{"id":8203,"date":"2016-10-26T06:05:03","date_gmt":"2016-10-26T11:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-acoger-al-emigrante-y-refugiado\/"},"modified":"2016-10-26T06:05:03","modified_gmt":"2016-10-26T11:05:03","slug":"texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-acoger-al-emigrante-y-refugiado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-acoger-al-emigrante-y-refugiado\/","title":{"rendered":"Texto: Catequesis del Papa Francisco sobre acoger al emigrante y refugiado"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 26 Oct. 16 (ACI).-<br \/>\n\tLa catequesis del Papa Francisco en la Audiencia Jubilar habl&oacute; de la acogida y la ayuda al refugiado y al inmigrante, una actitud que todo cristiano debe tener, seg&uacute;n afirm&oacute; el Pont&iacute;fice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;A veces parece que la obra silenciosa de muchos hombres y mujeres que, de diversos modos, se ofrecen para ayudar y asistir a los pr&oacute;fugos y a los migrantes sea opacada por el murmullo de otros que dan voz a un instintivo ego&iacute;smo. Pero la cerraz&oacute;n no es la soluci&oacute;n, al contrario, termina por favorecer los tr&aacute;ficos criminales. La &uacute;nica v&iacute;a de soluci&oacute;n es aquella de la solidaridad. Solidaridad, solidaridad con los migrantes, solidaridad con los forasteros&rdquo;, afirm&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tProseguimos con la reflexi&oacute;n sobre las Obras de misericordia corporales, que el Se&ntilde;or Jes&uacute;s nos ha transmitido para mantener siempre viva y din&aacute;mica nuestra fe. Estas obras, de hecho, muestran que los cristianos no est&aacute;n cansados e inactivos en la espera del encuentro final con el Se&ntilde;or, sino que cada d&iacute;a van a su encuentro, reconociendo su rostro en aquel de tantas personas que piden ayuda. Hoy nos detenemos en estas palabras de Jes&uacute;s: &laquo;Estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron&raquo; (Mt 25,35-36). En nuestro tiempo es todav&iacute;a actual la obra que se refiere a los forasteros. La crisis econ&oacute;mica, los conflictos armados y los cambios clim&aacute;ticos llevan a tantas personas a emigrar. Sin embargo, las migraciones no son un fen&oacute;meno nuevo, sino que pertenecen a la historia de la humanidad. Es falta de memoria hist&oacute;rica pensar que estas sean algo proprio de nuestro tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Biblia nos ofrece muchos ejemplos concretos de migraci&oacute;n. Basta pensar en Abrah&aacute;n. La llamada de Dios lo llev&oacute; a dejar su pa&iacute;s para ir a otro: &laquo;Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al pa&iacute;s que yo te mostrar&eacute;&raquo; (Gen 12,1). Y as&iacute; tambi&eacute;n fue para el pueblo de Israel, que de Egipto, donde era esclavo, camin&oacute; marchando por cuarenta a&ntilde;os en el desierto hasta cuando lleg&oacute; a la tierra prometida por Dios. La misma Sagrada Familia &ndash; Mar&iacute;a, Jos&eacute; y el peque&ntilde;o Jes&uacute;s &ndash; fue obligada a emigrar para huir de las amenazas de Herodes: &laquo;Jos&eacute; se levant&oacute;, tom&oacute; de noche al ni&ntilde;o y a su madre, y se fue a Egipto. All&iacute; permaneci&oacute; hasta la muerte de Herodes&raquo; (Mt 2,14-15). La historia de la humanidad es una historia de migraciones: en cada latitud, no existe un pueblo que no haya conocido el fen&oacute;meno migratorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el curso de los siglos hemos asistido a prop&oacute;sito a grandes expresiones de solidaridad, a pesar que no han faltado tensiones sociales. Hoy, el contexto de la crisis econ&oacute;mica favorece lamentablemente el surgir de actitudes de cerraz&oacute;n y de no acogida. En algunas partes del mundo surgen muros y barreras. A veces parece que la obra silenciosa de muchos hombres y mujeres que, de diversos modos, se ofrecen para ayudar y asistir a los pr&oacute;fugos y a los migrantes sea opacada por el murmullo de otros que dan voz a un instintivo ego&iacute;smo. Pero la cerraz&oacute;n no es la soluci&oacute;n, al contrario, termina por favorecer los tr&aacute;ficos criminales. La &uacute;nica v&iacute;a de soluci&oacute;n es aquella de la solidaridad. Solidaridad &hellip; solidaridad con los migrantes, solidaridad con los forasteros&hellip;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl compromiso de los cristianos en este campo es urgente hoy como en el pasado. Para mirar s&oacute;lo al siglo pasado, recordemos la estupenda figura de Santa Francisca Cabrini, que dedic&oacute; su vida junto a la de sus compa&ntilde;eras a los migrantes hacia los Estados Unidos de Am&eacute;rica. Tambi&eacute;n hoy tenemos necesidad de estos testimonios para que la misericordia pueda alcanzar a tantos que se encuentran en necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs un compromiso que involucra a todos, ninguno excluido. Las di&oacute;cesis, las parroquias, los institutos de vida consagrada, las asociaciones y movimientos, como tambi&eacute;n cada cristiano, todos estamos llamados a acoger a los hermanos y a las hermanas que huyen de la guerra, del hambre, de la violencia y de condiciones de vida deshumanos. Todos juntos somos una gran fuerza de ayuda para cuantos han perdido la patria, la familia, el trabajo y la dignidad. Hace algunos d&iacute;as, ha sucedido una peque&ntilde;a historia, de ciudad. Hab&iacute;a un refugiado que buscaba una calle y una se&ntilde;ora se le acerc&oacute; y le dijo: &ldquo;&iquest;Usted busca algo?&rdquo;. Estaba sin zapatos, este refugiado. Y &eacute;l dijo: &ldquo;Yo quisiera ir a San Pedro para pasar por la Puerta Santa&rdquo;. Y la se&ntilde;ora pens&oacute;: &ldquo;Pero, no tiene zapatos, &iquest;c&oacute;mo iremos caminando?&rdquo;. Y llam&oacute; un taxi. Para este migrante, aquel refugiado ol&iacute;a mal y el conductor del taxi casi no quer&iacute;a que subiera, pero al final lo dej&oacute; subir al taxi. Y la se&ntilde;ora, junto a &eacute;l. Y la se&ntilde;ora le pregunt&oacute; un poco de su historia de refugiado y de migrante, en el recorrido del viaje, los diez minutos para llegar hasta aqu&iacute;. Este hombre narr&oacute; su historia de dolor, de guerra, de hambre y porque hab&iacute;a huido de su Patria para migrar aqu&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCuando llegaron, la se&ntilde;ora abri&oacute; la cartera para pagar al taxista y el taxista, el hombre, el conductor que al inicio no quer&iacute;a que este migrante subiera porque ol&iacute;a mal, le dijo a la se&ntilde;ora: &ldquo;No, se&ntilde;ora, soy yo quien debo pagar a usted porque usted me ha hecho escuchar una historia que me ha cambiado el coraz&oacute;n&rdquo;. Esta se&ntilde;ora sab&iacute;a que cosa era el dolo de un migrante, porque ten&iacute;a sangre armenia y sab&iacute;a el sufrimiento de su pueblo. Cuando nosotros hacemos una cosa de este tipo, al inicio nos negamos porque nos da un poco de incomodidad, &ldquo;pero, huele mal&hellip;&rdquo;. Pero al final, la historia nos perfuma el alma y nos hace cambiar. Piensen en esta historia y pensemos que cosa podemos hacer por los refugiados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY la otra cosa es vestir a quien est&aacute; desnudo: &iquest;no quiere decir otra cosa que restituir la dignidad a quien lo ha perdido? Ciertamente dando de vestir a quien no tiene; pero pensemos tambi&eacute;n en las mujeres v&iacute;ctimas de la trata arrojadas a las calles, o a los dem&aacute;s, modos de usas el cuerpo humano como mercanc&iacute;a, incluso de los menores. Y as&iacute; tambi&eacute;n no tener un trabajo, una casa, un salario justo es una forma de desnudez, o ser discriminado por la raza o per la fe, son todas formas de &ldquo;desnudez&rdquo;, ante las cuales como cristianos estamos llamados a estar atentos, vigilantes y listos a actuar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, no caigamos en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, indiferentes a las necesidades de los hermanos y preocupados s&oacute;lo de nuestros intereses. Es justamente en la medida en la cual nos abrimos a los dem&aacute;s que la vida se hace fecunda, la sociedad consigue la paz y las personas recuperan su plena dignidad. Y no se olviden de aquella se&ntilde;ora, no se olviden de aquel migrante que ol&iacute;a mal y no se olviden del taxista al cual el migrante hab&iacute;a cambiado el alma. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: Los cristianos estamos llamados a dar acogida quien lo necesita https:\/\/t.co\/bZMlzaeU0b<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 26 de octubre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 26 Oct. 16 (ACI).- La catequesis del Papa Francisco en la Audiencia Jubilar habl&oacute; de la acogida y la ayuda al refugiado y al inmigrante, una actitud que todo cristiano debe tener, seg&uacute;n afirm&oacute; el Pont&iacute;fice. &ldquo;A veces parece que la obra silenciosa de muchos hombres y mujeres que, de diversos modos, se ofrecen &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-acoger-al-emigrante-y-refugiado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTexto: Catequesis del Papa Francisco sobre acoger al emigrante y refugiado\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8203","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8203","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8203"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8203\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}