¡Llenos!
las lenguas nativas de los peregrinos de la diáspora, las maravillas de
Dios. (Hch. 2: 4-11)
son llenos del Espíritu Santo, “y hablaban con denuedo la palabra de
Dios”. (Hch. 4:31)
III- Pese a la persecución, “los discípulos estaban llenos de gozo y del
Espíritu Santo”. (Hch. 13:52)
IV- Pablo a los llamados a ser santos en Roma: “Y el Dios de esperanza
os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en
esperanza por el poder del Espíritu Santo. Pero estoy seguro de
vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de
bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis
amonestaros los unos a los otros” (Ro.15:13,14)
V – Lo máximo: “… para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.
(Ef.3:19)
VI- Un mandamiento a ser; no a “buscar”: “… sed llenos del Espíritu”.
Su evidencia: las señales que siguen: “hablando entre vosotros con
salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al
Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios
y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef.5:18-20).
(Véase también el pasaje paralelo de Colosenses 3:16,17)
VII- En cumplimiento a la promesa del Señor en la parábola de la vid y
los pámpanos (Jn.15:1-8): “Y esto pido en oración, que vuestro
amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para
que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles
para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio
de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”. (Fil.1:11)
VIII-Una intercesión exuberante de peticiones y de gran alcance: “no
cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del
conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia
espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole
en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el
conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la
potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad”. (Col.1:
9-11). ¡Una oración que se las trae! Ver también Fil.4:18,19: “Pero
todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno…Mi Dios, pues,
suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en
Cristo Jesús”.
Ricardo Estévez Carmona Septiembre de 2001