{"id":8638,"date":"2016-11-08T11:40:04","date_gmt":"2016-11-08T16:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/una-cosa-es-lo-que-merecemos-por-el-mal-hecho-y-otra-el-respiro-de-la-esperanza-dijo-el-papa-a-los-carcelados\/"},"modified":"2016-11-08T11:40:04","modified_gmt":"2016-11-08T16:40:04","slug":"una-cosa-es-lo-que-merecemos-por-el-mal-hecho-y-otra-el-respiro-de-la-esperanza-dijo-el-papa-a-los-carcelados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/una-cosa-es-lo-que-merecemos-por-el-mal-hecho-y-otra-el-respiro-de-la-esperanza-dijo-el-papa-a-los-carcelados\/","title":{"rendered":"Una cosa es lo que merecemos por el mal hecho y otra el respiro de la esperanza, dijo el Papa a los carcelados"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/11\/08\/OSSROM136323_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_8815366\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00556531.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- Para servir bien al Se&ntilde;or debemos estar atentos y no ser desleales o buscar el poder. Es cuanto afirm&oacute; el <strong>Papa Francisco<\/strong> en su homil&iacute;a de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> reafirm&oacute; que no se puede servir a Dios y al mundo.<\/p>\n<p><strong>&ldquo;Somos siervos in&uacute;tiles&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Papa Bergoglio <\/strong>comenz&oacute; su homil&iacute;a destacando que cada verdadero disc&iacute;pulo del Se&ntilde;or debe repetirse a s&iacute; mismo que el inter&eacute;s por el poder impide servir al Se&ntilde;or. Y &iquest;cu&aacute;les son los obst&aacute;culos &ndash; se pregunt&oacute; el <strong>Santo Padre<\/strong> &ndash; que impiden servir al Se&ntilde;or, servirlo con libertad? Hay tantos &ndash; constat&oacute; con aflicci&oacute;n &ndash; &ldquo;uno es el deseo de poder&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Cu&aacute;ntas veces hemos visto, quiz&aacute;s en nuestra casa: aqu&iacute; mando yo! Y cu&aacute;ntas veces, sin decirlo, hemos hecho sentir a los dem&aacute;s que: &lsquo;mando yo&rsquo;, &iquest;no? &lsquo;Tambi&eacute;n hacer ver esto, &iquest;no? El deseo de poder&hellip; Y Jes&uacute;s nos ha ense&ntilde;ado que el que manda debe convertirse en el que sirve. O, si uno quiere ser el primero, que sea el servidor de todos. Jes&uacute;s da la vuelta a los valores de la mundanidad, del mundo. Y este deseo de poder no es el camino para convertirse en un siervo del Se&ntilde;or, al contrario: es un obst&aacute;culo, uno de estos obst&aacute;culos que hemos pedido al Se&ntilde;or que aleje de nosotros&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>No a la deslealtad de quien quiere servir a Dios y al dinero<\/strong><\/p>\n<p>El otro obst&aacute;culo &ndash; prosigui&oacute; diciendo <strong>Francisco<\/strong> &ndash; se produce &ldquo;tambi&eacute;n en la vida de la Iglesia&rdquo;, es &ldquo;la deslealtad&rdquo;. Esta &ndash; fue su advertencia &ndash;&nbsp; se produce &ldquo;cuando alguien quiere servir al Se&ntilde;or pero tambi&eacute;n sirve a otras cosas que no son el Se&ntilde;or&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;El Se&ntilde;or nos ha dicho que ning&uacute;n siervo puede tener dos patrones. O sirve a Dios o sirve al dinero. Jes&uacute;s nos lo ha dicho. Y esto es un obst&aacute;culo: la deslealtad. Que no es lo mismo que ser pecadores. Todos somos pecadores, y nos arrepentimos por esto. Pero ser desleales es hacer el doble juego, &iquest;no? Jugar a la derecha y a la izquierda, jugar a Dios y tambi&eacute;n jugar al mundo, &iquest;no? Y esto es un obst&aacute;culo. Aquel que tiene deseos de poder y aquel que es desleal, dif&iacute;cilmente puede servir, convertirse en siervo libre del Se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Estos obst&aacute;culos, los deseos de poder, la deslealtad &ndash; dijo tambi&eacute;n el <strong>Papa<\/strong> &ndash; &ldquo;quitan la paz y te conducen a aquella comez&oacute;n del coraz&oacute;n por no estar en paz, sino siempre ansioso&rdquo;. Y esto &ndash; reafirm&oacute; &ndash; &ldquo;nos conduce a vivir en esa tensi&oacute;n de la vanidad mundana, vivir para aparecer&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>El servicio de Dios es libre, lo servimos como hijos y no como esclavos<\/strong><\/p>\n<p>Cu&aacute;nta gente &ndash; dijo <strong>Francisco<\/strong> con amargura &ndash; &ldquo;vive s&oacute;lo para estar en la vidriera, para aparecer, para que digan: &lsquo;Ah, qu&eacute; bueno que es&#8230;&rsquo;, para la fama. Fama mundana&rdquo;. Y as&iacute; &ndash; fue su admonici&oacute;n &ndash; &ldquo;no se puede servir al Se&ntilde;or&rdquo;. Por esto &ndash; a&ntilde;adi&oacute; &ndash; &ldquo;pidamos al Se&ntilde;or que nos quiete los obst&aacute;culos para que en la serenidad, tanto del cuerpo como del esp&iacute;ritu&rdquo; podamos &ldquo;dedicarnos libremente a su servicio&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;El servicio de Dios es libre: nosotros somos hijos, no esclavos. Y servir a Dios en paz, con serenidad, cuando &Eacute;l mismo ha quitado de nosotros los obst&aacute;culos que quitan la paz y la serenidad, es servirlo con libertad. Y cuando nosotros servimos al Se&ntilde;or con libertad, sentimos aquella paz m&aacute;s profunda a&uacute;n, &iquest;no? De la voz del Se&ntilde;or: &lsquo;Ah, ven, ven, ven, siervo bueno y fiel&rsquo;. Y todos queremos servir al Se&ntilde;or con bondad y fidelidad, pero tenemos necesidad de su gracia: solos, no podemos. Y para esto, pedir siempre esta gracia, que sea &Eacute;l el que quite estos obst&aacute;culos, que sea &Eacute;l quien nos d&eacute; esta serenidad, esta paz del coraz&oacute;n para servirlo libremente, no como esclavos: como hijos&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>&ldquo;La libertad en el servicio&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Sucesor de Pedro<\/strong> evidenci&oacute; as&iacute; que tambi&eacute;n cuando nuestro servicio es libre, debemos repetir que &ldquo;somos siervos in&uacute;tiles&rdquo; conscientes de que solos no podemos hacer nada. &ldquo;S&oacute;lo debemos pedir y hacer espacio &ndash; dijo &ndash; para que &Eacute;l haga en nosotros y &Eacute;l nos transforme en siervos libres, en hijos, no en esclavos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Que el Se&ntilde;or &ndash; fue la invocaci&oacute;n del <strong>Papa<\/strong> &ndash; nos ayude a abrir el coraz&oacute;n y a dejar que trabaje el Esp&iacute;ritu Santo, para que quite de nosotros estos obst&aacute;culos, sobre todo el deseo de poder que hace tanto mal, y la deslealtad, la doble cara&rdquo; de &ldquo;querer servir a Dios y al mundo&rdquo;. &ldquo;Y as&iacute;&nbsp; &ndash; concluy&oacute; &ndash; nos d&eacute; esta serenidad, esta paz para poder servirlo como hijo libre que al final, con tanto amor, le dice: &lsquo;Padre, gracias, pero T&uacute; sabes: soy un siervo in&uacute;til&rsquo;.<\/p>\n<p>(Mar&iacute;a Fernanda Bernasconi &#8211; RV).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (RV).- Para servir bien al Se&ntilde;or debemos estar atentos y no ser desleales o buscar el poder. 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