{"id":9915,"date":"2016-12-13T14:40:06","date_gmt":"2016-12-13T19:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/a-aprender-de-la-fe-recia-y-servicial-de-nuestra-madre-invito-el-papa-en-la-celebracion-de-la-virgen-de-guadalupe\/"},"modified":"2016-12-13T14:40:06","modified_gmt":"2016-12-13T19:40:06","slug":"a-aprender-de-la-fe-recia-y-servicial-de-nuestra-madre-invito-el-papa-en-la-celebracion-de-la-virgen-de-guadalupe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/a-aprender-de-la-fe-recia-y-servicial-de-nuestra-madre-invito-el-papa-en-la-celebracion-de-la-virgen-de-guadalupe\/","title":{"rendered":"A aprender de la fe recia y servicial de nuestra Madre, invit\u00f3 el Papa en la celebraci\u00f3n de la Virgen de Guadalupe"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/04\/16\/AFP5210774_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &nbsp;&quot;<strong>Tengo sed<\/strong>&quot; es el t&iacute;tulo del programa&nbsp;&laquo;Tu palabra me da Vida&raquo;&nbsp;de esta semana, en el que Monse&ntilde;or&nbsp;<strong>Fernando Chica Arellano<\/strong>&nbsp;-observador permanente de la Santa Sede ante los organismos de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n en Roma-,&nbsp;reflexiona acerca del pasaje del Evangelio seg&uacute;n San Juan: &quot;<strong>Despu&eacute;s de esto, sabiendo Jes&uacute;s que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed<\/strong>&quot; (Juan 19, 28).<\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9116171\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00561784.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Jes&uacute;s est&aacute; en la Cruz, inmerso en una larga e intensa agon&iacute;a. La p&eacute;rdida de sangre, el sudor y la fiebre lo deshidratan. Por eso, con toda crudeza, dice: <strong>&lsquo;Tengo sed&rsquo;<\/strong>. Y esta petici&oacute;n, esta necesidad, tan propia de un moribundo, sigue resonando y estando<strong> <\/strong>presente hoy. El grito de Cristo en la Cruz atraviesa el arco temporal de la historia.<\/p>\n<p>El Cardenal<strong> Fernando Sebasti&aacute;n Aguilar<\/strong>, en el Serm&oacute;n de las Siete Palabras, pronunciado en Valladolid el 21 de marzo de 2008, afirm&oacute; que &ldquo;no es imaginaci&oacute;n pensar que Jes&uacute;s, cuando se quejaba de la sed, estaba tambi&eacute;n sediento de <strong>un mundo diferente<\/strong>. El que prometi&oacute; la bienaventuranza a los que tuvieran hambre y sed de justicia, en este momento supremo de la muerte, arde en deseos de justicia y de paz para todos los hombres. Levantado sobre los pecados del mundo, Jes&uacute;s tiene sed de justicia, tiene sed de misericordia, tiene sed de un mundo donde Dios sea reconocido como <strong>padre de todos<\/strong> y los hombres vivamos como hermanos en la justicia, en la fraternidad y en la esperanza de la vida eterna&rdquo;.<\/p>\n<p>No podemos ser sordos al <strong>grito de Jes&uacute;s<\/strong>. Su clamor es hoy tan desgarrador como en aquel primer Viernes Santo. Es un clamor que encontramos en la voz de tantos hombres y mujeres:<br \/>\nLa voz de los ni&ntilde;os que piden agua limpia para beber, y el &lsquo;agua limpia&rsquo; de un respeto exquisito a su derechos.<br \/>\nLa voz de los j&oacute;venes que, en medio de sus inquietudes e incluso con sus equivocaciones, piden el &lsquo;agua limpia&rsquo; de la conducta de unos adultos libres de corrupci&oacute;n y mentira.<br \/>\nLa voz de los ancianos que anhelan el &lsquo;agua limpia&rsquo; de una mirada atenta, agradecida y libre de toda hipocres&iacute;a.<br \/>\nLa voz de quienes se sienten abandonados, despreciados, descartados, fracasados, y est&aacute;n esperando de tu parte el agua fresca y pura de un gesto concreto de solidaridad, de amor gratuito, de ternura y esperanza.<br \/>\nLa voz de pueblos enteros a los cuales se les priva de agua y alimento y, por lo tanto, de salud, de vida y de un aut&eacute;ntico desarrollo.<\/p>\n<p>Ante estos y otros clamores, t&uacute;, que quiz&aacute; tantas veces has dicho a Dios con el salmo 130: <strong>&ldquo;Est&eacute;n tus o&iacute;dos atentos ante el clamor de mi s&uacute;plica&rdquo;<\/strong>, &iquest;escuchas con entra&ntilde;as de misericordia el grito de los pobres y afligidos, de los hambrientos y necesitados, de los crucificados y excluidos de este mundo? Las palabras de Jes&uacute;s en la Cruz van dirigidas directamente a ti, s&iacute; a ti. Son palabras para solicitar <strong>tu amor y tu confianza en &Eacute;l<\/strong>. Cristo se dirige a ti porque desea que a trav&eacute;s tuyo llegue el consuelo de su amor a los m&aacute;s desfavorecidos y vulnerables de esta tierra. Desea poder darse por entero a ti y, contigo, a todos los <strong>pobres del mundo<\/strong>.<\/p>\n<p>As&iacute; comentaba la <strong>Madre Teresa de Calcuta<\/strong> las palabras de Cristo en la Cruz: &ldquo;Tengo sed&rdquo;. Dec&iacute;a ella: <strong>&ldquo;Jes&uacute;s grita hoy: Tengo sed de ti.<\/strong> Tengo sed de amarte y de que t&uacute; me ames. Tan precioso eres para m&iacute; que tengo sed de ti. Ven a m&iacute; y llenar&eacute; tu coraz&oacute;n y sanar&eacute; tus heridas. Te har&eacute; una nueva creaci&oacute;n y te dar&eacute; la paz a&uacute;n en tus pruebas. Tengo sed de ti. Nunca debes dudar de Mi Misericordia, de mi deseo de perdonarte, de Mi anhelo por bendecirte y vivir Mi vida en ti, y de que te acepto sin importar lo que hayas hecho. Tengo sed de ti. Si te sientes de poco valor a los ojos del mundo, no importa. No hay nadie que me interese m&aacute;s en todo el mundo que t&uacute;. Tengo sed de ti. &Aacute;brete a M&iacute;, ven a M&iacute;, ten sed de M&iacute;, dame tu vida. Yo te probar&eacute; qu&eacute; tan valioso eres para mi coraz&oacute;n. Tengo sed de ti. Lo &uacute;nico que te pido es que te conf&iacute;es completamente a M&iacute;. <strong>Yo har&eacute; todo lo dem&aacute;s<\/strong>&rdquo;.<\/p>\n<p>Ojal&aacute; que estas palabras de Madre Teresa calen hondamente en nuestra alma y nos recuerden siempre que Jes&uacute;s tiene <strong>sed de nosotros<\/strong>, de nuestro amor. Ahora bien, si no percibimos la sed de Cristo en nuestra oraci&oacute;n, si no o&iacute;mos a Jes&uacute;s en el silencio de nuestro coraz&oacute;n, no seremos capaces de o&iacute;rle decir: &ldquo;Tengo sed&rdquo; en el coraz&oacute;n del pobre, del hambriento, del postergado o de aquel que est&aacute; medio muerto y abandonado en la cuneta de la vida y del progreso.<\/p>\n<p>(Mireia Bonilla para RV)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &nbsp;&quot;Tengo sed&quot; es el t&iacute;tulo del programa&nbsp;&laquo;Tu palabra me da Vida&raquo;&nbsp;de esta semana, en el que Monse&ntilde;or&nbsp;Fernando Chica Arellano&nbsp;-observador permanente de la Santa Sede ante los organismos de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n en Roma-,&nbsp;reflexiona acerca del pasaje del Evangelio seg&uacute;n San Juan: &quot;Despu&eacute;s de esto, sabiendo Jes&uacute;s que todo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/a-aprender-de-la-fe-recia-y-servicial-de-nuestra-madre-invito-el-papa-en-la-celebracion-de-la-virgen-de-guadalupe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abA aprender de la fe recia y servicial de nuestra Madre, invit\u00f3 el Papa en la celebraci\u00f3n de la Virgen de Guadalupe\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9915","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9915"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9915\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}