{"id":9552,"date":"2016-12-02T07:15:02","date_gmt":"2016-12-02T12:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-primera-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa\/"},"modified":"2016-12-02T07:15:02","modified_gmt":"2016-12-02T12:15:02","slug":"texto-completo-de-la-primera-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-primera-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa\/","title":{"rendered":"Texto completo de la primera predicaci\u00f3n de Adviento del padre Raniero Cantalamessa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- Publicamos a continuaci\u00f3n el texto completo de la primera predicaci\u00f3n de adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u201cCREO EN EL ESP\u00cdRITU SANTO\u201d<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>La novedad del post-concilio<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Con la celebraci\u00f3n del 50\u00ba aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II se concluy\u00f3 la primera fase del \u201cdespu\u00e9s del Concilio\u201d y se abre otra. Si la primera fase ha estado caracterizada por los problemas relativos a la \u201crecepci\u00f3n\u201d del Concilio, esta nueva se caracterizar\u00e1, creo, por el completar e integrar el Concilio; en otras palabras, el releer el Concilio a la luz de los frutos producidos, dando luz tambi\u00e9n a lo que falta, o que estaba presente solo en la fase seminal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La mayor novedad del post Concilio, en la teolog\u00eda y en la vida de la Iglesia, tiene un nombre precioso: el Esp\u00edritu Santo. El Concilio no hab\u00eda ignorado su acci\u00f3n en la Iglesia, pero hab\u00eda hablado casi siempre <em>en passant<\/em>, mencion\u00e1ndolo a menudo, pero sin dar luz al rol central, ni tampoco en la constituci\u00f3n sobre la Liturgia. En una conversaci\u00f3n, en el tiempo en el que est\u00e1bamos juntos en la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, recuerdo que el padre Yves Congar us\u00f3 una imagen fuerte respecto a esto; habl\u00f3 de un Esp\u00edritu Santo, esparcido aqu\u00ed y all\u00ed en los textos, como se hace con el az\u00facar sobre los dulces que, sin embargo, no entra a formar parte de la composici\u00f3n de la masa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El deshielo sin embargo hab\u00eda comenzado. Podemos decir que la esperanza de san Juan XXIII del concilio como de \u201cun nuevo Pentecost\u00e9s para la Iglesia\u201d ha encontrado su actuaci\u00f3n solo despu\u00e9s, con el concilio concluido, como ha sucedido a menudo, por otro lado, en la historia de los concilios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el a\u00f1o entrante se celebra el 50\u00ba aniversario del inicio, en la Iglesia cat\u00f3lica, de la Renovaci\u00f3n Carism\u00e1tica. Es uno de los muchos signos -el m\u00e1s evidente por la vastedad del fen\u00f3meno- del despertar del Esp\u00edritu y de los carismas en la Iglesia. El Concilio hab\u00eda allanado el camino a su acogida, hablando, en la <em>Lumen gentium<\/em>, de la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica de la Iglesia, junto a esa institucional y jer\u00e1rquica, e insistiendo en la importancia de los carismas<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En la homil\u00eda de la misa crismal del Jueves Santo de 2012, Benedicto XVI afirm\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cMirando a la historia de la \u00e9poca post-conciliar, se puede reconocer la din\u00e1mica de la verdadera renovaci\u00f3n, que frecuentemente ha adquirido formas inesperadas en movimientos llenos de vida y que hacen casi tangible la inagotable vivacidad de la Iglesia, la presencia y la acci\u00f3n eficaz del Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Contempor\u00e1neamente, la renovada experiencia del Esp\u00edritu Santo ha estimulado la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Despu\u00e9s del concilio se han multiplicado los tratados sobre el Esp\u00edritu Santo: entre los cat\u00f3licos, el del mismo Congar<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, de K. Rahner<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, de H.M\u00fchlen<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> y de von Balthasar<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>; entre los luteranos el de J. Moltmann<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> y de M. Welker<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, y de muchos otros. Por parte del magisterio ha estado la enc\u00edclica de san Juan Pablo II \u201c<em>Dominum et vivificantem<\/em>\u201d. Con ocasi\u00f3n del XVI centenario del concilio de Constantinopla del 381, el mismo Sumo Pont\u00edfice promovi\u00f3 un congreso internacional de Pneumatolog\u00eda en el Vaticano, cuyos actos fueron publicados por la <em>Librer\u00eda Editrice Vaticana,<\/em> en dos grandes vol\u00famenes titulados \u201cCredo in Spiritum Sanctum\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los \u00faltimos a\u00f1os estamos asistiendo a un paso decidido hacia delante en esta direcci\u00f3n. Hacia el final de su carrera, Karl Barth hizo una afirmaci\u00f3n provocadora que era, en parte, tambi\u00e9n una autocr\u00edtica. Dijo que en un futuro se desarrollar\u00eda una teolog\u00eda diferente, la \u201cteolog\u00eda del tercer art\u00edculo\u201d. En el mismo sentido se expres\u00f3 Karl Rahner. Por \u201ctercer art\u00edculo\u201d se entiende, naturalmente, el art\u00edculo del credo sobre el Esp\u00edritu Santo. La sugerencia no cay\u00f3 en el vac\u00edo. De aqu\u00ed se inici\u00f3 la actual corriente denominada, precisamente, \u201cTeolog\u00eda del tercer art\u00edculo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No creo que tal corriente quiera sustituir a la teolog\u00eda tradicional (ser\u00eda un error si lo pretendiera), sino m\u00e1s bien estar a su lado y vivificarla. Esta se propone hacer del Esp\u00edritu Santo no solo el objeto del tratado que a \u00e9l se refiere, la Pneumatolog\u00eda, sino por as\u00ed decir la atm\u00f3sfera en la que se desarrolla toda la vida de la Iglesia y cada b\u00fasqueda teol\u00f3gica, la \u201cluz de los dogmas\u201d, como un antiguo Padre de la Iglesia defin\u00eda al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La exposici\u00f3n m\u00e1s completa de esta reciente corriente teol\u00f3gica es el volumen de ensayos que apareci\u00f3 en ingl\u00e9s el pasado octubre, con el t\u00edtulo \u201cTeolog\u00eda del tercer art\u00edculo. Para una dogm\u00e1tica pneumatol\u00f3gica\u201d<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. En \u00e9l, partiendo de la doctrina trinitaria de la gran tradici\u00f3n, te\u00f3logos de diferentes Iglesias cristianas ofrecen su contribuci\u00f3n, como premisa a una teolog\u00eda sistem\u00e1tica m\u00e1s abierta al Esp\u00edritu y que responde m\u00e1s a las exigencias actuales. Se me ha pedido tambi\u00e9n a m\u00ed, como cat\u00f3lico, contribuir con un ensayo sobre \u201cCristolog\u00eda y pneumatolog\u00eda en los primeros siglos de la Chiesa\u201d.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>El credo le\u00eddo desde abajo<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Las razones que justifican esta nueva orientaci\u00f3n teol\u00f3gica no son solamente de orden dogm\u00e1tico, sino tambi\u00e9n hist\u00f3rico. En otras palabras, se entiende mejor qu\u00e9 es, y qu\u00e9 se propone, la teolog\u00eda del tercer art\u00edculo si se tienen en cuenta c\u00f3mo se ha formado el s\u00edmbolo actual Niceno-Constantinopolitano. De esta historia emerge clara la utilidad de leer una vez tal s\u00edmbolo \u201ca la inversa\u201d, es decir, empezando por el final en vez de que desde el principio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Trato de explicar qu\u00e9 pretendo decir. El s\u00edmbolo Niceno-Constantinopolitano refleja la fe cristiana en su fase final, despu\u00e9s de todas las declaraciones y las definiciones conciliares, terminadas en el siglo V. Refleja el orden alcanzado al final del proceso de formulaci\u00f3n del dogma, pero no refleja el proceso mismo. No corresponde, en otras palabras, al proceso con el que de hecho la fe de la Iglesia se ha formado hist\u00f3ricamente, y tampoco corresponde al proceso con el que se a\u00f1ade hoy a la fe, entendida con fe viva en un Dios vivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el credo actual, se parte de Dios Padre y creador, de \u00c9l se pasa al Hijo y a su obra redentora, y finalmente al Esp\u00edritu Santo operante en la Iglesia. En la realidad, la fe sigui\u00f3 el camino inverso. Fue la experiencia pentecostal del Esp\u00edritu que llev\u00f3 a la Iglesia a descubrir qui\u00e9n era verdaderamente Jes\u00fas y cu\u00e1l hab\u00eda sido su ense\u00f1anza. Con Pablo y sobre todo con Juan, se llega a subir de Jes\u00fas al Padre. Es el Par\u00e1clito que, seg\u00fan la promesa de Jes\u00fas, conduce a los disc\u00edpulos a la \u201cplena vedad\u201d sobre \u00c9l y el Padre (Jn 16, 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Basilio de Ces\u00e1rea resume en estos t\u00e9rminos el desarrollo de la revelaci\u00f3n y de la historia de la salvaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEl camino del conocimiento de Dios procede del \u00fanico Esp\u00edritu, a trav\u00e9s el \u00fanico Hijo, hasta el \u00fanico Padre; inversamente la bondad natural, la santificaci\u00f3n seg\u00fan la naturaleza, la dignidad real se difunden desde el Padre, por medio del Unig\u00e9nito, hasta el Esp\u00edritu\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En otras palabras, en el orden de la creaci\u00f3n y del ser, todo parte del Padre, pasa por el Hijo y llega a nosotros en el Esp\u00edritu; en el orden de la redenci\u00f3n y del conocimiento, todo comienza con el Esp\u00edritu Santo, pasa por el Hijo Jesucristo y vuelve al Padre. \u00a1Podemos decir que san Basilio es el verdadero iniciador de la teolog\u00eda del tercer art\u00edculo! En la tradici\u00f3n occidental todo esto est\u00e1 expresado sint\u00e9ticamente en la estrofa final del himno del Veni creator. Dirigi\u00e9ndose al Esp\u00edritu Santo, en esta la Iglesia reza diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Per te sciamus da Patrem,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">noscamus atque Filium,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">te utriusque Spiritum<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">credamus omni tempore.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Haz que por ti conozcamos al Padre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">y sabemos tambi\u00e9n quien es el Hijo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">y que en ti, Esp\u00edritu de ambos,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">creamos ahora y eternamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto no significa m\u00ednimamente que el credo de la Iglesia no sea perfecto o que deba ser reformado. Es la manera de leerlo que de vez en cuando es \u00fatil cambiar, para rehacer el camino con el que se ha formado. Entre las dos formas de utilizar el credo \u2013 como producto cumplido, o en su mismo hacerse -, est\u00e1 la misma diferencia que hacer personalmente, de buena ma\u00f1ana, la escalada del Monte Sina\u00ed partiendo del monasterio de Santa Caterina, o leer el relato de uno que ha hecho la escalada antes que nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Un comentario sobre el \u201ctercer art\u00edculo\u201d<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Intentar\u00e9 por lo tanto, en las tres meditaciones de Adviento, proponer reflexiones sobre algunos aspectos de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, partiendo justamente del tercer art\u00edculo del credo que se refiere a esto. Esto comprende tres grandes afirmaciones: partamos de la primera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>a.\u201cCreo en el Esp\u00edritu Santo que es Se\u00f1or y da la vida\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El credo no dice que el Esp\u00edritu Santo es \u201cel\u201d Se\u00f1or (un poco antes, en el credo se proclama: \u201ccreo en un solo Se\u00f1or Jesucristo\u201d. Se\u00f1or (en el texto original,<em> to kyrion<\/em>, neutro!) indica aqu\u00ed la naturaleza, no la persona; dice <em>qu\u00e9 cosa<\/em> es, no <em>qui\u00e9n<\/em> es el Esp\u00edritu Santo. \u201cSe\u00f1or\u201d quiere decir que el Esp\u00edritu Santo comparte la Se\u00f1or\u00eda de Dios, que est\u00e1 de la parte del Creador, no de las criaturas; en otras palabras que es de naturaleza divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A esta certeza la Iglesia hab\u00eda llegado bas\u00e1ndose no solamente en la Escritura, pero tambi\u00e9n en la propia experiencia de salvaci\u00f3n. El Esp\u00edritu, escrib\u00eda ya san Atanasio, no puede ser una creatura porque cuando somos tocados por \u00e9l (en los sacramentos, en la Palabra, en la oraci\u00f3n) sentimos la experiencia de entrar en contacto con Dios en persona, no con un intermediario suyo. Si nos diviniza, quiere decir que es el mismo Dios<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfNo se pod\u00eda, en el s\u00edmbolo de la fe, decir la misma cosa de una manera m\u00e1s expl\u00edcita, definiendo al Esp\u00edritu Santo pura y simplemente \u201cDios y consustancial con el Padre\u201d, como se hab\u00eda hecho con el Hijo en el concilio de Nicea?\u00a0 Seguramente y fue justamente esta la cr\u00edtica hecha por algunos obispos, entre los cuales san Gregorio Nazianzeno, a la definici\u00f3n. Por motivos de oportunidad y de paz, se prefiri\u00f3 decir la misma cosa con expresiones equivalentes, atribuyendo al Esp\u00edritu, adem\u00e1s que el t\u00edtulo de Se\u00f1or, tambi\u00e9n la <em>isotimia<\/em>, o sea la igualdad con el Padre y el Hijo en la adoraci\u00f3n y en la glorificaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La expresi\u00f3n sucesiva, seg\u00fan la cual el Esp\u00edritu Santo <em>\u201cda la vita\u201d,<\/em> es tra\u00edda de diversos pasajes del Nuevo Testamento: \u201cEs el Esp\u00edritu que da la vida\u201d (Jn 6, 63); \u201cLa ley del Esp\u00edritu da la vida en Cristo Jes\u00fas\u201d (Rm 8, 2); \u201cEl \u00faltimo Adan se volvi\u00f3 esp\u00edritu dador de vida\u201d (1 Cor 15, 45); \u201cLa letra mata, el Esp\u00edritu vivifica\u201d (2 Cor 3, 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos ponemos tres preguntas. Primero, \u00bf<em>qu\u00e9 vida da<\/em> el Esp\u00edritu Santo? Respuesta: da la vida divina, la vida de Cristo. Una vida sobre-natural, no una super-vida natural; crea al hombre nuevo, no al superhombre de Nietzsche \u201cinflado de vida\u201d. Segundo, \u00bfd\u00f3nde nos da tal vida? Respuesta: en el bautismo, que es presentado de hecho como un \u201crenacer del Esp\u00edritu\u201d (Jn 3, 5), en los sacramentos, en la palabra de Dios, en la oraci\u00f3n, en la fe, en el sufrimiento aceptado en uni\u00f3n con Cristo. Tercero, \u00bfc\u00f3mo nos da la vida, el Esp\u00edritu? Respuesta: haciendo morir las obras de la carne. \u201cSi con la ayuda del Esp\u00edritu hacen morir las obras de la carne vivir\u00e1n\u201d dice san Pablo en Romanos 8,13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">b.<em>\u201c\u2026 y procede del Padre (y del Hijo) y con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pasemos ahora a la segunda afirmaci\u00f3n del credo sobre el Esp\u00edritu Santo. Hasta ahora el s\u00edmbolo de fe nos ha hablado de la <em>naturaleza<\/em> del Esp\u00edritu, no a\u00fan de la <em>persona<\/em>; nos ha dicho <em>que es<\/em>, no <em>quien<\/em> es el Esp\u00edritu, nos ha hablado de lo que acomuna al Esp\u00edritu Santo al Padre y al Hijo \u2013 el hecho de ser Dios y de dar la vida. Con la presente afirmaci\u00f3n se pasa a lo que distingue al Esp\u00edritu Santo del Padre y del Hijo. Lo que lo distingue del Padre es que <em>procede<\/em> de \u00e9l (otro es aquel que procede, otro aquel del que procede); lo que lo distingue del Hijo es que procede del Padre no por generaci\u00f3n, pero por <em>espiraci\u00f3n<\/em>, para expresarnos en t\u00e9rminos simb\u00f3licos, no como el concepto (<em>logos<\/em>) que procede de la mente, pero como el soplo procede de la boca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es el elemento central del art\u00edculo del credo, aquello con lo que se entend\u00eda definir el lugar que el Par\u00e1clito ocupa en la Trinidad. Esta parte del s\u00edmbolo es conocida sobre todo por el problema del <em>Filioque<\/em>, que fue por un milenio el objeto principal del desacuerdo entre Oriente y Occidente. No me detengo sobre este problema que fue incluso demasiado discutido, tambi\u00e9n porque yo mismo he hablado de \u00e9l en esta sede, abordando el tema de la comuni\u00f3n de fe entre Oriente y Occidente, en la cuaresma del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me limito a poner en claro aquello que podemos recoger de esta parte del s\u00edmbolo y que enriquece nuestra fe com\u00fan, dejando de lado las disputas teol\u00f3gicas. Esto nos dice que el Esp\u00edritu Santo no es un pariente pobre de la Trinidad. No es un simple \u201cmodo de actuar\u201d de Dios, una energ\u00eda o un fluido que atraviesa el universo como pensaban los estoicos; es una \u201crelaci\u00f3n subsistente\u201d, por lo tanto una persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No tanto la \u201ctercera persona singular\u201d, sino m\u00e1s bien \u201cla primera persona plural\u201d. El \u201cNosotros\u201d del Padre y del Hijo<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Cuando, para expresarnos de manera humana, el Padre y el Hijo hablan del Esp\u00edritu Santo, no dicen \u201c\u00e9l\u201d, sino \u201cnosotros\u201d, porque \u00e9l es la unidad del Padre y del Hijo. Aqu\u00ed se ve la fecundidad extraordinaria de la intuici\u00f3n de san Agust\u00edn para quien el Padre es quien ama, el Hijo el amado y el Esp\u00edritu el amor que los une, el don intercambiado. Sobre esto se basa la creencia de la Iglesia occidental, seg\u00fan la cual el Esp\u00edritu Santo procede \u201cdel Padre y del Hijo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Esp\u00edritu Santo, a pesar de todo, quedar\u00e1 siempre el Dios escondido, tambi\u00e9n si logramos conocer los efectos. \u00c9l es como el viento: no se sabe de donde viene y adonde va, pero se ven los efectos cuando pasa. Es como la luz que ilumina todo lo que est\u00e1 delante, quedando esa escondida. Por esto es la persona menos conocida y amada de los Tres, a pesar de que sea el Amor en persona. Nos resulta m\u00e1s f\u00e1cil pensar en el Padre y en el Hijo como \u201cpersonas\u201d, pero es m\u00e1s dif\u00edcil para el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No existen categor\u00edas humanas que puedan ayudarnos a entender este misterio. Para hablar de Dios Padre nos ayuda la filosof\u00eda que se ocupa de la causa primera (el \u201cDios de los fil\u00f3sofos\u201d); para hablar del Hijo tenemos la analog\u00eda humana de la relaci\u00f3n padre \u2013 hijo y tenemos tambi\u00e9n la historia, porque el Verbo se hizo carne. Para hablar del Esp\u00edritu no tenemos sino la revelaci\u00f3n y la experiencia. La misma Escritura nos habla de \u00e9l sirvi\u00e9ndose casi siempre de s\u00edmbolos naturales: la luz, el fuego, el viento, el agua, el perfume, la paloma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Comprenderemos plenamente qui\u00e9n es el Esp\u00edritu Santo solamente en el para\u00edso. M\u00e1s a\u00fan, lo viviremos en una vida que no tendr\u00e1 fin, en una profundidad que nos dar\u00e1 inmensa alegr\u00eda. Ser\u00e1 como un fuego dulc\u00edsimo que inundar\u00e1 nuestra alma y la colmar\u00e1 de gozo, como cuando el amor arrolla el coraz\u00f3n de una persona y esta se siente feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">c.<em>\u201c\u2026 y ha hablado por medio de los profetas\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estamos en la tercera y \u00faltima gran afirmaci\u00f3n sobre el Esp\u00edritu Santo. Despu\u00e9s de haber profesado nuestra fe en la acci\u00f3n vivificadora y santificadora del Esp\u00edritu Santo en la primera parte del art\u00edculo (el Esp\u00edritu que es Se\u00f1or y da la vida), ahora se indica tambi\u00e9n su acci\u00f3n carism\u00e1tica. De ella se nombra un carisma para todos, aquel que Pablo considera el primero por importancia, o sea la profec\u00eda. (cf 1 Cor 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n del carisma prof\u00e9tico se menciona solamente una etapa: el Esp\u00edritu que \u201cha hablado por medio de los profetas\u201d, o sea en el Antiguo Testamento. La afirmaci\u00f3n se basa sobre diversos textos de la Escritura, y en particular en 2 Pedro 21: \u201cMovidos por el Esp\u00edritu Santo, hablaron algunos hombres de parte de Dios\u201d.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Un art\u00edculo que es necesario completar<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">La Carta a los Hebreos dice que \u201cdespu\u00e9s de haber hablado un tiempo por medio de los profetas, en los \u00faltimos tiempos Dios nos ha hablado en el Hijo\u201d (cf Hb\u00a01,1-2). El Esp\u00edritu no ha dejado por lo tanto de hablar por medio de los profetas; lo ha hecho con Jes\u00fas y lo hace tambi\u00e9n hoy en la Iglesia. Esta y otras lagunas del s\u00edmbolo fueron colmadas poco a poco en la pr\u00e1ctica de la Iglesia, sin necesidad, por esto, de cambiar el texto del credo (como sucedi\u00f3 lamentablemente en el mundo latino con el a\u00f1adido del <em>Filioque<\/em>). Tenemos un ejemplo en la epiclesi de la liturgia ortodoxa llamada de San Jacobo, que dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cManda tu sant\u00edsimo Esp\u00edritu, Se\u00f1or y vivificador, que est\u00e1 sentado contigo, Dios y Padre, y con tu Hijo unig\u00e9nito; que reina, consustancial y coeterno. \u00c9l ha hablado en la Ley, en los profetas del Nuevo Testamento; ha bajado en forma de paloma sobre Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en el r\u00edo Jord\u00e1n, reposando sobre \u00e9l, y baj\u00f3 sobre los santos ap\u00f3stoles el d\u00eda de la santa Pentecost\u00e9s\u201d. <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno quedar\u00eda desilusionado por lo tanto si quisiera encontrar en el art\u00edculo sobre el Esp\u00edritu Santo todo o tambi\u00e9n solamente lo mejor de la revelaci\u00f3n b\u00edblica sobre \u00e9l. Esto pone en evidencia la naturaleza y el l\u00edmite de cada definici\u00f3n dogm\u00e1tica. Su finalidad no es decir todo sobre un dato de la fe, sino trazar un per\u00edmetro dentro del cual se debe colocar cada afirmaci\u00f3n y que ninguna afirmaci\u00f3n puede contradecir. A esto se a\u00f1ade en nuestro caso, el hecho que el art\u00edculo fue compuesto en un momento en el cual la reflexi\u00f3n sobre el Par\u00e1clito hab\u00eda apenas iniciado y, por a\u00f1adidura, razones hist\u00f3ricas contingentes (el deseo de paz del emperador) impon\u00eda un compromiso entre las partes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero nosotros no tenemos solamente las pocas palabras del credo sobre el Par\u00e1clito. La teolog\u00eda, la liturgia y la piedad cristiana, sea en Occidente que en Oriente, han revestido de \u201ccarne y sangre\u201d las escarzas afirmaciones del s\u00edmbolo de la fe. En la secuencia de Pentecost\u00e9s la \u00edntima relaci\u00f3n y personal del Esp\u00edritu Santo con cada alma &#8211; una dimensi\u00f3n completamente ausente en el s\u00edmbolo &#8211; ha sido expresada con t\u00edtulos como padre de los pobres, luz de los corazones, dulce hu\u00e9sped del alma, dulc\u00edsimo alivio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La misma secuencia dirige al Esp\u00edritu Santo una serie de oraciones que sentimos particularmente bellas y necesarias. Concluimos proclam\u00e1ndolas juntas, buscando de individuar entre ellas aquella que sentimos m\u00e1s necesaria para nosotros:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lava quod ests \u00f3rdidum,<br \/>\nRiga quod est \u00e1ridum,<br \/>\nsana quod est s\u00e1ucium.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Flecte quod est r\u00edgidum,<br \/>\nfove quod est fr\u00edgidum,<br \/>\nrege quod est d\u00e9vium.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lava lo que est\u00e1 sucio,<br \/>\nriega lo que est\u00e1 \u00e1rido,<br \/>\nsana lo que sangra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dobla lo que est\u00e1 r\u00edgido,<br \/>\ncalienta lo que est\u00e1 g\u00e9lido,<br \/>\nendereza lo que est\u00e1 desviado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">________________________________________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducci\u00f3n de Zenit<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Lumen gentium 12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>Cf. <em>La riscoperta dello Spirito<\/em>. Esperienza e teologia dello Spirito Santo, a cura di Claus Hartmann e Heribert Muhlen, Milano 1975 (ed. originale, <em>Erfahrung und TheolgiedesHeiligenGeistes,<\/em> M\u00fcnchen 1974).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Y. Congar, <em>Credo nello Spirito Santo,<\/em>2,\u00a0 Brescia 1982, pp. 157-224<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> K. Rahner, <em>Erfahrung des Geistes. Meditation auf Pfingsten,<\/em> Herder, Friburgo\u00a0 i. Br. 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> H. M\u00fchlen ,<em>Der Heilige Geist als Person. Ich &#8211; Du &#8211; Wir<\/em>, M\u00fcnster in W., 1963<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> U. von Balthasar, <em>Spiritus Creator<\/em>, Brescia 1972, p. 109<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> J. Moltmann, <em>Lo Spirito della vita<\/em>, , Brescia 1994, pp. 102-108.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> M. Welker, <em>Lo Spirito di Dio. Teologia dello Spirito Santo<\/em>, Brescia 1995, p.62.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Editi da Libreria Editrice Vaticana nel 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a><em>Third Article Theology: A PneumatologicalDogmatics<\/em>, a cura di <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/fortresspress.com\/author\/myk-habets\">MykHabets<\/a>, <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.google.it\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=3&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0ahUKEwjiqq7Loc_NAhVIOBoKHSglDVEQFggvMAI&amp;url=http%3A%2F%2Ffortresspress.com%2Fproduct%2Fthird-article-theology-pneumatological-dogmatics&amp;usg=AFQjCNE1EdfpJSR907u6H1VLyI4tgdmBQA&amp;sig2=UHy4XWfHH8WF52q2blMrDw\">Fortress Press<\/a>, Settembre 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Basilio di Cesarea<em>, De\u00a0 SpirituSancto<\/em> XVIII, 47 (PG 32 , 153).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> S. Atanasio, <em>Cartas a Serapi\u00f2n<\/em>, I, 24 (PG 26, 585).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>Cf H. M\u00fchlen, <em>Der Heilige Geist als Person. Ich &#8211; Du &#8211; Wir<\/em>, Aschendorff, M\u00fcnster in W. 1963. Il primo a definire lo Spirito Santo il \u00abdivino Noi\u00bb \u00e8 stato S. Kierkegaard, <em>Diario<\/em> II A 731 (23 aprile 1838).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> In A. H\u00e4nggi &#8211; I. Pahl, <em>PrexEucharistica<\/em>, Fribourg, Suisse, 1968, p. 250.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- Publicamos a continuaci\u00f3n el texto completo de la primera predicaci\u00f3n de adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia. \u201cCREO EN EL ESP\u00cdRITU SANTO\u201d La novedad del post-concilio Con la celebraci\u00f3n del 50\u00ba aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II se concluy\u00f3 la primera fase del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-primera-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTexto completo de la primera predicaci\u00f3n de Adviento del padre Raniero Cantalamessa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9552","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9552"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9552\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}