{"id":8931,"date":"2016-11-16T06:40:03","date_gmt":"2016-11-16T11:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-con-la-puerta-santa-del-jubileo-no-se-cierra-el-corazon-misericordioso-de-dios-no-cerremos-el-corazon\/"},"modified":"2016-11-16T06:40:03","modified_gmt":"2016-11-16T11:40:03","slug":"papa-con-la-puerta-santa-del-jubileo-no-se-cierra-el-corazon-misericordioso-de-dios-no-cerremos-el-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-con-la-puerta-santa-del-jubileo-no-se-cierra-el-corazon-misericordioso-de-dios-no-cerremos-el-corazon\/","title":{"rendered":"Papa: con la Puerta Santa del Jubileo no se cierra  el coraz\u00f3n misericordioso de Dios, no cerremos el coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/11\/16\/ANSA1106940_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Ense&ntilde;ar a descubrir que cosa el Se&ntilde;or quiere de nosotros y c&oacute;mo podemos corresponderle significa ponerse en su camino para crecer en la propia vocaci&oacute;n, el camino de la verdadera alegr&iacute;a&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del tercer mi&eacute;rcoles de noviembre, el significado de una las Obras de Misericordia espirituales: sufrir con paciencia los defectos del pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; que, &ldquo;en la Biblia vemos que Dios mismo debe usar misericordia para soportar las quejas de su pueblo. Por ejemplo, dijo el Pont&iacute;fice, en el libro del &Eacute;xodo el pueblo resulta ser verdaderamente insoportable: primero llora porque es esclavizado en Egipto, y Dios lo libera; luego, en el desierto, se queja porque no tiene que comer, y Dios env&iacute;a las codornices y el mana, pero no obstante esto las quejas no cesan. Mois&eacute;s hac&iacute;a de mediador entre Dios y el pueblo, y tambi&eacute;n &eacute;l algunas vez habr&iacute;a sido inc&oacute;modo para el Se&ntilde;or. Pero Dios &ndash; afirm&oacute; el Papa &ndash; ha tenido paciencia y as&iacute; ha ense&ntilde;ado a Mois&eacute;s y al pueblo tambi&eacute;n esta dimensi&oacute;n esencial de la fe&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces, surge espont&aacute;neamente una pregunta, dijo el Papa Francisco: &iquest;hacemos siempre el examen de conciencia para ver si tambi&eacute;n nosotros, a veces, podemos resultar incomodos para los dem&aacute;s? Es f&aacute;cil apuntar el dedo contra los defectos y las faltas de los dem&aacute;s, pero debemos aprender a ponernos en el lugar de los otros.<\/p>\n<p>Finalmente, el Obispo de Roma record&oacute; que &ldquo;la exigencia de aconsejar, amonestar y ense&ntilde;ar no nos debe hacer sentir superiores a los dem&aacute;s, sino nos obliga sobre todo a entrar en nosotros mismos para verificar si somos coherentes con lo que pedimos a los dem&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Dedicamos la catequesis de hoy a una obra de misericordia que todos conocemos muy bien, pero que tal vez no la ponemos en pr&aacute;ctica como deber&iacute;amos: sufrir con paciencia los defectos del pr&oacute;jimo. Todos somos muy buenos para identificar la presencia de alguno que puede incomodar: sucede cuando encontramos a alguien por la calle, o cuando recibimos una llamada telef&oacute;nica&hellip; Enseguida pensamos: &ldquo;&iquest;Por cu&aacute;nto tiempo tendr&eacute; que escuchar las quejas, los comentarios, los pedidos o las vanaglorias de esta persona?&rdquo;. A veces, sucede tambi&eacute;n, que las personas fastidiosas son aquellas que est&aacute;n m&aacute;s cercana de nosotros: entre los familiares hay siempre alguien; en el centro de trabajo no faltan; y ni siquiera en el tiempo libre no estamos eximidos. &iquest;Qu&eacute; cosa debemos hacer con las personas fastidiosas? Tambi&eacute;n nosotros muchas veces somos incomodos a los dem&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute; entre las obras de misericordia ha sido incluida tambi&eacute;n &eacute;sta? &iquest;Sufrir con paciencia los defectos del pr&oacute;jimo?.<\/p>\n<p>En la Biblia vemos que Dios mismo debe usar misericordia para soportar las quejas de su pueblo. Por ejemplo, en el libro del &Eacute;xodo el pueblo resulta ser verdaderamente insoportable: primero llora porque es esclavizado en Egipto, y Dios lo libera; luego, en el desierto, se queja porque no tiene que comer (Cfr. 16,3), y Dios env&iacute;a las codornices y el mana (Cfr. 16,13-16), pero no obstante esto las quejas no cesan. Mois&eacute;s hac&iacute;a de mediador entre Dios y el pueblo, y tambi&eacute;n &eacute;l algunas vez habr&iacute;a sido inc&oacute;modo para el Se&ntilde;or. Pero Dios ha tenido paciencia y as&iacute; ha ense&ntilde;ado a Mois&eacute;s y al pueblo tambi&eacute;n esta dimensi&oacute;n esencial de la fe.<\/p>\n<p>Entonces, surge espont&aacute;neamente una pregunta: &iquest;hacemos siempre el examen de conciencia para ver si tambi&eacute;n nosotros, a veces, podemos resultar incomodos para los dem&aacute;s? Es f&aacute;cil apuntar el dedo contra los defectos y las faltas de los dem&aacute;s, pero debemos aprender a ponernos en el lugar de los otros.<\/p>\n<p>Miremos sobre todo a Jes&uacute;s: &iexcl;cu&aacute;nta paciencia ha debido tener en los tres a&ntilde;os de su vida p&uacute;blica! Una vez, mientras estaba de camino con sus disc&iacute;pulos, lo detuvo la madre de Santiago y Juan, y ella le dijo: &laquo;Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda&raquo; (Mt 20,21). La madre creaba las elites para sus hijos, pero era la mam&aacute;&hellip; Tambi&eacute;n de aquella situaci&oacute;n Jes&uacute;s aprovecha la ocasi&oacute;n para dar una ense&ntilde;anza fundamental: su reino, no es un reino de poder, no es un reino de gloria como aquellos terrenos, sino de servicio y donaci&oacute;n a los dem&aacute;s. Jes&uacute;s ense&ntilde;a a ir siempre a lo esencial y a mirar m&aacute;s lejos para asumir con responsabilidad la propia misi&oacute;n. Podr&iacute;amos ver aqu&iacute; la evocaci&oacute;n a otras dos obras de misericordia espiritual: aquella de corregir al que se equivoca y ense&ntilde;ar al que no sabe. Pensemos en el gran empe&ntilde;o que se puede poner cuando ayudamos a las personas a crecer en la fe y en la vida. Pienso, por ejemplo, en los catequistas &ndash; entre los cuales hay muchas mam&aacute;s y tantas religiosas &ndash; que dedican tiempo para ense&ntilde;ar a los j&oacute;venes los elementos b&aacute;sicos de la fe. &iexcl;Cu&aacute;nto trabajo, sobre todo cuando los j&oacute;venes preferir&iacute;an jugar en vez de escuchar el catecismo!<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;ar en la b&uacute;squeda de lo esencial es bello e importante, porque nos hace compartir la alegr&iacute;a de probar el sentido de la vida. Muchas veces nos sucede que encontramos a personas que se detienen en cosas superficiales, ef&iacute;meras y banales; a veces porque no han encontrado a nadie que los estimulara a buscar algo m&aacute;s, a apreciar los verdaderos tesoros. Ense&ntilde;ar a mirar lo esencial es una ayuda determinante, especialmente en un tiempo como el nuestro que parece haber perdido la orientaci&oacute;n y busca satisfacciones inmediatas. Ense&ntilde;ar a descubrir que cosa el Se&ntilde;or quiere de nosotros y c&oacute;mo podemos corresponderle significa ponerse en su camino para crecer en la propia vocaci&oacute;n, el camino de la verdadera alegr&iacute;a. As&iacute; las palabras de Jes&uacute;s a la madre de Santiago y de Juan, y luego a todo el grupo de los disc&iacute;pulos, indican la v&iacute;a para evitar caer en la envidia, en la ambici&oacute;n, en la adulaci&oacute;n, tentaciones que est&aacute;n siempre presentes tambi&eacute;n entre nosotros cristianos. La exigencia de aconsejar, amonestar y ense&ntilde;ar no nos debe hacer sentir superiores a los dem&aacute;s, sino nos obliga sobre todo a entrar en nosotros mismos para verificar si somos coherentes con lo que pedimos a los dem&aacute;s. No olvidemos las palabras de Jes&uacute;s: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que est&aacute; en el tuyo?&raquo; (Lc 6,41). El Esp&iacute;ritu Santo nos ayude a ser pacientes para soportar y humildes y sencillos para aconsejar.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Ense&ntilde;ar a descubrir que cosa el Se&ntilde;or quiere de nosotros y c&oacute;mo podemos corresponderle significa ponerse en su camino para crecer en la propia vocaci&oacute;n, el camino de la verdadera alegr&iacute;a&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del tercer mi&eacute;rcoles de noviembre, el significado de una las Obras de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-con-la-puerta-santa-del-jubileo-no-se-cierra-el-corazon-misericordioso-de-dios-no-cerremos-el-corazon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPapa: con la Puerta Santa del Jubileo no se cierra  el coraz\u00f3n misericordioso de Dios, no cerremos el coraz\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8931","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8931\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}