Biblia

La señal de Jonás

La señal de Jonás

por Christopher Shaw

Cuando no existe la capacidad de inocente asombro, aún la manifestación más abundante de señales no será percibida.

Versículo: Mateo 16:1-4

16:1 Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús y, para ponerlo a prueba, le pidieron que les mostrara una señal del cielo.16:2 Él les contestó: «Al atardecer, ustedes dicen que hará buen tiempo porque el cielo está rojizo, 16:3 y por la mañana, que habrá tempestad porque el cielo está nublado y amenazante. Ustedes saben discernir el aspecto del cielo, pero no las señales de los tiempos. 16:4 Esta generación malvada y adúltera busca una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás.» Entonces Jesús los dejó y se fue.

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El encuentro entre Jesús y el grupo religioso que le había solicitado una señal termina con una dura declaración por parte del Mesías: «una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás». Las expresiones «perversa y adúltera» no dejan lugar a dudas de que los aparentes deseos de ver mayores manifestaciones espirituales escondían intenciones torcidas y malvadas. De hecho, el gran mal presente en el pedido que hicieron a Jesús es que deseaban enrolar a Dios en un plan que tenía como único objetivo humillar al Cristo.Nuestro afán de entender todo puede tornarse en el mayor obstáculo para avanzar hacia las profundidades en los asuntos del Señor. Siempre pueden catalogarse de malignas aquellas actitudes y comportamientos en nosotros que pretenden utilizar al Señor para nuestro propio beneficio. El Creador de los cielos y la tierra jamás puede asumir para nosotros un rol secundario, en el que lo manejamos según nuestros propios caprichos. La respuesta de Jesús al respecto es categórica: ninguna señal se les dará, sino la señal de Jonás. La enigmática expresión tiene una explicación en otro texto de Mateo. En esta ocasión los fariseos también habían exigido una señal. En su respuesta Jesús explicó: «porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y mirad, algo más grande que Jonás está aquí» (12.40-41). La alusión a su propia muerte como señal de sus credenciales divinas solamente podía ser entendida por aquellos que poseían verdadero discernimiento espiritual. Esta sensibilidad siempre es producto de un corazón humilde y sencillo que tiene sed genuina por los asuntos de Dios. Es por esto que Jesús exclamó, con tanta seguridad: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños» (Lc 10.21). Los fariseos definitivamente no poseían esa sencillez que permite percibir los misterios más profundos del reino. Su elaborado sistema teológico testificaba de cuán complicada y enredada habían tornado la práctica de una vida de devoción. En contraste, Jesús menciona a los hombres de Nínive que, contradiciendo las expectativas aun del propio profeta Jonás, «desecharon toda malicia y recibieron con mansedumbre la palabra que era poderosa para salvar sus almas» (Stg 1.21). Esa capacidad de inocente asombro es la que mejor favorece detectar las señales del mover de Dios a nuestro alrededor. Cuando no existe esta actitud aún la manifestación más abundante de señales no será percibida. El cruce de palabras entre los religiosos termina abruptamente. «Dejándolos» afirma Mateo «se fue». Es claro que Cristo comenzaba a descartar el proceso de diálogo con estas personas porque no estaban dadas siquiera las condiciones básicas para explicar los asuntos más sencillos. Al igual que los destinatarios de la carta de Hebreos, se tornaba difícil la enseñanza porque se habían vuelto «tardos para oír» (He 5.11). La escena deja, para nosotros, una clara advertencia: nuestro afán de entender todo puede tornarse en el mayor obstáculo para avanzar hacia las profundidades en los asuntos del Señor. El camino por delante no requiere de herramientas intelectuales sino espirituales.

Producido y editado por Desarrollo Cristiano Internacional para DesarrolloCristiano.com. Copyright ©2010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.