{"id":8746,"date":"2016-11-10T13:15:09","date_gmt":"2016-11-10T18:15:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-vincenza-maria-luigia-poloni-11-de-noviembre\/"},"modified":"2016-11-10T13:15:09","modified_gmt":"2016-11-10T18:15:09","slug":"beata-vincenza-maria-luigia-poloni-11-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-vincenza-maria-luigia-poloni-11-de-noviembre\/","title":{"rendered":"Beata Vincenza Mar\u00eda (Luigia) Poloni \u2013 11 de noviembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Naci\u00f3 en Verona, Italia, el 26 de enero de 1802. Pertenec\u00eda a una familia plenamente comprometida con la fe cristiana; fue heredera de esa riqueza que sus padres, Gaetano y Margherita, le legaron. Ambos hab\u00edan sido puestos a prueba reiteradamente con la p\u00e9rdida de gran parte de su numerosa prole. De doce hijos habidos en el matrimonio \u2013Luigia fue la \u00faltima\u2013 solo tres sobrevivieron. Inteligente y capaz, sensible ante las adversidades, supo ser motivo de descanso para su familia. De su padre, integrado en una asociaci\u00f3n ben\u00e9fica, aprendi\u00f3 la riqueza que esconde el desprendimiento, acogi\u00e9ndolo para s\u00ed. Sin duda, las personas que frecuentaran el establecimiento de comestibles y herborister\u00eda que reg\u00edan, tendr\u00edan constancia fehaciente de su virtud. Adem\u00e1s, Gaetano pertenec\u00eda a una asociaci\u00f3n volcada en auxiliar a los desfavorecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras la muerte de su progenitor se pusieron de manifiesto las cualidades de la beata para conducir los negocios familiares. Discreta y servicial acertaba siempre en el trato dispensado a los clientes; supo custodiar perfectamente los bienes comunes. Fue una persona de inestimable ayuda, dadora de consuelo cuando tuvieron que afrontar los nuevos infortunios que se produjeron en su entorno. Su generosidad hizo que sus propios sobrinos acudieran a ella por considerarla como una madre. Conoc\u00eda en carne propia el zarpazo del sufrimiento, su valor purificativo, el c\u00famulo de ense\u00f1anzas que conlleva humanas y espirituales, y hab\u00eda adquirido el sentimiento de solidaridad universal que aglutina a quienes han pasado por \u00e9l. Sus entra\u00f1as de misericordia ser\u00edan manifiestas de forma singular en la obra que le aguardaba y de la que ser\u00eda art\u00edfice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Poco a poco hechos diversos fueron conduci\u00e9ndola a la entrega definitiva a Dios. La oraci\u00f3n sosten\u00eda su intensa dedicaci\u00f3n a paliar las necesidades ajenas y a administrar la econom\u00eda familiar. En ese cuidar a los dem\u00e1s se inclu\u00eda su labor como voluntaria en el asilo de ancianos de su ciudad natal. Fue Carlos Steeb, su director espiritual, quien se percat\u00f3 de la grandeza humana y virtudes de la joven, su abnegaci\u00f3n y el desasimiento de todo lo que no fuese su pr\u00f3jimo, precisamente porque era una mujer orante. \u00c9l entrevi\u00f3 la misi\u00f3n a la que estaba destinada. Atento a los signos, como es propio de los grandes ap\u00f3stoles, la alentaba a seguir el sendero de la perfecci\u00f3n a la espera de que se manifestase la voluntad divina sobre ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Entre tanto, la entrega de Luigia a los necesitados crec\u00eda. Durante la epidemia de c\u00f3lera fue evidente que la acci\u00f3n de la futura fundadora no era un acto solidario, sino que iba acompa\u00f1ada de un cariz de ternura con los damnificados en el que lat\u00eda el amor divino. Era una persona apreciada por su talento, agudeza, discreci\u00f3n y esp\u00edritu de servicio, entre otras virtudes. Carlos Steeb la abord\u00f3 un d\u00eda, dici\u00e9ndole: \u00abHija m\u00eda, el Se\u00f1or la quiere fundadora de un Instituto de Hermanas de la Misericordia, ninguna dificultad la atemorice o la detenga, para Dios nada es imposible\u00bb. A lo que ella replic\u00f3 humildemente: \u00abYo soy la m\u00e1s incapaz de todos pero el Se\u00f1or se sirve, a veces, de los instrumentos m\u00e1s d\u00e9biles para llevar a cabo sus designios: que se cumpla su voluntad\u00bb. Y el 2 de noviembre de 1840, junto a otras tres mujeres, emprendi\u00f3 la fundaci\u00f3n del Instituto, animada y asistida por el padre Steeb, con el carisma de servir a Cristo dirigi\u00e9ndose a ese amplio colectivo que carece de afecto y de bienes: ancianos, pobres, ni\u00f1os, j\u00f3venes, personas privadas de la libertad, etc., con un extenso programa de acciones llevadas a cabo en parroquias, hospitales, escuelas, asilos, centros m\u00e9dicos de primeros auxilios y prisiones, entre otros. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al profesar en 1848 Luigia tom\u00f3 el nombre de Vincenza en honor de san Vicente de Pa\u00fal. Y realmente se dej\u00f3 guiar por el esp\u00edritu de este santo, porque los abandonados y los enfermos afectados por lesiones contagiosas tuvieron en ella otro \u00e1ngel tutelar. Fueron quince a\u00f1os de intensa acci\u00f3n, en la que incluy\u00f3 la formaci\u00f3n de j\u00f3venes adolescentes y de ni\u00f1as, siempre con el af\u00e1n de que pudieran conocer y experimentar el amor misericordioso de Dios. Extendi\u00f3 sus caritativos brazos a trav\u00e9s de las religiosas, y as\u00ed fueron abri\u00e9ndose nuevas fundaciones hasta que un c\u00e1ncer de mama, que inicialmente ocult\u00f3 a los miembros de su comunidad y que despu\u00e9s de ser intervenido no se erradic\u00f3, acab\u00f3 con su vida el 11 de noviembre de 1855.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En su testamento hab\u00eda encomendado a sus hijas que viviesen la caridad, que reinara entre ellas el respeto, que no alentasen malos entendidos ni resentimientos. Hizo notar que si algo tormentoso se cern\u00eda en el horizonte, que no caminasen ni una hora con el peso de esa amargura, sino que inmediatamente deb\u00edan buscar la reconciliaci\u00f3n. Con toda claridad les hab\u00eda recordado la responsabilidad que ten\u00edan: Si manten\u00edan viva la caridad entre todas, preservar\u00edan indemne el Instituto; de lo contrario, desaparecer\u00eda. Quer\u00eda pensar, y as\u00ed lo expres\u00f3, que eso no suceder\u00eda jam\u00e1s. Una vez les hubo asegurado que las asistir\u00eda desde el cielo, finaliz\u00f3 diciendo: \u00abLa caridad sobrevive a la muerte; esa, no lo dud\u00e9is, nos unir\u00e1 en el Se\u00f1or eternamente\u00bb. Despu\u00e9s de su deceso, el beato padre Steeb no dej\u00f3 abandonadas a las religiosas sino que sostuvo la obra hasta su muerte. Luigia fue beatificada por Benedicto XVI el 21 de septiembre de 2008.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Naci\u00f3 en Verona, Italia, el 26 de enero de 1802. Pertenec\u00eda a una familia plenamente comprometida con la fe cristiana; fue heredera de esa riqueza que sus padres, Gaetano y Margherita, le legaron. Ambos hab\u00edan sido puestos a prueba reiteradamente con la p\u00e9rdida de gran parte de su numerosa prole. 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