{"id":8703,"date":"2016-11-09T14:15:07","date_gmt":"2016-11-09T19:15:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-juan-duns-scoto-8-de-noviembre\/"},"modified":"2016-11-09T14:15:07","modified_gmt":"2016-11-09T19:15:07","slug":"beato-juan-duns-scoto-8-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-juan-duns-scoto-8-de-noviembre\/","title":{"rendered":"Beato Juan Duns Scoto \u2013 8 de noviembre  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Eminente fil\u00f3sofo y te\u00f3logo del medioevo, uno de los m\u00e1ximos exponentes de la escuela escol\u00e1stica, inteligent\u00edsimo y ardiente defensor de Mar\u00eda, reconocido como <em>Doctor subtilis<\/em> (\u00abDoctor sutil\u00bb) pudo nacer en la localidad escocesa de Duns, condado de Berwick hacia 1266. En su familia, dedicada al pastoreo, estaba intensamente afianzada la espiritualidad franciscana. De hecho, un hermano de su padre era vicario del convento que los frailes menores ten\u00edan en Dumfries. Parece que aunque rond\u00f3 por su cabeza la idea de convertirse en soldado, renunciar\u00eda a este futuro movido por el alto ideal de consagrar su vida a Dios, que percibi\u00f3 cuando despuntaba su juventud, y no dud\u00f3 en ofrec\u00e9rsela a \u00c9l. As\u00ed cuando dos avezados ap\u00f3stoles franciscanos de aqu\u00e9lla comunidad pasaron por su ciudad natal y repararon en su sensibilidad espiritual, apreciando su val\u00eda, le invitaron a seguir a Cristo. Hacia 1280, sin rastro de nubes en su horizonte existencial que lo impidiera, secund\u00f3 a los religiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de ser ordenado en 1291 en Northampton le encomendaron la delicada tarea de confesar, misi\u00f3n muy reputada en la \u00e9poca que se ofrec\u00eda a personas de probada virtud, hasta que lleg\u00f3 el momento de iniciar estudios de teolog\u00eda en los prestigiosos paraninfos universitarios de Cambridge y Oxford. Sus dotes intelectuales eran tan excepcionales que en 1293 fue enviado a completar su formaci\u00f3n en la c\u00e9lebre universidad de Par\u00eds, aunque en esta decisi\u00f3n pesaron de forma singular sus cualidades espirituales. En \u00e9l vieron sus superiores los rasgos de un gran franciscano cuya convivencia, por su virtud, era ejemplar. Y es que Juan era un hombre de oraci\u00f3n, obediente, humilde, sencillo, abnegado, devot\u00edsimo de la Eucarist\u00eda y de Mar\u00eda, fiel a la Iglesia. Un m\u00edstico y contemplativo, pero no te\u00f3rico; lo que escrib\u00eda y dec\u00eda estaba encarnado en su amor y entrega a Cristo. Beb\u00eda de la tradici\u00f3n de la Iglesia nutriendo con ella las ense\u00f1anzas filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se convirti\u00f3 no s\u00f3lo en un reputado profesor universitario, aclamado en Cambridge y en Par\u00eds, ciudades donde ejerci\u00f3 la docencia, sino en un ap\u00f3stol singular que defend\u00eda la verdad y actuaba coherentemente en todo instante. Por su testimonio muchos de sus disc\u00edpulos se sintieron alentados a emprender el camino de la santidad, y su influjo no ha cesado en todos estos siglos. Durante el curso 1297-98 las <em>Sentencias<\/em> de Pedro Lombardo fueron uno de los textos fundamentales que alumbraron su reflexi\u00f3n intelectual; constituyeron la base de su <em>Lectura I, II y III<\/em>, y materia para su labor acad\u00e9mica en Cambridge. Por cierto, que estos trabajos, que en realidad pretend\u00edan ser apuntes sobre las <em>Sentencias<\/em> de Lombardo, revelaron sus altas cualidades para la teolog\u00eda, disciplina que ense\u00f1\u00f3 en Par\u00eds, Oxford y Colonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En sus clases ya se pon\u00eda de manifiesto su esp\u00edritu religioso puesto que daba inicio a las mismas con una oraci\u00f3n que inclu\u00eda despu\u00e9s en sus obras. En 1302 se hallaba en Par\u00eds por segunda vez, pero la estancia fue breve. Se produjo un grav\u00edsimo enfrentamiento entre el papa Bonifacio VIII y el monarca franc\u00e9s Felipe IV, y Juan se neg\u00f3 a firmar una apelaci\u00f3n promovida por \u00e9ste contra el pont\u00edfice, por lo cual tuvo que abandonar la capital gala. En 1305 regres\u00f3 por tercera y \u00faltima vez a Par\u00eds como profesor de filosof\u00eda y de teolog\u00eda en calidad de <em>Mag\u00edster regens<\/em>. Hall\u00e1ndose en esta ciudad, impuls\u00f3 la disputa en torno a la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La situaci\u00f3n planteada era compleja, especialmente por el peso de cierta tradici\u00f3n al respecto sosteniendo que la Virgen no hab\u00eda sido \u00abconcebida inmaculada\u00bb desde el principio. Pero Juan se encomend\u00f3 a Mar\u00eda: <em>\u00abTe alabar\u00e9, oh Virgen sacrosanta; dame valor contra tus enemigos\u00bb<\/em>. Pose\u00eda una inteligencia excepcional, gran agudeza y sentido cr\u00edtico. Sus cualidades intelectuales, vinculadas a las espirituales, hicieron de \u00e9l la persona id\u00f3nea para defender a la Inmaculada. Fue capaz de memorizar doscientos argumentos contrarios a esta doctrina y refutarlos sistem\u00e1ticamente y por el mismo orden que fueron expuestos, uno por uno. Es bien conocido el axioma de Eadmer inspirado en San Anselmo: \u00ab<em>Potuit, decuit, ergo fecit<\/em> (Pod\u00eda, conven\u00eda, luego lo hizo)\u00bb, que Scoto desarroll\u00f3 dejando claro que la Madre de Dios hab\u00eda sido preservada del pecado original desde el mismo instante de su concepci\u00f3n. Ella fue agraciada por la redenci\u00f3n de Cristo antes de ver la luz del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El argumento del beato fue tenido en cuenta por P\u00edo IX para definir este dogma mariano proclamado el 8 de diciembre de 1854 en la Constituci\u00f3n <em>Ineffabilis Deus<\/em>. La encendida defensa de Mar\u00eda y de la Encarnaci\u00f3n efectuada por Scoto le han merecido el t\u00edtulo de \u00abdoctor mariano\u00bb y \u00abdoctor del Verbo encarnado\u00bb. Su devoci\u00f3n por la Madre del cielo rubricaba el genuino esp\u00edritu franciscano al que se hab\u00eda abrazado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1307 sus superiores le destinaron a Colonia para impartir clases en el <em>Studium<\/em> teol\u00f3gico franciscano. Y all\u00ed muri\u00f3 el 8 de noviembre de 1308. Estaba en el esplendor de su madurez; ten\u00eda 43 a\u00f1os. Su excepcional legado intelectual comprende obras de gran envergadura como <em>Ordinatio (Opus oxoniense)<\/em> y <em>Reportata parisiensa (Opus parisiense)<\/em>, as\u00ed como el <em>Tratado del Primer Principio<\/em>. Hab\u00eda inducido a sus numerosos alumnos, algunos de ellos insignes, as\u00ed como a los incontables que le siguieron, a transitar por el camino de la perfecci\u00f3n. Juan Pablo II lo beatific\u00f3 el 20 de marzo de 1993, aunque ya hab\u00eda confirmado su culto <em>ab inmemorabili tempore<\/em> el 6 de julio de 1991. Al elevar a Scoto a los altares, el pont\u00edfice lo denomin\u00f3 \u00abcantor del Verbo encarnado y defensor de la Inmaculada Concepci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Eminente fil\u00f3sofo y te\u00f3logo del medioevo, uno de los m\u00e1ximos exponentes de la escuela escol\u00e1stica, inteligent\u00edsimo y ardiente defensor de Mar\u00eda, reconocido como Doctor subtilis (\u00abDoctor sutil\u00bb) pudo nacer en la localidad escocesa de Duns, condado de Berwick hacia 1266. En su familia, dedicada al pastoreo, estaba intensamente afianzada la espiritualidad franciscana. 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