{"id":9766,"date":"2016-12-09T06:15:03","date_gmt":"2016-12-09T11:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-segunda-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa\/"},"modified":"2016-12-09T06:15:03","modified_gmt":"2016-12-09T11:15:03","slug":"texto-completo-de-la-segunda-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-segunda-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa\/","title":{"rendered":"Texto completo de la segunda predicaci\u00f3n de Adviento del padre Raniero Cantalamessa"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano).- Publicamos a continuaci\u00f3n el texto completo de la segunda\u00a0predicaci\u00f3n de adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El Esp\u00edritu Santo y el carisma del discernimiento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Continuamos nuestras reflexiones sobre la obra del Esp\u00edritu Santo en la vida del cristiano. San Pablo menciona un carisma particular llamado \u201cdiscernimiento de esp\u00edritus\u201d (1 Cor 12, 10). En su origen esta expresi\u00f3n tiene un sentido muy preciso: indica el don que permite distinguir, entre las palabras inspiradas o prof\u00e9ticas pronunciadas durante una asamblea, las que vienen del Esp\u00edritu Santo y las que vienen de otros esp\u00edritus, o sea del esp\u00edritu del hombre, o del esp\u00edritu demon\u00edaco, o del esp\u00edritu del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n para el evangelista Juan este es el sentido fundamental. El discernimiento consiste en \u201cponer a la prueba las inspiraciones para saber si provienen realmente de Dios\u201d (1 Jn 4,1-6). Para Pablo el criterio fundamental de discernimiento es confesar a Cristo como \u201cSe\u00f1or\u201d (1 Cor 12, 3); para Juan es la confesi\u00f3n que Jes\u00fas \u201cvino en la carne\u201d, o sea la encarnaci\u00f3n. Ya con \u00e9l el discernimiento inicia a ser usado en funci\u00f3n teol\u00f3gica como criterio para discernir las verdaderas de las falsas doctrinas, la ortodoxia de la herej\u00eda, lo que se volver\u00e1 central a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<ol>\n<li>El discernimiento en la vida eclesi\u00e1stica<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Existen dos campos en los que se debe ejercitar este don del discernimiento de la voz del Esp\u00edritu: el eclesial y el personal. En el campo eclesi\u00e1stico el discernimiento de los esp\u00edritus es ejercitado con autoridad por el magisterio, que entretanto debe tener en cuenta entre otros criterios, tambi\u00e9n el del \u201csentido de los fieles\u201d, el \u201csensus fidelium\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quisiera detenerme sobre un punto en particular que puede ser una ayuda en la discusi\u00f3n en acto en la Iglesia sobre algunos problemas particulares. Se trata del discernimiento de los signos de los tiempos. El Concilio ha declarado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEs un deber permanente de la Iglesia escuchar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del evangelio, para que, de manera adecuada a cada generaci\u00f3n, pueda responder a los perennes interrogativos de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y su rec\u00edproca relaci\u00f3n\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queda claro que si la Iglesia tiene que escuchar los signos de los tiempos a la luz del Evangelio, no es para aplicar a los &#8216;tiempos&#8217;, o sea a las situaciones y a los problemas nuevos que emergen en la sociedad, los remedios y las reglas de siempre, sino para dar a estos respuestas nuevas \u201captas para cada generaci\u00f3n\u201d, como dice el texto apenas citado del Concilio. Las dificultad que se encuentra en este camino -y que debe ser tomada en toda su seriedad- es el miedo de comprometer la autoridad del magisterio, al admitir cambios en sus pronunciamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay una consideraci\u00f3n que puede ayudar, creo, para superar en esp\u00edritu de comuni\u00f3n esta dificultad. La infalibilidad que la Iglesia y el Papa reivindican para s\u00ed, no es seguramente superior a la que se atribuye a la misma Escritura revelada. Ahora la inerrancia b\u00edblica asegura que el escritor sacro expresa la verdad de la manera y en el grado en la cual esa pod\u00eda ser expresada y entendida en el momento en el cual escribe. Vemos que muchas verdades se forman lentamente y progresivamente, como la del m\u00e1s all\u00e1 y de la vida eterna. Tambi\u00e9n en el \u00e1mbito moral muchos usos y leyes anteriores son abandonados a continuaci\u00f3n, para dar lugar a leyes y criterios m\u00e1s consonantes al esp\u00edritu de la Alianza. Un ejemplo entre todos: en el \u00c9xodo se afirma que Dios castiga las culpas de los padres en los hijos (cf. Ex 34, 7), pero Jerem\u00edas y Ezequiel dir\u00e1n lo contrario o sea que Dios no castiga las culpas de los padres en los hijos, porque cada uno deber\u00e1 responder de las propias acciones (cf. Jer 31, 29-30; Ez 18, 1 ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Antiguo Testamento el criterio en base al cual se superan las prescripciones anteriores es aquel de una mejor comprensi\u00f3n del esp\u00edritu de la Alianza y de la Tor\u00e1; en la Iglesia el criterio es aquel de un continuo releer el Evangelio a la luz de las preguntas nuevas que a este se plantean. \u201cScriptura cum legentibus crescit\u201d, dec\u00eda san Gregorio Magno: la Escritura crece junto a quienes la leen <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entretanto nosotros sabemos que la regla constante del actuar de Jes\u00fas en el Evangelio, en materia moral se resume en pocas palabras: \u201cNo al pecado, s\u00ed al pecador\u201d. Nadie es m\u00e1s severo que \u00c9l al condenar la riqueza inicua, pero se auto-invita a la casa de Zaqueo y con su simple venirle al encuentro lo cambia. Condena el adulterio incluso aquel del coraz\u00f3n, pero perdona a la ad\u00faltera y le da nueva esperanza. Reafirma la indisolubilidad del matrimonio pero se detiene con la Samaritana que hab\u00eda tenido cinco maridos y le revela el secreto que no hab\u00eda dicho a nadie, de manera as\u00ed expl\u00edcita: \u201cSoy yo (el Mes\u00edas) que te hablo\u201d (Jn 4, 26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si nos preguntamos c\u00f3mo se justifica teol\u00f3gicamente una distinci\u00f3n tan neta entre el pecado y el pecador, la respuesta es simpl\u00edsima: el pecador es una criatura de Dios, hecho a su imagen, y que conserva toda su dignidad a pesar de todas las aberraciones; el pecado, en cambio, no es obra de Dios, no viene de \u00e9l sino del enemigo. Es el mismo motivo por el cual Cristo se ha hecho similar en todo a nosotros \u201cexcepto en el pecado\u201d (cf. Heb 4,15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un factor importante para realizar esta tarea de discernimiento de los signos de los tiempos es la colegialidad de los obispos. Esa, dice un texto de la Lumen Gentium, consiente \u201cdecidir en com\u00fan todos los temas m\u00e1s importantes, mediante una decisi\u00f3n que la opini\u00f3n del conjunto permite equilibrar\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. El ejercicio efectivo de la colegialidad aporta el discernimiento a la soluci\u00f3n de los problemas la variedad de las situaciones locales y de los puntos de vista, las luces y los dones diversos, del cual cada Iglesia y cada obispo es portador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tenemos una conmovedora ilustraci\u00f3n de esto en el primer \u201cConcilio\u201d de la Iglesia, el de Jerusal\u00e9n. All\u00ed se dio amplio espacio a dos puntos de vista contrarios, el de los judaizantes y el favorable a la apertura a los paganos; hubo una \u201cencendida discusi\u00f3n\u201d pero que al final esto les consinti\u00f3 anunciar la decisi\u00f3n con aquella extraordinaria f\u00f3rmula: \u201cHemos decidido el Esp\u00edritu Santo y nosotros&#8230;\u201d (Hch 15, 6 ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se ve aqu\u00ed como el Esp\u00edritu gu\u00eda a la Iglesia en dos maneras diversas: a veces directamente y carism\u00e1ticamente, a trav\u00e9s de revelaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica; otras veces colegialmente, a trav\u00e9s de la paciencia y el dif\u00edcil confrontarse, e incluso el compromiso, entre las partes y los puntos de vista diversos. El discurso de Pedro el d\u00eda de Pentecost\u00e9s y en la casa de Cornelio es muy distinto del realizado a continuaci\u00f3n para justificar su decisi\u00f3n delante de los ancianos (cf. Hch 11, 4-18; 15, 14); el primero es de tipo carism\u00e1tico, el segundo es de tipo colegiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es necesario por lo tanto tener confianza en la capacidad del Esp\u00edritu de operar, al final, el acuerdo, aunque si a veces puede parece que el entero proceso se escape de las manos. Cada vez que los pastores de las Iglesia cristianas, a nivel local o universal, se re\u00fanen para tener discernimiento o tomar decisiones importantes, deber\u00eda estar en el coraz\u00f3n de cada uno la certeza confiada que el Veni Creator contiene en dos versos: <em>Ductore sic te praevio \u2013 vitemus omne noxium<\/em>, \u201cteni\u00e9ndote a ti como gu\u00eda, evitaremos todo mal\u201d.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>El discernimiento en la vida personal<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Pasemos ahora al discernimiento en la vida personal. Como carisma aplicado a las personas individualmente, el discernimiento de los esp\u00edritus ha tenido en los siglos una notable evoluci\u00f3n. En el origen hemos visto que el don deb\u00eda servir para discernir las inspiraciones de los otros, de quienes hab\u00edan hablado o profetizado en la asamblea; a continuaci\u00f3n esto ha servido sobre todo para discernir las propias inspiraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La evoluci\u00f3n no es arbitraria; se trata de hecho del mismo don, si bien aplicado a objetos diversos. Gran parte de aquello que los autores espirituales han escrito sobre el \u201cdon del consejo\u201d, se aplica tambi\u00e9n al carisma del discernimiento. Por medio del don o el carisma del consejo, el Esp\u00edritu Santo ayuda a evaluar las situaciones y orientar las decisiones, no solamente en base a criterios de sabidur\u00eda y prudencia humana, sino tambi\u00e9n a la luz de los principios sobrenaturales de la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El primer y fundamental discernimiento de los esp\u00edritus es el que permite distinguir \u201cel Esp\u00edritu de Dios\u201d del \u201cesp\u00edritu del mundo\u201d (cf. 1 Cor 2, 12). San Pablo da un criterio objetivo de discernimiento, el mismo que ha dado Jes\u00fas: el de los frutos. Las \u201cobras de la carne\u201d revelan que un cierto deseo viene desde el hombre viejo pecaminoso; \u201clos frutos del Esp\u00edritu\u201d revelan que vienen desde el Esp\u00edritu (cf. Gal 5, 19-22). \u201cLa carne de hecho tiene deseos contrarios al Esp\u00edritu y el Esp\u00edritu tiene deseos contrarios a la carne\u201d (Gal 5, 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A veces este criterio objetivo no es suficiente porque la decisi\u00f3n no es entre el bien y el mal, sino entre un bien y otro bien y se trata de entender qu\u00e9 cosa Dios quiere en una precisa circunstancia. Fue sobre todo para responder a esta exigencia que san Ignacio de Loyola desarroll\u00f3 su doctrina sobre el discernimiento. \u00c9l invita a mirar sobre todo una cosa: las propias disposiciones interiores, las intenciones (los &#8216;esp\u00edritus&#8217;) que est\u00e1n detr\u00e1s de una determinada decisi\u00f3n. En esto \u00e9l se inserta en una tradici\u00f3n ya afirmada. Un autor medieval hab\u00eda escrito:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201c\u00bfPodr\u00eda alguien examinar las inspiraciones, si vienen de Dios, si no le ha sido dado por Dios el discernimiento, para poder as\u00ed examinar exactamente y con recto juicio los pensamientos, las disposiciones, las intenciones del esp\u00edritu? El discernimiento es como la madre de todas las virtudes y es necesario para todos al dirigir la vida, sea propia que de los otros&#8230; Este es por lo tanto el discernimiento: la uni\u00f3n del recto juicio y de la virtuosa intenci\u00f3n\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Ignacio ha sugerido medios pr\u00e1cticos para aplicar estos criterios <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Uno es este: cuando se est\u00e1 delante de dos posibles decisiones, es bueno detenerse sobre una como si sin lugar a dudas tuviera que seguir a esta, quedarse en tal estado por un d\u00eda o m\u00e1s; evaluar entonces las reacciones del coraz\u00f3n delante de tal decisi\u00f3n: si da paz, si se armoniza con el resto de las propias decisiones; si algo dentro de ti de anima en aquella direcci\u00f3n, o al contrario si la cosa deja un velo de inquietud. Repetir el proceso con la segunda hip\u00f3tesis. Todo en un clima de oraci\u00f3n, de abandono a la voluntad de Dios, de apertura al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la base del discernimiento, en San Ignacio de Loyola est\u00e1 su doctrina de la \u201csanta indiferencia\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Esta consiste en ponerse en un estado de total disponibilidad a aceptar la voluntad de Dios, renunciando, desde el comienzo, a toda preferencia personal, como una balanza preparada para inclinarse del lado en donde estar\u00e1 el peso mayor. La experiencia de la paz interior se vuelve as\u00ed el criterio principal de cada discernimiento. Hay que considerar conforme a la voluntad de Dios la decisi\u00f3n que despu\u00e9s de prolongada evaluaci\u00f3n y oraci\u00f3n est\u00e1 acompa\u00f1ada por una mayor paz en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el fondo se trata de poner en pr\u00e1ctica el viejo consejo que el suegro Jetro le dio a Mois\u00e9s: \u201cpresentar las cuestiones a Dios\u201d y esperar en oraci\u00f3n su respuesta (cf. Ex 18, 19). Hay que tener en cada caso la disposici\u00f3n habitual de seguir la voluntad de Dios, como la condici\u00f3n m\u00e1s favorable para un buen discernimiento. Jes\u00fas dec\u00eda: \u201cMi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de quien me ha mandado\u201d (Jn 5, 30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El peligro de algunos modos modernos de entender y practicar el discernimiento es acentuar a tal punto los aspectos psicol\u00f3gicos, que llevan a olvidar el agente primario de cada discernimiento que es el Esp\u00edritu Santo. El evangelista Juan ve, como factor decisivo en el discernimiento, \u201cla unci\u00f3n que viene del Santo\u201d (1 Jn 2,20). Tambi\u00e9n San Ignacio recuerda que en ciertos casos es solamente la unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo la que permite discernir lo que hay que hacer <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay una profunda raz\u00f3n teol\u00f3gica en esto. El Esp\u00edritu Santo es \u00e9l mismo la voluntad sustancial de Dios y cuando entra en un alma \u201cse manifiesta como la voluntad misma de Dios para aquel en el cual se encuentra\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. El discernimiento no es en fondo ni un arte ni una t\u00e9cnica, sino un carisma, o sea un don del Esp\u00edritu. Los aspectos psicol\u00f3gicos tienen una gran importancia, pero &#8216;secundaria&#8217;, o sea que vienen en segundo lugar. Un Padre antiguo escrib\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cPurificar el intelecto es solo del Esp\u00edritu Santo. Es necesario por lo tanto con todo los medios, especialmente con la paz del alma, hace &#8216;reposar&#8217; sobre nosotros el Esp\u00edritu Santo, para tener junto a nosotros siempre encendida la l\u00e1mpara del conocimiento. Si esa resplandece sin interrupci\u00f3n en el hondo del alma, no solamente los mezquinos y tenebrosos asaltos del demonio se vuelve manifiestos al intelecto, sino que adem\u00e1s pierden su fuerza, son desenmascarados por aquella santa y gloriosa luz. Por ello el Ap\u00f3stol dice: No apaguen el Esp\u00edritu (1 Ts 5,19)\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Esp\u00edritu Santo no difunde habitualmente en el alma esta luz suya de manera milagrosa y extraordinaria, sino simplemente a trav\u00e9s de la Escritura. Los discernimientos m\u00e1s importantes de la historia de la Iglesia sucedieron as\u00ed. Fue escuchando la palabra del Evangelio: \u201cSi quieres ser perfecto&#8230;\u201d, que Antonio entendi\u00f3 lo que deb\u00eda hacer e inici\u00f3 el monaquismo. Fue tambi\u00e9n as\u00ed que Francisco de As\u00eds recibi\u00f3 la luz para iniciar su movimiento de retorno al evangelio. \u201cDespu\u00e9s que el Se\u00f1or me dio a los frailes -escribe en su testamento- nadie me mostraba qu\u00e9 cosa deb\u00eda hacer, pero el mismo Alt\u00edsimo me revel\u00f3 que ten\u00eda que vivir de acuerdo a la forma del santo evangelio\u201d. El Alt\u00edsimo se lo revel\u00f3 escuchando, durante una misa, el pasaje evang\u00e9lico en el cual Jes\u00fas le dice a los disc\u00edpulos de ir por el mundo \u201csin llevar nada para el viaje: ni bast\u00f3n ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos t\u00fanicas\u201d (cf. Lc 9,3) <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Recuerdo un peque\u00f1o caso parecido de que fue yo mismo testigo: un hombre se me acerc\u00f3 durante una misi\u00f3n present\u00e1ndome su problema. Ten\u00eda un joven de once a\u00f1os a\u00fan no bautizado. \u201cSi lo bautizo, dec\u00eda, se arma un drama en mi familia, porque mi mujer se ha vuelto testimonio de Jehov\u00e1 y no quiere o\u00edr hablar de bautizarlo en la Iglesia; si no lo bautizo no me siento tranquilo en mi conciencia, porque cuando nos casamos \u00e9ramos ambos cat\u00f3licos y hemos prometido bautizar a nuestros hijos\u201d. Un caso cl\u00e1sico de discernimiento. Le dije que volviera el d\u00eda despu\u00e9s, para darme tiempo para rezar y reflexionar. El d\u00eda despu\u00e9s veo que viene a verme y radiante me dice: \u201cHe encontrado la soluci\u00f3n padre. He le\u00eddo en la biblia el episodio de Abraham y he visto que cuando Abraham llev\u00f3 para inmolar a su hijo Isaac \u00a1no le dijo nada a su esposa!\u201d. La palabra de Dios lo hab\u00eda iluminado mejor que cualquier consejo humano. Bautic\u00e9 yo mismo al joven y fue una gran alegr\u00eda para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al lado de la escucha de la Palabra, la pr\u00e1ctica m\u00e1s com\u00fan para ejercitar el discernimiento a nivel personal es el examen de conciencia. Esto pero no deber\u00eda limitarse solamente a la preparaci\u00f3n para la confesi\u00f3n, pero volverse una capacidad constante de ponerse bajo la luz de Dios y dejarse &#8216;escrutar&#8217; en el \u00edntimo por \u00c9l. A causa de un examen de conciencia no practicado o no hecho bien, tambi\u00e9n la gracia de la confesi\u00f3n se vuelve problem\u00e1tica: o no se sabe que confesar, o se carga demasiado con un peso psicol\u00f3gico y moralizador, interesado solamente a mejorar al vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un examen de conciencia reducido solamente a la preparaci\u00f3n de la confesi\u00f3n hace individuar algunos pecados, pero no lleva a una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica, a tu per tu con Cristo. Se vuelve f\u00e1cilmente una lista de imperfecciones confesadas para sentirse m\u00e1s tranquilos, sin aquella actitud de real arrepentimiento que hace sentir la alegr\u00eda de tener en Jes\u00fas \u201cun tan Redentor tan grande\u201d.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Dejarse guiar por el Esp\u00edritu Santo<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">El fruto concreto de esta meditaci\u00f3n tendr\u00eda que ser una renovada decisi\u00f3n de confiarse todo y enteramente a la gu\u00eda interior del Esp\u00edritu Santo, como en una especie de \u201cdirecci\u00f3n espiritual\u201d. Est\u00e1 escrito que \u201ccuando la nube se elevaba y dejaba la Morada, los israelitas levantaban el campamento, y si la nube no se levantaba, ellos no part\u00edan\u201d (Ex 40, 36-37). Tambi\u00e9n nosotros no tenemos que emprende nada si no es el Esp\u00edritu Santo (del cual la nube, seg\u00fan los Padres era figura <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>), quien nos mueve, o sin haberlo consultado antes de cada acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tenemos el ejemplo m\u00e1s luminoso en la vida misma de Jes\u00fas. \u00c9l no inicia nunca nada sin el Esp\u00edritu Santo. Con el Esp\u00edritu Santo anduvo por el desierto; con la potencia del Esp\u00edritu Santo volvi\u00f3 e inici\u00f3 su predicaci\u00f3n; \u201cen el Esp\u00edritu Santo\u201d eligi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles (cf Hch 1,2); en el Esp\u00edritu Santo rez\u00f3 y se ofreci\u00f3 \u00e9l mismo al Padre (cf. Heb 9, 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tenemos que protegernos de una tentaci\u00f3n: la de querer dar consejos al Esp\u00edritu Santo, en cambio de recibirlos. \u201c\u00bfQui\u00e9n ha dirigido al Esp\u00edritu del Se\u00f1or y como su consejero le ha dado sugerencias? (Is 40,13). El Esp\u00edritu Santo nos dirige a todos y no es dirigido por nadie; gu\u00eda y no es guiado. Hay un modo sutil de sugerirle al Esp\u00edritu Santo lo que deber\u00eda hacer con nosotros y c\u00f3mo deber\u00eda guiarnos. A veces incluso, nosotros tomamos decisiones y las atribuimos con desenvoltura al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Santo Tom\u00e1s de Aquino habla de esta gu\u00eda interior del Esp\u00edritu como de una especie de \u201cinstinto propio de los justos\u201d: \u201cComo en la vida corporal -escribe- el cuerpo no es movido sino por el alma que lo vivifica, as\u00ed en la vida espiritual cada movimiento nuestro deber\u00eda venir des Esp\u00edritu Santo\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Es as\u00ed que act\u00faa la \u201cley del Esp\u00edritu\u201d, esto es lo que el Ap\u00f3stol llama \u201cdejarse guiar por el Esp\u00edritu\u201d (Gal 5,18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tenemos que abandonarnos al Esp\u00edritu Santo como las cuerdas del arpa a los dedos de quien las mueve. Como buenos actores tener el o\u00eddo abierto a la voz del sugeridor escondido, para recitar fielmente nuestra parte en la escena de la vida. Es m\u00e1s f\u00e1cil de lo que se piensa, porque nuestro sugeridor nos habla adentro, nos ense\u00f1a cada cosa, nos instruye en todo. Es suficiente a veces una simple ojeada interior, un movimiento del coraz\u00f3n, una oraci\u00f3n. De un santo obispo del II siglo, Melit\u00f3n de Sardi, se lee este este hermoso elogio que ojal\u00e1 se pudiera hacer de cada uno de nosotros despu\u00e9s de la muerte: \u201cEn su vida hizo cada cosa en el Esp\u00edritu Santo\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pidamos al Par\u00e1clito de dirigir nuestra mente y toda nuestra vida con las palabras de una oraci\u00f3n que se recita en el Oficio de Pentecost\u00e9s de las Iglesias del rito sirio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEsp\u00edritu que distribuyes a cada uno los carismas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de ciencia, enamorado de los hombres;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">que llenas a los profetas, perfeccionas a los ap\u00f3stoles,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">fortificas a los m\u00e1rtires, inspiras las ense\u00f1anzas de los doctores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es a ti Dios Par\u00e1clito, a quien dirigimos nuestra s\u00faplica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Te pedimos renovarnos con tus santos dones,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">de posarte en nosotros como sobre los ap\u00f3stoles en el Cen\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Infunde en nosotros tus carismas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">ll\u00e9nanos de la sabidur\u00eda de tu doctrina;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">haz de nosotros templos de tu gloria,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">inebrianos con la bebida de tu gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Danos el don de vivir para ti, de consentirte y de adorarte,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">t\u00fa el puro, el santo, Dios Esp\u00edritu Par\u00e1clito\u201d <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Gaudium et spes<\/em>, 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> S. Gregorio Magno, <em>Omelie su Ezechiele<\/em> 1.7, 8 (CCC 94).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Lumen gentium<\/em>, 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Baldovino di Canterbury, <em>Trattati,<\/em> 6 (PL 204, 466).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. S. Ignazio di Loyola, <em>Esercizi spirituali<\/em>, quarta settimana (ed. BAC, Madrid 1963, pp. 262 ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. G. Bottereau, <em>Indifference<\/em>, in \u201cDictionnaire de Spiritualit\u00e9\u00a0, vol 7, coll. 1688 ss<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> S. Ignazio di Loyola,<em> Costituzioni<\/em>, 141. 414 (ed. cit., pp. 452.503).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. Guglielmo di St. Thierry, <em>Lo specchio della fede<\/em>, 61 (SCh\u00a0 301, p. 128).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0 Diadodo di Fotica, <em>Cento capitoli,<\/em> 28 (SCh 5, pp. 87 ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Celano, <em>Vita prima,<\/em> 22 (FF, 356).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> S. Ambrogio, <em>Sullo Spirito Santo<\/em>, III, 4, 21; <em>Sui sacramenti<\/em>, I, 6, 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> S. Tommaso d\u2019Aquio,\u00a0 <em>Sulla lettera ai Galati,<\/em> c.V, lez.5, n.318; lez. 7, n. 340.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Eusebio di Cesarea, <em>Storia ecclesiastica<\/em>, V, 24, 5.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Pontificale Syrorum<\/em>, in E.-P. Siman, <em>L\u2019exp\u00e9rience de l\u2019Esprit<\/em>, cit., p.309.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano).- Publicamos a continuaci\u00f3n el texto completo de la segunda\u00a0predicaci\u00f3n de adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia. &nbsp; El Esp\u00edritu Santo y el carisma del discernimiento Continuamos nuestras reflexiones sobre la obra del Esp\u00edritu Santo en la vida del cristiano. 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