Biblia

El Señor descenderá repentinamente

El Señor descenderá repentinamente

Jesús vino. Y Jesús regresará de nuevo.

Antes de la Natividad, antes de que Jesús se encarnara como el santo niño, el pueblo de Dios esperaba que Él viniera un día y los liberara. Los israelitas estudiaron las promesas de la Palabra de Dios, creyeron en ellas y las entregaron como legado a las generaciones futuras. Esas promesas se remontan a los primeros momentos después de que Adán y Eva cayeran en pecado (Génesis 3:14 -15), y se extienden a través de toda la revelación del Antiguo Testamento (Malaquías 3:1; 4:5-6).

Amparados con la promesa de la salvación eterna y con la fe de que Dios les había librado en el pasado, los fieles esperaban el Mesías prometido. No se les había dado señales especiales que les alertara de Su venida. Tampoco se había diseñado un calendario específico para descubrir la fecha de Su llegada. Lo único que tenían era la Palabra de Dios, una convicción sencilla y ferviente de que Dios les daría el Mesías.

Y finalmente, Él estaba con ellos. Dios había enviado al libertador, una respuesta a sus peticiones, un cumplimiento de Sus promesas. Jesús se había formado en el vientre de una virgen; había nacido en Belén y había sido traído de Egipto. Dios había orquestado todos los detalles, llevando a cabo Sus planes perfectos. Aquellos pocos fieles recibieron la recompensa de su confianza. Se gozaron en la llegada de Jesús, se maravillaron al ver Sus milagros y confiaron en Su muerte y resurrección.

Pero un día se fue. Estuvo solo unas pocas décadas y luego los dejó con la promesa de Su regreso. Los ángeles que estaban con Él durante la ascensión dieron la promesa a los pocos seguidores que estaban presentes: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo».

Por casi dos mil años desde ese entonces, los cristianos se han encontrado en la misma posición que aquellos santos del Antiguo Testamento. Hemos esperado y nos hemos preguntado: ¿Cuándo volverá? Ningún calendario revelará la fecha; ninguna señal nos alertará de Su venida. Cuando regrese, lo hará sin anunciarse. Pero ciertamente volverá. Esa es nuestra esperanza. Y sabemos que la cumplirá tal como cuando vino la primera vez.

Jesús vino. Y Jesús regresará de nuevo. ¡Ven pronto, Señor Jesús!