CRISTIANOS, CUANDO NUESTRA FE ES PUESTA A PRUEBA
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CRISTIANOS, CUANDO NUESTRA FE ES PUESTA A PRUEBA
Tu fe puesta a prueba “.NO OS SORPRENDÁIS.” (1 Pedro 4:12)
Tener fe no te exime de las pruebas de la vida, pero sí te sostiene mientras las pasas y con ellas maduras. Se pueden presentar en forma de enfermedad, desempleo, conflictos matrimoniales o luchas personales. Y no todas duran lo mismo; unas son cortas, otras para toda la vida. Y al igual que las tormentas, también vienen con diversos grados de intensidad. Pero el rasgo común a todas es que te hacen decir: ‘Si al menos entendiera por qué estoy pasando esto.’
La Biblia responde a esa pregunta con dos versículos: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará el Señor” (Salmo 34:19) y “.Ahora por un poco de tiempo. tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra…” (1 Pedro 1:6-7).
Dios no es papá Noel, ni tu sirviente, y no está obligado a darte todo lo que quieras en el momento en que se te antoje. Es verdad que Él ha prometido bendecirnos, pero si lo único que buscas es “recibir”, estás cuestionando, indirectamente, la fe de los que no tienen tanto como tú, lo cual es un error. Hay un concepto equivocado y bastante generalizado, el cual la Biblia no respalda, de que reclamar las promesas de Dios significa que vas a escapar a la adversidad. La Palabra, sin embargo dice: “No os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera” (1 Pedro 4:12). La verdadera madurez es muchas veces el fruto de haber pasado por el crisol de la aflicción. Lo cierto es que nunca podrás medir la firmeza de tu fe a menos que hayas pasado por la prueba.