{"id":9567,"date":"2016-12-02T13:40:06","date_gmt":"2016-12-02T18:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-coraje-apostolico-la-audacia-de-lo-improbable-son-la-carne-y-el-pulso-del-corazon-del-jesuita-francisco-javier\/"},"modified":"2016-12-02T13:40:06","modified_gmt":"2016-12-02T18:40:06","slug":"el-coraje-apostolico-la-audacia-de-lo-improbable-son-la-carne-y-el-pulso-del-corazon-del-jesuita-francisco-javier","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-coraje-apostolico-la-audacia-de-lo-improbable-son-la-carne-y-el-pulso-del-corazon-del-jesuita-francisco-javier\/","title":{"rendered":"El coraje apost\u00f3lico, la audacia de lo improbable, son la carne y el pulso del coraz\u00f3n del jesuita Francisco Javier"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/09\/17\/ANSA1071553_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9025910\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00560255.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;De la misma manera que el Se&ntilde;or quiso poner la verdadera felicidad y dicha en la bajeza de la cruz, lo mismo ustedes, como consagrados, encuentren su plenitud y su alegr&iacute;a en el diario abajamiento entre los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, especialmente a los m&aacute;s pobres y necesitados&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco en un mensaje dirigido al Prep&oacute;sito General de los Padres Escolapios, el Padre Pedro Aguado Cuesta con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o Jubilar Calasancio, inaugurado el pasado 27 de noviembre, en la iglesia de San Pantale&oacute;n en Roma, con la celebraci&oacute;n Eucar&iacute;stica presidida por el Cardenal Jo&atilde;o Braz de Aviz, Prefecto de&nbsp; la Congregaci&oacute;n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost&oacute;lica. El A&ntilde;o Jubilar concluir&aacute; el 25 de noviembre de 2017, con la celebraci&oacute;n de los 400 a&ntilde;os del nacimiento de las Escuelas P&iacute;as como Congregaci&oacute;n Religiosa, creadas por San Jos&eacute; de Calasanz.<\/p>\n<p>En su discurso, el Santo Padre record&oacute; con gran alegr&iacute;a los 400 a&ntilde;os del nacimiento de las Escuelas P&iacute;as como Congregaci&oacute;n Religiosa y del 250 aniversario de la canonizaci&oacute;n de San Jos&eacute; de Calasanz. &ldquo;En esta feliz ocasi&oacute;n tambi&eacute;n me he querido hacer presente no s&oacute;lo para celebrar la extraordinaria historia que ustedes han escrito desde los tiempos del Fundador hasta hoy, se&ntilde;al&oacute; el Pont&iacute;fice, sino tambi&eacute;n para animarles a continuarla con entusiasmo, dedicaci&oacute;n y esperanza para gloria de Dios y utilidad del pr&oacute;jimo con la seguridad de que, si bien las circunstancias en que naci&oacute; la Orden no son las de hoy en d&iacute;a, las necesidades a las que responde siguen siendo esencialmente las mismas: los ni&ntilde;os y j&oacute;venes necesitan que se les distribuya el pan de la piedad y de las letras, los pobres siguen llam&aacute;ndonos y convoc&aacute;ndonos, la sociedad pide ser transformada de acuerdo con los valores del Evangelio, y la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s debe ser llevada a todos los pueblos y todas las naciones&rdquo;.<\/p>\n<p>En estos cuatro siglos las Escuelas P&iacute;as &ndash; afirm&oacute; el Papa &ndash; se han mantenido en una permanente actitud de apertura a la realidad y de &ldquo;salida&rdquo;: de Roma hacia los peque&ntilde;os pueblos italianos, donde su servicio educativo era solicitado con apremio; de Italia a los pa&iacute;ses europeos, donde la Iglesia quer&iacute;a educar s&oacute;lidamente a los ni&ntilde;os en la fe cat&oacute;lica; y m&aacute;s tarde a otros continentes, para servir a la Iglesia y al mundo en el campo de la educaci&oacute;n. &ldquo;Han ejercido siempre su ministerio en la escuela, agreg&oacute; el Sucesor de Pedro, pero han sido capaces de encarnar su carisma tambi&eacute;n en varias otras &aacute;reas. Y, al mismo tiempo han sido capaces de responder a las peticiones de la Iglesia, asumiendo servicios pastorales donde fuera necesario&rdquo;.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, dijo el Papa Francisco, en respuesta a los deseos del Vaticano II que ped&iacute;a una participaci&oacute;n m&aacute;s activa de los laicos en la vida de la Iglesia, han abierto el camino de las Fraternidades Escolapias, invitando a hombres y mujeres de buena voluntad a compartir su carisma y su misi&oacute;n, fomentando una rica variedad de vocaciones.<\/p>\n<p>(Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><strong>Mensaje del Papa Francisco por el A&ntilde;o Jubilar Calasancio<\/strong><\/p>\n<p>Al Reverend&iacute;simo Padre Pedro Aguado Cuesta, Prep&oacute;sito General de los Padres Escolapios<\/p>\n<p>Con gran alegr&iacute;a me dirijo a usted y a todos los hermanos Escolapios con motivo de los 400 a&ntilde;os del nacimiento de las Escuelas P&iacute;as como Congregaci&oacute;n Religiosa y del 250 aniversario de la canonizaci&oacute;n de San Jos&eacute; de Calasanz. En esta feliz ocasi&oacute;n tambi&eacute;n me he querido hacer presente no s&oacute;lo para celebrar la extraordinaria historia que ustedes han escrito desde los tiempos del Fundador hasta hoy, sino tambi&eacute;n para animarles a continuarla con entusiasmo, dedicaci&oacute;n y esperanza &ldquo;para gloria de Dios y utilidad del pr&oacute;jimo&rdquo; con la seguridad de que, si bien las circunstancias en que naci&oacute; la Orden no son las de hoy en d&iacute;a, las necesidades a las que responde siguen siendo esencialmente las mismas: los ni&ntilde;os y j&oacute;venes necesitan que se les distribuya el pan de la piedad y de las letras, los pobres siguen llam&aacute;ndonos y convoc&aacute;ndonos, la sociedad pide ser transformada de acuerdo con los valores del Evangelio, y la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s debe ser llevada a todos los pueblos y todas las naciones.<\/p>\n<p>El Papa Pablo V, hace 400 a&ntilde;os, comprendi&oacute; que era el Esp&iacute;ritu Santo quien guiaba a Jos&eacute; de Calasanz a dedicarse a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os que en aquel tiempo vagaban por las calles de Roma, y por eso erigi&oacute; la &ldquo;Congregaci&oacute;n Paulina de los Pobres de la Madre Dios de las Escuelas P&iacute;as&rdquo; con la bula Ad ea per quae, como la primera Congregaci&oacute;n en la Iglesia dedicada exclusivamente a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes, especialmente los m&aacute;s pobres. En el siglo pasado, P&iacute;o XII reconoci&oacute; a su vez la importancia de su Fundador, proclam&aacute;ndolo, con motivo del tercer centenario de su muerte y el segundo de su beatificaci&oacute;n, Patrono celestial de todas las escuelas p&uacute;blicas cristianas (Cf. Breve Providentissimus Deus: AAS 1948, 11, 454-455).<\/p>\n<p>En estos cuatro siglos las Escuelas P&iacute;as se han mantenido en una permanente actitud de apertura a la realidad y de &ldquo;salida&rdquo;: de Roma hacia los peque&ntilde;os pueblos italianos, donde su servicio educativo era solicitado con apremio; de Italia a los pa&iacute;ses europeos, donde la Iglesia quer&iacute;a educar s&oacute;lidamente a los ni&ntilde;os en la fe cat&oacute;lica; y m&aacute;s tarde a otros continentes, para servir a la Iglesia y al mundo en el campo de la educaci&oacute;n. Han ejercido siempre su ministerio en la escuela, pero han sido capaces de encarnar su carisma tambi&eacute;n en varias otras &aacute;reas. Y, al mismo tiempo han sido capaces de responder a las peticiones de la Iglesia, asumiendo servicios pastorales donde fuera necesario. Por &uacute;ltimo, en respuesta a los deseos del Vaticano II que ped&iacute;a una participaci&oacute;n m&aacute;s activa de los laicos en la vida de la Iglesia, han abierto el camino de las Fraternidades Escolapias, invitando a hombres y mujeres de buena voluntad a compartir su carisma y su misi&oacute;n, fomentando una rica variedad de vocaciones.<\/p>\n<p>Desde que Calasanz comenz&oacute; sus actividades educativas, en 1597, hasta que la Iglesia erigi&oacute; la Congregaci&oacute;n, pasaron veinte a&ntilde;os, veinte intensos a&ntilde;os en los que se estaba configurando su identidad. En el aniversario que celebramos y que vais a vivir como A&ntilde;o Jubilar Calasancio, espero que hagan memoria de lo que son y de lo que est&aacute;n llamados a ser. Pido al Se&ntilde;or que les conceda vivir aquellas disposiciones que hicieron santo a su Fundador. De esta manera, las Escuelas P&iacute;as ser&aacute;n lo que San Calasanz quiso y lo que los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes necesitan. Les invito a vivir este A&ntilde;o Jubilar como un nuevo &ldquo;Pentecost&eacute;s de los Escolapios&rdquo;. Que la casa com&uacute;n de las Escuelas P&iacute;as se llene de Esp&iacute;ritu Santo, para que se cree en ustedes la comuni&oacute;n necesaria para llevar adelante con fuerza la misi&oacute;n propia de los Escolapios en el mundo, superando los miedos y barreras de todo tipo. Que sus personas, comunidades y obras pueden irradiar en todos los idiomas, lugares y culturas, la fuerza liberadora y salvadora del Evangelio. Que el Se&ntilde;or les ayude a tener siempre un esp&iacute;ritu misionero y disponibilidad para ponerse en camino<\/p>\n<p>El lema que han elegido para este A&ntilde;o Jubilar &#8211; Educar, Anunciar, Transformar &#8211; les orienta y les gu&iacute;a. Permanezcan abiertos y atentos a las indicaciones que el Esp&iacute;ritu les sugiere. Por encima de todo, sigan las huellas que los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes llevan escritas en sus ojos. M&iacute;renles a la cara y d&eacute;jense contagiar por su brillo para ser portadores de futuro y esperanza. Dios les conceda encontrarse prof&eacute;ticamente presentes en los rincones donde los ni&ntilde;os sufren injustamente.<\/p>\n<p>Hoy m&aacute;s que nunca necesitamos una pedagog&iacute;a evangelizadora que sea capaz de cambiar el coraz&oacute;n y la realidad en sinton&iacute;a con el Reino de Dios, haciendo a las personas protagonistas y part&iacute;cipes del proceso. La educaci&oacute;n cristiana, especialmente entre los m&aacute;s pobres y all&iacute; donde la Buena Nueva tiene poco espacio o toca marginalmente la vida, es un medio privilegiado para lograr este objetivo. En un carisma educativo como el suyo se perciben enormes potencialidades, muchas de las cuales est&aacute;n a&uacute;n por descubrir. La educaci&oacute;n abre la posibilidad de comprender y acoger la presencia de Dios en el coraz&oacute;n de cada ser humano, desde la m&aacute;s tierna infancia, haciendo uso del conocimiento humano (las &ldquo;letras&rdquo;) y divino (la &ldquo;piedad&rdquo;). S&oacute;lo la coherencia de una vida basada en este amor les har&aacute; fecundos y les colmar&aacute; de hijos.<\/p>\n<p>Quiero recordar las palabras fuertes con las que su fundador describi&oacute; el ministerio al que dedic&oacute; su vida: &ldquo;Muy digno, muy noble, muy loable, muy beneficioso, muy &uacute;til, muy necesario, muy arraigado en nuestra naturaleza, muy conforme a la raz&oacute;n, muy apreciado, muy agradable y muy glorioso&rdquo; (Memorial al Cardenal Tonti). &iexcl;Estas palabras siguen siendo v&aacute;lidas! De hecho, hoy en d&iacute;a hay millones de ni&ntilde;os sin acceso a la educaci&oacute;n, excluidos en las gran des ciudades, limitados en sus aspiraciones y planes para el futuro debido al ego&iacute;smo y la codicia humana; miles de ni&ntilde;os alejados de sus hogares y de sus escuelas debido a las guerras, y que requieren una atenci&oacute;n educativa especial. Y todos los ni&ntilde;os que est&aacute;n escolarizados tienen continuamente necesidad de aut&eacute;nticos maestros, para ayudarles a crecer desde ra&iacute;ces profundas, que les muestren a Cristo y les acompa&ntilde;en en el viaje de la vida. No quiero dejar de decir una cosa que siento con particular fuerza cuando pienso en la vida consagrada. Ser parte de una familia religiosa para San Jos&eacute; de Calasanz significa elegir un camino de continuo y marcado abajamiento. Ser Escolapio es, por definici&oacute;n, ser una persona en un estado de abajamiento, un peque&ntilde;o que se puede identificar con los peque&ntilde;os, un pobre con los pobres. La historia de nuestra salvaci&oacute;n es la historia de un supremo abajamiento: el divino se hace humano, el celeste se convierte en terrestre, el eterno se hace temporal, el absoluto se vuelve fr&aacute;gil, la sabidur&iacute;a de Dios se convierte en locura y su fuerza se convierte en debilidad; porque la Vida, la verdadera Vida, se abaja hasta la muerte, y muerte de cruz. Seguir a Jes&uacute;s es seguir su abajamiento, es llegar, como &Eacute;l, al fondo de la humanidad, de nuestra debilidad y all&iacute; convertirse en servidor, como Aquel que no vino para ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por todos (cf. Mt 20, 28).<\/p>\n<p>Dijo San Jos&eacute; de Calasanz: &ldquo;El camino m&aacute;s corto y m&aacute;s f&aacute;cil para ser exaltado al propio conocimiento y de este a los atributos de la misericordia, la prudencia y la paciencia infinita de Dios, es el abajarse a dar luz a los ni&ntilde;os y en particular a los que son como desamparados de todos, que por ser oficio a los ojos del mundo tan bajo y vil, pocos quieren abajarse a &eacute;l&rdquo;. (Epistolario, 1236). Su Fundador descubri&oacute; que el verdadero camino del conocimiento de s&iacute; mismo y del ejercicio de las m&aacute;s altas virtudes era el abajamiento frente a los ni&ntilde;os, sobre todo ante los m&aacute;s abandonados, para traerlos a la luz. De la misma manera que el Se&ntilde;or quiso poner la verdadera felicidad y dicha en la bajeza de la cruz, lo mismo ustedes, como consagrados, encuentren su plenitud y su alegr&iacute;a en el diario abajamiento entre los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, especialmente a los m&aacute;s pobres y necesitados. Ustedes no han sido fundados para otra grandeza que la de la peque&ntilde;ez, ni para ninguna otra cima que la del abajamiento, que les reviste de los sentimientos de Cristo y les lleva a ser cooperadores de la Verdad divina y a hacerse ni&ntilde;os con los ni&ntilde;os y pobres con los pobres (cf. Constituciones, 19).<\/p>\n<p>Encomiendo a todos ustedes, la Orden, la Familia Calasancia y las Fraternidades Escolapias a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, de la cual la Orden de las Escuelas P&iacute;as lleva el nombre. Mar&iacute;a, que fue la primera maestra de Jes&uacute;s, sea su modelo y protecci&oacute;n para continuar llevando a cabo su misi&oacute;n, acompa&ntilde;ando a los peque&ntilde;os hacia el Reino de Dios.<\/p>\n<p>Con estos sentimientos, les imparto a todos una especial Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica. Desde el Vaticano, 27 de Noviembre de 2016<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;De la misma manera que el Se&ntilde;or quiso poner la verdadera felicidad y dicha en la bajeza de la cruz, lo mismo ustedes, como consagrados, encuentren su plenitud y su alegr&iacute;a en el diario abajamiento entre los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, especialmente a los m&aacute;s pobres y necesitados&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-coraje-apostolico-la-audacia-de-lo-improbable-son-la-carne-y-el-pulso-del-corazon-del-jesuita-francisco-javier\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl coraje apost\u00f3lico, la audacia de lo improbable, son la carne y el pulso del coraz\u00f3n del jesuita Francisco Javier\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9567","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9567"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9567\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}