{"id":9051,"date":"2016-11-18T16:15:02","date_gmt":"2016-11-18T21:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-matilde-de-hackeborn-19-de-noviembre\/"},"modified":"2016-11-18T16:15:02","modified_gmt":"2016-11-18T21:15:02","slug":"santa-matilde-de-hackeborn-19-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-matilde-de-hackeborn-19-de-noviembre\/","title":{"rendered":"Santa Matilde de Hackeborn \u2013 19 de noviembre  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).-<strong>\u00a0<\/strong>Muy generoso deb\u00eda ser el bar\u00f3n de Hackeborn para desprenderse de dos de sus hijas autoriz\u00e1ndolas a ingresar en un monasterio cisterciense, que hicieron famoso por su virtud junto a otras religiosas. Exactamente fueron cuatro excelsas mujeres las que brillaron en la clausura: Matilde de Magdeburgo, la santa de hoy, su hermana Gertrudis, y otra Gertrudis, la Grande. Hicieron de Helfta uno de los referentes ineludibles para conocer y valorar la riqueza de la m\u00edstica germana; nos alientan con su vida a seguir el camino de perfecci\u00f3n. Precisamente el pasado d\u00eda 16 se vio la semblanza de Gertrudis la Grande, que sum\u00f3 sus grandes virtudes a las de Matilde, que tanto le edific\u00f3, que fue su formadora y a la que tom\u00f3 como gu\u00eda junto a su hermana. Ello pone de manifiesto un hecho que acontece en todo movimiento eclesial: la existencia de periodos hist\u00f3ricos de especial fulgor en el que despuntan figuras egregias traspasando muros y fronteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tan significativa fue la vida de Matilde de Hackeborn que el papa Benedicto XVI le dedic\u00f3 su catequesis el 29 de septiembre de 2010. Fue una de esas mujeres fuertes de las que habla el evangelio que tuvo la gracia de alumbrar una \u00e9poca de gran fecundidad en esa comunidad a lo largo del siglo XIII. Naci\u00f3 en 1241 o en 1242, no hay datos precisos, en la fortaleza de Helfta, Sajonia. Su hermana Gertrudis se hallaba ya en el convento de Rodersdorf (despu\u00e9s transferido a Helfta) cuando ella acompa\u00f1\u00f3 a su madre a visitarla en 1248. En siete a\u00f1os de vida la peque\u00f1a acumulaba la experiencia de haber sobrevivido a la muerte poco despu\u00e9s de nacer, debido a su fr\u00e1gil constituci\u00f3n f\u00edsica, y el inspirado vaticinio del virtuoso presb\u00edtero que derram\u00f3 sobre su cabeza el agua del bautismo, quien entrevi\u00f3 que ser\u00eda santa, hecho que confi\u00f3 a sus padres asegur\u00e1ndoles que Dios obrar\u00eda a trav\u00e9s de ella numerosos prodigios. Posiblemente a esa edad Matilde ignoraba la singular elecci\u00f3n divina a la que aludi\u00f3 el sacerdote, pero seguro que sus progenitores no habr\u00edan podido olvidarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida conventual le sedujo desde un primer instante. Por eso, en 1258 dej\u00f3 a un lado los beneficios que reportaba haber nacido en un castillo, y las prebendas anejas al t\u00edtulo nobiliario que ostentaban sus padres ingresando en el monasterio que entonces se hab\u00eda establecido en Helfta. Su hermana Gertrudis, abadesa, verti\u00f3 en ella todo su saber espiritual e intelectual, riqueza que Matilde acogi\u00f3 multiplicando los talentos que Dios le hab\u00eda otorgado: una suma de excepcional inteligencia y virtud coronada por una bell\u00edsima voz con la que glosaba la grandeza del Creador y por la que ha sido denominada \u00abruise\u00f1or de Dios\u00bb. Era un pozo sin fondo. Y as\u00ed se ha reflejado: \u00abla ciencia, la inteligencia, el conocimiento de las letras humanas y la voz de una maravillosa suavidad: todo la hac\u00eda apta para ser un verdadero tesoro para el monasterio bajo todos los aspectos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Orientada por su hermana, se convirti\u00f3 en una gran formadora que tuvo a su cargo jovenc\u00edsimas vocaciones. De hecho le confiaron a Gertrudis, la Grande, cuando lleg\u00f3 al convento a la edad de 5 a\u00f1os. Y es que Matilde era una ejemplar maestra y modelo de novicias y profesas. Fue agraciada con numerosos favores m\u00edsticos que se iniciaron siendo ni\u00f1a y que guard\u00f3 en su coraz\u00f3n llevada de su natural discreci\u00f3n hasta que cumpli\u00f3 medio siglo de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ella, al igual que Gertrudis, la Grande, vivi\u00f3 en carne propia la experiencia del sufrimiento ocasionado por largas y dolorosas enfermedades que fueron persistentes en ambos casos. La fr\u00e1gil condici\u00f3n humana atenazada por el c\u00famulo de matices que conllevan circunstancias de esta naturaleza, a veces tiene tambi\u00e9n expresi\u00f3n palpable en la vertiente espiritual. Matilde experiment\u00f3 conjuntamente la postraci\u00f3n corporal, y el sufrimiento y angustia espirituales en los que, no obstante, cont\u00f3 con el consuelo divino. En uno de estos periodos cr\u00edticos confidenci\u00f3 privadamente sus experiencias m\u00edsticas a dos religiosas. Una de ellas fue su disc\u00edpula Gertrudis, la Grande, quien se ocup\u00f3 de recopilarlas en el <em>Libro de la gracia especial <\/em>junto a otra hermana de comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Matilde fue un puntal indiscutible en el monasterio, aunque a veces su nombre ha quedado a la sombra de esta santa amiga. De su hermana hab\u00eda heredado la rica tradici\u00f3n monacal que floreci\u00f3 altamente en esa \u00e9poca en las l\u00edneas genuinas de la regla a la que se hab\u00eda abrazado: oraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n, estudio cient\u00edfico y teol\u00f3gico, amasado siempre en la tradici\u00f3n y el magisterio eclesiales. Fue una mujer obediente, humilde y piadosa, de gran esp\u00edritu penitencial, ardiente caridad y devota de Mar\u00eda y del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas con el que mantuvo m\u00edsticos coloquios. El contenido de sus revelaciones insertas en el aludido <em>Libro de la gracia especial <\/em>permite apreciar tambi\u00e9n el alcance que tuvo la liturgia en su itinerario espiritual. Supo llegar al coraz\u00f3n de las personas que pusieron bajo su responsabilidad, y las condujo sabiamente a los pies de Cristo dando pruebas fehacientes de su ardor apost\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando rogaba a la Virgen que no le faltara su asistencia en el momento de la muerte, Ella le pidi\u00f3 que rezase diariamente tres avemar\u00edas <em>\u00abconmemorando, en la primera, el poder recibido del Padre Eterno; en la segunda, la sabidur\u00eda con que me adorn\u00f3 el Hijo; y, en la tercera, el amor de que me colm\u00f3 el Esp\u00edritu Santo<\/em><em>\u00bb<\/em>. Mar\u00eda la invit\u00f3 a meditar en los misterios de la vida de Cristo: <em>\u00abSi deseas la verdadera santidad, est\u00e1 cerca de mi Hijo; \u00e9l es la santidad misma que santifica todas las cosas\u00bb. <\/em>Durante la \u00faltima y dif\u00edcil etapa de su vida, ocho a\u00f1os cuajados de sufrimientos, mostr\u00f3 la hondura de su uni\u00f3n con Cristo, a cuya Pasi\u00f3n redentora un\u00eda sus padecimientos por la conversi\u00f3n de los pecadores, con humildad y paciencia. La Eucarist\u00eda, el evangelio, la oraci\u00f3n\u2026, hab\u00edan forjado su esp\u00edritu disponi\u00e9ndola al encuentro con Dios. \u00c9ste se produjo el 19 de noviembre de 1299. Muri\u00f3 con fama de santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Muy generoso deb\u00eda ser el bar\u00f3n de Hackeborn para desprenderse de dos de sus hijas autoriz\u00e1ndolas a ingresar en un monasterio cisterciense, que hicieron famoso por su virtud junto a otras religiosas. 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