{"id":9890,"date":"2016-12-13T06:40:05","date_gmt":"2016-12-13T11:40:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-invoca-la-paz-en-siria-con-un-llamamiento-al-presidente-assad\/"},"modified":"2016-12-13T06:40:05","modified_gmt":"2016-12-13T11:40:05","slug":"el-papa-invoca-la-paz-en-siria-con-un-llamamiento-al-presidente-assad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-invoca-la-paz-en-siria-con-un-llamamiento-al-presidente-assad\/","title":{"rendered":"El Papa invoca la paz en Siria con un llamamiento al Presidente Assad"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/12\/12\/AP3783305_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9109505\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00561623.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Celebrar la memoria de Mar&iacute;a es celebrar que nosotros, al igual que ella, estamos invitados a salir e ir al encuentro de los dem&aacute;s con su misma mirada, con sus mismas entra&ntilde;as de misericordia, con sus mismos gestos&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco en su homil&iacute;a en la Misa con ocasi&oacute;n de la Fiesta de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, presidida por tercera vez consecutiva, en la Bas&iacute;lica de San Pedro en honor a la Patrona de M&eacute;xico, Am&eacute;rica y Filipinas.<\/p>\n<p>En su homil&iacute;a, el Santo Padre record&oacute; las palabras del saludo de la Virgen Mar&iacute;a a su prima Isabel narrados en el Evangelio de San Lucas, &ldquo;palabras que logran hacer eco de todo lo que experiment&oacute; con la visita a su prima (Cfr. Lc 1,44-45)&rdquo;. Es en este contexto, dijo el Pont&iacute;fice que, &ldquo;Dios nos visita en las entra&ntilde;as de una mujer, movilizando las entra&ntilde;as de otra mujer con un canto de bendici&oacute;n y alabanza, con un canto de alegr&iacute;a&rdquo;. La escena evang&eacute;lica &ndash; afirm&oacute; el Papa &ndash; lleva consigo todo el dinamismo de la visita de Dios: cuando Dios sale a nuestro encuentro moviliza nuestras entra&ntilde;as, pone en movimiento lo que somos hasta transformar toda nuestra vida en alabanza y bendici&oacute;n. Es as&iacute; que lo vemos en Mar&iacute;a, se&ntilde;al&oacute; el Obispo de Roma, la primera disc&iacute;pula y misionera, la nueva Arca de la Alianza quien, lejos de permanecer en un lugar reservado en nuestros Templos, sale a visitar y acompa&ntilde;a con su presencia la gestaci&oacute;n de Juan.<\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a, dijo el Obispo de Roma, la sociedad en que vivimos &ldquo;est&aacute; cada vez m&aacute;s marcada por los signos de la divisi&oacute;n y fragmentaci&oacute;n, dejando fuera de juego a muchos, especialmente a aquellos a los que se les hace dif&iacute;cil alcanzar los m&iacute;nimos para llevar adelante su vida con dignidad&rdquo;. Es una sociedad que le gusta jactarse de sus avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, agreg&oacute; el Pont&iacute;fice, pero que se ha vuelto cegatona e insensible frente a miles de rostros que se van quedando por el camino, excluidos por el orgullo de unos pocos. &ldquo;Una sociedad que termina instalando una cultura de la desilusi&oacute;n, el desencanto y la frustraci&oacute;n en much&iacute;simos de nuestros hermanos, precis&oacute; el Papa; e inclusive, de angustia en otros tantos porque experimentan las dificultades que tienen que enfrentar para no quedarse fuera del camino&rdquo;.<\/p>\n<p>Frente a todas estas situaciones, afirm&oacute; el Sucesor de Pedro, &ldquo;tenemos que decir con Isabel: Feliz de ti por haber cre&iacute;do, y aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre. Celebrar a Mar&iacute;a, agreg&oacute; el Papa, &nbsp;es en primer lugar, hacer memoria de la madre, hacer memoria de que no somos ni seremos nunca un pueblo hu&eacute;rfano. &iexcl;Tenemos Madre! Y donde est&aacute; la madre hay siempre presencia y sabor a hogar. Donde est&aacute; la madre, los hermanos se podr&aacute;n pelear pero siempre triunfar&aacute; el sentido de unidad. Donde est&aacute; la madre, no faltar&aacute; la lucha a favor de la fraternidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Mirar la Guadalupana, se&ntilde;al&oacute; el Papa Francisco, &ldquo;es recordar que la visita del Se&ntilde;or pasa siempre por medio de aquellos que logran hacer carne su Palabra, que buscan encarnar la vida de Dios en sus entra&ntilde;as, volvi&eacute;ndose signos vivos de su misericordia&rdquo;. Celebrar la memoria de Mar&iacute;a, agreg&oacute; el Pont&iacute;fice, es afirmar contra todo pron&oacute;stico que en el coraz&oacute;n y en la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza&rdquo;.<\/p>\n<p>(Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo de la homil&iacute;a del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9109659\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00561627.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>&laquo;Feliz de ti porque has cre&iacute;do&raquo; (Lc 1,45) con estas palabras Isabel ungi&oacute; la presencia de Mar&iacute;a en su casa. Palabras que nacen de su vientre, de sus entra&ntilde;as; palabras que logran hacer eco de todo lo que experiment&oacute; con la visita a su prima: &laquo;Apenas o&iacute; tu saludo, el ni&ntilde;o salt&oacute; de alegr&iacute;a en mi seno. Feliz de ti porque has cre&iacute;do&raquo; (Lc 1,44-45).<\/p>\n<p>Dios nos visita en las entra&ntilde;as de una mujer, movilizando las entra&ntilde;as de otra mujer con un canto de bendici&oacute;n y alabanza, con un canto de alegr&iacute;a. La escena evang&eacute;lica lleva consigo todo el dinamismo de la visita de Dios: cuando Dios sale a nuestro encuentro moviliza nuestras entra&ntilde;as, pone en movimiento lo que somos hasta transformar toda nuestra vida en alabanza y bendici&oacute;n. Cuando Dios nos visita nos deja inquietos, con la sana inquietud de aquellos que se sienten invitados a anunciar que &Eacute;l vive y est&aacute; en medio de su pueblo. As&iacute; lo vemos en Mar&iacute;a, la primera disc&iacute;pula y misionera, la nueva Arca de la Alianza quien, lejos de permanecer en un lugar reservado en nuestros Templos, sale a visitar y acompa&ntilde;a con su presencia la gestaci&oacute;n de Juan. As&iacute; lo hizo tambi&eacute;n en 1531: corri&oacute; al Tepeyac para servir y acompa&ntilde;ar a ese Pueblo que estaba gest&aacute;ndose con dolor, convirti&eacute;ndose en su Madre y la de todos nuestros pueblos.<\/p>\n<p>Con Isabel tambi&eacute;n nosotros hoy en su d&iacute;a queremos ungirla y saludarla diciendo: &laquo;Feliz de ti Mar&iacute;a porque has cre&iacute;do&raquo; y sigues creyendo &laquo;que se cumplir&aacute; todo lo que te fue anunciado de parte del Se&ntilde;or&raquo; (v. 45). Mar&iacute;a es as&iacute; icono del disc&iacute;pulo, de la mujer creyente y orante que sabe acompa&ntilde;ar y alentar nuestra fe y nuestra esperanza en las distintas etapas que nos toca atravesar. En Mar&iacute;a tenemos el fiel reflejo &laquo;no [de] una fe po&eacute;ticamente edulcorada, sino [de] una fe recia sobre todo en una &eacute;poca en la que se quiebran los dulces encantos de las cosas y las contradicciones entran en conflicto por doquier&raquo;.[1]<\/p>\n<p>Y ciertamente tendremos que aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre; aprender de esa fe que sabe meterse dentro de la historia para ser sal y luz en nuestras vidas y en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>La sociedad que estamos construyendo para nuestros hijos est&aacute; cada vez m&aacute;s marcada por los signos de la divisi&oacute;n y fragmentaci&oacute;n, dejando &laquo;fuera de juego&raquo; a muchos, especialmente a aquellos a los que se les hace dif&iacute;cil alcanzar los m&iacute;nimos para llevar adelante su vida con dignidad. Una sociedad que le gusta jactarse de sus avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, pero que se ha vuelto cegatona e insensible frente a miles de rostros que se van quedando por el camino, excluidos por el orgullo que ciega de unos pocos. Una sociedad que termina instalando una cultura de la desilusi&oacute;n, el desencanto y la frustraci&oacute;n en much&iacute;simos de nuestros hermanos; e inclusive, de angustia en otros tantos porque experimentan las dificultades que tienen que enfrentar para no quedarse fuera del camino.<\/p>\n<p>Pareciera que, sin darnos cuenta, nos hemos acostumbrado a vivir en la &laquo;sociedad de la desconfianza&raquo; con todo lo que esto supone para nuestro presente y especialmente para nuestro futuro; desconfianza que poco a poco va generando estados de desidia y dispersi&oacute;n.<\/p>\n<p>Qu&eacute; dif&iacute;cil es presumir de la sociedad del bienestar cuando vemos que nuestro querido continente americano se ha acostumbrado a ver a miles y miles de ni&ntilde;os y j&oacute;venes en situaci&oacute;n de calle que mendigan y duermen en las estaciones de trenes, del subte o donde encuentren lugar. Ni&ntilde;os y j&oacute;venes explotados en trabajos clandestinos u obligados a conseguir alguna moneda en el cruce de las avenidas limpiando los parabrisas de nuestros autos&#8230;, y sienten que en el &laquo;tren de la vida&raquo; no hay lugar para ellos. Cu&aacute;ntas familias van quedando marcadas por el dolor al ver a sus hijos v&iacute;ctimas de los mercaderes de la muerte. Qu&eacute; duro es ver c&oacute;mo hemos normalizado la exclusi&oacute;n de nuestros ancianos oblig&aacute;ndolos a vivir en la soledad, simplemente porque no generan productividad; o ver &mdash;como bien supieron decir los Obispos en Aparecida&mdash;, &laquo;la situaci&oacute;n precaria que afecta la dignidad de muchas mujeres. Algunas, desde ni&ntilde;as y adolescentes, son sometidas a m&uacute;ltiples formas de violencia dentro y fuera de casa&raquo;.[2] Son situaciones que nos pueden paralizar, que pueden poner en duda nuestra fe y especialmente nuestra esperanza, nuestra manera de mirar y encarar el futuro.<\/p>\n<p>Frente a todas estas situaciones, tenemos que decir con Isabel: &laquo;Feliz de ti por haber cre&iacute;do&raquo;, y aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre.<\/p>\n<p>Celebrar a Mar&iacute;a es, en primer lugar, hacer memoria de la madre, hacer memoria de que no somos ni seremos nunca un pueblo hu&eacute;rfano. &iexcl;Tenemos Madre! Y donde est&aacute; la madre hay siempre presencia y sabor a hogar. Donde est&aacute; la madre, los hermanos se podr&aacute;n pelear pero siempre triunfar&aacute; el sentido de unidad. Donde est&aacute; la madre, no faltar&aacute; la lucha a favor de la fraternidad. Siempre me ha impresionado ver, en distintos pueblos de Am&eacute;rica Latina, esas madres luchadoras que, a menudo ellas solas, logran sacar adelante a sus hijos. As&iacute; es Mar&iacute;a con nosotros, sus hijos: Mujer luchadora frente a la sociedad de la desconfianza y de la ceguera, frente a la sociedad de la desidia y la dispersi&oacute;n; Mujer que lucha para potenciar la alegr&iacute;a del Evangelio. Lucha para darle &laquo;carne&raquo; al Evangelio.<\/p>\n<p>Mirar la Guadalupana es recordar que la visita del Se&ntilde;or pasa siempre por medio de aquellos que logran &laquo;hacer carne&raquo; su Palabra, que buscan encarnar la vida de Dios en sus entra&ntilde;as, volvi&eacute;ndose signos vivos de su misericordia.<\/p>\n<p>Celebrar la memoria de Mar&iacute;a es afirmar contra todo pron&oacute;stico que &laquo;en el coraz&oacute;n y en la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza&raquo;.[3]<\/p>\n<p>Mar&iacute;a, porque crey&oacute;, am&oacute;; porque es sierva del Se&ntilde;or y sierva de sus hermanos. Celebrar la memoria de Mar&iacute;a es celebrar que nosotros, al igual que ella, estamos invitados a salir e ir al encuentro de los dem&aacute;s con su misma mirada, con sus mismas entra&ntilde;as de misericordia, con sus mismos gestos. Contemplarla es sentir la fuerte invitaci&oacute;n a imitar su fe. Su presencia nos lleva a la reconciliaci&oacute;n, d&aacute;ndonos fuerza para generar lazos en nuestra bendita tierra latinoamericana, dici&eacute;ndole &laquo;s&iacute;&raquo; a la vida y &laquo;no&raquo; a todo tipo de indiferencia, de exclusi&oacute;n, de descarte de pueblos o personas.<\/p>\n<p>No tengamos miedo de salir a mirar a los dem&aacute;s con su misma mirada. Una mirada que nos hace hermanos. Lo hacemos porque, al igual que Juan Diego, sabemos que aqu&iacute; est&aacute; nuestra madre, sabemos que estamos bajo su sombra y su resguardo, que es la fuente de nuestra alegr&iacute;a, que estamos en el cruce de sus brazos.[4]<\/p>\n<p>Danos la paz y el trigo, Se&ntilde;or y Ni&ntilde;a nuestra,<\/p>\n<p>Una patria que suma hogar, templo y escuela,<\/p>\n<p>Un pan que alcance a todos y una fe que se encienda<\/p>\n<p>Por tus manos unidas, por tus ojos de estrella. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Romano Guardini, El Se&ntilde;or. Meditaciones sobre la vida de Jesucristo, Madrid 2005, 44.<\/p>\n<p>[2] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 48.<\/p>\n<p>[3] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 536.<\/p>\n<p>[4] Cf. Nicam Mopohua, 119: &laquo;No estoy aqu&iacute; yo, que soy tu madre? &iquest;No est&aacute;s bajo mi sombra y resguardo? &iquest;No soy yo la fuente de tu alegr&iacute;a? &iquest;No est&aacute;s en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? &iquest;Tienes necesidad de alguna otra cosa?&raquo;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Celebrar la memoria de Mar&iacute;a es celebrar que nosotros, al igual que ella, estamos invitados a salir e ir al encuentro de los dem&aacute;s con su misma mirada, con sus mismas entra&ntilde;as de misericordia, con sus mismos gestos&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco en su homil&iacute;a en la Misa con ocasi&oacute;n de la Fiesta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-invoca-la-paz-en-siria-con-un-llamamiento-al-presidente-assad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Papa invoca la paz en Siria con un llamamiento al Presidente Assad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9890","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9890","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9890"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9890\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}