Biblia

Grandes expectativas

Grandes expectativas

Sé que la maternidad tiene momentos sumamente especiales que son de mucho gozo y gratificación. Pero también debo admitir que las tareas diarias de la maternidad pueden convertirse en un afán. Lavar grandes cantidades de ropa, planchar, doblar, limpiar, ir de compras, cocinar, llevar a los niños a la escuela, convertirse en árbitro, entretenedora, consejera, policía, ser amorosa, compasiva, responsable y equilibrar el horario de todos en la familia son realidades repetitivas que pueden hacer que las madres se sientan muy agotadas.

Agregue a esa lista todo lo que las madres tienen que saber y aprender. Ser una buena madre no “ocurre” con tener un hijo. Convertirse en una buena madre solo por tener un hijo es tan absurdo como comprar un piano y pensar que eso nos hará grandes pianistas. La maternidad requiere mucho esfuerzo, más de lo que la mayoría de las personas incluyendo muchos esposos piensan.

Entre los proverbios elocuentes de la Escritura, uno de los más sobresalientes es el que habla de la función de la madre. Es un consejo sabio, profundo y práctico. Cualquiera que lea este pasaje se dará cuenta de que Dios valora a aquella mujer que da a su hogar la prioridad que merece. Dios también la ve como un individuo diferente de su esposo que encuentra satisfacción en sus varias responsabilidades y funciones.

Esta semana examinaremos a alguien que el sabio Lemuel llamó: “mujer virtuosa” (31:10).

Reflexión
Antes de examinar el retrato que la Biblia acerca de la mujer virtuosa, considere la forma en que su cultura define a la mujer ideal. ¿Qué es lo que la sociedad espera de ella en términos de cualidades? ¿Qué tan realista son esos parámetros? ¿De qué forma esos parámetros impactan su perspectiva personal?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.