{"id":8692,"date":"2016-11-09T14:15:05","date_gmt":"2016-11-09T19:15:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-andres-avelino-10-de-noviembre\/"},"modified":"2016-11-09T14:15:05","modified_gmt":"2016-11-09T19:15:05","slug":"san-andres-avelino-10-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-andres-avelino-10-de-noviembre\/","title":{"rendered":"San Andr\u00e9s Avelino \u2013 10 de noviembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0El reconocimiento de las propias debilidades conlleva siempre una cascada de bendiciones. Lacenllotto, que era su nombre de pila, naci\u00f3 en la localidad italiana de Castronuovo di Sant\u2019Andrea, Basilicata, el a\u00f1o 1521. Su infancia y adolescencia discurri\u00f3 sin mayores contratiempos. Generoso e inclinado a la piedad, gozosamente compart\u00eda con otros muchachos de su entorno la fe que hab\u00eda recibido en su hogar a trav\u00e9s de sus cristianos padres, Giovanni y Margherita. En ese gesto ya se adivinaban los rasgos de un gran ap\u00f3stol. Tambi\u00e9n su responsabilidad y madurez, en cuyo desarrollo contribuy\u00f3 un t\u00edo arcipreste. Estas caracter\u00edsticas le hicieron propicio para dejar en sus manos la administraci\u00f3n del hogar cuando ten\u00eda 16 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En la juventud se aferr\u00f3 a la gracia divina para mantenerse indemne ante las tentaciones que le asaltaban. Quer\u00eda ser sacerdote, y en su \u00e1nimo \u2013aunque fuese de forma inconsciente\u2013 a\u00f1adir\u00eda el calificativo rotundo, definitorio, de un camino al que se sent\u00eda llamado en medio de las turbulencias juveniles: ser sacerdote santo. Ahora bien, aunque ese anhelo alent\u00f3 su carrera sacerdotal, no se hizo manifiesto en un primer momento, como \u00e9l mismo manifest\u00f3. En 1545 ya ordenado, inici\u00f3 en N\u00e1poles la carrera de derecho. En 1548 realiz\u00f3 provechosamente los ejercicios espirituales que predic\u00f3 el jesuita Santiago La\u00ednez, pero las expectativas de ciertas glorias y honores ef\u00edmeros, que fenecen cuando culmina nuestra peregrinaci\u00f3n en la tierra, invad\u00edan su mente y quedaba atrapado por ellas. Vanagloria, dignidades, ambiciones, fama, etc., eran caldo de cultivo en un ambiente que no propiciaba precisamente la radicalidad evang\u00e9lica, elemento indispensable y esencial para llegar a la santidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Sabemos que todav\u00eda no se hab\u00eda propuesto formalmente escalar las cumbres de la perfecci\u00f3n en esos a\u00f1os, porque \u00e9l mismo lo confes\u00f3 a Hippolita Caracciola en 1595. Adem\u00e1s, en 1597 a la condesa de Altavilla le dec\u00eda que hasta los 27 a\u00f1os hab\u00eda estado devaneando. En s\u00edntesis, ante ambas reconoci\u00f3 haber vivido \u00abhinchado de soberbia y ambici\u00f3n, deseando ser superior a todos y a nadie sujeto, lleno de presunci\u00f3n y de vana gloria, porque no conoc\u00eda la verdadera\u00bb, \u00abdeseando y buscando estas vanas grandezas, riquezas, honores y dignidades\u00bb. Se sinti\u00f3 arrastrado por tendencias que ve\u00eda a su alrededor: \u00abYo cre\u00eda obrar bien viendo a los dem\u00e1s, tanto eclesi\u00e1sticos como seglares, buscar estas cosas\u00bb, \u00abno habiendo encontrado nunca confesor que me reprendiese y me encaminase por el seguro camino de la humildad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Echaba en falta la necesidad de direcci\u00f3n espiritual, clave para iniciar el camino y sostenerse en \u00e9l con la gracia de Cristo. Entonces el padre La\u00ednez le inst\u00f3 a meditar en la vida y Pasi\u00f3n de Cristo. Pero ello no dobleg\u00f3 enseguida su \u00e1nimo, hasta que siendo un reputado jurista minti\u00f3 en el fragor de la defensa de una causa que ten\u00eda entre manos por recomendaci\u00f3n del arzobispado de N\u00e1poles. Una p\u00e1gina concreta de las Sagradas Escrituras tuvo en \u00e9l un efecto taumat\u00fargico definitivo. Porque esa misma noche, al abrir el texto sagrado, qued\u00f3 impresionado. El Libro de la Sabidur\u00eda sacudi\u00f3 su conciencia con este pasaje: \u00abOs quod mentitur occidit animam (una boca mentirosa da muerte al alma)\u00bb (Sap. 1,11). Inundado de amargura, con aut\u00e9ntico esp\u00edritu de aflicci\u00f3n por su debilidad, abandon\u00f3 el ejercicio de la abogac\u00eda y tom\u00f3 el rumbo debido: \u00abReflexion\u00e9 sobre m\u00ed mismo diciendo: \u00bfPor ayudar a otros he amenazado a mi alma? Y llorando la falta cometida, resolv\u00ed dejar mi oficio y hacerme religioso\u00bb. Por fin hab\u00eda entendido que Cristo ha venido a sanar a los pecadores, y volvi\u00f3 hacia \u00c9l sus ojos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Ya hab\u00eda renunciado a sus bienes, y abandonado su actividad profesional, cuando desde la curia le rogaron que regresara a N\u00e1poles a fin de ocuparse de la delicada tarea de reformar diversos conventos de religiosos y de religiosas. Su celo le atrajo muchos sinsabores, y no seg\u00f3 su vida porque Dios lo impidi\u00f3, pero en 1556 le asestaron varias cuchilladas y fue conducido a la casa de los padres teatinos donde se restableci\u00f3 sin develar nunca la identidad de su agresor. El beato Juan Marinoni le sugiri\u00f3 que se integrase en esa Orden de Cl\u00e9rigos Regulares. Y el 30 de noviembre de ese a\u00f1o 1556 tom\u00f3 el h\u00e1bito y nombre de Andr\u00e9s, celebraci\u00f3n del d\u00eda, que le evocaba, adem\u00e1s, el amor a la Cruz compartido con el santo ap\u00f3stol. Al profesar dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, se propuso \u00abno hacer nunca su propia voluntad, y no dejar pasar ni un solo d\u00eda sin progresar en la perfecci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue admirable en la vivencia de su consagraci\u00f3n, y ejemplar en la entrega debida a la misi\u00f3n que le confiaron. Se convirti\u00f3 en un gran predicador y confesor, maestro de novicios, director espiritual del seminario, profesor de teolog\u00eda y filosof\u00eda, visitador y superior de varias casas de la Orden, etc. Instru\u00eda con esa sabidur\u00eda que brota de dentro del coraz\u00f3n, alimentada por la Eucarist\u00eda, la oraci\u00f3n y la penitencia. Desarroll\u00f3 su ministerio siendo fiel a la vivencia de su regla de la que fue estricto observante, fidelidad que infundi\u00f3 a los religiosos. Humildemente declin\u00f3 convertirse en obispo, dignidad que quisieron para \u00e9l los pont\u00edfices. Fue caritativo con todos, desvivi\u00e9ndose por los necesitados, como se constat\u00f3 especialmente durante la peste que asol\u00f3 Mil\u00e1n en 1576.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le sobrevino la muerte el 10 de noviembre de 1608 cuando se hallaba a punto de oficiar la santa misa. Despu\u00e9s, su cuerpo fue expoliado por la gente que acudi\u00f3 en masa a venerarle. De sus heridas man\u00f3 sangre fresca dos d\u00edas m\u00e1s tarde, prodigio que se repiti\u00f3 durante a\u00f1os en el aniversario de su muerte. Fue beatificado por Urbano VIII el 14 de octubre de 1624, y canonizado por Clemente XI el 22 de mayo de 1712.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0El reconocimiento de las propias debilidades conlleva siempre una cascada de bendiciones. Lacenllotto, que era su nombre de pila, naci\u00f3 en la localidad italiana de Castronuovo di Sant\u2019Andrea, Basilicata, el a\u00f1o 1521. Su infancia y adolescencia discurri\u00f3 sin mayores contratiempos. 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