{"id":8832,"date":"2016-11-13T07:15:02","date_gmt":"2016-11-13T12:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-de-las-personas-socialmente-excluidas\/"},"modified":"2016-11-13T07:15:02","modified_gmt":"2016-11-13T12:15:02","slug":"texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-de-las-personas-socialmente-excluidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-francisco-en-el-jubileo-de-las-personas-socialmente-excluidas\/","title":{"rendered":"Texto completo de la homil\u00eda del papa Francisco en el Jubileo de las personas socialmente excluidas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco presidi\u00f3 este domingo en la bas\u00edlica de San Pedro, la misa del Jubileo de las personas socialmente excluidas, en el \u00faltimo evento antes del cierre del A\u00f1o Santo de la Misericordia que ser\u00e1 el pr\u00f3ximo domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El santo Padre destac\u00f3 dos puntos en su homil\u00eda, que los pobres y excluidos nos ayudan a sintonizar con Dios, que ve a las personas y no se queda en las apariencias; y del peligro de fingir que no nos damos cuenta del L\u00e1zaro que es excluido y rechazado; as\u00ed como del descarte de personas, inaceptable, porque el hombre es el bien m\u00e1s precioso a los ojos de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Comentando el Evangelio del d\u00eda que habla del fin del mundo, tambi\u00e9n advirti\u00f3 de los profetas de desventuras, y de sus representaciones enga\u00f1osas y temibles, del dios de la potencia y de los castigos, proyecci\u00f3n del orgullo y el temor humano. Cuando es necesario que \u201cmiremos con confianza al Dios de la misericordia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A continuaci\u00f3n el Texto de la homil\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abOs iluminar\u00e1 un sol de justicia que lleva la salud en las alas\u00bb (Ml 3,20). Las palabras del profeta Malaqu\u00edas, que hemos escuchado en la primera lectura, iluminan la celebraci\u00f3n de esta jornada jubilar. Se encuentran en la \u00faltima p\u00e1gina del \u00faltimo profeta del Antiguo Testamento y est\u00e1n dirigidas a aquellos que conf\u00edan en el Se\u00f1or, que ponen su esperanza en \u00e9l, que ponen nuevamente su esperanza en \u00e9l, eligi\u00e9ndolo como el bien m\u00e1s alto de sus vidas y neg\u00e1ndose a vivir s\u00f3lo para s\u00ed mismos y su intereses personales. Para ellos, pobres de s\u00ed mismos pero ricos de Dios, amanecer\u00e1 el sol de su justicia: ellos son los pobres en el esp\u00edritu, a los que Jes\u00fas promete el reino de los cielos (cf. Mt 5,3), y Dios, por medio del profeta Malaqu\u00edas, llama mi \u00abpropiedad personal\u00bb (Ml 3,17). El profeta los contrapone a los arrogantes, a los que han puesto la seguridad de su vida en su autosuficiencia y en los bienes del mundo. La lectura de esta \u00faltima p\u00e1gina del Antiguo Testamento suscita preguntas que nos interrogan sobre el significado \u00faltimo de la vida: \u00bfEn d\u00f3nde pongo yo mi seguridad? \u00bfEn el Se\u00f1or o en otras seguridades que no le gustan a Dios? \u00bfHacia d\u00f3nde\u00a0se dirige mi vida, hacia d\u00f3nde est\u00e1 orientado mi coraz\u00f3n? \u00bfHacia el Se\u00f1or de la vida o hacia las cosas que pasan y no llenan?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify\">Preguntas similares se encuentran en el pasaje del Evangelio de hoy. Jes\u00fas est\u00e1 en Jerusal\u00e9n para escribir la \u00faltima y m\u00e1s importante p\u00e1gina de su vida terrena: su muerte y resurrecci\u00f3n. Est\u00e1 cerca del templo, \u00abadornado de bellas piedras y ofrendas votivas\u00bb (Lc 21,5). La gente estaba hablando de la belleza exterior del templo, cuando Jes\u00fas dice: \u00abEsto que contempl\u00e1is, llegar\u00e1 un d\u00eda en que no quedar\u00e1 piedra sobre piedra\u00bb (v. 6). A\u00f1ade que habr\u00e1 conflictos, hambre, convulsi\u00f3n en la tierra y en el cielo. Jes\u00fas no nos quiere asustar, sino advertirnos de que todo lo que vemos pasa inexorablemente. Incluso los reinos m\u00e1s poderosos, los edificios m\u00e1s sagrados y las cosas m\u00e1s estables del mundo, no duran para siempre; tarde o temprano caer\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante estas afirmaciones, la gente inmediatamente plantea dos preguntas al Maestro: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo va a ser eso?, \u00bfy cu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de que todo eso est\u00e1 para suceder?\u00bb (v. 7). Cuando y cu\u00e1l&#8230; Siempre nos mueve la curiosidad: se quiere saber cu\u00e1ndo y recibir se\u00f1ales. Pero esta curiosidad a Jes\u00fas no le gusta. Por el contrario, \u00e9l nos insta a no dejarnos enga\u00f1ar por los predicadores apocal\u00edpticos. El que sigue a Jes\u00fas no hace caso a los profetas de desgracias, a la frivolidad de los hor\u00f3scopos, a las predicaciones y a las predicciones que generan temores, distrayendo la atenci\u00f3n de lo que s\u00ed importa. Entre las muchas voces que se oyen, el Se\u00f1or nos invita a distinguir lo que viene de \u00c9l y lo que viene del falso esp\u00edritu. Es importante distinguir la llamada llena de sabidur\u00eda que Dios nos dirige cada d\u00eda del clamor de los que utilizan el nombre de Dios para asustar, alimentar divisiones y temores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas invita con fuerza a no tener miedo ante las agitaciones de cada \u00e9poca, ni siquiera ante las pruebas m\u00e1s severas e injustas que afligen a sus disc\u00edpulos. \u00c9l pide que perseveren en el bien y pongan toda su confianza en Dios, que no defrauda: \u00abNi un cabello de vuestra cabeza perecer\u00e1\u00bb (v. 18). Dios no se olvida de sus fieles, su valiosa propiedad, que somos nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero hoy nos interpela sobre el sentido de nuestra existencia. Usando una imagen, se podr\u00eda decir que estas lecturas se presentan como un \u00abtamiz\u00bb en medio de la corriente de nuestra vida: nos recuerdan que en este mundo casi todo pasa, como el agua que corre; pero hay cosas importantes que permanecen, como si fueran una piedra preciosa en un tamiz. \u00bfQu\u00e9 es lo que queda?, \u00bfqu\u00e9 es lo que tiene valor en la vida?, \u00bfqu\u00e9 riquezas son las que no desaparecen? Sin duda, dos: El Se\u00f1or y el pr\u00f3jimo. Estas dos riquezas no desaparecen. Estos son los bienes m\u00e1s grandes, para amar. Todo lo dem\u00e1s \u2015el cielo, la tierra, las cosas m\u00e1s bellas, tambi\u00e9n esta Bas\u00edlica\u2015 pasa; pero no debemos excluir de la vida a Dios y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, precisamente hoy, cuando hablamos de exclusi\u00f3n, vienen r\u00e1pido a la mente personas concretas; no cosas in\u00fatiles, sino personas valiosas. La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creaci\u00f3n, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y esto es inaceptable, porque el hombre es el bien m\u00e1s valioso a los ojos de Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atenci\u00f3n al hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo, que se convierten solamente en una cantinela ya o\u00edda en los titulares de los telediarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy, queridos hermanos y hermanas, es vuestro Jubileo, y con vuestra presencia nos ayud\u00e1is a sintonizar con Dios, para ver lo que \u00e9l ve: \u00c9l no se queda en las apariencias (cf. 1 S 16,7 ), sino que pone sus ojos \u00aben el humilde y abatido\u00bb (Is 66.2), en tantos pobres L\u00e1zaros de hoy. Cu\u00e1nto mal nos hace fingir que no nos damos cuenta de L\u00e1zaro que es excluido y rechazado (cf. Lc 16,19-21). Es darle la espalda a Dios. \u00a1Es darle la espalda a Dios! Cuando el inter\u00e9s se centra en las cosas que hay que producir, en lugar de las personas que hay que amar, estamos ante un s\u00edntoma de esclerosis espiritual. As\u00ed nace la tr\u00e1gica contradicci\u00f3n de nuestra \u00e9poca: cuanto m\u00e1s aumenta el progreso y las posibilidades, lo cual es bueno, tanto m\u00e1s aumentan las personas que no pueden acceder a ello. Es una gran injusticia que nos tiene que preocupar, mucho m\u00e1s que el saber cu\u00e1ndo y c\u00f3mo ser\u00e1 el fin del mundo. Porque no se puede estar tranquilo en casa mientras L\u00e1zaro yace postrado a la puerta; no hay paz en la casa del que est\u00e1 bien, cuando falta justicia en la casa de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy, en las catedrales y santuarios de todo el mundo, se cierran las Puertas de la Misericordia. Pidamos la gracia de no apartar los ojos de Dios que nos mira y del pr\u00f3jimo que nos\u00a0cuestiona. Abramos nuestros ojos a Dios, purificando la mirada del coraz\u00f3n de las representaciones enga\u00f1osas y temibles, del dios de la potencia y de los castigos, proyecci\u00f3n del orgullo y el temor humano. Miremos con confianza al Dios de la misericordia, con la seguridad de que \u00abel amor no pasa nunca\u00bb (1 Co 13,8). Renovemos la esperanza en la vida verdadera a la que estamos llamados, la que no pasar\u00e1 y nos aguarda en comuni\u00f3n con el Se\u00f1or y con los dem\u00e1s, en una alegr\u00eda que durar\u00e1 para siempre y sin fin.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify\">Y abramos nuestros ojos al pr\u00f3jimo, especialmente al hermano olvidado y excluido, al L\u00e1zaro que yace delante de nuestra puerta. Hacia all\u00ed se dirige la lente de la Iglesia. Que el Se\u00f1or nos libre de dirigirla hacia nosotros. Que nos aparte de los oropeles que distraen, de los intereses y los privilegios, del aferrarse al poder y a la gloria, de la seducci\u00f3n del esp\u00edritu del mundo. Nuestra Madre la Iglesia mira \u00aba toda la humanidad que sufre y que llora; \u00e9sta le pertenece por derecho evang\u00e9lico\u00bb (Pablo VI, Discurso de apertura de la IIa Sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, 29 septiembre 1963). Por derecho y tambi\u00e9n por deber evang\u00e9lico, porque nuestra tarea consiste en cuidar de la verdadera riqueza que son los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy sea la \u00abJornada de los pobres\u00bb. Nos lo recuerda una antigua tradici\u00f3n, que se refiere al santo m\u00e1rtir romano Lorenzo. \u00c9l, antes de sufrir un atroz martirio por amor al Se\u00f1or, distribuy\u00f3 los bienes de la comunidad a los pobres, a los que consideraba como los verdaderos tesoros de la Iglesia. Que el Se\u00f1or nos conceda mirar sin miedo a lo que importa, dirigir el coraz\u00f3n a \u00e9l y a nuestros verdaderos tesoros.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco presidi\u00f3 este domingo en la bas\u00edlica de San Pedro, la misa del Jubileo de las personas socialmente excluidas, en el \u00faltimo evento antes del cierre del A\u00f1o Santo de la Misericordia que ser\u00e1 el pr\u00f3ximo domingo. 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