{"id":8666,"date":"2016-11-09T06:05:02","date_gmt":"2016-11-09T11:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-visitar-a-los-enfermos-y-reclusos\/"},"modified":"2016-11-09T06:05:02","modified_gmt":"2016-11-09T11:05:02","slug":"texto-catequesis-papa-francisco-sobre-visitar-a-los-enfermos-y-reclusos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-visitar-a-los-enfermos-y-reclusos\/","title":{"rendered":"TEXTO: Catequesis Papa Francisco sobre visitar a los enfermos y reclusos"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 09 Nov. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco centr&oacute; su catequesis de la Audiencia General en la visita a los enfermos y a los que est&aacute;n recluidos en la c&aacute;rcel y necesitan conocer el amor de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAs&iacute;, destac&oacute; que &ldquo;&iexcl;Una visita puede hacer sentir a la persona enferma menos sola y un poco de compa&ntilde;&iacute;a es una &oacute;ptima medicina! Una sonrisa, una caricia, un apret&oacute;n de manos son gestos simples, pero muy importantes para quien se siente estar abandonado a s&iacute; mismo&rdquo;. &ldquo;Un cristiano est&aacute; llamado m&aacute;s bien a hacerse cargo, para que quien se ha equivocado comprenda el mal realizado y vuelva a s&iacute; mismo&rdquo;, dijo tambi&eacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Pont&iacute;fice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa vida de Jes&uacute;s, sobre todo en los tres a&ntilde;os de su ministerio p&uacute;blico, ha sido un incesante encuentro con las personas. Entre ellas, un lugar especial lo han tenido los enfermos. &iexcl;Cu&aacute;ntas p&aacute;ginas de los Evangelios narran estos encuentros! El paral&iacute;tico, el ciego, el leproso, el endemoniado, el epil&eacute;ptico, e innumerables enfermos de todo tipo&hellip; Jes&uacute;s se ha hecho cercano a cada uno de ellos y los ha sanado con su presencia y la potencia de su fuerza sanadora. Por lo tanto, no puede faltar, entre las Obras de misericordia, aquella de visitar y asistir a las personas enfermas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJunto a esta podemos poner tambi&eacute;n aquella de estar cerca a las personas que se encuentran en la c&aacute;rcel. De hecho, sean los enfermos que los encarcelados viven en una condici&oacute;n que limita su libertad. &iexcl;Y justamente cuando nos falta, nos damos cuenta de cuanto esta sea preciosa! Jes&uacute;s nos ha donado la posibilidad de ser libres no obstante los l&iacute;mites de la enfermedad y de las restricciones. &Eacute;l nos ofrece la libertad que proviene de su encuentro y del sentido nuevo que este encuentro trae a nuestra condici&oacute;n personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon estas Obras de misericordia el Se&ntilde;or nos invita a un gesto de grande humanidad: el compartir. Recordemos estas palabras: el compartir. Quien est&aacute; enfermo, muchas veces se siente solo. No podemos ocultar que, sobre todo en nuestros d&iacute;as, justamente en la enfermedad se tiene la experiencia m&aacute;s profunda de la soledad que atraviesa gran parte de la vida. &iexcl;Una visita puede hacer sentir a la persona enferma menos sola y un poco de compa&ntilde;&iacute;a es una &oacute;ptima medicina! Una sonrisa, una caricia, un apret&oacute;n de manos son gestos simples, pero muy importantes para quien se siente estar abandonado a s&iacute; mismo. &iexcl;Cu&aacute;ntas personas se dedican a visitar a los enfermos en los hospitales o en sus casas! Es una obra de voluntariado impagable. Cuando es hecho en el nombre del Se&ntilde;or, entonces se convierte tambi&eacute;n en expresi&oacute;n elocuente y eficaz de misericordia. &iexcl;No dejemos solas a las personas enfermas! No impidamos a ellos encontrar alivio, y a nosotros ser enriquecidos por la cercan&iacute;a con quien sufre. Los hospitales son verdaderas &ldquo;catedrales del dolor&rdquo;, donde tambi&eacute;n se hace evidente la fuerza de la caridad que sostiene y siente compasi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon el mismo criterio, pienso a quienes est&aacute;n encerrados en la c&aacute;rcel. Jes&uacute;s no se ha olvidado ni siquiera de ellos. Poniendo la visita a los encarcelados entre las obras de misericordia, ha querido invitarnos, en primer lugar, a no hacernos jueces de nadie. Cierto, si uno est&aacute; en la c&aacute;rcel es porque se ha equivocado, no ha respetado la ley y la convivencia civil. Por eso en la prisi&oacute;n, est&aacute; descontando su pena. Pero cualquier cosa pueda haber hecho un encarcelado, &eacute;l es siempre amado por Dios. &iquest;Qui&eacute;n puede entrar en lo &iacute;ntimo de su conciencia para entender que siente? &iquest;Qui&eacute;n puede comprender el dolor y el remordimiento? Es demasiado f&aacute;cil lavarse las manos afirmando que se ha equivocado. Un cristiano est&aacute; llamado m&aacute;s bien a hacerse cargo, para que quien se ha equivocado comprenda el mal realizado y vuelva a s&iacute; mismo. La falta de libertad es sin duda una de las privaciones m&aacute;s grandes para el ser humano. Si a esta se agrega el degrado por las condiciones a menudo sin humanidad en la cuales estas personas se encuentran viviendo, entonces es realmente el caso en el que un cristiano se siente provocado a hacer de todo para restituir su dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVisitar a las personas en la c&aacute;rcel es una obra de misericordia que sobre todo hoy asume un valor particular para las diversas formas de justicialismo al cual estamos sometidos. Por lo tanto, nadie apunte el dedo contra alguien. En cambio, todos volv&aacute;monos instrumentos de misericordia, con actitudes de comuni&oacute;n y de respeto. Pienso a menudo en los encarcelados&hellip; pienso a menudo, los llevo en el coraz&oacute;n. Me pregunto qu&eacute; los ha llevado a delinquir y c&oacute;mo hayan podido ceder a las diversas formas del mal. Sin embargo, junto a estos pensamientos siento que tienen todos necesidad de cercan&iacute;a y de ternura, porque la misericordia de Dios cumple prodigios. &iexcl;Cu&aacute;ntas l&aacute;grimas he visto derramarse sobre las mejillas de prisioneros que quiz&aacute;s, jam&aacute;s en su vida hab&iacute;an llorado! Y esto s&oacute;lo porque se sintieron acogidos y amados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY no olvidemos que tambi&eacute;n Jes&uacute;s y los ap&oacute;stoles han tenido la experiencia de la prisi&oacute;n. En los relatos de la Pasi&oacute;n conocemos los sufrimientos a los cuales el Se&ntilde;or ha sido sometido: capturado, arrastrado como un malhechor, ridiculizado, flagelado, coronado con espinas&hellip; &iexcl;&Eacute;l, el &uacute;nico inocente! Y tambi&eacute;n San Pedro y San Pablo estuvieron en la c&aacute;rcel (Cfr. Hech 12,5; Fil 1,12-17). El domingo pasado &ndash; que ha sido el domingo del Jubileo de los encarcelados &ndash; en la tarde ha venido a verme un grupo de encarcelados padanos. Yo les pregunt&eacute; qu&eacute; cosa habr&iacute;an hecho al d&iacute;a siguiente, antes de regresar a Padua. Me han dicho: &ldquo;Iremos a la c&aacute;rcel Mamertina para compartir la experiencia de San Pablo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs bello&hellip; escuchar esto me ha hecho bien. Estos encarcelados quer&iacute;an visitar a Pablo prisionero. Es una cosa bella. A m&iacute; me ha hecho bien. Y tambi&eacute;n all&iacute;, en prisi&oacute;n, ha rezado y evangelizado. Es conmovedora la p&aacute;gina de los Hechos de los Ap&oacute;stoles en la cual es relatada la reclusi&oacute;n de Pablo: se sent&iacute;a s&oacute;lo y deseaba que alguno de los amigos lo visitara (Cfr. 2 Tim 4,9-15). Se sent&iacute;a solo porque la gran mayor&iacute;a lo hab&iacute;a dejado solo&hellip; el gran Pablo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstas obras de misericordia, como se ve, son antiguas, y sin embargo siempre actuales. Jes&uacute;s ha dejado aquello que estaba haciendo para ir a visitar, a visitar, a la suegra de Pedro; una obra antigua de caridad. Jes&uacute;s lo ha hecho. No caigamos en la indiferencia, sino volv&aacute;monos instrumentos de la misericordia de Dios. Todos nosotros podemos ser instrumentos de la misericordia de Dios y esto har&aacute; m&aacute;s bien a nosotros que a los dem&aacute;s porque la misericordia pasa a trav&eacute;s de un gesto, una palabra, una visita y, esta misericordia es un acto para restituir alegr&iacute;a y dignidad a quien la ha perdido. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: &iquest;Conoces alg&uacute;n enfermo? Esto es lo que debes hacer para mostrarle a Dios https:\/\/t.co\/NaIjxY9idk<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 9 de noviembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 09 Nov. 16 (ACI).- El Papa Francisco centr&oacute; su catequesis de la Audiencia General en la visita a los enfermos y a los que est&aacute;n recluidos en la c&aacute;rcel y necesitan conocer el amor de Dios. 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