{"id":8836,"date":"2016-11-13T12:15:03","date_gmt":"2016-11-13T17:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-luisa-merkert-14-de-noviembre\/"},"modified":"2016-11-13T12:15:03","modified_gmt":"2016-11-13T17:15:03","slug":"beata-maria-luisa-merkert-14-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-luisa-merkert-14-de-noviembre\/","title":{"rendered":"Beata Mar\u00eda Luisa Merkert \u2013 14 de noviembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 Madrid).- Naci\u00f3 en Nysa (alta Silesia, Polonia, antigua di\u00f3cesis de Breslau) el 21 de septiembre de 1817. Sus padres, de clase acomodada y cat\u00f3licos de pro, recibieron con gozo a la segunda de sus hijas, a la que bautizaron en la parroquia de St. James. Pero Mar\u00eda Luisa no pudo disfrutar mucho tiempo de la presencia paterna, ya que Carlos Antonio Merkert, hombre \u00edntegro y comprometido, que hab\u00eda estado vinculado a la Cofrad\u00eda del Santo Sepulcro, falleci\u00f3 cuando ella ten\u00eda alrededor de un a\u00f1o. Tuvo que ser su madre, Mar\u00eda B\u00e1rbara, quien se ocup\u00f3 de infundir en sus hijas la fe y piedad sobre la que los dos esposos edificaron su vida en com\u00fan. Tanto Mar\u00eda Luisa como su hermana Matilde fueron extraordinariamente receptivas a las ense\u00f1anzas maternas, y crecieron con un acentuado sentido de compasi\u00f3n por los desamparados. Ambas experimentaron a la par una inclinaci\u00f3n hacia la consagraci\u00f3n religiosa. Tras la muerte de su progenitor escasearon los medios econ\u00f3micos, aunque Mar\u00eda B\u00e1rbara hizo lo posible para que no quedaran sin buena educaci\u00f3n. Mar\u00eda Luisa era inteligente y aprovech\u00f3 las ense\u00f1anzas que recibi\u00f3 en la escuela, un centro en el que se daba suma importancia a la formaci\u00f3n religiosa y moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando su madre enferm\u00f3, Mar\u00eda Luisa se ocup\u00f3 de ella y este gesto filial estimul\u00f3 m\u00e1s si cabe su deseo de dedicarse por entero a servir a los pobres, enfermos y necesitados, secundada por su hermana Matilde. En esta decisi\u00f3n, que se materializ\u00f3 en septiembre de 1842, dos meses m\u00e1s tarde de la muerte de Mar\u00eda B\u00e1rbara, influy\u00f3 su confesor el padre Fischer, vicario de la iglesia de St. James. Dos j\u00f3venes, Francisca Werner y Clara Wolff, que era terciaria franciscana, se vincularon a las dos hermanas, dedic\u00e1ndose a cuidar a los enfermos y a asistir a los pobres en sus propios hogares. Pero ya inicialmente dieron a esta acci\u00f3n caritativa un cariz religioso, alej\u00e1ndose de un mero acto de voluntariado. Se confesaron y comulgaron culminando su compromiso con un acto expreso de consagraci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que termin\u00f3 con la bendici\u00f3n del padre Fischer. Era el nacimiento de la asociaci\u00f3n para asistencia a domicilio de pobres y enfermos abandonados, que compromet\u00eda a todas a cumplir los objetivos marcados sin haber emitido voto alguno. Eligieron a Francisca para presidirlas. Con aut\u00e9ntico esp\u00edritu de fidelidad consum\u00f3 Mar\u00eda Luisa la promesa a la que libremente se hab\u00eda abrazado. El sello de su generosa labor cotidiana, en la que inclu\u00eda la petici\u00f3n de limosna para ayudar a la gente, fue la oraci\u00f3n y su devoci\u00f3n a Mar\u00eda y al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En mayo de 1846 muri\u00f3 Matilde en Prudnik, a causa de una infecci\u00f3n que contrajo mientras asist\u00eda a personas aquejadas por tifus y malaria, lo cual constituy\u00f3 un duro varapalo para Mar\u00eda Luisa. Entonces ella y Clara Wolf, siguiendo la sugerencia del confesor Fischer, a finales de 1846 se vincularon a las Hermanas de la Misericordia de San Carlos Borromeo, en Praga, con la idea de efectuar el noviciado, pero siempre en la l\u00ednea de atenci\u00f3n a los enfermos y necesitados que hab\u00edan llevando antes. Pero ese no era el carisma de esta Orden, y Mar\u00eda Luisa la dej\u00f3 en 1850 dando respuesta al sentimiento que percib\u00eda interiormente y que juzg\u00f3 voluntad de Dios. Ya hab\u00eda hecho acopio de una excelente formaci\u00f3n mientras desempe\u00f1aba labores de enfermer\u00eda en varios hospitales polacos. Todo ello le permitir\u00eda poder llevar a cabo, con mayor preparaci\u00f3n, la idea primigenia de dedicarse a cuidar a los enfermos en sus hogares. Sab\u00eda que se expon\u00eda al contagio porque las epidemias estaban en el aire, y con alta probabilidad la muerte inducida por ellas. Pero en su apostolado instaba a no temer nada, sacrificando la vida, si era preciso, por amor a Cristo y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Regres\u00f3 a Nysa, y tuvo que hacer o\u00eddos sordos a las numerosas cr\u00edticas que la persegu\u00edan. M\u00e1s doloroso era afrontar la decisi\u00f3n de sacerdotes que, estando en contra suya, le vetaron la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Adem\u00e1s, el obispo se resisti\u00f3 a darles permiso para crear una comunidad. Ella aceptaba los hechos sabiendo que el sufrimiento acogido con gozo revert\u00eda autom\u00e1ticamente en un c\u00famulo de bendiciones para la Iglesia. Fue su conformidad y el esp\u00edritu de humildad y generosidad que se desprend\u00eda de su vivencia la que atrajo nuevas vocaciones. El 19 de noviembre de 1850 junto a Francisca retom\u00f3 su acci\u00f3n caritativa bajo el amparo de santa Isabel de Hungr\u00eda, cuya festividad se conmemoraba ese d\u00eda, y a la que expresamente eligieron como su protectora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1859 el prelado de Breslau aprob\u00f3 esta nueva Asociaci\u00f3n de Santa Isabel, y a finales de ese a\u00f1o Mar\u00eda Luisa fue elegida superiora general. Al profesar al a\u00f1o siguiente veinticinco religiosas, que ya formaban parte de la Obra, incluyeron el voto de cuidar a los necesitados y enfermos. Ella proporcion\u00f3 a sus hermanas, cerca de medio millar, formaci\u00f3n espiritual e intelectual durante los veintid\u00f3s a\u00f1os que presidi\u00f3 el Instituto. \u00c9ste fue aprobado por Le\u00f3n XIII en 1887. Mar\u00eda Luisa hab\u00eda muerto el 14 de noviembre de 1872 estimada por su pueblo que cari\u00f1osamente y en gesto de gratitud la reconoc\u00eda como \u00abla samaritana de Silesia\u00bb por su forma de ejercitar la caridad con los pobres, y \u00abla querida madre de todos\u00bb. Es considerada como la m\u00e1s egregia figura de Silesia del siglo XIX. Dejaba fundadas 90 casas. Fue beatificada por Benedicto XVI el 30 de septiembre de 2007.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Madrid).- Naci\u00f3 en Nysa (alta Silesia, Polonia, antigua di\u00f3cesis de Breslau) el 21 de septiembre de 1817. Sus padres, de clase acomodada y cat\u00f3licos de pro, recibieron con gozo a la segunda de sus hijas, a la que bautizaron en la parroquia de St. James. 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