La diferencia que causa la sabiduría
Un día de que se realizara uno de esos concursos de lotería que tenía más de seiscientos millones de dólares como premio, un reportero anunciaba que la cuarenta por ciento de los ganadores de la lotería quedaba en quiebra en los primeros cinco años después de haber ganado su premio. Eso me asombró ya que esperaba que fuera un mayor porcentaje. Le digo porque he visto en acción el siguiente de la administración del dinero.
Cuando el dinero se usa sabiamente puede ser de gran apoyo, pero si se usa erróneamente, puede causar tensión insoportable.
El mal perseguirá a los pecadores, pero el bien recompensará a los justos. El bueno dejará herencia a los hijos de sus hijos, pero el que posee el pecador está guardado para los justos (13:21, 22).
Existen muchos ganadores de lotería desafortunados que se dan cuenta de que no estaban preparados para enfrentar las demandas de una gran riqueza. Comúnmente la malgastan, son víctimas de esquemas de inversión irreales por parte de familiares y amigos y sucumben a los constantes pedidos de las organizaciones caritativas. Algunos de ellos terminan suicidándose.
¿Quién se puede medir la ayuda que nuestro dinero puede dar a los demás? Nuestros hijos, si son criados correctamente se pueden beneficiar de nuestra riqueza al recibir una herencia. La Palabra de Dios amonesta a los padres a los padres para que provean a sus familias. Hay muchos ministerios que dependen de la generosidad financiera de aquellos que los apoyan. Con ello se pueden dar comida al hambriento, ropa al desprotegido, casa a los desamparados, consuelo a los que han sufrido de abuso, y educación a los que la necesitan. La lista de posibilidades es interminable.
Sin embargo, está el otro lado de la moneda:
El rico domina a los pobres, y el que toma prestado es esclavo que presta. . . No estés entre los que nos dan fianza por deudas. Si no tienes con qué pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti? (22:7, 26, 27).
Haga una pausa y medite sobre esas palabras, especialmente sobre la palabra “esclavo”. No hay otra palabra que describa mejor a una persona financieramente irresponsable. Si este es su “afán”, permítame animarle a que lo resuelva hoy mismo. No más excusas. Existen muy buenos libros y recursos confiables que le pueden ayudar. No tiene ninguna razón para continuar viviendo de manera irresponsable. Comience el proceso de cambiar esta semana.
Reflexión
Existen varios ministerios cristianos que le pueden ayudar a obtener sabiduría con respecto a las finanzas. Pregunte en su iglesia o haga una investigación en Internet acerca de estos excelentes recursos. No lo deje para otro día. Sin importar qué tan mal estén sus finanzas, nunca es tarde para empezar a hacer lo correcto.
Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.