute;n la ense&ntilde;anza de aquella p&aacute;gina del Evangelio en el cual Jes&uacute;s, viendo a tanta gente que desde algunas horas lo segu&iacute;a, pide a sus disc&iacute;pulos: &laquo;&iquest;D&oacute;nde compraremos pan para darles de comer?&raquo; (Jn 6,5). Y los disc&iacute;pulos responden: &ldquo;Es imposible, es mejor que los despidas&hellip;&rdquo;. En cambio Jes&uacute;s les dice a ellos: &ldquo;No. Denles de comer ustedes mismos&rdquo; (Cfr. Mt 14,16). Se hace dar los pocos panes y peces que ten&iacute;an consigo, los bendijo, los parti&oacute; y los hizo distribuir a todos. Es una lecci&oacute;n muy importante para nosotros. Nos dice que lo poco que tenemos, si lo ponemos en las manos de Jes&uacute;s y lo compartimos con fe, se convierte en una riqueza superabundante.<\/p>\n<p>El Papa Benedicto XVI, en la Enc&iacute;clica Caritas in veritate, afirma: &laquo;Dar de comer a los hambrientos&nbsp;es un imperativo &eacute;tico para la Iglesia universal. [&hellip;] El derecho a la alimentaci&oacute;n y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos. [&hellip;] Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere&nbsp;la alimentaci&oacute;n y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones&raquo; (n. 27). No olvidemos las palabras de Jes&uacute;s: &nbsp;&laquo;Yo soy el pan de Vida&raquo; (Jn 6,35) y &laquo;El que tenga sed, venga a m&iacute;&raquo; (Jn 7,37). Son para todos nosotros creyentes una provocaci&oacute;n estas palabras, una provocaci&oacute;n a reconocer que, a trav&eacute;s del dar de comer al hambriento y el dar de beber al sediento, pasa nuestra relaci&oacute;n con Dios, un Dios que ha revelado en Jes&uacute;s su rostro de misericordia.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;A trav&eacute;s del dar de comer al hambriento y el dar de beber al sediento, pasa nuestra relaci&oacute;n con Dios, un Dios que ha revelado en Jes&uacute;s su rostro de misericordia&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del tercer mi&eacute;rcoles de octubre, el significado de las Obras de Misericordia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/siempre-hay-alguien-que-tiene-hambre-y-sed-y-no-puedo-delegarlo-a-ningun-otro-el-papa-en-la-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSiempre hay alguien que tiene hambre y sed y no puedo delegarlo a ning\u00fan otro. 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