Biblia

¿Dónde está tu tesoro?

¿Dónde está tu tesoro?

Al estudiar el libro de Proverbios, descubrí varios principios que me ayudaron a comprender la perspectiva de Dios sobre la administración del dinero. No estoy hablando de consejos para ahorrar impuestos o estrategias para obtener más dinero (aunque hacer las cosas a la manera de Dios no hace daño). Me refiero a que el Señor se preocupa de que aprendamos a administrar el dinero; Él sabe que la forma en que lo hacemos impacta nuestra vida espiritual. Por ende, nuestras finanzas impactan nuestra relación con Él y Su pueblo.

Este es el primer principio:

Aquellos que honran a Dios con su dinero, obtienen bendición

Honra al SEÑOR con tus riquezas y con tus frutos. Así tus graneros estarán llenos con abundancia, y tus lagares rebosarán de vino nuevo (3:9, 10).

La bendición del SEÑOR es la que enriquece y no añade tristeza con ella (10:22).

El mal perseguirá a los pecadores, pero el bien recompensará a los justos (13:2).

Por años he dicho que se puede saber más acerca de la dedicación de un individuo hacia Dios viendo su declaración bancaria que viendo su Biblia. Una y otra vez, leemos en las Escrituras sobre las bendiciones que Dios concede (a propósito, no todas son tangibles) a los que honran a Dios con sus finanzas. En un sentido práctico, eso significa dar de manera generosa para mejorar las vidas de los que son menos afortunados y para ayudar a llevar al evangelio a aquellas personas que no lo conocen.

Algo muy especial es que, aunque los cristianos tenemos la tarea solemne de apoyar el ministerio de la iglesia local, muchas personas también disfrutan dar a ministerios que consideran importantes para el reino de Dios.

Para algunas personas, eso puede significar alimentar a los pobres. Otros apoyan esfuerzos financieros para llevar el evangelio a tierras extranjeras, proveer de cuidado médico a madres en necesidad, combatir la esclavitud o trata de personas, suplir de agua potable a aldeas remotas, etc.

Aquellos que se apasionan por las riquezas pierden más de lo que ganan

No te afanes por hacerte rico; se prudente y desiste. ¿Has de hacer volar tus ojos tras las riquezas, siendo estas nada? Porque ciertamente se harán alas como de águilas y volarán al cielo (23:4, 5).

¿Quién no ha sido tentado por estratagemas para hacerse rico? Piense en las miles de personas que se sienten atraídas por aquellos inversionistas que prometen grandes riquezas. Tenga cuidado de las siguientes frases: “¡Es una oportunidad única en la vida!” o “¡Estará en la cima de la pirámide!”. Cuando escuche cosas como estas, mejor vuelva a las sabias palabras de Salomón: “El que cultiva su tierra se saciará de pobreza. El hombre fiel tendrá muchas bendiciones, pero el que se apresura a enriquecerse no quedará impune. . . El hombre de malas intenciones se apresura a enriquecerse, y no sabe que le ha de venir escasez”.

Reflexión
Revise sus cuentas bancarias. ¿Cuánto dinero dio a su iglesia y a caridades importantes en comparación con la cantidad que gasta en entretenimiento? De esos gastos discrecionales, ¿Cuánto puede utilizar para ofrendar a la iglesia? Si la cantidad parece ser insignificante, recuerde que un poquito puede convertirse en mucho en los países subdesarrollados.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.