Biblia

El trabajo no es un castigo de Dios sino una colaboración con Él

El trabajo no es un castigo de Dios sino una colaboración con Él

Por: José Antonio Varela

La convivencia al interior de la empresa y toda relación que surge por motivaciones laborales se vuelve fuerte  si tiene como base e inspiración los valores de la Doctrina Social de la Iglesia.

Esta ha venido iluminando por más de un siglo el camino de reivindicación de los derechos de los trabajadores, y a la vez ha contribuido para que el individuo que forme parte de una comunidad de trabajo conozca y cumpla también con sus deberes.

Así lo ha entendido el Arzobispado de Santiago en Chile, que a través de la Vicaría para la Pastoral Social y Trabajadores, ha puesto en circulación el libro "Las Manos Humanas son las manos de Dios" del periodista chileno Guillermo Sandoval.

En manos de todos

El título de libro recoge las palabras dichas en 1975 por el recordado cardenal chileno Raúl Silva Henríquez, cuyo legado fue un pensamiento clarísimo de que "el trabajo  humano es  la manera  en que las personas contribuyen a la Creación  de  Dios", tal como lo recuerda el autor al presentar el libro.

De este modo –continúa Sandoval–, "se ofrece a las comunidades cristianas de trabajadores y a todos los  hombres  y mujeres  que  se  desenvuelven laboralmente, este manual  como  un aporte  a la necesaria reflexión y capacitación de los creyentes". 

"El cúmulo  de enseñanzas que la Iglesia ofrece a los actores  de las relaciones laborales, (permite)  construir  una convivencia más humana al interior de la empresa y en la sociedad en materia de trabajo", concluye  el también jefe del área laboral de la Vicaría para la Pastoral Social.

Estamos ante una obra imprescindible que permitirá a pastores, docentes y fieles en general, profundizar en las primeras enseñanzas sociales que se encuentran ya en la Biblia, pasando por el desarrollo del magisterio pontificio universal, latinoamericano y chileno, para recoger al final la figura de quienes hicieron vida la Doctrina Social de la Iglesia, como fueron san Alberto Hurtado, el cardenal Silva Enríquez, entre otros.

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