{"id":8071,"date":"2016-10-22T05:40:04","date_gmt":"2016-10-22T10:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-este-ano-jubilar-es-continuacion-del-evangelio-de-la-misericordia-proclamado-por-juan-pablo-ii-al-mundo\/"},"modified":"2016-10-22T05:40:04","modified_gmt":"2016-10-22T10:40:04","slug":"papa-este-ano-jubilar-es-continuacion-del-evangelio-de-la-misericordia-proclamado-por-juan-pablo-ii-al-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-este-ano-jubilar-es-continuacion-del-evangelio-de-la-misericordia-proclamado-por-juan-pablo-ii-al-mundo\/","title":{"rendered":"Papa: este a\u00f1o jubilar es continuaci\u00f3n del Evangelio de la misericordia  proclamado por Juan Pablo II al mundo"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/10\/22\/REUTERS1780320_Thumbnail.JPG' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_8663397\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00553957.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- En su catequesis de la Audiencia Jubilar &ndash; celebrada en la Plaza de San Pedro el pen&uacute;ltimo s&aacute;bado de octubre, ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos procedentes de diversos pa&iacute;ses &ndash; &nbsp;el <strong>Papa Francisco<\/strong> ofreci&oacute; una catequesis sobre el tema de la &ldquo;Misericordia y el di&aacute;logo&rdquo;, que introdujo mediante la lectura de un pasaje del Evangelio de San Juan.<\/p>\n<p>Hablando en italiano, el <strong>Obispo de Roma<\/strong> explic&oacute; que el evangelista narra el encuentro de Jes&uacute;s con una mujer samaritana, destacando el di&aacute;logo entre ambos, lo que subraya, precisamente, este aspecto tan importante de la Misericordia. S&iacute;, porque el di&aacute;logo permite que las personas se conozcan y comprendan sus existencias, y porque, ante todo, representa un signo de gran respecto, puesto que induce a estar ante el otro con una actitud de escucha. Y tambi&eacute;n porque el di&aacute;logo es expresi&oacute;n de caridad, dado que aun no ignorando las diferencias, puede ayudar a buscar y compartir el bien com&uacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de reafirmar que el di&aacute;logo nos invita a ponernos ante la otra persona vi&eacute;ndola como un don de Dios, que nos interpela y nos pide ser reconocida, el <strong>Santo Padre<\/strong> puso de manifiesto que muchas veces queremos hacer que prevalezca nuestra posici&oacute;n ante los hermanos que encontramos, porque no dialogamos cuando no escuchamos suficientemente, o tendemos a interrumpir al otro para demostrar que tenemos raz&oacute;n. Sin embargo, el <strong>Papa Bergoglio<\/strong> insisti&oacute; en la necesidad de los momentos de silencio, en el di&aacute;logo verdadero, a fin de captar el don extraordinario de la presencia de Dios en el hermano que tenemos delante.<\/p>\n<p>De ah&iacute; que <strong>Francisco<\/strong> haya recalcado que &ldquo;dialogar ayuda a las personas a humanizar las relaciones y a superar las incomprensiones&rdquo;. A la vez que insisti&oacute; en la necesidad de di&aacute;logo en las familias, entre los padres y los hijos o entre los maestros y los alumnos e incluso entre los dirigentes y los obreros, a fin de descubrir las exigencias mejores del trabajo.<\/p>\n<p>Tras recordar que la misma Iglesia vive del di&aacute;logo con los hombres y las mujeres de todo tiempo, y del mismo di&aacute;logo entre las religiones, para descubrir la verdad profunda de su misi&oacute;n, el <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> concluy&oacute; esta catequesis afirmando que todas las formas de di&aacute;logo son expresi&oacute;n de la gran exigencia del amor de Dios, que sale al encuentro de todos y de cada uno poniendo su semilla de bondad para que colaboremos en su obra creadora.<\/p>\n<p>Y agreg&oacute; que &nbsp;tal como nos lo ense&ntilde;a Jes&uacute;s, a trav&eacute;s del di&aacute;logo podemos hacer crecer los signos de la Misericordia de Dios.<\/p>\n<p>(Mar&iacute;a Fernanda Bernasconi &#8211; RV).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Catequesis completa del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>&iexcl;Queridos hermanos y hermanas, buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>El pasaje del Evangelio de Juan que hemos escuchado (cfr 4,6-15) narra el encuentro de Jes&uacute;s con una mujer samaritana. Lo que impresiona de este encuentro es el di&aacute;logo entre la mujer y Jes&uacute;s. Esto nos permite hoy subrayar un aspecto muy importante de la misericordia, que es precisamente el di&aacute;logo.<\/p>\n<p>El di&aacute;logo permite a las personas conocerse y comprender las exigencias de uno y del otro. Ante todo, es una se&ntilde;al de gran respeto, porque coloca a las personas en actitud de escucha y en la condici&oacute;n de acoger los mejores aspectos del interlocutor. En segundo lugar, el di&aacute;logo es expresi&oacute;n de caridad, porque, si bien no ignorando las diferencias, puede ayudar a buscar y a compartir el bien com&uacute;n. Adem&aacute;s, el di&aacute;logo nos invita a ponernos ante el otro vi&eacute;ndolo como un don de Dios, que nos interpela y nos pide ser reconocido.<\/p>\n<p>Muchas veces no vamos al encuentro de los hermanos, a pesar de vivir junto a ellos, sobre todo cuando hacemos prevalecer nuestra posici&oacute;n sobre la del otro. No dialogamos cuando no escuchamos lo suficiente o tendemos a interrumpir al otro para demostrar que tenemos raz&oacute;n. Cu&aacute;ntas veces, cu&aacute;ntas veces estamos escuchando a una persona, la detenemos, y decimos: &ldquo;&iexcl;No! &iexcl;No! &iexcl;No es as&iacute;!&ldquo; y no dejamos que la persona termine de explicar aquello que quiere decir. Y esto impide el di&aacute;logo: esto es agresi&oacute;n. &nbsp;El verdadero di&aacute;logo, en cambio, necesita de momentos de silencio, en los cuales captar el don extraordinario de la presencia de Dios en el hermano.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, dialogar ayuda a las personas a humanizar las relaciones y a superar las incomprensiones. Hay tanta necesidad de di&aacute;logo en nuestras&nbsp; familias, y &iexcl;c&oacute;mo se resolver&iacute;an m&aacute;s f&aacute;cilmente las cuestiones si aprendi&eacute;ramos a escucharnos rec&iacute;procamente! &nbsp;Es as&iacute; en la relaci&oacute;n entre marido y mujer, y entre padres e hijos. Cu&aacute;nta ayuda puede surgir tambi&eacute;n del di&aacute;logo entre los maestros y sus alumnos; o entre los dirigentes y los obreros, para descubrir las mejores exigencias del trabajo.<\/p>\n<p>La Iglesia tambi&eacute;n vive del di&aacute;logo con los hombres y las mujeres de cada tiempo, para comprender las necesidades que se encuentran en el coraz&oacute;n de toda persona y para contribuir a la realizaci&oacute;n del bien com&uacute;n. Pensamos en el gran don de la creaci&oacute;n y en la responsabilidad que tenemos todos de proteger nuestra casa com&uacute;n: el di&aacute;logo sobre este tema tan importante es una exigencia ineludible. &nbsp;Pensamos en el di&aacute;logo entre las religiones, para descubrir la verdad profunda de su misi&oacute;n en medio a los hombres, y para contribuir a la construcci&oacute;n de la paz y de una red de respeto y de fraternidad (cfr Enc. Laudato si&rsquo;, 201).<\/p>\n<p>Para finalizar, todas las formas de di&aacute;logo son expresiones de la gran exigencia de amor de Dios, que va el encuentro de todos y en cada uno coloca una semilla de su bondad, para poder colaborar con su obra creadora. &nbsp;El di&aacute;logo derriba los muros de las divisiones y de las incomprensiones; crea puentes de comunicaci&oacute;n y no consiente que alguien se a&iacute;sle, encerr&aacute;ndose en su peque&ntilde;o mundo propio. No olviden: dialogar es escuchar aquello que me dice el otro y decir con mansedumbre aquello que pienso yo. Si las cosas funcionan as&iacute;, la familia, el barrio, el lugar de trabajo ser&aacute;n mejores. Pero si no dejo que el otro diga todo aquello que tiene en el coraz&oacute;n y comienzo a gritar &nbsp;&ndash; hoy se grita tanto &ndash; esta relaci&oacute;n no terminar&aacute; bien; no terminar&aacute; bien la relaci&oacute;n entre marido y mujer, entre padres e hijos. Escuchar, explicar, manso, no gritar al otro, no gritar: coraz&oacute;n abierto.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s conoc&iacute;a bien aquello que estaba en el coraz&oacute;n de la samaritana, una gran pecadora; no obstante no le neg&oacute; el poder expresarse, la dej&oacute; hablar hasta el final, &nbsp;y entr&oacute; poco a poco en el misterio de su vida. Esta ense&ntilde;anza es tambi&eacute;n v&aacute;lida para nosotros. A trav&eacute;s del di&aacute;logo, podemos hacer crecer los signos de la misericordia de Dios y hacerlos instrumento de acogida y de respeto. Gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Ra&uacute;l Cabrera, Radio Vaticano)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- En su catequesis de la Audiencia Jubilar &ndash; celebrada en la Plaza de San Pedro el pen&uacute;ltimo s&aacute;bado de octubre, ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos procedentes de diversos pa&iacute;ses &ndash; &nbsp;el Papa Francisco ofreci&oacute; una catequesis sobre el tema de la &ldquo;Misericordia y el di&aacute;logo&rdquo;, que introdujo mediante la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-este-ano-jubilar-es-continuacion-del-evangelio-de-la-misericordia-proclamado-por-juan-pablo-ii-al-mundo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPapa: este a\u00f1o jubilar es continuaci\u00f3n del Evangelio de la misericordia  proclamado por Juan Pablo II al mundo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8071","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}