Biblia

Frescura espiritual

Frescura espiritual

por John Stott

¿Cómo continuar tan frescos en el liderazgo como en los primeros años? Estoy seguro de que gracias a la autodisciplina en la aplicación de estas tres áreas: descanso y relajación, administración del tiempo y vida devocional, el Señor bendecirá grandemente nuestra vida.

¡Leer la Biblia y orar! Los pastores y otros líderes cristianos necesitan conocer la totalidad de las Escrituras, pues la mayor parte de las interpretaciones erróneas se cometen por un conocimiento parcial de la Palabra. El más seguro de los principios hermenéuticos es el del conocimiento global de las Escrituras.Hace veinticinco años el Dr. Lloyd Jones me enseñó un calendario muy particular y simple para lecturas bíblicas: Pan Diario: Calendario de lectura bíblica. Este fue escrito por un pastor escocés en 1848 para que sus lectores pudieran abarcar la totalidad de la Biblia en un año. No negaré que esta disciplina es bastante ardua, pero creo que es de gran valor.En esas ocasiones en las que nos acercamos en oración a Dios y sabemos que estamos en comunión con él, nada nos satisface más¿Cómo conseguimos mantener fresca nuestra lectura bíblica y evitar que se estanque y se vuelva rutinaria? Mi respuesta es que necesitamos llegar a ella con expectativas, no empezar la lectura sin antes haber pasado unos minutos de reflexión y reconocimiento. Debemos recordarnos a nosotros mismos que Dios nos habla a través de lo que ha dicho antes, y está más ansioso y deseoso de hablarnos, que nosotros de escucharlo. El propósito de la lectura bíblica es escuchar la voz viviente de Dios y es imperativo acercarnos a ella con una expectativa vigorosa.Quisiera tratar también el tema de la oración, pues parece que todos la encontramos un tanto difícil, sobre todo porque nos cuesta trabajo concentrarnos. ¿Alguna vez han pensado en esta paradoja? En esas ocasiones en las que nos acercamos en oración a Dios y sabemos que estamos en comunión con él, nada nos satisface más; el tiempo se detiene y no tenemos prisa por terminar; nuestra comunión es una realidad y sabemos que estamos con nuestro Padre celestial. Siendo así de satisfactorio, deberíamos estar motivados a orar siempre, pero también sufrimos de una extraña resistencia a hacerlo; cientos de inocentes alternativas se presentan en nuestra mente: necesitamos que escribir una carta, ver otro programa de televisión, etcétera. ¿Cuál es la razón de esta ilógica reacción? El diablo sabe que la oración es el mayor secreto de la vida cristiana, y está dispuesto a realizar todo lo posible por detenernos. Esta es la única explicación que puedo encontrar sobre la aversión a la oración.Por lo tanto, quisiera compartir con ustedes algo que he encontrado muy útil. Imagino una pared muy alta y al Dios viviente detrás de ella, en un jardín florido, esperando que vayamos (el ejercicio parece un poco infantil, pero a mí me ayuda). La única manera de atravesar esa pared y llegar al jardín es una pequeñísima puerta, delante de la cual se encuentra el diablo con la espada en la mano, listo para pelear a cada paso y evitar que me acerque a la presencia de Dios. Entonces, es precisamente en este momento cuando debo vencer al diablo en el nombre de Cristo. Según mi experiencia, la mejor manera de ganar la batalla con ese que me impide acercarme al trono de la gracia, es empleando las promesas de las Escrituras. En cierta ocasión, durante una misión en Sydney, Australia, me encontraba exhausto pero todavía me faltaba cumplir una etapa de misión en Melbourne. Al terminar la primera serie había perdido la voz. Nada me resultaba menos atractivo que emprender la segunda fase. Realmente me sentía cansado y lo único que deseaba era tomar el próximo vuelo y regresar a casa. Seguramente este agotamiento se debía algunas causas físicas, pero también en el fondo libraba una batalla espiritual. Me faltaba entusiasmo por el evangelio y sentía que el Señor me había abandonado. Empero, me encerré en mi cuarto a solas con él y leí algunos pasajes de la Escritura. Dios escogió utilizar Salmos 145.18: «Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras». Puedo afirmarles que después de cierto tiempo se aligeró mi carga y el Señor se presentó ante mí nuevamente. Fui a la misión fresco y confiado y el Señor me bendijo.Estoy seguro de que gracias a la autodisciplina en la aplicación de estas tres áreas: descanso y relajación (1), administración del tiempo (2) y vida devocional,  el Señor bendecirá grandemente nuestra vida.Notas al pie(1) Stott, John, «Descanso útil: disciplina para mantener la frescura espiritual», Apuntes Pastorales, XXIV-4, julio-septiembre de 2007, p. 40(2) Stott, John, «Tiempo útil: disciplina para mantener la frescura espiritual», Apuntes Pastorales, XXV-1, octubre-diciembre de 2007, p. 8.

Se tomó de Los problemas del liderazgo, de John Stott, ©Ediciones Certeza ABUA. Se usa con permiso. ©Apuntes Pastorales XXV-4, derechos reservados.