{"id":8257,"date":"2016-10-27T11:15:02","date_gmt":"2016-10-27T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-rodrigo-aguilar-aleman-28-de-octubre\/"},"modified":"2016-10-27T11:15:02","modified_gmt":"2016-10-27T16:15:02","slug":"san-rodrigo-aguilar-aleman-28-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-rodrigo-aguilar-aleman-28-de-octubre\/","title":{"rendered":"San Rodrigo Aguilar Alem\u00e1n \u2013 28 de octubre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Este valeroso m\u00e1rtir de la fe naci\u00f3 en la localidad mejicana de Sayula, Jalisco, el 13 de marzo de 1875. Era el mayor de una numerosa prole compuesta por doce hermanos. En 1888 ingres\u00f3 en el seminario auxiliar de Zapotl\u00e1n el Grande, (actual Ciudad Guzm\u00e1n). Estudioso y ejemplar en su forma de vida, mostraba tambi\u00e9n sus dotes como literato y, de hecho, cultiv\u00f3 la prosa y la poes\u00eda con acierto. Sus reflexiones ten\u00edan un sesgo apost\u00f3lico y la prensa de Ciudad Guzm\u00e1n no ten\u00eda reparos en insertar en sus p\u00e1ginas art\u00edculos suyos que versaban sobre el Sant\u00edsimo Sacramento, la Virgen Mar\u00eda, y otros temas eclesiales y pastorales que reportaban gran bien a los lectores. Fue consagrado di\u00e1cono en enero de 1903 en el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, de Guadalajara. Y a la Virgen se encomendar\u00eda siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ordenado sacerdote ese mismo enero de 1903 por el arzobispo de la capital, Jos\u00e9 de Jes\u00fas Ortiz, deposit\u00f3 en el regazo de la Virgen de Guadalupe su consagraci\u00f3n. Emprendi\u00f3 una labor pastoral por diversos lugares, entre los que se hallaban Atotonilco, Lagos de Moreno, La Yesca y Nayarit, donde evangeliz\u00f3 y bautiz\u00f3 a indios huicholes, algunos de avanzad\u00edsima edad (superaban el centenar de a\u00f1os) que escuchaban por vez primera el nombre de Jes\u00fas. Sucesivamente fue p\u00e1rroco y capell\u00e1n de distintas parroquias y haciendas; vicario cooperador en Sayula y en Zapotiltic, hasta que en julio de 1923, a la muerte del p\u00e1rroco, fue designado para sucederle. En todos los lugares por los que pas\u00f3 iba dejando su impronta apost\u00f3lica de paciencia y caridad en las gentes, lo que pon\u00eda de relieve la autenticidad de su vocaci\u00f3n sacerdotal. Incrementaba el apostolado de la oraci\u00f3n, fomentaba c\u00edrculos de estudio y fortalec\u00eda los existentes, adem\u00e1s de poner en marcha asociaciones dirigidas a los laicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En una ocasi\u00f3n peregrin\u00f3 a Tierra Santa plasmando en la obra Mi viaje a Jerusal\u00e9n la honda impresi\u00f3n espiritual que le caus\u00f3. Sinti\u00f3 entonces un profundo anhelo de morir m\u00e1rtir. El 20 de marzo de 1925 fue nombrado p\u00e1rroco de Uni\u00f3n de Tula, y ese mismo af\u00e1n de derramar su sangre por Cristo estuvo presente en sus oraciones. Es como si tuviese el secreto presentimiento de que se cumplir\u00eda esa s\u00faplica. Quiz\u00e1 por eso rog\u00f3 a sus m\u00e1s cercanos que lo encomendaran ante Dios en sus peticiones, uniendo a las suyas ese ardiente deseo martirial que comparti\u00f3 con ellos. Pronto ser\u00edan escuchadas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En efecto, el est\u00edo de 1926 trajo las primeras turbulencias con la suspensi\u00f3n del culto decretado por las autoridades civiles. Y el 12 de enero de 1927 sufri\u00f3 persecuci\u00f3n simplemente por su condici\u00f3n sacerdotal. Busco refugio en un rancho, pero fue delatado por el propietario. Se fug\u00f3 nuevamente y lleg\u00f3 a Ejutla el 26 de enero. Durante unos meses pudo permanecer a resguardo, acogido por las adoratrices de Jes\u00fas Sacramentado en el colegio de San Ignacio; incluso lleg\u00f3 a administrar los sacramentos y oficiar la misa. Previendo c\u00f3mo iba a ser el fin de sus d\u00edas, hab\u00eda dicho: \u00abLos soldados nos podr\u00e1n quitarla vida, pero la fe nunca\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">El 27 de octubre de ese a\u00f1o 1927 un ej\u00e9rcito compuesto por 600 federales al mando del general Izaguirre, y otros agradistas capitaneados por Donato Ar\u00e9chiga, invadieron Ejutla y asaltaron el convento. Ni Rodrigo ni otros sacerdotes y seminaristas pudieron escapar. Cuando uno de los estudiantes, que despu\u00e9s logr\u00f3 huir, intent\u00f3 ayudarle, le dijo: \u00abSe me lleg\u00f3 mi hora, usted v\u00e1yase\u00bb. A\u00fan a costa de su vida, poco antes de ser apresado logr\u00f3 destruir expedientes de seminaristas. Fue por eso que qued\u00f3 a merced de los soldados que le detuvieron, aunque no hubiera podido llegar lejos porque ten\u00eda lastimados los pies. Dispuesto a todo, cuando le pidieron que se identificase, respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Soy sacerdote!\u00bb. Tal como supuso, esta respuesta desencaden\u00f3 una turba de injurias y chanzas soeces que le acompa\u00f1aron al lugar de su martirio. La venganza de un cabecilla al que vet\u00f3 un matrimonio ileg\u00edtimo estaba en marcha. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Poco despu\u00e9s se desped\u00eda de otros seminaristas y religiosas con un emocionante y esperanzador: \u00abNos veremos en el cielo\u00bb. Lo dec\u00eda porque todos ellos hab\u00edan sido apresados como \u00e9l, aunque iban a ser conducidos a lugares distintos para ser ajusticiados. El padre Aguilar afrontaba su destino serenamente, rogando: \u00abSe\u00f1or, danos la gracia de padecer en tu nombre, de sellar nuestra fe con nuestra sangre y coronar nuestro sacerdocio con el martirio \u00a1Fiat voluntas tua!\u00bb. El 28 de octubre, de madrugada, fue conducido a la plaza de Ejutla. Lo dispusieron para morir ahorcado mientras bendec\u00eda y perdonaba a sus verdugos, incluso a uno de ellos le obsequi\u00f3 con su rosario. Este es el talante de los m\u00e1rtires, sin excepci\u00f3n. Bondadosos, generos\u00edsimos, inundados de fe y de caridad, llenos de esperanza, sin emitir juicio alguno contra nadie, dispuestos a unirse a la Pasi\u00f3n redentora de Cristo en rescate de quienes se han dejado atrapar en las viscosas redes del odio. De otro modo, hubieran renegado de su creencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Con la soga en el cuello, instrumento de su martirio que antes hab\u00eda bendecido, Rodrigo respondi\u00f3 a la pregunta <\/span><span lang=\"en-US\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n vive?\u00bb&#8230;, <\/span><span lang=\"\">que le formularon en tres ocasiones mientras iban tensando la gruesa cuerda: <\/span><span lang=\"en-US\">\u00abCristo Rey y Santa Mar\u00eda de Guadalupe\u00bb<\/span><span lang=\"\">. Este fue su \u00faltimo testimonio de fe. Pronunci\u00f3 por tercera vez estas palabras cuando apenas ten\u00eda aliento, entregando su alma a Dios. Luego lo abandonaron dejando que su cuerpo pendiese del corpulento \u00e1rbol de mango durante horas. Fue beatificado por Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992, quien lo canoniz\u00f3 el 21 de mayo del a\u00f1o 2000.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- Este valeroso m\u00e1rtir de la fe naci\u00f3 en la localidad mejicana de Sayula, Jalisco, el 13 de marzo de 1875. Era el mayor de una numerosa prole compuesta por doce hermanos. En 1888 ingres\u00f3 en el seminario auxiliar de Zapotl\u00e1n el Grande, (actual Ciudad Guzm\u00e1n). 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