La Chequera del Banco de la Fe/17 de Febrero
Por Charles H. Spurgeon
17 de Febrero
“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay
recompensa para vuestra obra.” 2 Crónicas 15:7.
Dios había hecho grandes cosas para el rey Asa y para Judá, pero ellos
permanecían siendo una nación débil. Sus pies eran muy vacilantes en los
caminos del Señor, y sus corazones muy indecisos, de tal forma que necesitaban
ser advertidos de que el Señor estaría con ellos mientras ellos estuvieran con Él,
pero que si lo abandonaban, Él también los dejaría. También se les recordaba del
reino hermano, y cuán mal le fue en su rebelión, y cómo el Señor había sido
misericordioso con ese reino cuando mostró arrepentimiento. El designio del
Señor era confirmarlos en su camino, y hacerlos fuertes en justicia. Lo mismo ha
de ser con nosotros. Dios merece ser servido con toda la energía de que seamos
capaces.
Si el servicio de Dios es digno de algo, entonces es digno de todo. Encontraremos
nuestra mejor recompensa en la obra del Señor si la llevamos a cabo con resuelta
diligencia. Nuestra labor no es en vano en el Señor, y lo sabemos. Una obra a
medias no traerá recompensa; pero cuando entregamos nuestra alma entera a la
causa, veremos la prosperidad. Este texto fue enviado al autor de estas notas en
un día de una terrible tormenta, y le sugirió avanzar a todo vapor, con la certeza
de llegar a puerto a salvo y con una carga gloriosa.