{"id":8991,"date":"2016-11-17T12:15:02","date_gmt":"2016-11-17T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-rosa-filipina-duchesne-18-de-noviembre\/"},"modified":"2016-11-17T12:15:02","modified_gmt":"2016-11-17T17:15:02","slug":"santa-rosa-filipina-duchesne-18-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-rosa-filipina-duchesne-18-de-noviembre\/","title":{"rendered":"Santa Rosa Filipina Duchesne \u2013 18 de noviembre  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- \u00a0Hoy dedicaci\u00f3n de la bas\u00edlica de san Pedro y san Pablo, la Iglesia celebra tambi\u00e9n la vida de esta primera americana canonizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Indudablemente, los sue\u00f1os apost\u00f3licos no tienen fronteras cuando la voluntad humana se pliega a la divina. Y es que un ap\u00f3stol jam\u00e1s pone cotas a su acci\u00f3n. Tiempo y edad palidecen ante el torrente de gracia que Dios le otorga para llevar a cabo su misi\u00f3n. Esta francesa, hija del prestigioso abogado Pierre Fran\u00e7ois Duchesne y de Rose Euphrasine Perier, ten\u00eda 49 esplendorosos a\u00f1os cuando se embarc\u00f3 en el proyecto de sembrar la fe en Am\u00e9rica. Tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, a la edad de 72, se convirti\u00f3 en un aut\u00e9ntico emblema espiritual para los pieles rojas de la reserva de Potawatomi en Sugar Creek (Kansas). Ellos la denominaban \u00ab<em>la mujer que siempre reza<\/em>\u00bb<em>,<\/em> hermos\u00edsimo apelativo para un seguidor de Cristo y testigo suyo ante el mundo, claro indicio del impacto que les causaba el ejemplo de esta gran mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hab\u00eda nacido en Grenoble el 29 de agosto de 1769 en una familia acomodada de la que iba a surgir uno de los presidentes de la Rep\u00fablica francesa. Llevaba inscrito en su nombre de pila el ardor apost\u00f3lico de dos grandes santos: Felipe ap\u00f3stol y Rosa de Lima en quienes sus padres pensaron al impon\u00e9rselo. Sus progenitores confiaron su educaci\u00f3n a las religiosas de la Visitaci\u00f3n, en Sainte Marie d&#8217;en Haut. Rosa viv\u00eda una gran caridad, era piadosa y devota del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, tierra abonada para que calaran las ense\u00f1anzas del colegio, de modo que en su adolescencia tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de integrarse en esa comunidad religiosa, que bien conoc\u00eda. Tan rotunda era su convicci\u00f3n que no dud\u00f3 en rechazar el matrimonio que sus padres fraguaron cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os, y aunque no contaba con su autorizaci\u00f3n para hacerse religiosa, a los 18 ingres\u00f3 en el convento. Eso s\u00ed, su padre se opuso a que profesara antes de cumplir los 25.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida de la santa dio un giro inesperado cuando las autoridades gubernamentales clausuraron el convento y expulsaron a la comunidad en medio de una convulsa situaci\u00f3n pol\u00edtica. De regreso al hogar paterno Rosa se involucr\u00f3 en acciones caritativo-sociales, socorriendo a pobres, enfermos y prisioneros. En 1801 adquiri\u00f3 el convento en el que hab\u00eda ingresado con objeto de dinamizarlo nuevamente, acompa\u00f1ada de otras j\u00f3venes, pero no fructific\u00f3 su proyecto. Y en 1804 se uni\u00f3 a la reciente fundaci\u00f3n puesta en marcha por santa Magdalena Sof\u00eda Barat: las religiosas del Sagrado Coraz\u00f3n. Puso a su disposici\u00f3n el convento y un a\u00f1o m\u00e1s tarde profes\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Toda la madrugada del Jueves Santo de 1806, mientras oraba ante el Sagrario, vivi\u00f3 una experiencia m\u00edstica singular que impregn\u00f3 su coraz\u00f3n con un profundo sentimiento misionero, acentuando el que ya pose\u00eda. Se vio m\u00edsticamente transportada al continente americano, desbordada por intens\u00edsimo amor perfilado en momentos de la Pasi\u00f3n: <em>\u00ab<\/em><em>me ve\u00eda despu\u00e9s sola con Jes\u00fas o rodeada de una turba de ni\u00f1os negros, silvestres florecillas del bosque, sinti\u00e9ndome m\u00e1s feliz en medio de ellos que cualquier potentado de la tierra en su corte\u2026\u00bb<\/em><em>.<\/em>\u00a0 Un instante sublime que le hizo revivir la gesta de otros insignes misioneros, san Francisco Javier y san Francisco de Regis, entre ellos, dejando su esp\u00edritu invadido por la paz y la urgencia apost\u00f3lica<em>: \u00ab\u2026 todo iba lo mejor posible; no tuvo cabida en mi coraz\u00f3n tristeza alguna, incluso santa, porque me parec\u00eda que se iba a hacer una aplicaci\u00f3n nueva de los meritos de Jes\u00fas\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hubiera querido volar hacia la misi\u00f3n, pero tuvo que esperar. Mientras, depuraba lo que pod\u00eda entorpecer su vida espiritual. La madre Barat, conocedora de estos sentimientos y otros que bull\u00edan en su interior, aconsej\u00f3 un periodo de espera en el que deb\u00eda acrecentar su humildad, esp\u00edritu de abandono y desprendimiento de s\u00ed. Su certero consejo de que las \u00abangustias interiores\u00bb \u00fanicamente las paliar\u00eda \u00abbuscando la gloria de Dios\u00bb, ayudaron a Rosa a progresar en la virtud. Su momento de partir lleg\u00f3 en 1818. El prelado de Louisiana, monse\u00f1or Doubourg, requer\u00eda la presencia de las religiosas, y Rosa emprendi\u00f3 el viaje junto a cuatro de ellas. La primera fundaci\u00f3n, firmemente erigida en una modesta caba\u00f1a de madera, fue en Saint Charles, cerca de Saint Louis (Mississipi), y a ella siguieron otras cinco, adem\u00e1s de la creaci\u00f3n de una escuela gratuita en 1820. Su inquebrantable fe brillaba con especial fulgor en medio de las dif\u00edciles condiciones a las que hizo frente: miseria, hambre, fr\u00edo, epidemias, inclemencias meteorol\u00f3gicas\u2026 Su esp\u00edritu de austeridad y entrega fue en todo momento heroico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue relevada de su misi\u00f3n como superiora general en 1841, y qued\u00f3 libre de responsabilidades para dedicarse por entero a los ind\u00edgenas. La salud, hartamente quebrantada, tampoco fue \u00f3bice para responder a la demanda de un jesuita que juzgaba esencial su presencia en la reserva. Se desvivi\u00f3 por los enfermos y erradic\u00f3 la lacra del alcoholismo. No estaba dotada para los idiomas, as\u00ed que el lenguaje de la oraci\u00f3n le permiti\u00f3 suplir esa deficiencia; fue su veh\u00edculo de comunicaci\u00f3n y con \u00e9l conmovi\u00f3 el coraz\u00f3n de los indios. Despu\u00e9s de un a\u00f1o de intensa entrega entre ellos, dado su precario estado f\u00edsico, regres\u00f3 a Saint Charles en 1842. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 18 de noviembre de 1852, muri\u00f3. Fue beatificada por P\u00edo XII el 12 de mayo de 1940, y canonizada por Juan Pablo II el 3 de julio de 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- \u00a0Hoy dedicaci\u00f3n de la bas\u00edlica de san Pedro y san Pablo, la Iglesia celebra tambi\u00e9n la vida de esta primera americana canonizada. Indudablemente, los sue\u00f1os apost\u00f3licos no tienen fronteras cuando la voluntad humana se pliega a la divina. Y es que un ap\u00f3stol jam\u00e1s pone cotas a su acci\u00f3n. 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