{"id":8585,"date":"2016-11-06T05:40:03","date_gmt":"2016-11-06T10:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-a-los-reclusos-durante-su-jubileo-que-vuestra-esperanza-se-encienda\/"},"modified":"2016-11-06T05:40:03","modified_gmt":"2016-11-06T10:40:03","slug":"el-papa-a-los-reclusos-durante-su-jubileo-que-vuestra-esperanza-se-encienda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-a-los-reclusos-durante-su-jubileo-que-vuestra-esperanza-se-encienda\/","title":{"rendered":"El Papa a los Reclusos durante su Jubileo: \u00abQue vuestra esperanza se encienda\u00bb"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/11\/05\/RV20961_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_8789794\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00556188.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Quisiera pedirles que sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que m&aacute;s sufren. Se van a equivocar muchas veces, pero si perseveramos en este camino, m&aacute;s temprano que tarde, vamos a ver los frutos&rdquo;, este fue el aliento del Papa Francisco a los participantes en el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares, a quienes recibi&oacute; en Audiencia, en el Aula Pablo VI del Vaticano, la tarde del primer s&aacute;bado de noviembre.<\/p>\n<p>En su discurso, el Santo Padre agradeci&oacute; a todos aquellos que hicieron posible la realizaci&oacute;n de este III Encuentro, a todos aquellos que est&aacute;n comprometidos con la vida p&uacute;blica y a todos aquellos que participaron en este Evento representando a m&aacute;s de 60 pa&iacute;ses del mundo con la misma sed de justicia y un mismo clamor de: &ldquo;tierra, techo y trabajo&rdquo;.<\/p>\n<p>Recordando el &uacute;ltimo encuentro con los Movimientos Populares, en Bolivia, el Obispo de Roma dijo que, &ldquo;con la mayor&iacute;a de Latinoamericanos, hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna, un cambio de estructuras; tambi&eacute;n de c&oacute;mo ustedes, los movimientos populares, son sembradores de ese cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y peque&ntilde;as encadenadas creativamente, como en una poes&iacute;a; por eso &ndash; afirm&oacute; el Papa &ndash; quise llamarlos poetas sociales&rdquo;. Este cambio estaba enlazada a cosas fundamentales que ustedes reivindican, agreg&oacute; el Pont&iacute;fice, como &ldquo;el trabajo digno para los excluidos del mercado laboral; la tierra para los campesinos y pueblos originarios; la vivienda para las familias sin techo; la integraci&oacute;n urbana para los barrios populares; la erradicaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud; el fin de todas las guerras, del crimen organizado y de la represi&oacute;n; libertad de expresi&oacute;n y comunicaci&oacute;n democr&aacute;tica; ciencia y tecnolog&iacute;a al servicio de los pueblos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Quienes hoy estamos aqu&iacute;, se&ntilde;al&oacute; el Papa Francisco, con or&iacute;genes, creencias e ideas diversas, tal vez no estemos de acuerdo en todo, seguramente pensamos distinto en muchas cosas, pero coincidimos en la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n para todos&rdquo;. Los encuentros y talleres realizados en distintos pa&iacute;ses donde se multiplicaron los debates a la luz de la realidad de cada comunidad, es muy importante porque las soluciones reales a las problem&aacute;ticas actuales no van a salir de una, tres o mil conferencias, sino, precis&oacute; el Pont&iacute;fice, tienen que ser fruto de un discernimiento colectivo que madure en los territorios junto a los hermanos, un discernimiento que se convierte en acci&oacute;n transformadora seg&uacute;n los lugares, tiempos y personas. De lo contrario, advirti&oacute; el Papa, corremos el riesgo de las abstracciones, de los nominalismos declaracionistas (slogans) que son bellas frases pero no logran sostener la vida de nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Al concluir este Tercer Encuentro, agreg&oacute; el Santo Padre, vimos los rostros de ustedes en los debates sobre qu&eacute; hacer frente a la inequidad que engendra violencia. &ldquo;Tantas propuestas, tanta creatividad, tanta esperanza en la voz de ustedes que tal vez sean los que m&aacute;s motivos tienen para quejarse, y quedar encerrados en los conflictos, caer en la tentaci&oacute;n de lo negativo. Pero, sin embargo, miran hacia adelante, piensan, discuten, proponen y act&uacute;an. Los felicito, los acompa&ntilde;o, les pido que sigan abriendo caminos y luchando. Eso me da fuerza, nos da fuerza. Creo que este di&aacute;logo, que se suma al esfuerzo de tantos millones que trabajan cotidianamente por la justicia en todo el mundo, va echando ra&iacute;ces&rdquo;.<\/p>\n<p>(Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo del discurso del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_8791089\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00556200.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Hermanas y hermanos, buenas tardes.<\/p>\n<p>En este nuestro tercer encuentro expresamos la misma sed, la sed de justicia, el mismo clamor: tierra, techo y trabajo para todos.<\/p>\n<p>Agradezco a los delegados, que han llegado desde las periferias urbanas, rurales y laborales de los cinco continentes, de m&aacute;s de 60 pa&iacute;ses, a debatir una vez m&aacute;s c&oacute;mo defender estos derechos que nos convocan. Gracias a los Obispos que vinieron a acompa&ntilde;arlos. Gracias tambi&eacute;n a los miles de italianos y europeos que se han unido hoy al cierre de este Encuentro. Gracias a los observadores y j&oacute;venes comprometidos con la vida p&uacute;blica que vinieron con humildad a escuchar y aprender. &iexcl;Cu&aacute;nta esperanza tengo en los j&oacute;venes! Le agradezco tambi&eacute;n a Usted, Se&ntilde;or Cardenal Turkson, el trabajo que han hecho en el Dicasterio; y tambi&eacute;n quisiera mencionar el aporte del ex Presidente uruguayo Jos&eacute; Mujica que est&aacute; presente.<\/p>\n<p>En nuestro &uacute;ltimo encuentro, en Bolivia, con mayor&iacute;a de Latinoamericanos, hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna, un cambio de estructuras; tambi&eacute;n de c&oacute;mo ustedes, los movimientos populares, son sembradores de ese cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y peque&ntilde;as encadenadas creativamente, como en una poes&iacute;a; por eso quise llamarlos &ldquo;poetas sociales&rdquo;; y tambi&eacute;n enumeramos algunas tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa humana frente a la globalizaci&oacute;n de la indiferencia: 1. poner la econom&iacute;a al servicio de los pueblos; 2. construir la paz y la justicia; 3. defender la Madre Tierra.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;line-height: 1.6\">Ese d&iacute;a, en la voz de una cartonera y de un campesino, se dio lectura a las conclusiones, los diez puntos de Santa Cruz de la Sierra, donde la palabra cambio estaba pre&ntilde;ada de gran contenido, estaba enlazada a cosas fundamentales que ustedes reivindican: trabajo digno para los excluidos del mercado laboral; tierra para los campesinos y pueblos originarios; vivienda para las familias sin techo; integraci&oacute;n urbana para los barrios populares; erradicaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud; el fin de todas las guerras, del crimen organizado y de la represi&oacute;n; libertad de expresi&oacute;n y comunicaci&oacute;n democr&aacute;tica; ciencia y tecnolog&iacute;a al servicio de los pueblos. Escuchamos tambi&eacute;n c&oacute;mo se compromet&iacute;an a abrazar un proyecto de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad de &laquo;vivir bien&raquo; lo que ustedes reclaman, la &laquo;vida buena&raquo;, y no ese ideal ego&iacute;sta que enga&ntilde;osamente invierte las palabras y propone la &laquo;buena vida&raquo;.<\/span><\/p>\n<p>Quienes hoy estamos aqu&iacute;, con or&iacute;genes, creencias e ideas diversas, tal vez no estemos de acuerdo en todo, seguramente pensamos distinto en muchas cosas, pero coincidimos en esos puntos.<\/p>\n<p>Supe tambi&eacute;n de encuentros y talleres realizados en distintos pa&iacute;ses donde multiplicaron los debates a la luz de la realidad de cada comunidad. Eso es muy importante porque las soluciones reales a las problem&aacute;ticas actuales no van a salir de una, tres o mil conferencias: tienen que ser fruto de un discernimiento colectivo que madure en los territorios junto a los hermanos, un discernimiento que se convierte en acci&oacute;n transformadora &laquo;seg&uacute;n los lugares, tiempos y personas&raquo; como dir&iacute;a san Ignacio. Si no, corremos el riesgo de las abstracciones, de &laquo;los nominalismos declaracionistas (slogans) que son bellas frases pero no logran sostener la vida de nuestras comunidades&raquo; (Carta al Presidente de la Pontificia Comisi&oacute;n Para Am&eacute;rica Latina, 19 de marzo de 2016). El colonialismo ideol&oacute;gico globalizante procura imponer recetas supraculturales que no respetan la identidad de los Pueblos. Ustedes van por otro camino que es, al mismo tiempo, local y universal. Un camino que me recuerda c&oacute;mo Jes&uacute;s pidi&oacute; organizar a la multitud en grupos de cincuenta para repartir el pan (Cf. Homil&iacute;a en la Solemnidad de Corpus Christi, Buenos Aires, 12 de junio de 2004).<\/p>\n<p>Reci&eacute;n pudimos ver el video que han presentado a modo de conclusi&oacute;n de este tercer Encuentro. Vimos los rostros de ustedes en los debates sobre qu&eacute; hacer frente a &laquo;la inequidad que engendra violencia&raquo;. Tantas propuestas, tanta creatividad, tanta esperanza en la voz de ustedes que tal vez sean los que m&aacute;s motivos tienen para quejarse, quedar encerrados en los conflictos, caer en la tentaci&oacute;n de lo negativo. Pero, sin embargo, miran hacia adelante, piensan, discuten, proponen y act&uacute;an. Los felicito, los acompa&ntilde;o, les pido que sigan abriendo caminos y luchando. Eso me da fuerza, nos da fuerza. Creo que este dialogo nuestro, que se suma al esfuerzo de tantos millones que trabajan cotidianamente por la justicia en todo el mundo, va echando ra&iacute;ces.<\/p>\n<p><strong>El terror y los muros<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, esa germinaci&oacute;n que es lenta, que tiene sus tiempos como toda gestaci&oacute;n, est&aacute; amenazada por la velocidad de un mecanismo destructivo que opera en el sentido contrario. Hay fuerzas poderosas que pueden neutralizar este proceso de maduraci&oacute;n de un cambio que sea capaz de desplazar la primac&iacute;a del dinero y coloque nuevamente en el centro al ser humano. Ese &laquo;hilo invisible&raquo; del que hablamos en Bolivia, esa estructura injusta que enlaza a todas las exclusiones que ustedes sufren, puede endurecerse y convertirse en un l&aacute;tigo, un l&aacute;tigo existencial que, como en el Egipto del Antiguo Testamento, esclaviza, roba la libertad, azota sin misericordia a unos y amenaza constantemente a otros, para arriar a todos como ganado hacia donde quiere el dinero divinizado.<\/p>\n<p>&iquest;Qui&eacute;n gobierna entonces? El dinero &iquest;C&oacute;mo gobierna? Con el l&aacute;tigo del miedo, de la inequidad, de la violencia econ&oacute;mica, social, cultural y militar que engendra m&aacute;s y m&aacute;s violencia en una espiral descendente que parece no acabar jam&aacute;s. &iexcl;Cu&aacute;nto dolor, cu&aacute;nto miedo! Hay -lo dije hace poco-, hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo b&aacute;sico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que err&oacute;neamente algunos llaman terrorismo &eacute;tnico o religioso. Ning&uacute;n pueblo, ninguna religi&oacute;n es terrorista. Es cierto, hay peque&ntilde;os grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando &laquo;has desechado la maravilla de la creaci&oacute;n, el hombre y la mujer, y has puesto all&iacute; el dinero&raquo; (Conferencia de prensa en el Vuelo de Regreso del Viaje Apost&oacute;lico a Polonia, 31 de julio de 2016). Ese sistema es terrorista.<\/p>\n<p>Hace casi cien a&ntilde;os, P&iacute;o XI preve&iacute;a el crecimiento de una dictadura econ&oacute;mica mundial que &eacute;l llam&oacute; &laquo;imperialismo internacional del dinero&raquo; (Carta Enc. Quadragesimo Anno, 15 de mayo de 1931, 109).&nbsp; El aula en la que estamos ahora se llama &ldquo;Paolo VI&rdquo;, y fue Pablo VI quien denunci&oacute; hace casi cincuenta a&ntilde;o las &laquo;nueva forma abusiva de dictadura econ&oacute;mica en el campo social, cultural e incluso pol&iacute;tico&raquo; (Carta Ap. Octogesima adveniens, 14 de mayo de 1971, 44). Son palabras duras pero justas de mis antecesores que avizoraron el futuro. La Iglesia y los profetas dijeron, hace milenios, lo que tanto escandaliza que repita el Papa en este tiempo cuando todo aquello alcanza expresiones in&eacute;ditas. Toda la doctrina social de la Iglesia y el magisterio de mis antecesores se rebelan contra el &iacute;dolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad.<\/p>\n<p>Ninguna tiran&iacute;a se sostiene sin explotar nuestros miedos. De ah&iacute; que toda tiran&iacute;a sea terrorista. Y cuando ese terror, que se sembr&oacute; en las periferias con masacres, saqueos, opresi&oacute;n e injusticia, explota en los centros con distintas formas de violencia, incluso con atentados odiosos y cobardes, los ciudadanos que a&uacute;n conservan algunos derechos son tentados con la falsa seguridad de los muros f&iacute;sicos o sociales. Muros que encierran a unos y destierran a otros. Ciudadanos amurallados, aterrorizados, de un lado; excluidos, desterrados, m&aacute;s aterrorizados todav&iacute;a, del otro. &iquest;Es esa la vida que nuestro Padre Dios quiere para sus hijos?<\/p>\n<p>Al miedo se lo alimenta, se lo manipula&hellip; Porque el miedo, adem&aacute;s de ser un buen negocio para los mercaderes de armas y de muerte, nos debilita, nos desequilibra, destruye nuestras defensas psicol&oacute;gicas y espirituales, nos anestesia frente al sufrimiento ajeno y al final nos hace crueles. Cuando escuchamos que se festeja la muerte de un joven que tal vez err&oacute; el camino, cuando vemos que se prefiere la guerra a la paz, cuando vemos que se generaliza la xenofobia, cuando constatamos que ganan terreno las propuestas intolerantes; detr&aacute;s de esa crueldad que parece masificarse est&aacute; el fr&iacute;o aliento del miedo. Les pido que recemos por todos los que tienen miedo, recemos para que Dios les d&eacute; el valor y que en este a&ntilde;o de la misericordia podamos ablandar nuestros corazones. La misericordia no es f&aacute;cil, no es f&aacute;cil&hellip; requiere coraje. Por eso Jes&uacute;s nos dice: &laquo;No tengan miedo&raquo; (Mt 14,27), pues la misericordia es el mejor ant&iacute;doto contra el miedo. Es mucho mejor que los antidepresivos y los ansiol&iacute;ticos. Mucho m&aacute;s eficaz que los muros, las rejas, las alarmas y las armas. Y es gratis: es un don de Dios.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: todos los muros caen. No nos dejemos enga&ntilde;ar. Como han dicho ustedes: &laquo;Sigamos trabajando para construir puentes entre los pueblos, puentes que nos permitan derribar los muros de la exclusi&oacute;n y la explotaci&oacute;n&raquo; (Documento Conclusivo del II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, 11 de julio de 2015, Cruz de la Sierra, Bolivia). Enfrentemos el Terror con Amor.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El amor y los puentes<\/strong><\/p>\n<p>Un d&iacute;a como hoy, un s&aacute;bado, Jes&uacute;s hizo dos cosas que, nos dice el Evangelio, precipitaron la conspiraci&oacute;n para matarlo. Pasaba con sus disc&iacute;pulos por un campo, un sembrad&iacute;o. Los disc&iacute;pulos ten&iacute;an hambre y comieron las espigas. Nada se nos dice del &laquo;due&ntilde;o&raquo; de aquel campo&hellip; subyac&iacute;a el destino universal de los bienes. Lo cierto es que frente al hambre, Jes&uacute;s prioriz&oacute; la dignidad de los hijos de Dios sobre una interpretaci&oacute;n formalista, acomodaticia e interesada de la norma. Cuando los doctores de la ley se quejaron con indignaci&oacute;n hip&oacute;crita, Jes&uacute;s les record&oacute; que Dios quiere amor y no sacrificios, y les explic&oacute; que el s&aacute;bado est&aacute; hecho para el ser humano y no el ser humano para el s&aacute;bado (cf. Mc 2,27). Enfrent&oacute; al pensamiento hip&oacute;crita y suficiente con la inteligencia humilde del coraz&oacute;n (cf. Homil&iacute;a, I Congreso de Evangelizaci&oacute;n de la Cultura, Buenos Aires, 3 de noviembre de 2006), que prioriza siempre al ser humano y rechaza que determinadas l&oacute;gicas obstruyan su libertad para vivir, amar y servir al pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s, ese mismo d&iacute;a, Jes&uacute;s hizo algo &laquo;peor&raquo;, algo que irrit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s a los hip&oacute;critas y soberbios que lo estaban vigilando porque buscaban alguna excusa para atraparlo. Cur&oacute; la mano atrofiada de un hombre. La mano, ese signo tan fuerte del obrar, del trabajo. Jes&uacute;s le devolvi&oacute; a ese hombre la capacidad de trabajar y con ello le devolvi&oacute; la dignidad. Cu&aacute;ntas manos atrofiadas, cuantas personas privadas de la dignidad del trabajo, porque los hip&oacute;critas para defender sistemas injustos, se oponen a que sean sanadas. A veces pienso que cuando ustedes, los pobres organizados, se inventan su propio trabajo, creando una cooperativa, recuperando una f&aacute;brica quebrada, reciclando el descarte de la sociedad de consumo, enfrentando las inclemencias del tiempo para vender en una plaza, reclamando una parcela de tierra para cultivar y alimentar a los hambrientos, est&aacute;n imitando a Jes&uacute;s porque buscan sanar, aunque sea un poquito, aunque sea precariamente, esa atrofia del sistema socioecon&oacute;mico imperante que es el desempleo. No me extra&ntilde;a que a ustedes tambi&eacute;n a veces los vigilen o los persigan y tampoco me extra&ntilde;a que a los soberbios no les interese lo que ustedes digan.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s, ese s&aacute;bado, se jug&oacute; la vida porque despu&eacute;s de sanar esa mano, fariseos y herodianos (cf. Mc 3,6),&nbsp; dos partidos enfrentados entre s&iacute;, que tem&iacute;an al pueblo y tambi&eacute;n al imperio, hicieron sus c&aacute;lculos y se confabularon para matarlo. S&eacute; que muchos de ustedes se juegan la vida. S&eacute; que algunos no est&aacute;n hoy ac&aacute; porque se jugaron la vida&hellip; pero no hay mayor amor que dar la vida. Eso nos ense&ntilde;a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Las &laquo;3-T&raquo;, ese grito de ustedes que hago m&iacute;o, tiene algo de esa inteligencia humilde pero a la vez fuerte y sanadora. Un proyecto-puente de los pueblos frente al proyecto-muro del dinero. Un proyecto que apunta al desarrollo humano integral. Algunos saben que nuestro amigo el Cardenal Turkson preside ahora el Dicasterio que lleva ese nombre: Desarrollo Humano Integral. Lo contrario al desarrollo, podr&iacute;a decirse, es la atrofia, la par&aacute;lisis. Tenemos que ayudar para que el mundo se sane de su atrofia moral. Este sistema atrofiado puede ofrecer ciertos implantes cosm&eacute;ticos que no son verdadero desarrollo: crecimiento econ&oacute;mico, avances t&eacute;cnicos, mayor &laquo;eficiencia&raquo; para producir cosas que se compran, se usan y se tiran englob&aacute;ndonos a todos en una vertiginosa din&aacute;mica del descarte&hellip; pero no permite el desarrollo del ser humano en su integralidad, el desarrollo que no se reduce al consumo, que no se reduce al bienestar de pocos, que incluye a todos los pueblos y personas en la plenitud de su dignidad, disfrutando fraternalmente de la maravilla de la Creaci&oacute;n. Ese es el desarrollo que necesitamos: humano, integral, respetuoso de la Creaci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>Bancarrota y salvataje<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre otros dos temas que, junto a las &laquo;3-T&raquo; y la ecolog&iacute;a integral, fueron centrales en sus debates de los &uacute;ltimos d&iacute;as y son centrales en este tiempo hist&oacute;rico.<\/p>\n<p>S&eacute; que dedicaron una jornada al drama de los emigrantes, refugiados y desplazados. &iquest;Qu&eacute; hacer frente a esta tragedia? En el Dicasterio que tiene a su cargo el Cardenal Turkson hay un departamento para la atenci&oacute;n de estas situaciones. Decid&iacute; que, al menos por un tiempo, ese departamento dependa directamente del Pont&iacute;fice, porque aqu&iacute; hay una situaci&oacute;n oprobiosa, que s&oacute;lo puedo describir con una palabra que me sali&oacute; espont&aacute;neamente en Lampedusa: verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>All&iacute;, como tambi&eacute;n en Lesbos, pude sentir de cerca el sufrimiento de tantas familias expulsadas de su tierra por razones econ&oacute;micas o violencias de todo tipo, multitudes desterradas &ndash;lo he dicho frente a las autoridades de todo el mundo&ndash; como consecuencia de un sistema socioecon&oacute;mico injusto y de conflictos b&eacute;licos que no buscaron, que no crearon quienes hoy padecen el doloroso desarraigo de su suelo patrio sino m&aacute;s bien muchos de aquellos que se niegan a recibirlos.<\/p>\n<p>Hago m&iacute;as las palabras de mi hermano el Arzobispo Jer&oacute;nimo de Grecia: &laquo;Quien ve los ojos de los ni&ntilde;os que encontramos en los campos de refugiados es capaz de reconocer de inmediato, en su totalidad, la &ldquo;bancarrota&rdquo; de la humanidad&raquo; (Discurso en el Campo de refugiados de Moria, Lesbos, 16 de abril de 2016) &iquest;Qu&eacute; le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una mil&eacute;sima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y as&iacute; el Mediterr&aacute;neo se ha convertido en un cementerio, y no s&oacute;lo el Mediterr&aacute;neo&hellip; tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente.<\/p>\n<p>El miedo endurece el coraz&oacute;n y se transforma en crueldad ciega que se niega a ver la sangre, el dolor, el rostro del otro. Lo dijo mi hermano el Patriarca Bartolom&eacute;: &laquo;Quien tiene miedo de vosotros no os ha mirado a los ojos. Quien tiene miedo de vosotros no ha visto vuestros rostros. Quien tiene miedo no ve a vuestros hijos. Olvida que la dignidad y la libertad trascienden el miedo y la divisi&oacute;n. Olvida que la migraci&oacute;n no es un problema de Oriente Medio y del norte de &Aacute;frica, de Europa y de Grecia. Es un problema del mundo&raquo; (Discurso en el Campo de refugiados de Moria, Lesbos, 16 de abril de 2016).<\/p>\n<p>Es, en verdad, un problema del mundo. Nadie deber&iacute;a verse obligado a huir de su Patria. Pero el mal es doble cuando, frente a esas circunstancias terribles, el emigrante se ve arrojado a las garras de los traficantes de personas para cruzar las fronteras y es triple si al llegar a la tierra donde crey&oacute; que iba a encontrar un futuro mejor, se lo desprecia, se lo explota e incluso se lo esclaviza. Esto se puede ver en cualquier rinc&oacute;n de cientos de ciudades.<\/p>\n<p>Les pido a ustedes que hagan todo lo que puedan y nunca se olviden que Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute; experimentaron tambi&eacute;n la condici&oacute;n dram&aacute;tica de los refugiados. Les pido que ejerciten esa solidaridad tan especial que existe entre los que han sufrido.&nbsp; Ustedes saben recuperar f&aacute;bricas de las bancarrotas, reciclar lo que otros tiran, crear puestos de trabajo, labrar la tierra, construir viviendas, integrar barrios segregados y reclamar sin descanso como esa viuda del Evangelio que pide justicia insistentemente (cf. Lc 18,1-8). Tal vez con su ejemplo y su insistencia, algunos Estados y Organismos internacionales abran los ojos y adopten las medidas adecuadas para acoger e integrar plenamente a todos los que, por una u otra circunstancia, buscan refugio lejos de su hogar.&nbsp; Y tambi&eacute;n para enfrentar las causas profundas por las que miles de hombres, mujeres y ni&ntilde;os son expulsados cada d&iacute;a de su tierra natal.<\/p>\n<p>Dar el ejemplo y reclamar es una forma de meterse en pol&iacute;tica y eso me lleva al segundo eje que debatieron en su Encuentro: la relaci&oacute;n entre pueblo y democracia. Una relaci&oacute;n que deber&iacute;a ser natural y fluida pero que corre el peligro de desdibujarse hasta ser irreconocible. La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez m&aacute;s como consecuencia del enorme poder de los grupos econ&oacute;micos y medi&aacute;ticos que parecieran dominarlas. Los movimientos populares, lo s&eacute;, no son partidos pol&iacute;ticos y d&eacute;jenme decirles que, en gran medida, en eso radica su riqueza, porque expresan una forma distinta, din&aacute;mica y vital de participaci&oacute;n social en la vida p&uacute;blica. Pero no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en Pol&iacute;tica con may&uacute;scula y cito de nuevo a Pablo VI: &laquo;La pol&iacute;tica ofrece un camino serio y dif&iacute;cil\u2015aunque no el &uacute;nico\u2015para cumplir el deber grave que cristianos y cristianas tienen de servir a los dem&aacute;s&raquo; (Lett. Ap. Octogesima adveniens, 14 de mayo 1971, 46).<\/p>\n<p>Quisiera se&ntilde;alar dos riesgos que giran en torno a la relaci&oacute;n entre los movimientos populares y la pol&iacute;tica: el riesgo de dejarse encorsetar y el riesgo de dejarse corromper.<\/p>\n<p>Primero, no dejarse encorsetar, porque algunos dicen: la cooperativa, el comedor, la huerta agroecol&oacute;gica, el microemprendimiento, el dise&ntilde;o de los planes asistenciales&hellip; hasta ah&iacute; est&aacute; bien. Mientras se mantengan en el cors&eacute; de las &laquo;pol&iacute;ticas sociales&raquo;, mientras no cuestionen la pol&iacute;tica econ&oacute;mica o la pol&iacute;tica con may&uacute;scula, se los tolera. Esa idea de las pol&iacute;ticas sociales concebidas como una pol&iacute;tica hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos a veces me parece una especie de volquete maquillado para contener el descarte del sistema. Cuando ustedes, desde su arraigo a lo cercano, desde su realidad cotidiana, desde el barrio, desde el paraje, desde la organizaci&oacute;n del trabajo comunitario, desde las relaciones persona a persona, se atreven a cuestionar las &laquo;macrorelaciones&raquo;, cuando chillan, cuando gritan, cuando pretenden se&ntilde;alarle al poder un planteo m&aacute;s integral, ah&iacute; ya no se los tolera tanto porque se est&aacute;n saliendo del cors&eacute;, se est&aacute;n metiendo en el terreno de las grandes decisiones que algunos pretenden monopolizar en peque&ntilde;as castas. As&iacute; la democracia se atrofia, se convierte en un nominalismo, una formalidad, pierde representatividad, se va desencarnando porque deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad, en la construcci&oacute;n de su destino.<\/p>\n<p>Ustedes, las organizaciones de los excluidos y tantas organizaciones de otros sectores de la sociedad, est&aacute;n llamados a revitalizar, a refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis. No caigan en la tentaci&oacute;n del cors&eacute; que los reduce a actores secundarios, o peor a&uacute;n, a meros administradores de la miseria existente. En estos tiempos de par&aacute;lisis, de desorientaci&oacute;n y propuestas destructivas, la participaci&oacute;n protag&oacute;nica de los pueblos que buscan el bien com&uacute;n puede vencer, con la ayuda de Dios, a los falsos profetas que explotan el miedo y la desesperanza, que venden f&oacute;rmulas m&aacute;gicas de odio y crueldad o de un bienestar ego&iacute;sta y una seguridad ilusoria.<\/p>\n<p>Sabemos que &laquo;mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonom&iacute;a absoluta de los mercados y de la especulaci&oacute;n financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolver&aacute;n los problemas del mundo y en definitiva ning&uacute;n problema. La inequidad es ra&iacute;z de los males sociales&raquo; (Exhort. ap. postsin. Evangelii gaudium, 202). Por eso, lo dije y lo repito: &laquo;El futuro de la humanidad no est&aacute; &uacute;nicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las elites. Est&aacute; fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y tambi&eacute;n en sus manos que riegan con humildad y convicci&oacute;n este proceso de cambio&raquo; (Discurso en el Segundo Encuentro mundial de los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 9 de julio de 2015). La Iglesia tambi&eacute;n puede y debe, sin pretender el monopolio de la verdad, pronunciarse y actuar especialmente frente a &laquo;situaciones donde se tocan las llagas y el sufrimiento dram&aacute;tico, y en las cuales est&aacute;n implicados los valores, la &eacute;tica, las ciencias sociales y la fe&raquo; (Discurso a la Cumbre de Jueces y Magistrados contra el Tr&aacute;fico de Personas y el Crimen Organizado, Vaticano, 3 de junio de 2016).<\/p>\n<p>El segundo riesgo, les dec&iacute;a, es dejarse corromper. As&iacute; como la pol&iacute;tica no es un asunto de los &laquo;pol&iacute;ticos&raquo;, la corrupci&oacute;n no es un vicio exclusivo de la pol&iacute;tica. Hay corrupci&oacute;n en la pol&iacute;tica, hay corrupci&oacute;n en las empresas, hay corrupci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n, hay corrupci&oacute;n en las iglesias y tambi&eacute;n hay corrupci&oacute;n en las organizaciones sociales y los movimientos populares. Es justo decir que hay una corrupci&oacute;n naturalizada en algunos &aacute;mbitos de la vida econ&oacute;mica, en particular la actividad financiera, y que tiene menos prensa que la corrupci&oacute;n directamente ligada al &aacute;mbito pol&iacute;tico y social. Es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupci&oacute;n con malas intenciones. Pero tambi&eacute;n es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligaci&oacute;n adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es m&aacute;s alta: hay que vivir la vocaci&oacute;n de servir con un fuerte sentido de austeridad y humildad. Esto vale para los pol&iacute;ticos pero tambi&eacute;n vale para los dirigentes sociales y para nosotros, los pastores.<\/p>\n<p>A cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales o por el espejo, a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo, le aconsejar&iacute;a que se fije qu&eacute; est&aacute; pasando en su coraz&oacute;n y rece para que Dios lo libere de estas ataduras. Pero, parafraseando al ex Presidente latinoamericano que est&aacute; por ac&aacute;, el que tenga afici&oacute;n por todas esas cosas, por favor, que no se meta en pol&iacute;tica, que no se meta en una organizaci&oacute;n social o en un movimiento popular, porque va a hacer mucho da&ntilde;o a s&iacute; mismo y al pr&oacute;jimo y va a manchar la noble causa que enarbola.<\/p>\n<p>Frente a la tentaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n, no hay mejor ant&iacute;doto que la austeridad; y practicar la austeridad es, adem&aacute;s, predicar con el ejemplo. Les pido que no subestimen el valor del ejemplo porque tiene m&aacute;s fuerza que mil palabras, que mil volantes, que mil likes, que mil retweets, que mil videos de youtube. El ejemplo de una vida austera al servicio del pr&oacute;jimo es la mejor forma de promover el bien com&uacute;n y el proyecto-puente de las 3-T. Les pido a los dirigentes que no se cansen de practicar la austeridad y les pido a todos que exijan a los dirigentes esa austeridad, la cual &ndash;por otra parte&ndash; los har&aacute; muy felices.<\/p>\n<p>Queridos hermanas y hermanos<\/p>\n<p>La corrupci&oacute;n, la soberbia, el exhibicionismo de los dirigentes aumenta el descreimiento colectivo, la sensaci&oacute;n de desamparo y retroalimenta el mecanismo del miedo que sostiene este sistema inicuo.<\/p>\n<p>Quisiera, para finalizar, pedirles que sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que m&aacute;s sufren. Se van a equivocar muchas veces, todos nos equivocamos, pero si perseveramos en este camino, m&aacute;s temprano que tarde, vamos a ver los frutos. E insisto, contra el terror, el mejor ant&iacute;doto es el amor. El amor todo lo cura. Algunos saben que despu&eacute;s del S&iacute;nodo de la familia escrib&iacute; Amoris Laetitia, un documento sobre el amor en la familia de cada uno, pero tambi&eacute;n en esa otra familia que es el barrio, la comunidad, el pueblo, la humanidad.&nbsp; Uno de ustedes me pidi&oacute; distribuir un cuadernillo que contiene un fragmento del cap&iacute;tulo cuarto de ese documento. Creo que se los van a entregar a la salida. Va entonces con mi bendici&oacute;n. All&iacute; hay algunos &laquo;consejos &uacute;tiles&raquo; para practicar el m&aacute;s importante de los mandamientos de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>En Amoris Laetitia cito a un fallecido dirigente afroamericano, Martin Luther King, el cual volv&iacute;a a optar por el amor fraterno aun en medio de las peores persecuciones y humillaciones. Quiero recordarlo hoy con ustedes: &laquo;Cuando te elevas al nivel del amor, de su gran belleza y poder, lo &uacute;nico que buscas derrotar es los sistemas malignos. A las personas atrapadas en ese sistema, las amas, pero tratas de derrotar ese sistema [&hellip;] Odio por odio s&oacute;lo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y t&uacute; me golpeas, y te devuelvo el golpe y t&uacute; me lo devuelves, y as&iacute; sucesivamente, es evidente que se llega hasta el infinito. Simplemente nunca termina. En alg&uacute;n lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal&raquo; (n. 118; Serm&oacute;n en la iglesia Bautista de la Avenida Dexter, Montgomery, Alabama, 17 de noviembre de 1957).<\/p>\n<p>Les agradezco nuevamente su presencia. Les agradezco su trabajo. Quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompa&ntilde;e y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino d&aacute;ndoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie y nos da coraje para romper la cadena del odio: esa fuerza es la esperanza. Les pido por favor que recen por m&iacute; y los que no pueden rezar, ya saben, pi&eacute;nsenme bien y m&aacute;ndenme buena onda. Gracias.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Quisiera pedirles que sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que m&aacute;s sufren. 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