{"id":8889,"date":"2016-11-15T10:40:04","date_gmt":"2016-11-15T15:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-jubileo-de-la-misericordia-entregara-a-la-historia-imagenes-de-extraordinaria-calidad-tecnica\/"},"modified":"2016-11-15T10:40:04","modified_gmt":"2016-11-15T15:40:04","slug":"el-jubileo-de-la-misericordia-entregara-a-la-historia-imagenes-de-extraordinaria-calidad-tecnica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-jubileo-de-la-misericordia-entregara-a-la-historia-imagenes-de-extraordinaria-calidad-tecnica\/","title":{"rendered":"El Jubileo de la Misericordia entregar\u00e1 a la historia im\u00e1genes de extraordinaria calidad t\u00e9cnica"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/11\/15\/OSSROM137058_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_8878033\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00557612.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &nbsp;Estar atentos para no convertirse en &ldquo;cristianos tibios&rdquo;, porque as&iacute; perdemos de vista al Se&ntilde;or. Fue la advertencia del <strong>Papa Francisco<\/strong> en su homil&iacute;a de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> subray&oacute; que Jes&uacute;s siempre trata de corregirnos, de despertar nuestra alma tibia y adormecida en la tibieza. Y exhort&oacute; a saber discernir cuando el Se&ntilde;or llama a nuestra puerta.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s reprocha a los cristianos &ldquo;tibios&rdquo; de la Iglesia de Laodicea. <strong>Francisco<\/strong> parti&oacute; de la Primera Lectura, tomada de un pasaje del Apocalipsis de Juan, para detenerse en el riesgo de la tibieza en la Iglesia, tanto hoy cuanto para la primera comunidad cristiana. El <strong>Santo Padre<\/strong> subray&oacute; que el Se&ntilde;or utiliza un lenguaje fuerte, de reprensi&oacute;n para los tibios, &ldquo;cristianos que no son ni fr&iacute;os, ni calientes&rdquo;. Y a estos les dice: &ldquo;Estoy a punto de vomitarte de mi boca&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>No a la tranquilidad que enga&ntilde;a, all&iacute; no est&aacute; Dios<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> agreg&oacute; que el Se&ntilde;or reprocha esa tranquilidad &ldquo;sin consistencia&rdquo; de los tibios. Una &ldquo;tranquilidad que enga&ntilde;a&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Pero qu&eacute; cosa piensa un tibio? Lo dice aqu&iacute; el Se&ntilde;or: piensa que es rico. &lsquo;Me he enriquecido y no tengo necesidad de nada. Estoy tranquilo&rsquo;. Esa tranquilidad que enga&ntilde;a. Cuando en el alma de una Iglesia, de una familia, de una comunidad, de una persona siempre todo est&aacute; tranquilo, all&iacute; no est&aacute; Dios&rdquo;.<\/p>\n<p>El <strong>Obispo de Roma<\/strong> reprochando a los tibios dijo que no hay que adormecerse en la tibieza, en la convicci&oacute;n de que no se necesita nada y de que no se hace mal a nadie.<\/p>\n<p><strong>El Se&ntilde;or muestra que los tibios est&aacute;n desnudos, su riqueza no viene de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Y record&oacute; que el Se&ntilde;or define a estos que se creen ricos, &ldquo;infelices y miserables&rdquo;. Sin embargo &ndash; a&ntilde;adi&oacute; <strong>Francisco<\/strong> &ndash; &ldquo;lo hace por amor&rdquo;, a fin de que descubran otra riqueza, la que s&oacute;lo &Eacute;l puede dar:<\/p>\n<p>&ldquo;No aquella riqueza del alma que t&uacute; crees que tienes porque eres bueno, haces bien todas las cosas, todo tranquilo: otra riqueza, aquella que viene de Dios, que siempre trae una cruz, siempre trae tempestad, siempre trae alguna inquietud al alma. Y te aconsejo que compres ropa blanca, para vestirte, para que no aparezca tu vergonzosa desnudez: los tibios no se dan cuenta de que est&aacute;n desnudos, como la f&aacute;bula del rey desnudo donde es un ni&ntilde;o el que dice: &lsquo;&iexcl;Pero el rey est&aacute; desnudo!&rsquo;&hellip; Los tibios est&aacute;n desnudos&rdquo;.<\/p>\n<p>Los tibios &ndash; prosigui&oacute; diciendo el <strong>Papa Bergoglio<\/strong> &ndash; &ldquo;pierden la capacidad de contemplaci&oacute;n, la capacidad de ver las grandes y bellas cosas de Dios&rdquo;. Por esta raz&oacute;n el Se&ntilde;or trata de despertarlos, de ayudarlos a convertirse. Y prosigui&oacute; explicando que el Se&ntilde;or tambi&eacute;n est&aacute; para invitarnos: &lsquo;He aqu&iacute;, estoy ante la puerta y llamo&rsquo;&rdquo;. Y evidenci&oacute; la importancia de ser capaces de &ldquo;sentir cuando el Se&ntilde;or llama a nuestra puerta&rdquo;, &ldquo;porque quiere darnos algo bueno, quiere entrar en nosotros&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Saber discernir cuando el Se&ntilde;or llama a nuestra puerta<\/strong><\/p>\n<p>Hay cristianos &ndash; fue la constataci&oacute;n del <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> &ndash; &ldquo;que no se dan cuenta cuando el Se&ntilde;or llama&rdquo;, &ldquo;todo rumor es igual para ellos&rdquo;. Entonces es necesario &ldquo;comprender bien&rdquo; cuando llama el Se&ntilde;or, cuando quiere darnos su consuelo. Y dijo que el Se&ntilde;or tambi&eacute;n est&aacute; ante nosotros &ldquo;para hacerse invitar&rdquo;. Es lo que le sucedi&oacute; a Zaqueo, como narra el Evangelio del d&iacute;a: &ldquo;Aquella curiosidad de Zaqueo, el peque&ntilde;o, fue sembrada por el Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;La iniciativa viene del Esp&iacute;ritu hacia el Se&ntilde;or: el Se&ntilde;or est&aacute;. Levanta los ojos y dice: &lsquo;Ven, inv&iacute;tame a tu casa&rsquo;. El Se&ntilde;or est&aacute;&hellip; siempre est&aacute; con amor: o para corregirnos o para invitarnos a cenar o para hacerse invitar. Est&aacute; para decirnos: &lsquo;Despi&eacute;rtate&rsquo;. Est&aacute; para decirnos: &lsquo;Abre&rsquo;. Est&aacute; para decirnos: &lsquo;Baja&rsquo;. Pero siempre es &Eacute;l. &iquest;Yo s&eacute; distinguir en mi coraz&oacute;n cuando el Se&ntilde;or me dice &lsquo;despi&eacute;rtate&rsquo;? &iquest;Cuando me dice &lsquo;abre&rsquo;? &iquest;Y cuando me dice &lsquo;baja&rsquo;? Que el Esp&iacute;ritu Santo nos d&eacute; la gracia de saber discernir estas llamadas&rdquo;.<\/p>\n<p>(Mar&iacute;a Fernanda Bernasconi &#8211; RV).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &nbsp;Estar atentos para no convertirse en &ldquo;cristianos tibios&rdquo;, porque as&iacute; perdemos de vista al Se&ntilde;or. Fue la advertencia del Papa Francisco en su homil&iacute;a de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. 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