{"id":9864,"date":"2016-12-12T13:05:02","date_gmt":"2016-12-12T18:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/video-y-texto-homilia-del-papa-en-la-misa-por-la-virgen-de-guadalupe-en-el-vaticano\/"},"modified":"2016-12-12T13:05:02","modified_gmt":"2016-12-12T18:05:02","slug":"video-y-texto-homilia-del-papa-en-la-misa-por-la-virgen-de-guadalupe-en-el-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/video-y-texto-homilia-del-papa-en-la-misa-por-la-virgen-de-guadalupe-en-el-vaticano\/","title":{"rendered":"VIDEO Y TEXTO: Homil\u00eda del Papa en la Misa por la Virgen de Guadalupe en el Vaticano"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 12 Dic. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco pronunci&oacute; una bella homil&iacute;a en el d&iacute;a en el que la Iglesia celebra a la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de Am&eacute;rica y Patrona de M&eacute;xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n el texto completo de la homil&iacute;a del Santo Padre en la Bas&iacute;lica de San Pedro hoy en el Vaticano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Feliz de ti porque has cre&iacute;do&raquo; (Lc 1,45) con estas palabras Isabel ungi&oacute; la presencia de<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMar&iacute;a en su casa. Palabras que nacen de su vientre, de sus entra&ntilde;as; palabras que logran hacer eco de todo lo que experiment&oacute; con la visita a su prima: &laquo;Apenas o&iacute; tu saludo, el ni&ntilde;o salt&oacute; de alegr&iacute;a en mi seno. Feliz de ti porque has cre&iacute;do&raquo; (Lc 1,44-45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDios nos visita en las entra&ntilde;as de una mujer, movilizando las entra&ntilde;as de otra mujer con un canto de bendici&oacute;n y alabanza, con un canto de alegr&iacute;a. La escena evang&eacute;lica lleva consigo todo el dinamismo de la visita de Dios: cuando Dios sale a nuestro encuentro moviliza nuestras entra&ntilde;as, pone en movimiento lo que somos hasta transformar toda nuestra vida en alabanza y bendici&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCuando Dios nos visita nos deja inquietos, con la sana inquietud de aquellos que se sienten invitados a anunciar que &Eacute;l vive y est&aacute; en medio de su pueblo. As&iacute; lo vemos en Mar&iacute;a, la primera disc&iacute;pula y misionera, la nueva Arca de la Alianza quien, lejos de permanecer en un lugar reservado en nuestros templos, sale a visitar y acompa&ntilde;a con su presencia la gestaci&oacute;n de Juan. As&iacute; lo hizo tambi&eacute;n en 1531: corri&oacute; al Tepeyac para servir y acompa&ntilde;ar a ese Pueblo que estaba gest&aacute;ndose con dolor, convirti&eacute;ndose en su Madre y la de todos nuestros pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon Isabel tambi&eacute;n nosotros hoy en su d&iacute;a queremos ungirla y saludarla diciendo: &laquo;Feliz de ti Mar&iacute;a porque has cre&iacute;do&raquo; y sigues creyendo &laquo;que se cumplir&aacute; todo lo que te fue anunciado de parte del Se&ntilde;or&raquo; (v. 45). Mar&iacute;a es as&iacute; como el icono del disc&iacute;pulo, de la mujer creyente y orante que sabe acompa&ntilde;ar y alentar nuestra fe y nuestra esperanza en las distintas etapas que nos toca atravesar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn Mar&iacute;a tenemos el fiel reflejo &laquo;no (de) una fe po&eacute;ticamente edulcorada, sino (de) una fe recia sobre todo en una &eacute;poca en la que se quiebran los dulces encantos de las cosas y las contradicciones entran en conflicto por doquier&raquo;.1<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCiertamente tendremos que aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre; aprender de esa fe que sabe meterse dentro de la historia para ser sal y luz en nuestras vidas y en la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa sociedad que estamos construyendo para nuestros hijos est&aacute; cada vez m&aacute;s marcada por signos de la divisi&oacute;n y fragmentaci&oacute;n, dejando &laquo;fuera de juego&raquo; a muchos, especialmente a aquellos a los que se les hace dif&iacute;cil alcanzar los m&iacute;nimos para llevar adelante su vida con dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUna sociedad que le gusta jactarse de sus avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, pero que se ha vuelto cegatona e insensible frente a miles de rostros que se van quedando por el camino, excluidos por el orgullo que ciega de unos pocos. Una sociedad que termina instalando una cultura de la desilusi&oacute;n, el desencanto y la frustraci&oacute;n en much&iacute;simos de nuestros hermanos; e inclusive, de angustia en otros tantos porque experimentan las dificultades que tienen que enfrentar para no quedarse fuera del camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPareciera que, sin darnos cuenta, nos hemos acostumbrado a vivir en la &laquo;sociedad de la desconfianza&raquo; con todo lo que esto supone para nuestro presente y especialmente para nuestro futuro; desconfianza que poco a poco va generando estados de desidia y dispersi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQu&eacute; dif&iacute;cil es presumir de la sociedad del bienestar cuando vemos que nuestro querido continente americano se ha acostumbrado a ver a miles y miles de ni&ntilde;os y j&oacute;venes en situaci&oacute;n de calle que mendigan y duermen en las estaciones de trenes, del subte o donde encuentren lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNi&ntilde;os y j&oacute;venes explotados en trabajos clandestinos u obligados a conseguir alguna moneda en el cruce de las avenidas limpiando los parabrisas de nuestros autos&#8230;, y sienten que en el &laquo;tren de la vida&raquo; no hay lugar para ellos. Cu&aacute;ntas familias van quedando marcadas por el dolor al ver a sus hijos v&iacute;ctimas de los mercaderes de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQu&eacute; duro es ver c&oacute;mo hemos normalizado la exclusi&oacute;n de nuestros ancianos oblig&aacute;ndolos a vivir en la soledad, simplemente porque no generan productividad; o ver &ndash;como bien supieron decir los obispos en Aparecida&ndash;, &laquo;la situaci&oacute;n precaria que afecta la dignidad de muchas mujeres. Algunas, desde ni&ntilde;as y adolescentes, son sometidas a m&uacute;ltiples formas de violencia dentro y fuera de casa&raquo;2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSon situaciones que nos pueden paralizar, que pueden poner en duda nuestra fe y especialmente nuestra esperanza, nuestra manera de mirar y encarar el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFrente a todas estas situaciones, as&iacute; y todo, tenemos que decir con Isabel: &laquo;Feliz de ti por haber cre&iacute;do&raquo;, y aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCelebrar a Mar&iacute;a es, en primer lugar, hacer memoria de la madre, hacer memoria de que no somos ni seremos nunca un pueblo hu&eacute;rfano. &iexcl;Tenemos Madre! Y donde est&aacute; la madre hay siempre presencia y sabor a hogar. Donde est&aacute; la madre, los hermanos se podr&aacute;n pelear pero siempre triunfar&aacute; el sentido de unidad. Donde est&aacute; la madre, no faltar&aacute; la lucha a favor de la fraternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSiempre me ha impresionado ver, en distintos pueblos de Am&eacute;rica Latina, esas madres luchadoras que, a menudo ellas solas, logran sacar adelante a sus hijos. As&iacute; es Mar&iacute;a con nosotros, somos sus hijos: Mujer luchadora frente a la sociedad de la desconfianza y de la ceguera, frente a la sociedad de la desidia y la dispersi&oacute;n; Mujer que lucha para potenciar la alegr&iacute;a del Evangelio. Lucha para darle &laquo;carne&raquo; al Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMirar la Guadalupana es recordar que la visita del Se&ntilde;or pasa siempre por medio de aquellos que logran &laquo;hacer carne&raquo; su Palabra, que buscan encarnar la vida de Dios en sus entra&ntilde;as, volvi&eacute;ndose signos vivos de su misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCelebrar la memoria de Mar&iacute;a es afirmar contra todo pron&oacute;stico que &laquo;en el coraz&oacute;n y en la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza&raquo;.3 Mar&iacute;a, porque crey&oacute;, am&oacute;; porque es sierva del Se&ntilde;or y sierva de sus hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCelebrar la memoria de Mar&iacute;a es celebrar que nosotros, al igual que ella, estamos invitados a salir e ir al encuentro de los dem&aacute;s con su misma mirada, con sus mismas entra&ntilde;as de misericordia, con sus mismos gestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tContemplarla es sentir la fuerte invitaci&oacute;n a imitar su fe. Su presencia nos lleva a la reconciliaci&oacute;n, d&aacute;ndonos fuerza para generar lazos en nuestra bendita tierra latinoamericana, dici&eacute;ndole &laquo;s&iacute;&raquo; a la vida y &laquo;no&raquo; a todo tipo de indiferencia, de exclusi&oacute;n, de descarte de pueblos o personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo tengamos miedo de salir a mirar a los dem&aacute;s con su misma mirada. Una mirada que nos hace hermanos. Lo hacemos porque, al igual que Juan Diego, sabemos que aqu&iacute; est&aacute; nuestra madre, sabemos que estamos bajo su sombra y su resguardo, que es la fuente de nuestra alegr&iacute;a, que estamos en el cruce de sus brazos.4<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDanos la paz y el trigo, Se&ntilde;ora y ni&ntilde;a nuestra, una patria que sume hogar, templo y escuela, un pan que alcance a todos y una fe que se encienda por tus manos unidas y por tus ojos de estrella. Am&eacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t**<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;Notas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1ROMANO GUARDINI, El Se&ntilde;or. Meditaciones sobre la vida de Jesucristo, Madrid 2005, 44.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 536.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t4 Cf. Nicam Mopohua, 119: &laquo;No estoy aqu&iacute; yo, que soy tu madre? &iquest;No est&aacute;s bajo mi sombra y resguardo? &iquest;No soy yo la fuente de tu alegr&iacute;a? &iquest;No est&aacute;s en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? &iquest;Tienes necesidad de alguna otra cosa?&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\t&iexcl;Feliz Fiesta de la Virgen de Guadalupe! https:\/\/t.co\/NEiCpgB4Oz<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 12 de diciembre de 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 12 Dic. 16 (ACI).- El Papa Francisco pronunci&oacute; una bella homil&iacute;a en el d&iacute;a en el que la Iglesia celebra a la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de Am&eacute;rica y Patrona de M&eacute;xico. 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