{"id":870,"date":"2016-01-04T05:22:03","date_gmt":"2016-01-04T10:22:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/molenbeek-la-guarida-del-yihadismo-en-europa\/"},"modified":"2016-01-04T05:22:03","modified_gmt":"2016-01-04T10:22:03","slug":"molenbeek-la-guarida-del-yihadismo-en-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/molenbeek-la-guarida-del-yihadismo-en-europa\/","title":{"rendered":"Molenbeek, la guarida del yihadismo en Europa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">A sus 18 a\u00f1os, Anis andaba perdido. No ten\u00eda claro qu\u00e9 hacer con su futuro. Cuando por fin decidi\u00f3 que la fisioterapia era lo suyo, ya se hab\u00eda cerrado el plazo de inscripci\u00f3n en la universidad. Tendr\u00eda que esperar hasta el a\u00f1o siguiente. Su madre, Geraldine Henneghien, le dijo que no pensara que se iba a tirar un a\u00f1o sin hacer nada; que, si no estudiaba, ten\u00eda que trabajar. Aquel fue el principio de una crisis personal que le iba a inducir a convertirse sin saberlo en el candidato perfecto para los reclutadores del Estado Isl\u00e1mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estaba perdido. Anis, cuatriling\u00fce, asist\u00eda a numerosas entrevistas de trabajo, de las que sal\u00eda siempre con la misma respuesta: \u201cYa te llamaremos\u201d. No tard\u00f3 en darse cuenta de que tener un nombre marroqu\u00ed y ser de Molenbeek, un barrio de Bruselas con mala reputaci\u00f3n, no le estaba ayudando. \u201cMi hijo estaba enfadado con la sociedad belga. Dec\u00eda que a los musulmanes nos estigmatizan, nos discriminan\u201d. Siempre me repet\u00eda: \u2018Mam\u00e1, aqu\u00ed no me consideran belga y en Marruecos me ven como extranjero\u2019. No supe valorar la gravedad de su crisis de identidad\u201d, relata Geraldine, una mujer rubia convertida al islam.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pronto Anis dej\u00f3 de buscar trabajo. Y sus padres empezaron a notar cambios. Le preocupaba la situaci\u00f3n de Palestina. Luego fue Siria. \u201cSoy musulm\u00e1n y no puedo permitir que masacren a nuestro pueblo. A ning\u00fan pa\u00eds le importa lo que pasa all\u00ed\u201d, clamaba. Anis, a quien de peque\u00f1o hab\u00eda que empujarle para ir a la mezquita los viernes, empez\u00f3 a rezar cinco veces al d\u00eda. Geraldine, su madre, averigu\u00f3 m\u00e1s tarde que por los alrededores del templo rondaba un tipo que se acercaba a los j\u00f3venes, les explicaba el horror que padec\u00edan los sirios y les animaba a hacer algo por sus hermanos. Un d\u00eda Anis anunci\u00f3 que se iba de casa y que ten\u00eda planeado viajar a Siria. Geraldine comprendi\u00f3 que no hab\u00eda tiempo que perder, que aquello iba en serio. Se present\u00f3 con su marido en una comisar\u00eda para suplicar que prohibieran a su hijo salir del pa\u00eds. La polic\u00eda les explic\u00f3 que para eso deb\u00edan considerarle miembro de un grupo terrorista. Los padres dieron su consentimiento.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"derecha\">\n<p class=\"texto_grande\">\u201cMam\u00e1, abrir\u00e9 la puerta del para\u00edso para ti\u00bb, dijo Anis desde la violenta Siria<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">A finales de enero del a\u00f1o pasado Geraldine recibi\u00f3 una llamada. Pens\u00f3 que ser\u00eda su hijo, que le iba a echar una bronca por entrometerse en su vida e impedirle viajar. Era su hijo, s\u00ed, pero llamaba desde Turqu\u00eda, a punto de cruzar la frontera con Siria. Despu\u00e9s se enteraron de que un juez belga dictamin\u00f3 que, al ser mayor de edad, no pod\u00edan impedir el viaje. El problema es que nadie se lo comunic\u00f3 a Geraldine y ya era demasiado tarde. \u201cMam\u00e1, no llores. Voy a ayudar a la gente. Abrir\u00e9 la puerta del para\u00edso para ti\u201d, le asegur\u00f3 por tel\u00e9fono. Una vez por semana la llamaba desde Siria. \u201cMam\u00e1, tienes que venir aqu\u00ed. No puedes seguir trabajando con hombres y con <em>kufar<\/em> [infieles]\u201d. En Siria se cas\u00f3 con una chica francesa \u201cpara repoblar el mundo isl\u00e1mico\u201d. Pas\u00f3 temporadas en algunos de los rincones m\u00e1s peligrosos del conflicto sirio: en Raqqa, Alepo y Deir el Zor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El relato de esta familia es calcado al de cientos de familias de B\u00e9lgica, el pa\u00eds con el mayor n\u00famero de europeos en proporci\u00f3n luchando en Siria y que los atentados de Par\u00eds han puesto en el punto de mira. Tres de los terroristas que ba\u00f1aron de sangre la capital francesa proced\u00edan de B\u00e9lgica, en concreto de ese mismo barrio de Molenbeek. Las pesquisas iniciales indican que fue en este municipio donde se idearon parte de los ataques. Apuntan tambi\u00e9n a posibles errores policiales y pol\u00edticos. Hasta qu\u00e9 punto han fallado los servicios de seguridad belgas y de coordinaci\u00f3n con las autoridades francesas es algo que solo las investigaciones internas en marcha determinar\u00e1n con exactitud. Sobre el terreno, B\u00e9lgica ha pisado el acelerador de las reformas legales y los recortad\u00edsimos servicios secretos est\u00e1n recuperando efectivos. Mientras, los habitantes de Molenbeek viven una sucesi\u00f3n de redadas policiales como el en\u00e9simo s\u00edntoma de la discriminaci\u00f3n contra los musulmanes. La distancia que les separa del resto de los belgas se ampl\u00eda y esos sentimientos de divisi\u00f3n solo benefician a los reclutadores del Estado Isl\u00e1mico. Los extremistas agitan y alimentan un discurso binario, de v\u00edctimas (musulmanes) y verdugos (Occidente), que cala muy hondo en j\u00f3venes musulmanes como Anis y para los que la muerte de ni\u00f1os en Siria y la discriminaci\u00f3n de los musulmanes en Europa son apenas distintas caras de una misma moneda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La conexi\u00f3n de Molenbeek con el terrorismo internacional no es nueva. El asesinato de Ahmed Shah Masud, adversario de los talibanes, en Afganist\u00e1n en 2001; la matanza de Madrid en 2004, el atentado contra el Museo Jud\u00edo de Bruselas el a\u00f1o pasado o el ataque contra el Thalys de Par\u00eds este a\u00f1o son solo algunos de los atentados con conexiones con este barrio. El yihadista m\u00e1s joven conocido, Yunes Abaaoud, de 13 a\u00f1os, tambi\u00e9n sali\u00f3 de aqu\u00ed el a\u00f1o pasado. Vol\u00f3 rumbo al <em>para\u00edso<\/em> en el mismo avi\u00f3n que Anis y ahora ha jurado volver a Europa para vengar la muerte de su hermano Abdelhamid, cerebro de los ataques de Par\u00eds. Molenbeek es un barrio incrustado en el coraz\u00f3n de la zona Schengen de la UE, con una fuerte presencia musulmana e ideal para camuflarse y ejercer de base de operaciones.<\/p>\n<div id=\"sumario_4|foto\" class=\"centro\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p class=\"figcaption estirar\">Soldados del Ej\u00e9rcito belga patrullan las calles de Molenbeek. \/ <span class=\"firma\">Andrew Testa<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Este barrio bruselense no es un gueto al estilo de las <em>banlieues<\/em> parisienses. Para empezar, porque se puede caminar por \u00e9l sin peligro y entablar conversaciones con los vecinos sin temor, porque aqu\u00ed casi todo sucede de puertas adentro. Tambi\u00e9n porque est\u00e1 pegado al centro de Bruselas, separado apenas por un canal navegable de la calle de Antoine Dansaert, la m\u00e1s chic de la ciudad, donde los dise\u00f1adores locales exponen sus m\u00e1s refinadas creaciones. De la plaza de Molenbeek a la Grand Place, epicentro del chocolate y la cerveza de Bruselas, hay unos 15 o 20 minutos andando. La distancia mental que separa a los habitantes de Molenbeek, en su gran mayor\u00eda de origen marroqu\u00ed, del resto de ciudadanos es, sin embargo, abismal. Entre los sentimientos que albergan los j\u00f3venes musulmanes del barrio \u2013tambi\u00e9n los triunfadores que trabajan\u2013 domina el de discriminaci\u00f3n y racismo por parte de los que ellos llaman \u201clos blancos\u201d o \u201clos belgo-belgas\u201d, es decir, los que no son de origen magreb\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aqu\u00ed viven unas 100.000 personas entre la parte alta y adinerada del barrio y el viejo Molenbeek, m\u00e1s deprimido y con mayor concentraci\u00f3n de inmigrantes. Tienen hasta 100 nacionalidades y hay unos 4.000 indocumentados, pero sobre todo los musulmanes de origen magreb\u00ed han hecho de este barrio densamente poblado y apodado \u201cel peque\u00f1o Manchester\u201d su hogar. Fue en los a\u00f1os sesenta y setenta cuando llegaron los campesinos turcos y los marroqu\u00edes despu\u00e9s de que sus Gobiernos firmaran acuerdos bilaterales con B\u00e9lgica para venir a trabajar a la industria instalada a lo largo del canal. Al arribar al viejo Molenbeek ocuparon el vac\u00edo que dejaron los obreros que hab\u00edan tomado el ascensor social y se hab\u00edan mudado a la parte alta del barrio, m\u00e1s all\u00e1 de la v\u00eda de tren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy el paisaje humano de la parte vieja del barrio es predominantemente magreb\u00ed. En los cafetines los hombres conversan y juegan al parch\u00eds, y en las confiter\u00edas los dulces chorrean miel y pistachos. Dentro de los comercios, las huchas de lata acumulan donativos para Siria. En un chafl\u00e1n, grupos de hombres fuman a las puertas de un caf\u00e9 y en otra esquina se entregan al trapicheo. Una mujer se cruza con chador hasta los pies y guantes negros que impiden que nadie vea ni un cent\u00edmetro de su piel, pero tambi\u00e9n pasa otra chica en minifalda. En la plaza del Ayuntamiento, a las puertas de una tienda de telas, sobre una maniqu\u00ed de unos tres a\u00f1os cuelga una <em>jalabiya<\/em> hasta los pies y un velo oscuro le cubre la cabeza de pl\u00e1stico. Enfrente, en una de las t\u00edpicas <em>maison de ma\u00eetre<\/em> belgas, con bonitas y estrechas fachadas, un nombre escrito en el telefonillo destaca sobre los dem\u00e1s: Abdeslam. Es la casa de la familia de dos de los terroristas de Par\u00eds, a escasos metros de la sede municipal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Molenbeek la religi\u00f3n est\u00e1 de moda. La poblaci\u00f3n se ha vuelto m\u00e1s conservadora y las terceras generaciones de inmigrantes encuentran en ella un salvavidas identitario. Ya no quedan apenas caf\u00e9s mixtos y las barbas largas son cada vez m\u00e1s visibles. Las j\u00f3venes madres se re\u00fanen para tomar t\u00e9 a la menta con pastas mientras ven programas religiosos en la tele y las academias de ciencias isl\u00e1micas hacen su agosto. El desembarco en el barrio de supuestos sabios rigoristas y la distribuci\u00f3n masiva y gratuita de textos saud\u00edes han contribuido a que la interpretaci\u00f3n literalista del Cor\u00e1n y la ortodoxia en la pr\u00e1ctica religiosa hayan ido ganando terreno. En la plaza principal de Molenbeek est\u00e1 la gran comisar\u00eda de polic\u00eda. La nube de periodistas que ocuparon el bulevar los d\u00edas posteriores a los atentados de Par\u00eds se ha esfumado. Ahora quedan los puestos del mercado el jueves, las furgonetas de la polic\u00eda y un blindado del Ej\u00e9rcito. Dentro, el comisario y portavoz Johan Berckmans da a entender que andan a ciegas y dice que necesitan m\u00e1s polic\u00edas de origen magreb\u00ed. De los 900 que se registran en Bruselas Oeste, calcula que apenas una veintena habla \u00e1rabe. Cuatro polic\u00edas forman parte de la c\u00e9lula de radicalizaci\u00f3n que vigila los movimientos extra\u00f1os entre los vecinos y dan parte a la polic\u00eda federal. Las observaciones del comisario Berckmans sobre el terreno coinciden en el calendario con el recrudecimiento de la guerra de Siria y el auge del Estado Isl\u00e1mico. \u201cLas salidas a Siria empezaron a aumentar hace dos o tres a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\" class=\"derecha\">\n<p class=\"texto_grande\">Seg\u00fan un comisario, \u201clas salidas a Siria comenzaron hace dos a\u00f1os\u201d<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Berckmans explica que el barrio tiene adem\u00e1s un problema de drogas, sobre todo de hach\u00eds, pero cada vez m\u00e1s de coca\u00edna y hero\u00edna. Es lo que aqu\u00ed se conoce como la \u201ceconom\u00eda secundaria\u201d. Las armas tambi\u00e9n circulan con cierta libertad. \u201cPeri\u00f3dicamente encontramos armas en domicilios. Hay un circuito ilegal y, s\u00ed, se pueden comprar pistolas y Kal\u00e1shnikov. A menudo son piezas desmontadas que vienen del Este\u201d. Mientras habla, el ruido de las h\u00e9lices de un helic\u00f3ptero anuncia la en\u00e9sima redada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 2010 salieron los primeros yihadistas a Somalia desde Molenbeek, \u201cprovocando no poca admiraci\u00f3n en el vecindario, que los consider\u00f3 h\u00e9roes humanitarios, algo as\u00ed como brigadistas internacionales\u201d, explica Johan Leman, un veterano antrop\u00f3logo que trabaja con j\u00f3venes en el barrio. En 2012 comenz\u00f3 la gran oleada rumbo a Siria, que alcanz\u00f3 su pico m\u00e1s alto el a\u00f1o pasado. Ahora, una decena de j\u00f3venes salen cada mes de B\u00e9lgica, es decir, al menos dos a la semana. La mitad de ellos son desconocidos por los servicios de seguridad, seg\u00fan los c\u00e1lculos de Claude Moniquet, director del European Strategic Intelligence and Security Center, un <em>think tank<\/em> especializado en terrorismo. En Siria trabajan como Anis en puestos t\u00e9cnicos, de alba\u00f1iles, m\u00e9dicos y profesores. Medio centenar son combatientes y otro medio polic\u00edas o guardas de prisi\u00f3n, asegura Moniquet.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una decena de fuentes describen con detalle c\u00f3mo se recluta en Molenbeek: primero, los reclutadores salen al encuentro de los j\u00f3venes a los caf\u00e9s, a los gimnasios, a las puertas de las mezquitas o de los supermercados \u2013uno que se pon\u00eda en el Aldi, por ejemplo, era de todos conocido\u2013. Reparten folletos sobre el sufrimiento de civiles en Siria y establecen contacto con los j\u00f3venes que se dejan. Hay reclutadores que vienen de otros pa\u00edses \u2013europeos o del Golfo\u2013 y los hay tambi\u00e9n locales. Enseguida se corre la voz de que han llegado al barrio y se organizan encuentros. A partir de 2013, tras la detenci\u00f3n de los integrantes de Sharia4 Belgium, la gran incubadora de la radicalizaci\u00f3n en B\u00e9lgica, el reclutamiento deja de ser a plena luz del d\u00eda y se realiza en reuniones clandestinas en casas y garajes y en las redes sociales. A los chicos agotados por el deporte les ponen a jugar a videojuegos de guerra y les martillean el cerebro con v\u00eddeos de ni\u00f1os sirios con brazos amputados. Consumen horas y horas de plegarias de los telepredicadores m\u00e1s extremistas, que explican que trabajar para un no creyente es lo mismo que trabajar para el enemigo; que los civiles europeos son culpables por haber votado a gobernantes que deciden bombardear pa\u00edses musulmanes. Si conduces el tranv\u00eda, eres c\u00f3mplice de los infieles; si pagas impuestos, tambi\u00e9n, les dicen. Es parte del lavado de cerebro, que consiste en inocular una visi\u00f3n del mundo binaria \u2013<em>halal<\/em> (permitido) \/ <em>haram<\/em> (prohibido)\u2013 que los reclutadores funden con calculada maestr\u00eda con los sentimientos victimistas que albergan los que se sienten marginados en Europa. En el esquema de nosotros contra ellos, de buenos y malos, las ideas b\u00e1rbaras penetran con mayor facilidad. Con la cabeza ya amueblada, llega el momento en que \u201cse dejan atrapar por el viento caliente\u201d, como explica Mohamed Yusufi, un im\u00e1n conservador de la corriente Tabligh, en su casa de Molenbeek.<\/p>\n<div id=\"sumario_5|foto\" class=\"centro\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p class=\"figcaption estirar\">La polic\u00eda registra a un visitante a las puertas de la comisar\u00eda. \/ <span class=\"firma\">Andrew Testa<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto es lo que los investigadores llaman \u201cradicalizaci\u00f3n de garaje\u201d, un proceso individualizado. Porque, como en otras ciudades de Europa, en Bruselas las mezquitas han dejado de ser centros de radicalizaci\u00f3n. Est\u00e1n demasiado controladas y regentadas por imames incapaces de conectar con j\u00f3venes llenos de dudas y a los que los predicadores <em>youtubers<\/em> responden con eficiente vehemencia. Uno de cada dos imames no habla franc\u00e9s y dos tercios proceden de su pa\u00eds de origen, de donde traen un islam tradicional, poco adaptado a la realidad europea. Predican como si estuvieran en su pueblo de Marruecos, cuentan la vida del Profeta y lo que sucede m\u00e1s all\u00e1 de los muros de la mezquita no existe para ellos. \u201cLos radicales han venido y se han encontrado a la gente perdida. Debemos tener un argumentario serio. Esta es una guerra dial\u00e9ctica\u201d, piensa Jamal Habbachich, que preside el consejo que representa a 22 mezquitas de Molenbeek. Hasta ocho familias llamaron a su puerta el a\u00f1o pasado pidiendo ayuda para evitar que sus hijos viajaran a Siria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Habbachich habla en su mezquita de Molenbeek mientras levanta constantemente la mirada hacia las pantallas de las c\u00e1maras del recinto. Han recibido una carta con amenazas de muerte tras los atentados de Par\u00eds y ahora extreman la seguridad. En su opini\u00f3n, son los peque\u00f1os centros de culto los que plantean m\u00e1s problemas. All\u00ed van cambiando los imames sin control. \u201cEmpiezan a llegar fetuas de Oriente Pr\u00f3ximo y los imames europeos no saben c\u00f3mo reaccionar\u201d. Habbachich critica a las autoridades belgas porque cree que \u201cdurante a\u00f1os han dado carta blanca a grupos para predicar y reclutar en nombre de la libertad de expresi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<div id=\"sumario_3|html\" class=\"derecha\">\n<p class=\"texto_grande\">125 yihadistas han regresado. \u201ccontrolarlos es muy dif\u00edcil\u201d, dice un exjefe de espionaje<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Al menos dos de los presuntos terroristas de Par\u00eds figuraban en una lista de 85 personas radicalizadas que los servicios secretos belgas hab\u00edan entregado al Ayuntamiento de Molenbeek. La lista para todo B\u00e9lgica suma 800 nombres e incluye a los que est\u00e1n en Siria o Irak (250), los muertos (75) y los que han vuelto (125), detalla Kristof Clerix, experto belga en asuntos de espionaje y seguridad. Controlarlos a todos es una tarea casi imposible, como reconoce Alain Winants, jefe de los servicios secretos belgas hasta 2014 y durante los ocho \u00faltimos a\u00f1os, coincidiendo con el auge del yihadismo. Winants recibe a EL PA\u00cdS en el Palacio de Justicia de Bruselas, donde ahora ejerce de abogado general. Explica que en B\u00e9lgica han tardado muchos a\u00f1os en legalizar pr\u00e1cticas como las escuchas telef\u00f3nicas y hay adem\u00e1s un problema de recursos. Que con la crisis financiera llegaron tambi\u00e9n los recortes para los servicios secretos. \u201cSe dej\u00f3 de reclutar agentes y a los que se jubilaban no se les reemplazaba. Lleg\u00f3 un momento en que era imposible cortar m\u00e1s. Vigilar a un individuo 24 horas al d\u00eda requiere unas 15 o 20 personas por sospechoso\u201d. Tras los ataques de Par\u00eds, los pol\u00edticos han aprobado una partida de 400 millones para los servicios secretos. Winants tiene claro que los recursos ayudan, pero no garantizan la paz. \u201cNo hay ni un servicio secreto en el mundo capaz de asegurar que no vaya a haber ataques terroristas. El riesgo cero no existe\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los legisladores trabajan ahora en una bater\u00eda de reformas que incluyen la expulsi\u00f3n de cl\u00e9rigos radicales o incluso brazaletes electr\u00f3nicos para los sospechosos, adem\u00e1s de penas de c\u00e1rcel para los que vuelven de Siria, a pesar de que las prisiones son grandes focos de radicalizaci\u00f3n. Quieren tambi\u00e9n permitir los registros en casas durante la noche, ahora prohibido entre las nueve de la noche y las cinco de la madrugada. El propio ministro de Justicia, Koen Geens, ha dejado entrever que Salah Abdeslam, presunto terrorista del atentado de Par\u00eds, se les pudo escapar por esperar a que amaneciera antes de entrar a inspeccionar un piso en Molenbeek. La aprobaci\u00f3n de algunas de estas medidas sin embargo no ser\u00e1 f\u00e1cil, ya que el debate sobre el equilibrio entre las libertades y la seguridad es especialmente intenso en B\u00e9lgica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno de los grandes problemas con los que se enfrenta B\u00e9lgica es precisamente el seguimiento de los que, como Abdelhamid Abaaoud, cerebro de los atentados de Par\u00eds, vuelven de Siria. Ahora hay 120 retornados. Sarah Turine es concejala de Juventud y Cohesi\u00f3n Social de la comuna de Molenbeek, adonde han regresado decenas desde Siria. Ella cree que es fundamental \u201ctrabajar con los que vuelven porque el Daesh puede volver a contactarles\u201d. Pero tambi\u00e9n dice que les falta informaci\u00f3n, que las autoridades no les avisan cuando alguien retorna. La concejala cuenta que el 23% de los j\u00f3venes entre 18 y 25 a\u00f1os cobran el subsidio social y que la discriminaci\u00f3n es evidente. \u201cDesde el 11-S, la islamofobia no ha dejado de crecer. Antes les consideraban extranjeros, ahora musulmanes\u201d. La brecha social es de tal calado que el propio Winants tiene claro que nuevas leyes y m\u00e1s polic\u00eda no bastan. \u201cHay que atacar los problemas sociales, los econ\u00f3micos, los educativos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Gran parte de la vida de los vecinos no supera la frontera psicol\u00f3gica del canal, explica Hajar Boulaich, una joven de 25 a\u00f1os que naci\u00f3 en Molenbeek, donde todav\u00eda vive con sus padres. Ella estudi\u00f3 primaria en un colegio en el que \u201cno hab\u00eda ni un solo blanco\u201d. El nivel de las escuelas \u2013<em>\u00e9cole poubelle<\/em> (escuela basura) las llaman\u2013 es precisamente otra de las grandes asignaturas pendientes. \u201cPertenezco a la tercera generaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ndo me van a considerar una verdadera belga?\u201d, se pregunta.<\/p>\n<div id=\"sumario_6|foto\" class=\"centro\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p class=\"figcaption estirar\">Anis viaj\u00f3 el a\u00f1o pasado desde B\u00e9lgica sin el consentimiento de sus padres. La imagen la colg\u00f3 el joven (a la izquierda) en su cuenta de Twitter durante su estancia en Siria.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Un mediod\u00eda de principios de diciembre se levanta la persiana oxidada de un garaje en Molenbeek. Ismael Akhlal, vestido con una camiseta en la que se lee \u201cmuslim ranger\u201d, y su amigo Mohamed Ouachen se presentan con un apret\u00f3n de manos. La puerta del garaje da paso a una nave inmensa y abandonada donde planean construir un caf\u00e9-teatro. \u201cAqu\u00ed estar\u00e1n los camerinos, aqu\u00ed el patio de butacas\u201d. En las paredes cuelgan bocetos del teatro. Quieren que sea un lugar que la gente del barrio sienta como propio, quieren hacer \u201cteatro del oprimido\u201d. Ismael y Mohamed pertenecen a Ras el Hanout, un proyecto cultural con el sello del barrio. La conversaci\u00f3n pronto deriva a su gran preocupaci\u00f3n: \u201cLa discriminaci\u00f3n y el racismo\u201d. Comparan la situaci\u00f3n de los musulmanes en Europa a la de los negros en Am\u00e9rica. \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible que haya tantos puestos de trabajo en Bruselas y no contraten a gente de este barrio?\u201d, se pregunta Ismael, que explica que han logrado recaudar 60.000 euros para pagar juicios a mujeres a las que no contratan por llevar velo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Salim Haouach es el tercer miembro de Ras el Hanout. Cuenta que cuando \u00e9l creci\u00f3 hab\u00eda muchos nombres flamencos en los telefonillos de su calle. Hoy son todos \u00e1rabes. Es un triunfador, una de esas flores en un desierto que acumula un 40% de paro juvenil. Fue a un buen colegio fuera del barrio y ha sido directivo de una gran cadena de electrodom\u00e9sticos. Ahora dirige una exposici\u00f3n en el centro de Bruselas sobre La Meca. \u201cNo habr\u00e1 paz civil hasta que no haya justicia. Yo me rebelo contra la injusticia a trav\u00e9s del arte y la acci\u00f3n social. Otros deciden rebelarse de manera violenta\u201d, sentencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El socialista Philippe Moureaux ha sido el alcalde del barrio durante 23 a\u00f1os y hasta hace tres. La oposici\u00f3n le culpa de permitir que el barrio se radicalizara a\u00f1o tras a\u00f1o sin que \u00e9l se inmutara. En su casa de la parte noble del barrio de Moureaux se encuentra abatido. Dice que \u201csiempre ha habido una minor\u00eda radical\u201d y achaca parte de lo ocurrido \u201ca fallos terribles de los servicios de seguridad\u201d. Que \u00e9l intent\u00f3 un modelo de integraci\u00f3n a caballo entre el multicultural brit\u00e1nico y el asimilacionista franc\u00e9s. \u201cMi conclusi\u00f3n es que con el odio hacia Occidente fruto de las guerras da un poco igual la pol\u00edtica que apliques. El cambio tiene que ser a nivel internacional\u201d. Y afirma que si de algo se arrepiente es de no haber sabido inyectar esperanza a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los hay que s\u00ed conservan la esperanza, pero dicen que la Administraci\u00f3n no les tiene en cuenta y que sin la participaci\u00f3n de los musulmanes no hay soluci\u00f3n posible. Zaki Chairi es un exitoso <em>youtuber<\/em> que trabaja en Arabel, una radio magreb\u00ed. All\u00ed, con gafas de pasta y chaqueta con chaleco, cuenta que despu\u00e9s de los atentados de <em>Charlie Hebdo<\/em> 50 asociaciones musulmanas presentaron al Gobierno sus propuestas para combatir el radicalismo. \u201cNos escucharon, pero no nos volvieron a llamar\u201d. Ahora han vuelto a ofrecerse bajo el lema #OnEstl\u00e0, algo as\u00ed como \u201cestamos aqu\u00ed\u201d. Hasta hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A finales de febrero de este a\u00f1o, Geraldine recibi\u00f3 un mensaje en el m\u00f3vil. Era un amigo de Anis. Le dec\u00eda que su hijo hab\u00eda muerto por el impacto de una bala en el \u00adaeropuerto de Deir el Zor, al este del pa\u00eds. All\u00ed qued\u00f3 su cuerpo. Geraldine lo intent\u00f3, pero fue incapaz de hacer su duelo en torno a un mensaje de m\u00f3vil. \u201cNo tengo su cuerpo, no tengo nada\u201d, llora todav\u00eda. As\u00ed que, junto a otras madres, decidi\u00f3 viajar a la frontera turco-siria, rehacer el camino que llev\u00f3 a su hijo hasta la muerte. En Kilis, justo antes de entrar a Siria, rez\u00f3 en la Mezquita Azul junto a j\u00f3venes de medio mundo que, embriagados de hero\u00edsmo, se preparaban para cruzar la frontera. Unos metros m\u00e1s all\u00e1, ya en tierra siria, vio ondear la bandera blanca y negra del Estado Isl\u00e1mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>elpaissemanal.com<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Fuente: <strong>www.elpais.com<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A sus 18 a\u00f1os, Anis andaba perdido. No ten\u00eda claro qu\u00e9 hacer con su futuro. Cuando por fin decidi\u00f3 que la fisioterapia era lo suyo, ya se hab\u00eda cerrado el plazo de inscripci\u00f3n en la universidad. Tendr\u00eda que esperar hasta el a\u00f1o siguiente. Su madre, Geraldine Henneghien, le dijo que no pensara que se iba &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/molenbeek-la-guarida-del-yihadismo-en-europa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMolenbeek, la guarida del yihadismo en Europa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-870","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/870","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=870"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/870\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}